4 de septiembre 2020    /   IDEAS
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Gel desinfectante en pompas para que los niños no se olviden de lavarse las manos

4 de septiembre 2020    /   IDEAS     por          
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El miedo al covid ha entrado en las aulas antes de que lo hagan alumnos y profesores. En las de los más pequeños, el temor a los contagios roza el pánico. Porque ¿cómo conseguir, entre otras cosas, que decenas de niños se laven las manos con la frecuencia necesaria y de forma adecuada?

Ante la problemática, inventiva no ha faltado. Durante los últimos días se ha disparado la demanda por parte de los centros escolares de un sello fabricado por la empresa alicantina The Good Stamp. Está pensado para estampar los sellos en las manos de los niños al comienzo de las clases. Si al finalizar la jornada escolar, los alumnos no muestran ni rastro de estas estampaciones, será señal de que tanto la frecuencia como la calidad de cada lavado de manos han sido las óptimas.

Hace unos meses, Alina Pshenichnikova propuso otra solución. Su nombre: Bubble Bump. Se trata de un dispositivo que libera automáticamente líquido desinfectante en forma de pompas de jabón.

El aparato dispone de un sensor que libera las pompas cuando se acercan las manos a él. Además cuenta con un sensor de infrarrojos para medir la temperatura corporal.

La diseñadora rusa considera que el juego es la mejor vía para persuadir y convencer a los más pequeños sobre la importancia de lavarse las manos para evitar el contagio del covid. De ahí el diseño de este aparato, pensado para escuelas infantiles y zonas recreativas para niños de entre 1 y 6 años.

Precisamente el que «no fuerce el comportamiento, sino que lo conduzca a través del juego y el ocio», y el tratar de «buscar una solución eficaz en entornos escolares» fueron las razones alegadas por el jurado del concurso internacional de diseño jumpthegap®, organizado por Roca con la colaboración de BCD  (Barcelona Design Centre), para elegir a Bubble Bump como uno de los proyectos ganadores.

«Visualizamos el proceso de la siguiente manera: el fluido reside en un cartucho reemplazable. Una vez que se activa el dispositivo, el fluido fluye hacia una malla fina. Entonces, un ventilador incorporado insufla aire a través de las celdas de la malla y, así, produce las burbujas», explica Pshenichnikova.

De momento, Bubble Bump es solo un diseño 3D ya que en el certamen no se solicitan prototipos ni proyectos técnicos. De ahí que su creadora no se atreva a determinar el tipo de desinfectante idóneo para usar en el dispositivo: «Debido a la ausencia de pruebas de laboratorio adecuadas, no podemos indicar una composición particular de ingredientes para producir burbujas con suficiente antiséptico. Sin embargo, sería realista poder obtener un prototipo funcional del fluido mezclando agua, una base de jabón líquido, glicerina y alcohol».

De hacerse realidad el aparato, otra de las dudas que podría plantearse es: ¿y cómo queda el suelo de la estancia en la que se instale? ¿Podría acabar encharcado y/o resbaladizo? «Lo ideal sería que el dispositivo se instalase a aproximadamente 900 mm de altura. No se requeriría de un revestimiento de suelo especial ya que el dispositivo está diseñado para espacios públicos (pensados para niños) que ya deberían estar equipados con baldosas de resistencia al deslizamiento (coeficiente R9 – R11) o alfombra adecuada para espacios comerciales», añade Pshenichnikova.

El miedo al covid ha entrado en las aulas antes de que lo hagan alumnos y profesores. En las de los más pequeños, el temor a los contagios roza el pánico. Porque ¿cómo conseguir, entre otras cosas, que decenas de niños se laven las manos con la frecuencia necesaria y de forma adecuada?

Ante la problemática, inventiva no ha faltado. Durante los últimos días se ha disparado la demanda por parte de los centros escolares de un sello fabricado por la empresa alicantina The Good Stamp. Está pensado para estampar los sellos en las manos de los niños al comienzo de las clases. Si al finalizar la jornada escolar, los alumnos no muestran ni rastro de estas estampaciones, será señal de que tanto la frecuencia como la calidad de cada lavado de manos han sido las óptimas.

Hace unos meses, Alina Pshenichnikova propuso otra solución. Su nombre: Bubble Bump. Se trata de un dispositivo que libera automáticamente líquido desinfectante en forma de pompas de jabón.

El aparato dispone de un sensor que libera las pompas cuando se acercan las manos a él. Además cuenta con un sensor de infrarrojos para medir la temperatura corporal.

La diseñadora rusa considera que el juego es la mejor vía para persuadir y convencer a los más pequeños sobre la importancia de lavarse las manos para evitar el contagio del covid. De ahí el diseño de este aparato, pensado para escuelas infantiles y zonas recreativas para niños de entre 1 y 6 años.

Precisamente el que «no fuerce el comportamiento, sino que lo conduzca a través del juego y el ocio», y el tratar de «buscar una solución eficaz en entornos escolares» fueron las razones alegadas por el jurado del concurso internacional de diseño jumpthegap®, organizado por Roca con la colaboración de BCD  (Barcelona Design Centre), para elegir a Bubble Bump como uno de los proyectos ganadores.

«Visualizamos el proceso de la siguiente manera: el fluido reside en un cartucho reemplazable. Una vez que se activa el dispositivo, el fluido fluye hacia una malla fina. Entonces, un ventilador incorporado insufla aire a través de las celdas de la malla y, así, produce las burbujas», explica Pshenichnikova.

De momento, Bubble Bump es solo un diseño 3D ya que en el certamen no se solicitan prototipos ni proyectos técnicos. De ahí que su creadora no se atreva a determinar el tipo de desinfectante idóneo para usar en el dispositivo: «Debido a la ausencia de pruebas de laboratorio adecuadas, no podemos indicar una composición particular de ingredientes para producir burbujas con suficiente antiséptico. Sin embargo, sería realista poder obtener un prototipo funcional del fluido mezclando agua, una base de jabón líquido, glicerina y alcohol».

De hacerse realidad el aparato, otra de las dudas que podría plantearse es: ¿y cómo queda el suelo de la estancia en la que se instale? ¿Podría acabar encharcado y/o resbaladizo? «Lo ideal sería que el dispositivo se instalase a aproximadamente 900 mm de altura. No se requeriría de un revestimiento de suelo especial ya que el dispositivo está diseñado para espacios públicos (pensados para niños) que ya deberían estar equipados con baldosas de resistencia al deslizamiento (coeficiente R9 – R11) o alfombra adecuada para espacios comerciales», añade Pshenichnikova.

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