17 de julio 2014    /   CINE/TV
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Tras la especulación en El Cabanyal, los zombis

17 de julio 2014    /   CINE/TV     por          
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La del barrio valenciano de El Cabanyal es una historia de resistencia. Así lo ha sido en los últimos años contra la especulación por parte de las autoridades de la ciudad. La lucha continúa. Un centenar de personas desarrollan Cabanyal Z, una serie cooperativa en la que los enemigos, en poética metáfora, son los zombis.
La pelea está en el ADN de los vecinos de El Cabanyal. La defensa contra la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, que dividiría el barrio en dos y supondría la destrucción de más de 1.500 viviendas, se remonta a hace más de una década. Dice Joan Alamar, uno de los creadores de Cabanyal Z junto a Gerardo J. Núñez, que «es la experiencia adquirida en ese tiempo de lucha vecinal y la organización de diferentes colectivos lo que hace al Barrio resistir en la serie ante la invasión zombi».
Billy Wilder dijo que no había que trabajar ni con animales ni con niños ni con Charles Laughton, pero de zombis no dijo nada y, hasta donde sabemos, ninguno de los zombis de Cabanyal Z es el cadáver del actor británico. Como Gerardo J. Núñez tenía ganas de trabajar con zombis desde hacía tiempo -barajaba un largometraje de zombis contra yonkis-, se puso manos a la obra con la ayuda de diversos colectivos del barrio.
Alamar cuenta que el proyecto es totalmente autofinanciado y «con presupuesto cero. Una de las vías para sacar adelante la serie es el mítico CSO Samaruc, un local donde se reúne cada jueves el equipo para ponerse al día del proyecto. Pero el activo más importante para sacar adelante la serie son las casi 100 personas (entre equipo técnico, personajes, zombis…) que han colaborado desinteresadamente de una u otra manera en el proyecto».
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«Cabanyal Z es fundamentalmente un producto de entretenimiento que utiliza un género de la cultura popular como es el zombi». Joan Alamar explica que la realidad que vivimos se adapta muy bien a la metáfora zombi. «Unos pocos ricos se atrincheran ante una avalancha de ciudadanos hambrientos y desesperados. En el caso de Cabanyal Z, hemos tenido también otras razones por la que hemos escogido esta temática como la resistencia ante la avalancha especulativa».
El cocreador de Cabanyal Z dice que Valencia vive en una situación de anestesia a causa de la manipulación mediática y la corrupción. «Gran parte de la población es incapaz de reaccionar, el miedo al poder cacique está muy instalado en la mente», remarca. Sin embargo, cree que eso no ocurre en su barrio donde, además, se dan las circunstancias para que sea el escenario perfecto para el rodaje. «Es perfecto para ilustrar un mundo postapocalíptico. ¡Hay zonas en las que la acción demoledora del Ayuntamiento ha dejado solares y edificios tapiados que recuerdan al Berlín de la Segunda Guerra Mundial!».
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La serie se encuentra en su ecuador, con 6 capítulos estrenados de un total de 10. Cada uno de ellos tarda un trimestre en crearse y emitirse. Esa elongación de plazos obliga a los responsables a ser muy flexibles en asuntos como el guion. «Cambia la actualidad, hay actores que se marchan a otros lugares… El guion se adapta a las nuevas realidades, opiniones de los colaboradores, vecinos, espectadores…», dice.
A pesar de las dificultades, la serie cumple con su objetivo de dinamizar un barrio con muchos problemas y tiene la meta de crecer «con la participación de otros colectivos o personas que a nivel personal quieran crear su propio episodio paralelo a la trama. En este sentido, Cabanyal Z ha colaborado con el Centro de día de menores El Arca de Noé de Nazaret en la realización de su propio corto de zombis que se estrenará próximamente y en el que han participado los niños y niñas del centro, tanto de actores como de técnicos».
Con la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez ya en el olvido, Alamar dice que el barrio tiene un nuevo enemigo. «Se llama gentrificación». Por eso, la lucha seguirá formando parte de la cotidianeidad de El Cabanyal.
Actualización: Nos comenta Lorena Papí, una de las participantes en el proyecto, que «en el estreno del último capítulo, el 11 de julio, tuvimos en vivo a Chimo Bayo, grabando el videoclip del tema que ha compuesto para nuestra banda sonora. Como él, otros artistas valencianos han hecho cameos en la serie: Arturo Valls (la cabeza desmembrada que aparece en la foto junto a Chimo), Tonino y Tono Sanmartín».
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La del barrio valenciano de El Cabanyal es una historia de resistencia. Así lo ha sido en los últimos años contra la especulación por parte de las autoridades de la ciudad. La lucha continúa. Un centenar de personas desarrollan Cabanyal Z, una serie cooperativa en la que los enemigos, en poética metáfora, son los zombis.
La pelea está en el ADN de los vecinos de El Cabanyal. La defensa contra la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, que dividiría el barrio en dos y supondría la destrucción de más de 1.500 viviendas, se remonta a hace más de una década. Dice Joan Alamar, uno de los creadores de Cabanyal Z junto a Gerardo J. Núñez, que «es la experiencia adquirida en ese tiempo de lucha vecinal y la organización de diferentes colectivos lo que hace al Barrio resistir en la serie ante la invasión zombi».
Billy Wilder dijo que no había que trabajar ni con animales ni con niños ni con Charles Laughton, pero de zombis no dijo nada y, hasta donde sabemos, ninguno de los zombis de Cabanyal Z es el cadáver del actor británico. Como Gerardo J. Núñez tenía ganas de trabajar con zombis desde hacía tiempo -barajaba un largometraje de zombis contra yonkis-, se puso manos a la obra con la ayuda de diversos colectivos del barrio.
Alamar cuenta que el proyecto es totalmente autofinanciado y «con presupuesto cero. Una de las vías para sacar adelante la serie es el mítico CSO Samaruc, un local donde se reúne cada jueves el equipo para ponerse al día del proyecto. Pero el activo más importante para sacar adelante la serie son las casi 100 personas (entre equipo técnico, personajes, zombis…) que han colaborado desinteresadamente de una u otra manera en el proyecto».
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«Cabanyal Z es fundamentalmente un producto de entretenimiento que utiliza un género de la cultura popular como es el zombi». Joan Alamar explica que la realidad que vivimos se adapta muy bien a la metáfora zombi. «Unos pocos ricos se atrincheran ante una avalancha de ciudadanos hambrientos y desesperados. En el caso de Cabanyal Z, hemos tenido también otras razones por la que hemos escogido esta temática como la resistencia ante la avalancha especulativa».
El cocreador de Cabanyal Z dice que Valencia vive en una situación de anestesia a causa de la manipulación mediática y la corrupción. «Gran parte de la población es incapaz de reaccionar, el miedo al poder cacique está muy instalado en la mente», remarca. Sin embargo, cree que eso no ocurre en su barrio donde, además, se dan las circunstancias para que sea el escenario perfecto para el rodaje. «Es perfecto para ilustrar un mundo postapocalíptico. ¡Hay zonas en las que la acción demoledora del Ayuntamiento ha dejado solares y edificios tapiados que recuerdan al Berlín de la Segunda Guerra Mundial!».
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La serie se encuentra en su ecuador, con 6 capítulos estrenados de un total de 10. Cada uno de ellos tarda un trimestre en crearse y emitirse. Esa elongación de plazos obliga a los responsables a ser muy flexibles en asuntos como el guion. «Cambia la actualidad, hay actores que se marchan a otros lugares… El guion se adapta a las nuevas realidades, opiniones de los colaboradores, vecinos, espectadores…», dice.
A pesar de las dificultades, la serie cumple con su objetivo de dinamizar un barrio con muchos problemas y tiene la meta de crecer «con la participación de otros colectivos o personas que a nivel personal quieran crear su propio episodio paralelo a la trama. En este sentido, Cabanyal Z ha colaborado con el Centro de día de menores El Arca de Noé de Nazaret en la realización de su propio corto de zombis que se estrenará próximamente y en el que han participado los niños y niñas del centro, tanto de actores como de técnicos».
Con la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez ya en el olvido, Alamar dice que el barrio tiene un nuevo enemigo. «Se llama gentrificación». Por eso, la lucha seguirá formando parte de la cotidianeidad de El Cabanyal.
Actualización: Nos comenta Lorena Papí, una de las participantes en el proyecto, que «en el estreno del último capítulo, el 11 de julio, tuvimos en vivo a Chimo Bayo, grabando el videoclip del tema que ha compuesto para nuestra banda sonora. Como él, otros artistas valencianos han hecho cameos en la serie: Arturo Valls (la cabeza desmembrada que aparece en la foto junto a Chimo), Tonino y Tono Sanmartín».
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