7 de marzo 2018    /   CINE/TV
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El cáncer en el cine y la televisión: del tabú a la comedia

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Recuerdo la primera vez que dije cáncer pero no cuándo.

Era un niño. Jugaba con una vecina en su casa. Mi Geyperman era el marido de su Barbie. Las Barriguitas eran las hijas.

—Ahora tiene cáncer y todos lo quieren —dije.

La pequeña vecina se puso seria:

—No digas esa palabra.

—¿Por qué?

Realmente ignoraba el significado de cáncer. Lo había escuchado en viejas películas en blanco y negro emitidas por alguno de los dos canales de televisión. Era una palabra que usaban los ricos como las palabras caviar o Niza.

—Es una enfermedad —dijo ella—. El cuerpo se pone feo y se muere.

Me percaté de que la gente normal —los que teníamos televisores en blanco y negro— no moríamos de cáncer. Moríamos por accidente o porque entró una cosa (expresión que acogía todas las enfermedades tabú o impronunciables)

Solo pasaba en las películas

Vi con nuevos ojos las viejas películas. La protagonista difunta de Rebeca (1940), la primera señora de Winter, se suicidó porque enfermó de cáncer. También enfermó el padre de Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc (1958). Eran malas personas. Era el castigo de los guionistas-dioses.

Mi memoria no me dice que viera en mi niñez Amarga victoria (1938), en la que a una jovencísima Bette Davis le diagnostican un tumor cerebral. Es la primera película en la que el personaje protagonista enferma de cáncer. Habían pasado 42 años desde la primera proyección de los hermanos Lumiere.

Morir de cáncer no era romántico como lo era morir de tuberculosis (otra palabra de ricos pero difícil de pronunciar para un niño).

El cáncer entró tarde en la televisión

La web IMDB recoge que el programa de entrevistas The Mike Wallace Interview (1957) fue el primero donde se habló del cáncer. La entrevistada era Gloria Swanson (El crepúsculo de los dioses). La actriz habló sin tapujos de su carrera, su vida privada y cómo superó la enfermedad.

Harry Ranson Center transcribe la entrevista: ocho veces se pronunció la palabra en el espacio. Demasiadas, entonces. La televisión, en sus comienzos, no quería crear desasosiego sino entretener. 

En la ficción televisiva la palabra apareció por primera vez en episodio Squeeze Play (1970) de Misión Imposible. Una cinta magnetofónica anuncia:

«Buenos días, Sr. Phelps. Albert Zendra, el jefe supremo de la rama mediterránea del sindicato, que procesa la cuarta parte del suministro ilegal de heroína del mundo, está muriendo de cáncer…».

Y después la palabra no volvió a pronunciarse en televisión. (En el cine, varias veces al año). Hasta que llegó la serie Hospital (1982-1988).

Cristal y las mamografías

En Hospital la gente normal enfermaba de cáncer. En aquella década no faltó el episodio con la enfermedad: Autopista hacia el cielo, Mcgyver, Los vigilantes de la playa… Alguien tenía cáncer y todos le querían como aquel Geyperman o se recuperaba o actuaba de manera heroica, por primera vez, antes de morir.

Aunque en el barrio seguí escuchando durante mi adolescencia el murió de una cosa. Muchas mujeres españolas tomaron conciencia de la enfermedad cuando uno de los personajes de la telenovela Cristal (1985) emitida por RTVE tuvo cáncer de mama. Provocó que durante la emisión española de 1990 aumentaran las mamografías. Nunca la televisión ejerció tanta influencia. Había dos canales. Sí. Pero pocos leían a Umbral por mucho que insistiera en promocionarse.

Pero en el siglo pasado los protagonistas nunca enfermaban de cáncer en la televisión. Le pasaba a los secundarios. El público se identifica con los protagonistas. Si algo malo le pasa a los secundarios es como decir que es algo que le pasa a los demás. Como los accidentes de tráfico le pasa a otros o como hoy tropezarse con el mobiliario urbano por estar más atento al móvil que a la calle.

El guionista Vince Gilligan decidió que Dana Scully tuviera un tumor canceroso en el episodio Memento Mori 4×14 (1997) de Expediente X. Incurable. Hasta que la fantasía interviene. Es pronto para que el cáncer acabe con un protagonista.

Protagonista muerto: nadie es intocable

Ocurrirá en el 2000 con la muerte de Billy Thomas, el eterno novio de Ally McBeal. Una de las novedades de las muchas que trajo aquella serie y que apenas han sido estudiadas.

Más tarde Vince Gilligan retomó el cáncer como argumento central de Breaking Bad. Walter White muere. Un villano. Un hombre rico. La vieja justicia poética ataca de nuevo. Pero antes de crear un imperio criminal fue un hombre corriente.

El cáncer no es cosa de los ricos de las viejas películas. Hay familias diezmadas por las enfermedad y anuladas por los costes que supone económicos y emocionales. Por eso necesitamos tanto chistes sobre y contra el cáncer. Películas y series como antídoto. No nos reímos de quienes están enfermos o murieron. Nos reímos de la misma enfermedad como cuando nos reímos de los monstruos.


Imagen: The Big C (Showtime) con Laura Linney.

 

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Era un niño. Jugaba con una vecina en su casa. Mi Geyperman era el marido de su Barbie. Las Barriguitas eran las hijas.

—Ahora tiene cáncer y todos lo quieren —dije.

La pequeña vecina se puso seria:

—No digas esa palabra.

—¿Por qué?

Realmente ignoraba el significado de cáncer. Lo había escuchado en viejas películas en blanco y negro emitidas por alguno de los dos canales de televisión. Era una palabra que usaban los ricos como las palabras caviar o Niza.

—Es una enfermedad —dijo ella—. El cuerpo se pone feo y se muere.

Me percaté de que la gente normal —los que teníamos televisores en blanco y negro— no moríamos de cáncer. Moríamos por accidente o porque entró una cosa (expresión que acogía todas las enfermedades tabú o impronunciables)

Solo pasaba en las películas

Vi con nuevos ojos las viejas películas. La protagonista difunta de Rebeca (1940), la primera señora de Winter, se suicidó porque enfermó de cáncer. También enfermó el padre de Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc (1958). Eran malas personas. Era el castigo de los guionistas-dioses.

Mi memoria no me dice que viera en mi niñez Amarga victoria (1938), en la que a una jovencísima Bette Davis le diagnostican un tumor cerebral. Es la primera película en la que el personaje protagonista enferma de cáncer. Habían pasado 42 años desde la primera proyección de los hermanos Lumiere.

Morir de cáncer no era romántico como lo era morir de tuberculosis (otra palabra de ricos pero difícil de pronunciar para un niño).

El cáncer entró tarde en la televisión

La web IMDB recoge que el programa de entrevistas The Mike Wallace Interview (1957) fue el primero donde se habló del cáncer. La entrevistada era Gloria Swanson (El crepúsculo de los dioses). La actriz habló sin tapujos de su carrera, su vida privada y cómo superó la enfermedad.

Harry Ranson Center transcribe la entrevista: ocho veces se pronunció la palabra en el espacio. Demasiadas, entonces. La televisión, en sus comienzos, no quería crear desasosiego sino entretener. 

En la ficción televisiva la palabra apareció por primera vez en episodio Squeeze Play (1970) de Misión Imposible. Una cinta magnetofónica anuncia:

«Buenos días, Sr. Phelps. Albert Zendra, el jefe supremo de la rama mediterránea del sindicato, que procesa la cuarta parte del suministro ilegal de heroína del mundo, está muriendo de cáncer…».

Y después la palabra no volvió a pronunciarse en televisión. (En el cine, varias veces al año). Hasta que llegó la serie Hospital (1982-1988).

Cristal y las mamografías

En Hospital la gente normal enfermaba de cáncer. En aquella década no faltó el episodio con la enfermedad: Autopista hacia el cielo, Mcgyver, Los vigilantes de la playa… Alguien tenía cáncer y todos le querían como aquel Geyperman o se recuperaba o actuaba de manera heroica, por primera vez, antes de morir.

Aunque en el barrio seguí escuchando durante mi adolescencia el murió de una cosa. Muchas mujeres españolas tomaron conciencia de la enfermedad cuando uno de los personajes de la telenovela Cristal (1985) emitida por RTVE tuvo cáncer de mama. Provocó que durante la emisión española de 1990 aumentaran las mamografías. Nunca la televisión ejerció tanta influencia. Había dos canales. Sí. Pero pocos leían a Umbral por mucho que insistiera en promocionarse.

Pero en el siglo pasado los protagonistas nunca enfermaban de cáncer en la televisión. Le pasaba a los secundarios. El público se identifica con los protagonistas. Si algo malo le pasa a los secundarios es como decir que es algo que le pasa a los demás. Como los accidentes de tráfico le pasa a otros o como hoy tropezarse con el mobiliario urbano por estar más atento al móvil que a la calle.

El guionista Vince Gilligan decidió que Dana Scully tuviera un tumor canceroso en el episodio Memento Mori 4×14 (1997) de Expediente X. Incurable. Hasta que la fantasía interviene. Es pronto para que el cáncer acabe con un protagonista.

Protagonista muerto: nadie es intocable

Ocurrirá en el 2000 con la muerte de Billy Thomas, el eterno novio de Ally McBeal. Una de las novedades de las muchas que trajo aquella serie y que apenas han sido estudiadas.

Más tarde Vince Gilligan retomó el cáncer como argumento central de Breaking Bad. Walter White muere. Un villano. Un hombre rico. La vieja justicia poética ataca de nuevo. Pero antes de crear un imperio criminal fue un hombre corriente.

El cáncer no es cosa de los ricos de las viejas películas. Hay familias diezmadas por las enfermedad y anuladas por los costes que supone económicos y emocionales. Por eso necesitamos tanto chistes sobre y contra el cáncer. Películas y series como antídoto. No nos reímos de quienes están enfermos o murieron. Nos reímos de la misma enfermedad como cuando nos reímos de los monstruos.


Imagen: The Big C (Showtime) con Laura Linney.

 

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Opiniones 2
  • Dana Scully de X-Files enferma de un cáncer en el seno nasal. Básicamente en la nariz. Veinte años después de Memento Mori, sigo viendo este error de traducción en muchos foros. Dicho lo cual, fan del artículo excepto ese mini-error. Como tantas familias, la mía está muy golpeada por el cáncer. Más chistes, más risas, por piedad…

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