1 de mayo 2017    /   CREATIVIDAD
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Somos Droga: el disco de Cabezafuego que también se lee

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«Todo comenzó cuando David Molina me propuso tocar en su cumpleaños. Le pregunté dónde sería y me respondió que en su casa. Ese día estaban allí Víctor Coyote, Olaf Ladousse, Mauro Entrialgo…», explicaba Cabezafuego durante la presentación de su nuevo trabajo.

El músico navarro acaba de publicar Somos droga, un peculiar objeto gráficosonoro que, además de un LP de vinilo, incluye un tebeo de 32 páginas. En él, Oskar Benas, Roger, Don Rogelio J., Paco Alcázar, Jorge Parras, Kaz, Ata y los ilustradores antes mencionados interpretan con imágenes las canciones del disco.

«En principio queríamos que los ilustradores tuvieran también una faceta musical. Víctor Coyote, Mauro Entrialgo, Olaf Ladousse, Oskar Benas o Paco Alcázar tienen proyectos musicales pero al final fue complicado encontrar ese perfil en todos, así que eliminamos esa exigencia», explica Juan Lassalle, responsable de la editorial Autsaider Cómics.

Además de todos estos ilustradores, Somos droga cuenta con la colaboración de músicos como Los Hermanos Cubero, Cristina Martínez de El columpio asesino o Rober! de Athom Rumba. Una equipación de lujo para interpretar temas como el Chino blues, Visiones, Telarañas y otras composiciones que, en contra de lo que pudiera parecer por el título del disco «no solo hablan de eso».

«No es un disco sobre drogas, son canciones que tratan de cosas de la vida. De los arribistas o de los irritantes, de ese tipo que dice me gustaba más el primer disco, ya sabéis a quién me refiero», comentaba Cabezafuego.

A pesar de la explicación del autor, lo cierto es que la mayor parte de los dibujantes han enfocado sus trabajos por el asunto de los estupefacientes. Mauro Entrialgo, por ejemplo, desarrolla dos interesantes teorías sobre las bajonas del día después; David Molina prefiere centrarse en las drogas como forma de engrasar las relaciones sociales; Víctor Aparicio ilustra el drama de la heroína con estilo de fotonovela venezolana y Roger Peláez dibuja una trepidante historia en la que se mezcla la politoxicología con las cloacas, las del Estado y las otras.

El reparto de las canciones entre los diferentes ilustradores no fue un gran problema, «cada uno eligió el tema según sus afinidades», bromeaba Juan Lassalle, al tiempo que desvelaba una curiosidad sobre el proceso de creación del tebeo: «Hubo un ilustrador al que le propusimos participar pero dijo que no. Es seguidor del movimiento straight edge, es decir que no consumen tabaco, alcohol ni drogas. Prefirió no hacerlo».

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El músico navarro acaba de publicar Somos droga, un peculiar objeto gráficosonoro que, además de un LP de vinilo, incluye un tebeo de 32 páginas. En él, Oskar Benas, Roger, Don Rogelio J., Paco Alcázar, Jorge Parras, Kaz, Ata y los ilustradores antes mencionados interpretan con imágenes las canciones del disco.

«En principio queríamos que los ilustradores tuvieran también una faceta musical. Víctor Coyote, Mauro Entrialgo, Olaf Ladousse, Oskar Benas o Paco Alcázar tienen proyectos musicales pero al final fue complicado encontrar ese perfil en todos, así que eliminamos esa exigencia», explica Juan Lassalle, responsable de la editorial Autsaider Cómics.

Además de todos estos ilustradores, Somos droga cuenta con la colaboración de músicos como Los Hermanos Cubero, Cristina Martínez de El columpio asesino o Rober! de Athom Rumba. Una equipación de lujo para interpretar temas como el Chino blues, Visiones, Telarañas y otras composiciones que, en contra de lo que pudiera parecer por el título del disco «no solo hablan de eso».

«No es un disco sobre drogas, son canciones que tratan de cosas de la vida. De los arribistas o de los irritantes, de ese tipo que dice me gustaba más el primer disco, ya sabéis a quién me refiero», comentaba Cabezafuego.

A pesar de la explicación del autor, lo cierto es que la mayor parte de los dibujantes han enfocado sus trabajos por el asunto de los estupefacientes. Mauro Entrialgo, por ejemplo, desarrolla dos interesantes teorías sobre las bajonas del día después; David Molina prefiere centrarse en las drogas como forma de engrasar las relaciones sociales; Víctor Aparicio ilustra el drama de la heroína con estilo de fotonovela venezolana y Roger Peláez dibuja una trepidante historia en la que se mezcla la politoxicología con las cloacas, las del Estado y las otras.

El reparto de las canciones entre los diferentes ilustradores no fue un gran problema, «cada uno eligió el tema según sus afinidades», bromeaba Juan Lassalle, al tiempo que desvelaba una curiosidad sobre el proceso de creación del tebeo: «Hubo un ilustrador al que le propusimos participar pero dijo que no. Es seguidor del movimiento straight edge, es decir que no consumen tabaco, alcohol ni drogas. Prefirió no hacerlo».

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