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Publicado: 17 de mayo 2016 08:13  /   BRANDED CONTENT
 

Un camión lleva comida de calidad a los «desiertos alimentarios» de Toronto

Publicado: 17 de mayo 2016 08:13  /   BRANDED CONTENT              
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Cada jueves, ella se levanta, cepilla su cabello, se cambia de ropa y se maquilla. Se siente bien cuando sale a comprar arreglada. Ella pasa demasiado tiempo en casa, por eso, el tiempo que está en el mercado móvil se convierte, además, en una vía de escape y un espacio en el que se encuentra con sus amigos. Solo hay un motivo por el que no va al mercado: cuando tiene cita en el médico. Es una de tantas personas que se benefician en Toronto de comida barata, saludable y de calidad en los puntos más pobres y remotos de la ciudad desde que existe el camión Foodshare.

Un viejo autobús y una mujer con ánimo de ayudar se aliaron para hacer más fácil la vida de una alarmante cantidad de personas que en la ciudad canadiense no logran acceder a alimentos de calidad, ya sea porque viven lejos de lo productos más saludables o porque no tienen dinero para adquirirlos.

Comenzaba el verano de 2012 cuando Barbara Emmanuel, gerente de la Estrategia Alimentaria (Toronto Public Health) escribió al Ministerio de Sanidad de Canadá con una propuesta: habilitar un mercado móvil inspirado en el de Chicago. Ontario Centre of Excelence y United Way Toronto financiaron su proyecto.

«Siendo los bajos recursos una de las mayores barreras, muchas personas también viven en barrios donde las tiendas al por menor asequibles más cercanas ofrecen productos de escasa calidad, además del pobre acceso al transporte público. Pero incluso las personas que viven cerca de tiendas que ofrecen mejores alimentos encuentran barreras, especialmente la tercera edad, inmigrantes, personas con discapacidad y madres solteras», explica Bibiana Virguez, socia de Foodshare.

Toronto Public Health llegó a identificar 133 desiertos alimentarios en la ciudad. En base a estos datos, Foodshare circula en función de criterios tales como comunidades que están alejadas del mercado más próximo a más de un kilómetro a pie, aquellas en las que el número de ancianos y madres solteras es superior a la media, y los barrios más pobres.

Cuando Foodshare elige el lugar en el que operar, se asocia con organizaciones del barrio en cuestión, una alianza clave para el desarrollo del proyecto. «Esta asociación es fundamental para desarrollar e implementar el mercado móvil, ya que introduce Foodshare a la comunidad y desarrolla las habilidades de los líderes comunitarios», prosigue Virguez.

Antes de decidir qué productos venderá en cada barrio, Foodshare realiza un estudio para entender las necesidades y preferencias de los vecinos. Una vez que identifica estos vacíos alimentarios, es la comunidad la que elige qué productos quiere tener a su alcance, dónde quiere que se estacione el mercado móvil y en qué fechas. Hasta allí se desplazan dos voluntarios en cada barrio.

«El mercado móvil ofrece una solución para solventar la seguridad alimentaria en Toronto ocasionada por la falta de transporte, la desigualdad, escasos recursos y accesibilidad», afirma Virguez. Esta socia del proyecto está convencida de que, además de las soluciones más evidentes que aporta, Foodshare cumple con una función social clave, «ya que provee un espacio donde la comunidad tiene la oportunidad de conectarse con los vecinos y reducir la soledad en la que algunas personas de la tercera edad viven».


Este artículo te lo trae Ron Ritual. Si quieres conocer más historias con impacto positivo haz clic aquí.

 


Cada jueves, ella se levanta, cepilla su cabello, se cambia de ropa y se maquilla. Se siente bien cuando sale a comprar arreglada. Ella pasa demasiado tiempo en casa, por eso, el tiempo que está en el mercado móvil se convierte, además, en una vía de escape y un espacio en el que se encuentra con sus amigos. Solo hay un motivo por el que no va al mercado: cuando tiene cita en el médico. Es una de tantas personas que se benefician en Toronto de comida barata, saludable y de calidad en los puntos más pobres y remotos de la ciudad desde que existe el camión Foodshare.

Un viejo autobús y una mujer con ánimo de ayudar se aliaron para hacer más fácil la vida de una alarmante cantidad de personas que en la ciudad canadiense no logran acceder a alimentos de calidad, ya sea porque viven lejos de lo productos más saludables o porque no tienen dinero para adquirirlos.

Comenzaba el verano de 2012 cuando Barbara Emmanuel, gerente de la Estrategia Alimentaria (Toronto Public Health) escribió al Ministerio de Sanidad de Canadá con una propuesta: habilitar un mercado móvil inspirado en el de Chicago. Ontario Centre of Excelence y United Way Toronto financiaron su proyecto.

«Siendo los bajos recursos una de las mayores barreras, muchas personas también viven en barrios donde las tiendas al por menor asequibles más cercanas ofrecen productos de escasa calidad, además del pobre acceso al transporte público. Pero incluso las personas que viven cerca de tiendas que ofrecen mejores alimentos encuentran barreras, especialmente la tercera edad, inmigrantes, personas con discapacidad y madres solteras», explica Bibiana Virguez, socia de Foodshare.

Toronto Public Health llegó a identificar 133 desiertos alimentarios en la ciudad. En base a estos datos, Foodshare circula en función de criterios tales como comunidades que están alejadas del mercado más próximo a más de un kilómetro a pie, aquellas en las que el número de ancianos y madres solteras es superior a la media, y los barrios más pobres.

Cuando Foodshare elige el lugar en el que operar, se asocia con organizaciones del barrio en cuestión, una alianza clave para el desarrollo del proyecto. «Esta asociación es fundamental para desarrollar e implementar el mercado móvil, ya que introduce Foodshare a la comunidad y desarrolla las habilidades de los líderes comunitarios», prosigue Virguez.

Antes de decidir qué productos venderá en cada barrio, Foodshare realiza un estudio para entender las necesidades y preferencias de los vecinos. Una vez que identifica estos vacíos alimentarios, es la comunidad la que elige qué productos quiere tener a su alcance, dónde quiere que se estacione el mercado móvil y en qué fechas. Hasta allí se desplazan dos voluntarios en cada barrio.

«El mercado móvil ofrece una solución para solventar la seguridad alimentaria en Toronto ocasionada por la falta de transporte, la desigualdad, escasos recursos y accesibilidad», afirma Virguez. Esta socia del proyecto está convencida de que, además de las soluciones más evidentes que aporta, Foodshare cumple con una función social clave, «ya que provee un espacio donde la comunidad tiene la oportunidad de conectarse con los vecinos y reducir la soledad en la que algunas personas de la tercera edad viven».


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