21 de marzo 2014    /   DIGITAL
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Los viajeros se convierten en inspectores del autobús

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Juan Benavides, Jorge Benavides y Carlos Imarch tenían un problema con el transporte público de su ciudad, Guadalajara (México). Sentían que la falta de control de los autobuses por parte de las autoridades en esta urbe de cuatro millones y medio de habitantes provocaban un malestar generalizado en los usuarios que nadie parecía dispuesto a solventar. Y si nadie hacía nada por arreglar el problema, ellos mismos lo harían.
¿Por qué seguir sufriendo? Estos desarrolladores de aplicaciones (en colaboración con el laboratorio ciudadano ZapopanLab y la organización Plataforma Metropolitana) tenían una idea para que, sin necesidad de esperar a la administración, fuesen esos mismos usuarios disgustados —o no disgustados— los que realizasen el control que impulsase la mejora del servicio. Cualquiera podría convertirse en inspector de autobuses con el simple hecho de poseer un smartphone. Bus Keeper es la aplicación móvil gratuita que han inventado para evaluar y calificar el transporte público en su ciudad.
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«El funcionamiento es muy sencillo», aseguran los creadores. «Al subir al transporte, hay que indicar la ruta y darle al botón Iniciar de la aplicación. Con ese simple gesto se inicia un monitoreo del tiempo que tarda en completarse la ruta, la velocidad, la distancia recorrida o el tiempo que el vehículo permanece detenido». La app además permite registrar las posibles faltas al reglamento que se den en ese trayecto.
Una vez terminado el recorrido, tan solo hay que darle al botón Finalizar. Es entonces cuando la aplicación pide que se evalúen cinco puntos, dándole la posibilidad a cada usuario de convertirse en un inspector. «Los puntos que se pide evaluar son la seguridad del viaje, la higiene de la unidad, la puntualidad de llegada, la amabilidad del chofer y la comodidad», explican los desarrolladores.
Inmediatamente ese análisis se comparte en las redes sociales del usuario y se almacena (de modo anónimo) en una base de datos de dominio público para que pueda ser consultada por los ciudadanos y los responsables del servicio. «Lo importante es que el público pueda recopilar las pruebas que demuestren las quejas que tenían, y así, hacer que las autoridades tomen medidas sobre el sistema de transporte público, que hasta hoy nunca contó con un monitoreo preciso y transparente». Los autobuses de Guadalajara ahora están sometidos al control de millares de peritos urbanos. Ya pueden hacer bien su trabajo.
Captura de pantalla 2014-03-20 a la(s) 14.55.19
 
*(Bus Keeper está disponible en la App Store de iOS y próximamente en Android)

Juan Benavides, Jorge Benavides y Carlos Imarch tenían un problema con el transporte público de su ciudad, Guadalajara (México). Sentían que la falta de control de los autobuses por parte de las autoridades en esta urbe de cuatro millones y medio de habitantes provocaban un malestar generalizado en los usuarios que nadie parecía dispuesto a solventar. Y si nadie hacía nada por arreglar el problema, ellos mismos lo harían.
¿Por qué seguir sufriendo? Estos desarrolladores de aplicaciones (en colaboración con el laboratorio ciudadano ZapopanLab y la organización Plataforma Metropolitana) tenían una idea para que, sin necesidad de esperar a la administración, fuesen esos mismos usuarios disgustados —o no disgustados— los que realizasen el control que impulsase la mejora del servicio. Cualquiera podría convertirse en inspector de autobuses con el simple hecho de poseer un smartphone. Bus Keeper es la aplicación móvil gratuita que han inventado para evaluar y calificar el transporte público en su ciudad.
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«El funcionamiento es muy sencillo», aseguran los creadores. «Al subir al transporte, hay que indicar la ruta y darle al botón Iniciar de la aplicación. Con ese simple gesto se inicia un monitoreo del tiempo que tarda en completarse la ruta, la velocidad, la distancia recorrida o el tiempo que el vehículo permanece detenido». La app además permite registrar las posibles faltas al reglamento que se den en ese trayecto.
Una vez terminado el recorrido, tan solo hay que darle al botón Finalizar. Es entonces cuando la aplicación pide que se evalúen cinco puntos, dándole la posibilidad a cada usuario de convertirse en un inspector. «Los puntos que se pide evaluar son la seguridad del viaje, la higiene de la unidad, la puntualidad de llegada, la amabilidad del chofer y la comodidad», explican los desarrolladores.
Inmediatamente ese análisis se comparte en las redes sociales del usuario y se almacena (de modo anónimo) en una base de datos de dominio público para que pueda ser consultada por los ciudadanos y los responsables del servicio. «Lo importante es que el público pueda recopilar las pruebas que demuestren las quejas que tenían, y así, hacer que las autoridades tomen medidas sobre el sistema de transporte público, que hasta hoy nunca contó con un monitoreo preciso y transparente». Los autobuses de Guadalajara ahora están sometidos al control de millares de peritos urbanos. Ya pueden hacer bien su trabajo.
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*(Bus Keeper está disponible en la App Store de iOS y próximamente en Android)

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