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15 de junio 2019    /   ENTRETENIMIENTO
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Calambur, el juego de palabras con el nombre más bonito

15 de junio 2019    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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—He quedado con Carlos.

—¿Qué Carlos?

—¡El de los cojones largos! JAJAJAJAJAJAJA.

—¡Joder, mira que eres payaso!

—¡Bah, no te mosquees! ¿Has hablado ya con el abogado?

—¿Abogado? ¿Qué abogado?

—¡El que tengo aquí colgado! JAJAJAJAJAJA.

—¡Vete a la mierda ya, gilipollas!

—Vale, vale, ya paro… Cambiando de tema: el otro día escuché una palabra nueva que me dejó loco: padalustro.

—Define padalustro.

—Me acabas de joder la gracia.

—El que ríe el último, ya sabes…

El mundo está lleno de graciosos que no se cansan de hincar el diente cuando dan con un inocente que les sigue el juego. Lo cierto es que nos gusta jugar y la lengua se presta a ello. Es lo que en la Wikilengua denominan ludolingüística, donde caben todas las gracias que se nos ocurran. De entre todos esos juegos, el que tiene el nombre más bonito es el calambur.

El Diccionario lo define como «agrupación de varias sílabas de modo que alteren el significado de las palabras a que pertenecen, como en este es conde y disimula».

Gozó de gran popularidad en el Siglo de Oro, teniendo a Quevedo como maestro indiscutible. ¿Quién no conoce su «Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja»? Y de aquellos polvos, vienen los lodos de otras mentes ingeniosas como las de Gomaespuma y sus famosas listas de nombres: Aitor Menta, Francisco Rupto o Luis Ricardo Borriquero.

El calambur es uno de los juegos fonéticos en el que se basan muchas de las adivinanzas que aprendimos de niños. Pero no siempre es intencionado. ¿Alguien recuerda el eslogan de una campaña de Telemadrid en época de Esperanza Aguirre que decía «Telemadrid, espejo de lo que somos» (Telemadrid, Espe jode lo que somos)? Las malas lenguas dicen que de casual no tuvo nada.

Sin Faltas apuesta por crear un nuevo vocablo para definir ciertos calambures. En su propio diccionario de términos incorporan padalustro, que definen como «palabra sin significado que, por juego, se menciona (por ejemplo, en huele a padalustro) con el fin de que otra persona pregunte «¿qué es padalustro?», lo cual se puede reinterpretar como ¿qué espada lustro?, que es una pregunta con connotaciones sexuales similares a las de la expresión limpieza de sable».

Según esta plataforma lingüística, existirían dos variantes: con connotación sexual: Crotolamo –  ¿qué es crotolomo? = ¿Qué escroto lamo?; y con respuesta: Lucas – qué Lucas – El de las pelucas; o el mucho más soez pero divertido Bloste – ¿qué es bloste? – Una polla como un poste. Lo sé, lo sé, aún me queda mucho que madurar. Pero se vive taaaaaan feliz sin salir de la fase anal

—He quedado con Carlos.

—¿Qué Carlos?

—¡El de los cojones largos! JAJAJAJAJAJAJA.

—¡Joder, mira que eres payaso!

—¡Bah, no te mosquees! ¿Has hablado ya con el abogado?

—¿Abogado? ¿Qué abogado?

—¡El que tengo aquí colgado! JAJAJAJAJAJA.

—¡Vete a la mierda ya, gilipollas!

—Vale, vale, ya paro… Cambiando de tema: el otro día escuché una palabra nueva que me dejó loco: padalustro.

—Define padalustro.

—Me acabas de joder la gracia.

—El que ríe el último, ya sabes…

El mundo está lleno de graciosos que no se cansan de hincar el diente cuando dan con un inocente que les sigue el juego. Lo cierto es que nos gusta jugar y la lengua se presta a ello. Es lo que en la Wikilengua denominan ludolingüística, donde caben todas las gracias que se nos ocurran. De entre todos esos juegos, el que tiene el nombre más bonito es el calambur.

El Diccionario lo define como «agrupación de varias sílabas de modo que alteren el significado de las palabras a que pertenecen, como en este es conde y disimula».

Gozó de gran popularidad en el Siglo de Oro, teniendo a Quevedo como maestro indiscutible. ¿Quién no conoce su «Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja»? Y de aquellos polvos, vienen los lodos de otras mentes ingeniosas como las de Gomaespuma y sus famosas listas de nombres: Aitor Menta, Francisco Rupto o Luis Ricardo Borriquero.

El calambur es uno de los juegos fonéticos en el que se basan muchas de las adivinanzas que aprendimos de niños. Pero no siempre es intencionado. ¿Alguien recuerda el eslogan de una campaña de Telemadrid en época de Esperanza Aguirre que decía «Telemadrid, espejo de lo que somos» (Telemadrid, Espe jode lo que somos)? Las malas lenguas dicen que de casual no tuvo nada.

Sin Faltas apuesta por crear un nuevo vocablo para definir ciertos calambures. En su propio diccionario de términos incorporan padalustro, que definen como «palabra sin significado que, por juego, se menciona (por ejemplo, en huele a padalustro) con el fin de que otra persona pregunte «¿qué es padalustro?», lo cual se puede reinterpretar como ¿qué espada lustro?, que es una pregunta con connotaciones sexuales similares a las de la expresión limpieza de sable».

Según esta plataforma lingüística, existirían dos variantes: con connotación sexual: Crotolamo –  ¿qué es crotolomo? = ¿Qué escroto lamo?; y con respuesta: Lucas – qué Lucas – El de las pelucas; o el mucho más soez pero divertido Bloste – ¿qué es bloste? – Una polla como un poste. Lo sé, lo sé, aún me queda mucho que madurar. Pero se vive taaaaaan feliz sin salir de la fase anal

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