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11 de abril 2015    /   IDEAS
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Buenas ideas periodísticas para seguir las elecciones

11 de abril 2015    /   IDEAS     por          
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Tras casi 40 años de democracia hemos vivido un buen montón de elecciones en nuestro país. Sin embargo, las cosas han cambiado en este tiempo, no sólo en lo político (que se lo digan al bipartidismo), sino también en la forma de contarlo. Y eso salta a la vista ahora que, tras un tiempo de cierta indolencia, al ciudadano le vuelve a importar e interesar la política. Por eso la forma de tratarla debe adaptarse.
¿Adaptarse a qué? Puestos a resumir (que es mucho resumir), el periodismo debería ocuparse de contar qué pasa (esto sería la cobertura informativa de actualidad), a explicar por qué pasan las cosas (esto sería cosa del análisis y la interpretación), a seleccionar y jerarquizar entre todo lo que pasa (es decir, no a bombardear con todo, sino decidir de forma honesta y coherente qué es lo impotante y noticioso) y a dar datos para que el lector entendiera procesos complejos y sacara conclusiones. Y en este último punto el periodismo de datos y la infografía tienen mucho que decir.
Hay una premisa profesional previa para ser equilibrados en las coberturas: lo que se hace con un candidato o partido tiene que hacerse con todos, o al menos con los principales. Si no, lo que es una nota de color puede entenderse casi como propaganda, aunque no sea la intención.
La cobertura de la noche electoral es la más intensa, pero sencilla: narraciones en directo, gráficos interactivos en tiempo real, incluso widgets para llevarte a tu web, apps para el móvil… Pero ¿y qué se puede hacer para cubrir las elecciones antes y después de las mismas?

App de las elecciones 2012 en Cataluña
App de las elecciones 2012 en Cataluña

Con los recursos actuales, hay un montón de formas diferentes y acertadas de contar la jarana electoral que se nos viene encima. Algunas de ellas se han visto en medios en España, otras en medios internacionales e incluso algunas vienen de plataformas independientes lanzadas al margen de los medios. Esta es una selección de las mejores ideas para organizar una buena cobertura electoral.
Antes de las elecciones
No es el periodo más largo, pero sí el más intenso de la cobertura: todo lo que sucede desde que arranca la campaña (no la oficial, que son dos semanas, sino la política, que dura mucho más) hasta las elecciones.
Lo primero que hay que hacer es conocer a los candidatos y a los partidos. En esta época abundan las entrevistas y perfiles, pero generalmente de forma deslabazada y, en ocasiones, poco neutral. Hay medios que sólo entrevistan a unos candidatos y no a otros, o que publican determinadas entrevistas de forma más destacada que otras. Eso, que es comprensible y responde a la idea descrita antes de establecer una jerarquía informativa, debe hacerse siempre de forma razonable y honesta, no partidista. Y en eso los medios no siempre cumplen.
Además de eso, es una buena idea reunir todo ese material de forma visual, de manera que las entrevistas y perfiles de todos los contendientes sean accesibles de una misma forma y en un mismo lugar, dando la ocasión al lector de conocer a cada uno de ellos y comparar.
Además de los nombres y las marcas, hay que conocer las ideas: las propuestas políticas siempre llegan en forma de programa electoral que, por lo general, es un tocho infumable de muchísimas páginas repletas de literatura y frases vacías. En ese sentido, el trabajo de ‘vaciado’ de todo eso para resumirlo en propuestas concretas es un muy buen servicio al lector que, de forma sencilla, podría acceder a cada idea convenientemente clasificada por área temática y, además compararlo.
Hay muchas propuestas al respecto: desde medios que enlazan los programas originales hasta otros que hacen una ‘meta pieza’ enlazando a diversas piezas dedicadas a partidos o propuestas. Pero hay otras formas. Por ejemplo, en 2011 un grupo de politólogos desgranó y organizó las propuestas de las últimas generales, por áreas y partidos. El diseño no es nada del otro mundo, pero sí el contenido. Esa idea, convenientemente desarrollada, puede llevar a visualizaciones más atractivas e igualmente didácticas, como esta de la BBC para las próximas elecciones en Reino Unido, separando propuestas por territorios, partidos y temáticas.

Guía de propuestas electorales de la BBC
Guía de propuestas electorales de la BBC

Con las ideas en la mano se pueden hacer ‘juegos’ políticos, como tests de autoubicación ideológica. A través de preguntas más o menos sencillas, y con la base de datos de las propuestas, decirle al lector cuál es el partido que más encaja con sus ideas y por qué. Hay tests más generales y sesudos, donde el principal fallo es el diseño, y otros desarrollados por medios de comunicación. También hay plataformas que no pertenecen a medios, como esta de Elecciones.es a través de 20 preguntas, o esta de EUVox (ambas creadas para las pasadas elecciones europeas)

Llegados a este punto, toca rendir cuentas. Normalmente los políticos suelen amar y odiar los medios de comunicación: los aman cuando les interesa salir en cámara, y los odian cuando quieren esquivar asuntos incómodos. En este sentido, los medios digitales sólo han traído como novedad a las coberturas electorales la apertura masiva de blogs de campaña (que una vez finalizada, mueren porque al político de turno -si es que de verdad lo escribía él, que no- deja de interesarle). Eso y la apertura de perfiles de Twitter oportunistas (ya contamos el surgimiento tuitero de Arias Cañete o el regreso de Elena Valenciano en las anteriores elecciones y, más recientemente, la vuelta de Rosa Díez)
En ese sentido hay otras propuestas mucho más interesantes. Primero, que respondan a las preguntas de los ciudadanos. Ideas como las de la plataforma OsOigo van en ese sentido: los ciudadanos hacen preguntas dirigidas a políticos, que deben recibir un número suficiente de apoyos para poder ser formuladas, y el político de turno debe responder. Es una manera atractiva de conectar las dudas ciudadanas con la respuesta de los políticos

Cristina Cifuentes en OsOigo.com
Cristina Cifuentes en OsOigo.com

Pero los ciudadanos son una parte: una de las grandes carencias de la política de nuestro país es lo poco y mal que los candidatos se prestan a responder preguntas o debatir.
En lo primero ha alcanzado cierta fama Ana Pastor, siendo que lo que hace es lo que cualquier buen periodista debería hacer ante un político que esquiva una pregunta: volver a preguntar hasta que responda o quede en evidencia por no querer hacerlo. Y, ya puestos, además del contenido, ojo a la propuesta de formato de esta entrevista con Obama

Entrevista con Obama en Vox.com
Entrevista con Obama en Vox.com

En lo segundo tenemos un grave problema: nuestros debates electorales no son tal cosa: o faltan partidos importantes o los términos, tiempos y preguntas están tan medidos que se desvirtúa por completo todo. Los candidatos deberían prestarse a debatir sin limitaciones, a pecho descubierto, y hacerlo teniendo delante como moderadores a varios periodistas equilibrados y pertinaces a la hora de lograr sacarles respuestas.
Una vez conseguido eso, herramientas como esta que permiten navegar de forma interactiva por las entrevistas o fragmentos del debate localizando momentos determinados del vídeo harían muy sencilla y efectiva la visualización y comprensión de todo.

Otro de los contenidos estrella antes de una convocatoria electoral son las encuestas. De hecho, es una importante toma de contacto con qué puede pasar. Regularmente los medios tienen a su empresa de cabecera o asociada, además de los sondeos oficiales como el CIS, o algunos regionales, como el del CEO catalán. Lo realmente útil para el lector no es ver una encuesta, sino verlas todas. Y eso lo hicieron genial, por ejemplo, durante las últimas elecciones en EE UU, las ‘midterms’

Sondeos de las 'midterms' de EEUU en The Upshot, del NYT
Sondeos de las ‘midterms’ de EEUU en The Upshot, del NYT

Esos son los datos puros: lo que cada medio o institución prevé que pasará, puestos juntos y en contexto. Pero hay otras formas de hacerlo, como el cálculo ponderado que hicieron con las elecciones andaluzas y que se mostró, a diferencia de la mayoría de sondeos, extremadamente acertado: los resultados finales encajaron con el rango marcado en el modelo

Sondeo ponderado para Andalucía, en ElEspañol.com
Sondeo ponderado para Andalucía, en ElEspañol.com

También debe haber hueco para la interacción con el usuario: con todos los datos anteriores, y en función de la propia intuición, ofrecer al lector la posibilidad de diseñar su propio mapa electoral, explorando cuáles serían los resultados e, incluso, haciéndolo como una competición para ver quién acierta mejor los resultados finales. Sin este último componente de interacción, sí se ha hecho, de nuevo en EE UU, con las últimas presidenciales, tanto en algunas instituciones como en medios de comunicación. Incluso, y sin saber aún los candidatos, ya puedes hacerlo para las presidenciales del próximo año

Mapa electoral EEUU (Huffington Post)
Mapa electoral EEUU (Huffington Post)

Tras las elecciones
Una vez ha terminado todo y los resultados ya están sobre la mesa, y más tras elecciones como las que vienen encima, llega el momento de los pactos. Esto, claro, no es útil en todos los países (en EE UU o en Francia no tiene sentido), pero en lugares como Alemania (donde siempre se buscan acuerdos, aun en mayoría) o España, es clave. Algún gráfico visual sobre qué pactos darían la mayoría para gobernar, una vez conocidos los resultados (o incluso antes, con los sondeos), sería una gran manera de entender lo que podría pasar.
Sin embargo, y aunque seguramente por cómo serán las elecciones es un recurso que pronto veremos, no se ha hecho demasiado hasta ahora. Algo hicieron aquí, pero sin interactividad, respecto a Andalucía, y algo así también imaginó el infografista Pablo Gutiérrez


Otro clásico en España es el de las lecturas paralelas: cómo habrían sido los resultados si la abstención hubiera contado como fuerza, si no hubiera abstención, o cómo hubiera cambiado la cosa con otros sistemas electorales (si todos los votos valieran lo mismo, o cuánto vale el voto según la circunscripción, por poner dos ejemplos). Por no hablar de las didácticas guías sobre cómo funciona la Ley d’Hont

Estimación electoral de lainformacion.com
Estimación electoral de lainformacion.com

Y una vez acabado todo, el momento de comparar lo que se prometió con lo que se cumple. PolitiFact y su seguimiento de cada promesa electoral merecieron reconocimiento electoral, y es una potente herramienta de cara a concienciar sobre la responsabilidad de los líderes políticos por lo prometido e incumplido. Especialmente útil es el Obameter, siguiendo lo que ha hecho y quedará por hacer al presidente de EE UU.

Obameter
Obameter

Nota: La inspiración original para recopilar estas ideas vino por algunas ideas que esbozó el compañero Raúl Magallón

Imagen de portada: Ververidis Vasilis/Shutterstock

Tras casi 40 años de democracia hemos vivido un buen montón de elecciones en nuestro país. Sin embargo, las cosas han cambiado en este tiempo, no sólo en lo político (que se lo digan al bipartidismo), sino también en la forma de contarlo. Y eso salta a la vista ahora que, tras un tiempo de cierta indolencia, al ciudadano le vuelve a importar e interesar la política. Por eso la forma de tratarla debe adaptarse.
¿Adaptarse a qué? Puestos a resumir (que es mucho resumir), el periodismo debería ocuparse de contar qué pasa (esto sería la cobertura informativa de actualidad), a explicar por qué pasan las cosas (esto sería cosa del análisis y la interpretación), a seleccionar y jerarquizar entre todo lo que pasa (es decir, no a bombardear con todo, sino decidir de forma honesta y coherente qué es lo impotante y noticioso) y a dar datos para que el lector entendiera procesos complejos y sacara conclusiones. Y en este último punto el periodismo de datos y la infografía tienen mucho que decir.
Hay una premisa profesional previa para ser equilibrados en las coberturas: lo que se hace con un candidato o partido tiene que hacerse con todos, o al menos con los principales. Si no, lo que es una nota de color puede entenderse casi como propaganda, aunque no sea la intención.
La cobertura de la noche electoral es la más intensa, pero sencilla: narraciones en directo, gráficos interactivos en tiempo real, incluso widgets para llevarte a tu web, apps para el móvil… Pero ¿y qué se puede hacer para cubrir las elecciones antes y después de las mismas?

App de las elecciones 2012 en Cataluña
App de las elecciones 2012 en Cataluña

Con los recursos actuales, hay un montón de formas diferentes y acertadas de contar la jarana electoral que se nos viene encima. Algunas de ellas se han visto en medios en España, otras en medios internacionales e incluso algunas vienen de plataformas independientes lanzadas al margen de los medios. Esta es una selección de las mejores ideas para organizar una buena cobertura electoral.
Antes de las elecciones
No es el periodo más largo, pero sí el más intenso de la cobertura: todo lo que sucede desde que arranca la campaña (no la oficial, que son dos semanas, sino la política, que dura mucho más) hasta las elecciones.
Lo primero que hay que hacer es conocer a los candidatos y a los partidos. En esta época abundan las entrevistas y perfiles, pero generalmente de forma deslabazada y, en ocasiones, poco neutral. Hay medios que sólo entrevistan a unos candidatos y no a otros, o que publican determinadas entrevistas de forma más destacada que otras. Eso, que es comprensible y responde a la idea descrita antes de establecer una jerarquía informativa, debe hacerse siempre de forma razonable y honesta, no partidista. Y en eso los medios no siempre cumplen.
Además de eso, es una buena idea reunir todo ese material de forma visual, de manera que las entrevistas y perfiles de todos los contendientes sean accesibles de una misma forma y en un mismo lugar, dando la ocasión al lector de conocer a cada uno de ellos y comparar.
Además de los nombres y las marcas, hay que conocer las ideas: las propuestas políticas siempre llegan en forma de programa electoral que, por lo general, es un tocho infumable de muchísimas páginas repletas de literatura y frases vacías. En ese sentido, el trabajo de ‘vaciado’ de todo eso para resumirlo en propuestas concretas es un muy buen servicio al lector que, de forma sencilla, podría acceder a cada idea convenientemente clasificada por área temática y, además compararlo.
Hay muchas propuestas al respecto: desde medios que enlazan los programas originales hasta otros que hacen una ‘meta pieza’ enlazando a diversas piezas dedicadas a partidos o propuestas. Pero hay otras formas. Por ejemplo, en 2011 un grupo de politólogos desgranó y organizó las propuestas de las últimas generales, por áreas y partidos. El diseño no es nada del otro mundo, pero sí el contenido. Esa idea, convenientemente desarrollada, puede llevar a visualizaciones más atractivas e igualmente didácticas, como esta de la BBC para las próximas elecciones en Reino Unido, separando propuestas por territorios, partidos y temáticas.

Guía de propuestas electorales de la BBC
Guía de propuestas electorales de la BBC

Con las ideas en la mano se pueden hacer ‘juegos’ políticos, como tests de autoubicación ideológica. A través de preguntas más o menos sencillas, y con la base de datos de las propuestas, decirle al lector cuál es el partido que más encaja con sus ideas y por qué. Hay tests más generales y sesudos, donde el principal fallo es el diseño, y otros desarrollados por medios de comunicación. También hay plataformas que no pertenecen a medios, como esta de Elecciones.es a través de 20 preguntas, o esta de EUVox (ambas creadas para las pasadas elecciones europeas)

Llegados a este punto, toca rendir cuentas. Normalmente los políticos suelen amar y odiar los medios de comunicación: los aman cuando les interesa salir en cámara, y los odian cuando quieren esquivar asuntos incómodos. En este sentido, los medios digitales sólo han traído como novedad a las coberturas electorales la apertura masiva de blogs de campaña (que una vez finalizada, mueren porque al político de turno -si es que de verdad lo escribía él, que no- deja de interesarle). Eso y la apertura de perfiles de Twitter oportunistas (ya contamos el surgimiento tuitero de Arias Cañete o el regreso de Elena Valenciano en las anteriores elecciones y, más recientemente, la vuelta de Rosa Díez)
En ese sentido hay otras propuestas mucho más interesantes. Primero, que respondan a las preguntas de los ciudadanos. Ideas como las de la plataforma OsOigo van en ese sentido: los ciudadanos hacen preguntas dirigidas a políticos, que deben recibir un número suficiente de apoyos para poder ser formuladas, y el político de turno debe responder. Es una manera atractiva de conectar las dudas ciudadanas con la respuesta de los políticos

Cristina Cifuentes en OsOigo.com
Cristina Cifuentes en OsOigo.com

Pero los ciudadanos son una parte: una de las grandes carencias de la política de nuestro país es lo poco y mal que los candidatos se prestan a responder preguntas o debatir.
En lo primero ha alcanzado cierta fama Ana Pastor, siendo que lo que hace es lo que cualquier buen periodista debería hacer ante un político que esquiva una pregunta: volver a preguntar hasta que responda o quede en evidencia por no querer hacerlo. Y, ya puestos, además del contenido, ojo a la propuesta de formato de esta entrevista con Obama

Entrevista con Obama en Vox.com
Entrevista con Obama en Vox.com

En lo segundo tenemos un grave problema: nuestros debates electorales no son tal cosa: o faltan partidos importantes o los términos, tiempos y preguntas están tan medidos que se desvirtúa por completo todo. Los candidatos deberían prestarse a debatir sin limitaciones, a pecho descubierto, y hacerlo teniendo delante como moderadores a varios periodistas equilibrados y pertinaces a la hora de lograr sacarles respuestas.
Una vez conseguido eso, herramientas como esta que permiten navegar de forma interactiva por las entrevistas o fragmentos del debate localizando momentos determinados del vídeo harían muy sencilla y efectiva la visualización y comprensión de todo.

Otro de los contenidos estrella antes de una convocatoria electoral son las encuestas. De hecho, es una importante toma de contacto con qué puede pasar. Regularmente los medios tienen a su empresa de cabecera o asociada, además de los sondeos oficiales como el CIS, o algunos regionales, como el del CEO catalán. Lo realmente útil para el lector no es ver una encuesta, sino verlas todas. Y eso lo hicieron genial, por ejemplo, durante las últimas elecciones en EE UU, las ‘midterms’

Sondeos de las 'midterms' de EEUU en The Upshot, del NYT
Sondeos de las ‘midterms’ de EEUU en The Upshot, del NYT

Esos son los datos puros: lo que cada medio o institución prevé que pasará, puestos juntos y en contexto. Pero hay otras formas de hacerlo, como el cálculo ponderado que hicieron con las elecciones andaluzas y que se mostró, a diferencia de la mayoría de sondeos, extremadamente acertado: los resultados finales encajaron con el rango marcado en el modelo

Sondeo ponderado para Andalucía, en ElEspañol.com
Sondeo ponderado para Andalucía, en ElEspañol.com

También debe haber hueco para la interacción con el usuario: con todos los datos anteriores, y en función de la propia intuición, ofrecer al lector la posibilidad de diseñar su propio mapa electoral, explorando cuáles serían los resultados e, incluso, haciéndolo como una competición para ver quién acierta mejor los resultados finales. Sin este último componente de interacción, sí se ha hecho, de nuevo en EE UU, con las últimas presidenciales, tanto en algunas instituciones como en medios de comunicación. Incluso, y sin saber aún los candidatos, ya puedes hacerlo para las presidenciales del próximo año

Mapa electoral EEUU (Huffington Post)
Mapa electoral EEUU (Huffington Post)

Tras las elecciones
Una vez ha terminado todo y los resultados ya están sobre la mesa, y más tras elecciones como las que vienen encima, llega el momento de los pactos. Esto, claro, no es útil en todos los países (en EE UU o en Francia no tiene sentido), pero en lugares como Alemania (donde siempre se buscan acuerdos, aun en mayoría) o España, es clave. Algún gráfico visual sobre qué pactos darían la mayoría para gobernar, una vez conocidos los resultados (o incluso antes, con los sondeos), sería una gran manera de entender lo que podría pasar.
Sin embargo, y aunque seguramente por cómo serán las elecciones es un recurso que pronto veremos, no se ha hecho demasiado hasta ahora. Algo hicieron aquí, pero sin interactividad, respecto a Andalucía, y algo así también imaginó el infografista Pablo Gutiérrez


Otro clásico en España es el de las lecturas paralelas: cómo habrían sido los resultados si la abstención hubiera contado como fuerza, si no hubiera abstención, o cómo hubiera cambiado la cosa con otros sistemas electorales (si todos los votos valieran lo mismo, o cuánto vale el voto según la circunscripción, por poner dos ejemplos). Por no hablar de las didácticas guías sobre cómo funciona la Ley d’Hont

Estimación electoral de lainformacion.com
Estimación electoral de lainformacion.com

Y una vez acabado todo, el momento de comparar lo que se prometió con lo que se cumple. PolitiFact y su seguimiento de cada promesa electoral merecieron reconocimiento electoral, y es una potente herramienta de cara a concienciar sobre la responsabilidad de los líderes políticos por lo prometido e incumplido. Especialmente útil es el Obameter, siguiendo lo que ha hecho y quedará por hacer al presidente de EE UU.

Obameter
Obameter

Nota: La inspiración original para recopilar estas ideas vino por algunas ideas que esbozó el compañero Raúl Magallón

Imagen de portada: Ververidis Vasilis/Shutterstock

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Opiniones 4
  • Son demasiados datos, demasiada información tanto iconográfica como textual. Yo simplemente me decantaría, a lo hora de votar, por la intuición y el instinto. (Que no es tanto resumir)

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