20 de junio 2018    /   CIENCIA
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Los canutos que te fumaste podrían convertir a tu hijo en futuro porrero

20 de junio 2018    /   CIENCIA     por          
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Empiezas fumándote un canuto en el recreo del instituto por ver lo que se siente. Luego acabas consumiendo porros cada tarde con los colegas. Piensas que la marihuana es una planta natural y que fumarla no puede ser tan nocivo como el tabaco, que a saber qué rayos lleva. Y, cuando te quieres dar cuenta, estás enganchado a ella y te ves incapaz de dejar el vicio.

No es un descubrimiento. El cannabis es la droga ilegal más consumida por chavales y jóvenes en todo el mundo (y también por embarazadas) y, además, es una de las más adictivas. Y aunque se ha creado una gran corriente a favor de su uso medicinal, no es del todo inofensiva. «No hay nada inocuo en este mundo», explica a nuestra revista el psicólogo y especialista en psicofarmacología y drogas de abuso, Ricardo Rodríguez.

«Antiguamente, los griegos denominaban a los fármacos pharmakon, que era una combinación de fármaco y veneno. Toda sustancia derivada de la planta más natural no es por ello más inocua y no está exenta de riesgos para la persona que lo consume», menciona. «Lo importante es que los padres sepan y estén informados para que siempre puedan tomar la mejor decisión con algo que implica tanta responsabilidad como es traer descendencia al mundo».

Cierto que la Cannabis sativa no es la droga más peligrosa. Incluso está demostrado que posee una probada eficacia en el tratamiento de enfermedades inmunes. Pero varios estudios recientes sugieren que fumar cannabis podría dañar a los niños concebidos incluso años después de que los padres dejen de consumirlo.

Las investigaciones revelan cómo el uso de marihuana puede desencadenar cambios genéticos permanentes que hacen que la próxima generación sea más propensa a abusar de las drogas.

Los científicos dicen que hay una creciente evidencia de que la indulgencia que se suele dar a ciertas actitudes propias de la adolescencia deja una huella genética duradera, que se transmite a los niños a través de ADN alterado en el esperma y el óvulo.

A fin de cuentas, nuestros genes pueden alterarse sutilmente por lo que experimentamos en la vida, como los alimentos que comemos o las tensiones que absorbemos. Estos cambios epigenéticos pueden afectar a nuestra salud y a cómo nos comportamos. Y también pueden ser transmitidos a nuestros hijos.

La doctora Henrietta Szutorisz, de la Escuela de Medicina de Icahn en Nueva York, y su equipo probaron esta teoría recientemente. Para ello, alimentaron a un grupo de ratas adolescentes con agua que contenía tetrahidrocarbocannabinol (THC), el compuesto psicoactivo presente en el cannabis. Luego se les quitó la sustancia a los roedores y se les alentó a que se apareasen.

Además, se dejó que sus descendientes crecieran sin exposición al principal cannabinoide presente en la polémica planta. Sin embargo, se descubrió que cuando esos animales eran adultos, ansiaban una solución que contuviera heroína más que la descendencia de ratas limpias.

Szutorisz asegura en un artículo para la revista Neuroscience and Biobehavioural Reviews que, aunque el concepto puede ser «todavía provocativo» y muchos puedan verlo con cierto escepticismo, los datos «acumulados hasta la fecha documentan que la exposición temprana [al cannabis] durante la vida deja una marca de memoria epigenética a largo plazo, que establece un legado incluso a las generaciones futuras».

Sin embargo, algunos aseguran que aún es pronto para afirmar que esto sea una realidad absoluta.

«El hallazgo es importante, pero no puede trasladarse directamente a humanos, porque las alteraciones epigenéticas podrían ser diferentes entre especies», nos comenta Javier Meana, Catedrático de Farmacología de la Universidad del País Vasco, que aun así asegura que «el estudio es bueno y sugiere posibles mecanismos que pueden contribuir a explicar la diferente susceptibilidad o vulnerabilidad a las conductas de uso compulsivo entre individuos».

Y el anterior experimento no es un ejemplo aislado. También hay investigadores del King’s College de Londres que han observado que fumar cigarrillos durante el embarazo desencadena cambios genéticos en el feto, lo que los hace más propensos a fumar y usar cannabis en la adolescencia.

Rodríguez señala que esta relación entre consumo de cannabis y mutaciones genéticas no es nueva del todo y que existen numerosas investigaciones científicas publicadas en los últimos años que hablan de esa circunstancia.

«Históricamente, se solía asociar la relación entre el feto y la madre solo en lo que correspondiera a la vía perinatal (cordón umbilical), por ejemplo en el alcoholismo o el consumo de alcohol de la madre, con un mayor riesgo de síndrome de alcoholismo fetal y una mala migración neural en los primeros meses de vida del niño», explica a Yorokobu.

Por lo tanto, cuando hablamos de epigenética, no lo hacemos de un concepto nuevo. Rodríguez comenta que hace un tiempo se encontró en genética que una serie de elementos (denominados ADN no codificante) –que se consideraba ADN basura, porque no se les conocía una función clave–, son más importantes de lo que parece.

Y que la presencia de este ADN (en cada persona u organismo) puede hacer que, dependiendo del ambiente (como estresores, factores de riesgo, alimentación o consumo de tóxicos) se activen una variedad de genes que podían estar dormidos y nunca llegarían a expresarse en el individuo si no existiera la causalidad del ambiente.

«Por ejemplo, estudios de pediatría han relacionado la muerte súbita infantil (MSI) con consumo de cannabis por parte del padre antes de nacer», relata Rodríguez, que actualmente trabaja en UniADIC (Unidad de Intervención en Adicciones).

Uno de estos estudios fue realizado por investigadores de la Universidad de California en San Diego (EEUU), que examinaron el historial de más de doscientos menores de un año que fallecieron de MSI entre 1989 y 1992, y el de otros tantos niños sanos nacidos en la misma época. Luego, relacionaron estos datos con el consumo de drogas como la marihuana por parte de los progenitores durante la concepción, embarazo y tras el nacimiento del niño.

«Si generamos una adicción, podemos incorporar esa predisposición a nuestra carga genética y trasladarla como posibilidad potencial a nuestros hijos», nos señala Isidro Sanjosé, director terapéutico del Centro de Asistencia Terapéutica  CAT-Barcelona. «En todo caso, también es importante saber que este tipo de tendencias no son por sí solas determinantes, sino que hacen falta aspectos ambientales para que se desarrollen».

¿Quiere decir esto que todos aquellos que tengan intención de procrear deberían dejar los canutos? Igual depende de si los fumas por placer o porque eres un yonki. Y, ojo, que el límite entre uso y abuso (o dependencia) depende mucho de factores personales y no solamente de la cantidad consumida.

«Un ejemplo muy claro es cuando una persona ya no consume por “placer o sentirse bien”, sino que cuando deja de consumir, se siente mal y entonces consume para evitar esto último. Allí estaríamos hablando del lado oscuro de la adicción», concluye Rodríguez sobre una droga que, por cierto, podría cambiar su estatus legal próximamente, pasando de ser una droga perseguida a una legal, como el alcohol y el tabaco –de hecho, muchos países han aprobado ya su uso terapéutico–.

Quizás no se trate de demonizar el uso de los porros, sino de educar en la responsabilidad y el consumo sensato de la marihuana. A fin de cuentas, los defensores de su legalización conocen los problemas que genera la adicción –numerosos estudios lo relacionan con una mayor frecuencia o riesgo de desarrollar psicosis o alteraciones neurocognitivas–.

Pero ellos apuestan por una política de minimización de daños. Aseguran que es mejor ayudar a los enfermos por adicción a esta droga que tener que hacer frente además a la criminalidad asociada al tráfico ilegal.

«La marihuana es una sustancia con un potencial perjudicial muy alto para nuestra salud física y psicológica. Este potencial negativo cada vez está más demostrado científicamente y la visión de droga blanda está siendo cada vez más cuestionada desde la comunidad médica y científica», explica Sanjosé, que recuerda a nuestra revista que cada vez se conocen y documentan más casos de psicosis tóxica derivada del consumo de esa droga –«seguramente influye el hecho de la manipulación genética de las semillas que va produciendo sustancias cada vez más potentes en sus efectos psicotrópicos»–.

En cualquier caso, Rodríguez asegura que la principal preocupación sobre todo este asunto está en los jóvenes. De hecho, un estudio sobre comportamiento adolescente de la Organización Mundial de la Salud llamado Health Behaviour in School-aged Children sitúa a los adolescentes españoles entre los más porreros del mundo.

Es un hecho probado que el aprendizaje, la memoria y la atención se deterioran después del uso inmediato de los porros. «Esos jóvenes que están en edad de formarse, estudiar y tener las mismas oportunidades que sus pares, en un mundo tan competitivo no son conscientes de que, al consumir, esto afecta a su concentración, atención y motivación, y que así pierden o retrasan la posibilidad de cumplir sus expectativas vitales en el ciclo que les corresponde, condicionando su futuro».

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No es un descubrimiento. El cannabis es la droga ilegal más consumida por chavales y jóvenes en todo el mundo (y también por embarazadas) y, además, es una de las más adictivas. Y aunque se ha creado una gran corriente a favor de su uso medicinal, no es del todo inofensiva. «No hay nada inocuo en este mundo», explica a nuestra revista el psicólogo y especialista en psicofarmacología y drogas de abuso, Ricardo Rodríguez.

«Antiguamente, los griegos denominaban a los fármacos pharmakon, que era una combinación de fármaco y veneno. Toda sustancia derivada de la planta más natural no es por ello más inocua y no está exenta de riesgos para la persona que lo consume», menciona. «Lo importante es que los padres sepan y estén informados para que siempre puedan tomar la mejor decisión con algo que implica tanta responsabilidad como es traer descendencia al mundo».

Cierto que la Cannabis sativa no es la droga más peligrosa. Incluso está demostrado que posee una probada eficacia en el tratamiento de enfermedades inmunes. Pero varios estudios recientes sugieren que fumar cannabis podría dañar a los niños concebidos incluso años después de que los padres dejen de consumirlo.

Las investigaciones revelan cómo el uso de marihuana puede desencadenar cambios genéticos permanentes que hacen que la próxima generación sea más propensa a abusar de las drogas.

Los científicos dicen que hay una creciente evidencia de que la indulgencia que se suele dar a ciertas actitudes propias de la adolescencia deja una huella genética duradera, que se transmite a los niños a través de ADN alterado en el esperma y el óvulo.

A fin de cuentas, nuestros genes pueden alterarse sutilmente por lo que experimentamos en la vida, como los alimentos que comemos o las tensiones que absorbemos. Estos cambios epigenéticos pueden afectar a nuestra salud y a cómo nos comportamos. Y también pueden ser transmitidos a nuestros hijos.

La doctora Henrietta Szutorisz, de la Escuela de Medicina de Icahn en Nueva York, y su equipo probaron esta teoría recientemente. Para ello, alimentaron a un grupo de ratas adolescentes con agua que contenía tetrahidrocarbocannabinol (THC), el compuesto psicoactivo presente en el cannabis. Luego se les quitó la sustancia a los roedores y se les alentó a que se apareasen.

Además, se dejó que sus descendientes crecieran sin exposición al principal cannabinoide presente en la polémica planta. Sin embargo, se descubrió que cuando esos animales eran adultos, ansiaban una solución que contuviera heroína más que la descendencia de ratas limpias.

Szutorisz asegura en un artículo para la revista Neuroscience and Biobehavioural Reviews que, aunque el concepto puede ser «todavía provocativo» y muchos puedan verlo con cierto escepticismo, los datos «acumulados hasta la fecha documentan que la exposición temprana [al cannabis] durante la vida deja una marca de memoria epigenética a largo plazo, que establece un legado incluso a las generaciones futuras».

Sin embargo, algunos aseguran que aún es pronto para afirmar que esto sea una realidad absoluta.

«El hallazgo es importante, pero no puede trasladarse directamente a humanos, porque las alteraciones epigenéticas podrían ser diferentes entre especies», nos comenta Javier Meana, Catedrático de Farmacología de la Universidad del País Vasco, que aun así asegura que «el estudio es bueno y sugiere posibles mecanismos que pueden contribuir a explicar la diferente susceptibilidad o vulnerabilidad a las conductas de uso compulsivo entre individuos».

Y el anterior experimento no es un ejemplo aislado. También hay investigadores del King’s College de Londres que han observado que fumar cigarrillos durante el embarazo desencadena cambios genéticos en el feto, lo que los hace más propensos a fumar y usar cannabis en la adolescencia.

Rodríguez señala que esta relación entre consumo de cannabis y mutaciones genéticas no es nueva del todo y que existen numerosas investigaciones científicas publicadas en los últimos años que hablan de esa circunstancia.

«Históricamente, se solía asociar la relación entre el feto y la madre solo en lo que correspondiera a la vía perinatal (cordón umbilical), por ejemplo en el alcoholismo o el consumo de alcohol de la madre, con un mayor riesgo de síndrome de alcoholismo fetal y una mala migración neural en los primeros meses de vida del niño», explica a Yorokobu.

Por lo tanto, cuando hablamos de epigenética, no lo hacemos de un concepto nuevo. Rodríguez comenta que hace un tiempo se encontró en genética que una serie de elementos (denominados ADN no codificante) –que se consideraba ADN basura, porque no se les conocía una función clave–, son más importantes de lo que parece.

Y que la presencia de este ADN (en cada persona u organismo) puede hacer que, dependiendo del ambiente (como estresores, factores de riesgo, alimentación o consumo de tóxicos) se activen una variedad de genes que podían estar dormidos y nunca llegarían a expresarse en el individuo si no existiera la causalidad del ambiente.

«Por ejemplo, estudios de pediatría han relacionado la muerte súbita infantil (MSI) con consumo de cannabis por parte del padre antes de nacer», relata Rodríguez, que actualmente trabaja en UniADIC (Unidad de Intervención en Adicciones).

Uno de estos estudios fue realizado por investigadores de la Universidad de California en San Diego (EEUU), que examinaron el historial de más de doscientos menores de un año que fallecieron de MSI entre 1989 y 1992, y el de otros tantos niños sanos nacidos en la misma época. Luego, relacionaron estos datos con el consumo de drogas como la marihuana por parte de los progenitores durante la concepción, embarazo y tras el nacimiento del niño.

«Si generamos una adicción, podemos incorporar esa predisposición a nuestra carga genética y trasladarla como posibilidad potencial a nuestros hijos», nos señala Isidro Sanjosé, director terapéutico del Centro de Asistencia Terapéutica  CAT-Barcelona. «En todo caso, también es importante saber que este tipo de tendencias no son por sí solas determinantes, sino que hacen falta aspectos ambientales para que se desarrollen».

¿Quiere decir esto que todos aquellos que tengan intención de procrear deberían dejar los canutos? Igual depende de si los fumas por placer o porque eres un yonki. Y, ojo, que el límite entre uso y abuso (o dependencia) depende mucho de factores personales y no solamente de la cantidad consumida.

«Un ejemplo muy claro es cuando una persona ya no consume por “placer o sentirse bien”, sino que cuando deja de consumir, se siente mal y entonces consume para evitar esto último. Allí estaríamos hablando del lado oscuro de la adicción», concluye Rodríguez sobre una droga que, por cierto, podría cambiar su estatus legal próximamente, pasando de ser una droga perseguida a una legal, como el alcohol y el tabaco –de hecho, muchos países han aprobado ya su uso terapéutico–.

Quizás no se trate de demonizar el uso de los porros, sino de educar en la responsabilidad y el consumo sensato de la marihuana. A fin de cuentas, los defensores de su legalización conocen los problemas que genera la adicción –numerosos estudios lo relacionan con una mayor frecuencia o riesgo de desarrollar psicosis o alteraciones neurocognitivas–.

Pero ellos apuestan por una política de minimización de daños. Aseguran que es mejor ayudar a los enfermos por adicción a esta droga que tener que hacer frente además a la criminalidad asociada al tráfico ilegal.

«La marihuana es una sustancia con un potencial perjudicial muy alto para nuestra salud física y psicológica. Este potencial negativo cada vez está más demostrado científicamente y la visión de droga blanda está siendo cada vez más cuestionada desde la comunidad médica y científica», explica Sanjosé, que recuerda a nuestra revista que cada vez se conocen y documentan más casos de psicosis tóxica derivada del consumo de esa droga –«seguramente influye el hecho de la manipulación genética de las semillas que va produciendo sustancias cada vez más potentes en sus efectos psicotrópicos»–.

En cualquier caso, Rodríguez asegura que la principal preocupación sobre todo este asunto está en los jóvenes. De hecho, un estudio sobre comportamiento adolescente de la Organización Mundial de la Salud llamado Health Behaviour in School-aged Children sitúa a los adolescentes españoles entre los más porreros del mundo.

Es un hecho probado que el aprendizaje, la memoria y la atención se deterioran después del uso inmediato de los porros. «Esos jóvenes que están en edad de formarse, estudiar y tener las mismas oportunidades que sus pares, en un mundo tan competitivo no son conscientes de que, al consumir, esto afecta a su concentración, atención y motivación, y que así pierden o retrasan la posibilidad de cumplir sus expectativas vitales en el ciclo que les corresponde, condicionando su futuro».

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Opiniones 40
  • Yo he hecho un estudio en mi pueblo con niños nacidos estos ultimos 20 años que piensan y creen ciegamente que en esta sociedad todos tenemos las mismas posibilidades, incluso llegan a creerse todo lo que les dicen en la tele , solo hay que añadirle a cualquier comentario la coletilla de «estudios recientes» o «prestigiosos científicos» . Todos afirmaban ser de algún equipo de fútbol y curiosamente el cien por cien de los padres y madres comían mortadela muy Menudo con lo que yo que no soy científico ni nada , llegó a la conclusión de que la ingesta de mortadela además de los problemas que crea en la persona que la consume, también tiene mucho que ver con laidiotizacicion de las siguientes generaciones. Además mi estudio es más creíble que el vuestro porque a mí o me ha pagado nadie para que lo haga y llegue a las conclusiones del que paga. Un saludo , y sigan ustedes investigando.

    • Mis más sinceras felicitaciones por la idea de la mortadela, ha sido muy ingeniosa. Bromas a parte, coincido contigo en que hoy en día en internet es muy fácil inventarse estudios, porcentajes y demás barbaridades y que la gente se lo crea. Hay pocas fuentes fiables la verdad, pocos medios contrastan la información como deberían.
      A mí esta web me da bastante seguridad respecto a la información que transmiten en sus artículos. Este artículo en concreto, quitando de los estudios de los que habla, dice verdades como templos. Todo depende de la dosis, dosis bajas pueden ser beneficiosas pero en cambio dosis elevadas pueden llegar a ser letales. Que haya gente que lleve una venda en los ojos respecto a la marihuana y se crean que no es dañina es algo que no acabo de comprender. Puede que socialmente esté mal vista pero el hecho de que muchas veces sea peor el alcohol (aún siendo este legal) no quita de que sea perjudicial. Veo bastante lógico que el consumo de drogas llegue a afectar a nuestra descendencia de alguna manera. Dejando de lado el ADN, la calidad de las células reproductoras depende de nuestra alimentación de cierto modo.

      • Dejas de lado muchas cosas 😉
        Solo comentar que la palabra “letal” sobra… pero sobra con mayúsculas..
        No hay ni un solo caso documentado en 100 años de letalidad con el uso de thc… Ni vendas, ni visión infrarrojos… 😉

    • ¿Y los cubatas que te tomaste? ¿Esos en qué pueden convertir a tus hijos? ¿Y las hamburguesas de MacDonalds, con su hidróxido de amonio y otros aditivos destinados a hacer apetitosa una carne que no comería ni un zombi?
      Pero no, el demonio es una planta que casualmente les podría chafar unas cuantas líneas de negocio a las farmacéuticas.

    • Ellos ya no ayan aquien echarle la culpa de sus adiciones.yo
      Yo por ejemplo cuando estaba embarazada comía mucho pollo y my hijo aborrece el pollo..
      Yo era muy tranquila y my pareja también no consumimos ninguna droga.de ningún tipo.
      Y trate de cuidarme lo mejor que pude.
      Y a my hijo lo diagnosticaron con ADHD .
      Y en ece caso.
      Aquien culpar por su enfermedad.
      A my o a mis padres.?

  • Si nos tenemos que creer todos los estudios «desinteresados» que se van publicando…
    Por esa regla, se producen cambios genéticos simplemente por la alimentación (animales atiborrados a base de fármacos, pescado contaminado..), el aire contaminado, el agua con partículas de plástico, etc etc
    Entonces mejor no tener descendencia por que van a ser aberraciones de la naturaleza y los culpables son los padres sí o sí.
    Y si hay cambios genéticos por los otros motivos que he comentado, puedo pedir responsabilidades a las corporaciones que han provocado eso? No verdad?
    Pues tampoco se puede hacer responsable a los padres por haber consumido en la adolescencia drogas si luego el hijo tiene una adicción.

  • Entonces esto sería aplicable a cualquier droga, y como el alcohol, por muy legal que sea, también es una droga que genera dependencia y es la que afecta a más partes del organismo y más rápido, más de la mitad del personal de este y de la mayoría de países serían alcohólicos o candidatos a serlo. Con esto no digo que este estudio no sea válido, ojo, pero…

  • El último párrafo aclara perfectamente las motivaciones de este artículo tan absurdo y lleno de incongruencias. De lo que se trata es de impedir que los jóvenes fumen porros, no vaya a ser que nos salgan respondones y no hagan exactamente los que se les dice. Porque para estudiar, el cannabis, no afecta en absoluto, a menos que uno estudie colocado, claro. Yo estudié los 5 años de ingeniería informática fumando porros cada noche después de estudiar y aquí estoy, con un magnífico trabajo en Alemania. He fumado porros durante más de 30 años, y lo dejé hace 4 sin dificultad alguna, simplemente porque me hacían engordar y además, la maría en Alemania es muy cara, así que de adictivo el cannabis nada.

    Siempre las mismas técnicas para atacar al cáñamo, que si es adictivo, que si no hay nada inocuo, que si afecta a nuestra personalidad… Y por supuesto, si podemos meter la heroína u opiáceos en el artículo mucho mejor. No ha habido ningún producto o sustancia en la historia, a la que hayan investigado tanto, con el único objetivo de demostrar que es nocivo y, sin embargo, los datos siguen siendo apabullantes, sólo hace falta mirar a las cifras de muertes o enfermedades causadas por la marihuana, especialmente si se la compara con otras drogas legales como el alcohol, el tabaco o el alprazolam.

    Es una aberración que se gasten tantos recursos en prohibir y atacar a una planta tan beneficiosa, que ha sido fundamental en el desarrollo de la humanidad, no sólo por sus propiedades terapéuticas, sino también por sus usos industriales (tejidos, papel, aceites, cuerdas…)

  • Me ha impresionado sobre todo esta parte:

    «Además, se dejó que sus descendientes crecieran sin exposición al principal cannabinoide presente en la polémica planta. Sin embargo, se descubrió que cuando esos animales eran adultos, ansiaban una solución que contuviera heroína más que la descendencia de ratas limpias.»

    Entonces, las ratas «sucias» o ya para normalizar la expresión, las sucias ratas consumidoras de cannabis, ansiaban consumir heroína…
    Tremendo, me alegro de que no ansiaran consumir raticida. Por que eso conduciría claramente a una estratagia evolutivamente inestable que acabaría con la rama genética más propensa al consumo de esas sustancias.
    Es decir, nuestros antepasados en las tribus se habrían encontrado perdidos, después de que el chamán consultara a los dioses consumiendo alguna de esas sustancias sucias y acto seguido hubiera buscado desesperadamente matarratas para calmar su ansia repentina. Eso habría llevado a la tribu entera a desaparecer en la noche de los tiempos completamente perdida sin el consejo de su chamán. Nosotros no estaríamos aqui ahora y los tardígrados habrían evolucionado por su cuenta hasta dominar el mundo y parte de Murcia, la parte no habitada por murcianos se entiende. En una clara alegoría a la aventura romana en Escocia de la que se retiraron no sólo por el tiempo -que era un asco- si no también por que había muchos escoceses.

    Volviendo al tema de la heroinomanía provocada por aspirar humo de tabaco, tenemos que agradecer enormemente a los chichos su trabajo antidrogadicción y malincuencia con la canción, más chutes no, mis cucharas impregnadas de heroina y canela hija de puta, aunque esta última parte se desestimara en la versión final.

  • Habéis perdido otro lector gracias a este artículo lleno de falacias, inexactitudes, medias verdades y estupideces. Menos mortadela y más rigor

  • Si se empieza y repite durante todo el articulo que la marihuana es muy adictiva…. creo que todo lo demás es difícil de creer. Esta ampliamente demostrado, por varios estudios así como experiencia personal y de mi entorno, que el THC es mucho menos adictivo que la cafeína, el alcohol o muchos medicamentos legales. Respecto a las psicosis y otras enfermedades mentales, todos los casos estudiados por investigadores serios (vamos, sin prejuicios sobre el THC o financiación de madres ultraconservadoras), han demostrado que los consumidores que sufrían trastornos de este tipo era porque ya los sufrían, el thc los potenciaba, pero no han demostrado aun que provoque enfermedad psicológica alguna.

  • Si, un articulo muy riguroso y nada subjetivo. Cannabis muy addictivo? Ahora estaria bien un articulo donde se demuestre cientificamente el creacionismo.

  • Yo he fumado porros siempre, pero eso no impide que conozca la realidad. Lo de los cambios epigenéticos es un hecho, y a mi me hablaron de ello varios especialistas cuando les conté que le daba a esto… a mí me parece un artículo ecuánime, que no demoniza a los que le dan a la María pero que sí pone sobre la mesa una historia que cada día está siendo más demostrada. Y si se quieren tener hijos, pues nunca está de más preocuparse de la mierda que uno le mete a su cuerpo (bajo su responsabilidad, obviamente)

  • La marihuana es jodidamente adictiva. El texto habla de esa droga, no del alcohol ni el tabaco. La gente que se pone de uñas con el tema debería hacerselo mirar. Los profesionales que hablan no son gente que pasaba por alli ni nadie pagado por la revista imagino. Igual no hay peor cierto que el que no quiere ver…….

  • No puedo acabar de leerlo. Basura, basura y más basura. Como si no tuviéramos bastante pena por tener que comprar un producto clandestinamenete, caro y adulterado. Este párrafo me ha maravillado:
    …se dejó que sus descendientes crecieran sin exposición al principal »’cannabinoide»’ presente en la polémica planta. Sin embargo, se descubrió que cuando esos animales eran adultos, ansiaban una solución que contuviera »’heroína»’ más que la descendencia de ratas limpias.
    Vamos, mezclando churras con merinas por puro amarillismo.
    Cero para eldiario.es

  • Soy Doctor en Neurociencia y llevo 7 años investigando con cannabinoides. Este artículo es muy poco riguroso y menos fiel a la verdad, por no decir que es una basura plagada de mentiras y verdades incompletas e interesadas. Está tristemente sesgado en «los profesionales» a los que cita, conozco a la gran mayoría de investigadores con cannabinoides de España y no he oído jamás hablar de ellos…
    Dejemos las cosas claras:
    1) El cannabis per se tiene un componente adictivo y síndrome de abstinencia irrisorios, más aún comparados con el de la nicotina sin ir más lejos.
    2) El cannabis no es tóxico ni neurotóxico, incluso a muy altas dosis. Jamás se ha encontrado un caso de muerte por sobredosis de cannabinoides de manera directa.
    3) Las conclusiones del trabajo sobre los efectos epigenéticos del grupo de la Dra. Hurd no son extrapolables a humanos, ni siquiera a roedores en libertad, además de no haberse confirmado los hallazgos por otros grupos.
    4) Los cannabinoides tienen un potencial terapéutico en un amplísimo abanico de patologías desconocido para cualquier otro fármaco o sustancia. Esto tiene una base racional dada la distribución del sistema endocannabinoide (sobre el que actúa) por la práctica totalidad del organismo así como a sus funciones altamente pleiotrópicas.
    5) El consumo de cannabis también efectos negativos en potencia, en función del CONTEXTO personal. Colectivos como los adolescentes, mujeres embarazadas muetran mayor sensibilidad. Además, en cualquier cerebro adulto sano se van a ver alterados procesos plásticos, como el aprendizaje o la memoria, con efectos muy variados en función de la dosis, el hábito y la neuroquímica personal.
    6) A la hora de juzgar cualquier estudio, y especialmente si hay seres humanos como objeto de estudio, hay que coger las conclusiones «con pinzas», pues hay gran cantidad de factores de confusión de muy diversa índole, sociales, económicos, etc etc.
    La verdad es que casi podría seguir indefinidamente…modificaciones epigenéticas no son mutaciones genéticas, usado alegremente por uno de los «expertos» que asegura que hay estudios que relacionan el consumo de cannabis con mutaciones genéticas…MENTIRA Y GORDA, otra más.
    He de decir que me sorprende MUY NEGATIVAMENTE la calidad y rigor de este texto y que me ENTRISTECE su asociación a un medio informativo de calidad como es en mi opinión eldiario.es

  • No voy a discutir con estudios científicos y caros experimentos…
    Deben de hacerse tropecientos estudios al ańo en tropecientos países. Con financiancion importante además… Pero que queréis que os diga, la publicación del mismo no la veo mucho… en este medio al menos…
    Cuantos productos o sustancias absorbemos diariamente que en el futuro (y muchas veces en el presente) de los cuales se podrá afirmar que existe alguna posibilidad que afecte al comportamiento de tu hijo…? Vamos es que también….
    Investigaciones sobre el efecto de los móviles a largo plazo, el wifi, bluetooth.. Pesticidas, enorme polución en las ciudades…
    Se acabaría la tinta listando investigaciones interesantes por publicar…
    Ahora, fúmate dos porros al día y estas marcando a tu hijo de por vida…
    Dandole mas boletos que los demás para convertirlo en nada menos que heroinómano…!!
    Me parece que para decir algo así se ha de tener algo más que “una creciente evidencia”.

    Os habéis pasado señores!

    Podríamos además debatir la moralidad desde un punto de vista filosófico de tener que ser un puritano para que los genes de tus hijos sean a su vez puros… Pero eso sería sin duda irse por las ramas 😉

  • Hola Alex, en general Yorokobu forma parte de mi lectura diaria.
    Gracias por la información pero cuidado con los typos.
    Una observación amigable de redactor a redactor y para que los textos estén correctos, saludos.

  • Soy bioquímico y no veo nada de fábula en el artículo (que, por cierto, habla de estudios que sugieren esto y lo otro y ofrece ambas versiones, no expresa nada de forma categórica). lo llevo diciendo años en todas las charlas y congresos a los que he sido invitado: el abuso de drogas como la María produce cambios en el epigenoma. Se probó en roedores y se empieza a probar en humanos. El que quiera puede leer o investigar más sobre el asunto y se va a sorprender. Enhorabuena Yorokobu por no rendirse ante el puritanismo y apostar por temas controvertidos (pero reales)

  • Vaya manera de comenzar el «artículo». Encantador lo de «porrero». Parecéis recién salidos de un congreso de Nuevas Generaciones del PP. Supongo que como vosotros con lo que os drogáis es, como mínimo, con dos copitas de Vega Sicilia y luego un pelotazo de whisky de 60 pavos la botella, no se os podrá llamar «alcohólicos» Pues mirad, hay numerosos estudios de las más prestigiosas universidades y grandes expertos como esos a los que hacéis referencia en vuestro TFM que concluyen que vosotros molábais y que ahora sois como un juez poniendo en libertad a una manada de violadores, o sea, gente recta y capaz. De nada.

  • Flaco favor hace este articulo a la normalización del uso medicinal de la marihuana.
    Es cierto que no se debería consumir copiosamente antes de los 25, pero no se pueden echar por tierra todos los beneficios de la planta para innumerables dolencias. Hay muchas maneras de consumirla y creo que si todos recibiéramos suficiente información sin sesgos (comerciales o ideológicos) conseguiríamos una sociedad mas tolerante y armoniosa. Larga vida a la Marihuana!!!

  • Madre mia, Comentar este articulo es como corregir un examen que empieza «Herase una bez».
    Los errores de bulto son de tal tamaño, que no merece la pena. El comentario superaria en longitud al texto y sinceramente, nuestro tiempo tiene un valor.

  • Lo que es delirante es que haya gente que meta la política en cualquier tema o enfoque que lea… Qué tendrá que ver hablar de un estudio de epigenética y su POSIBLE relación con la conducta de una futura generación con ser del pp, del psoe o de Pacma? Fumar porros es peligroso, y si alguien cree lo contrario, entonces tiene un problema. Otra cosa es que los fumemos porque nos da la gana, y punto

  • Simplemente un dato que corrobora que este artículo está escrito desde una posición muy definida, sin intención de neutralidad y sin equiparar estudios sobre el tema. El THC, CBD y la mayoría de compuestos químicos del Cannabis «no se pueden diluir en agua», así que el estudio con ratas es una farsa (como el resto del articulo).

  • En ningún lugar leí que el psicoactivo estuviera diluido en el agua, solo que el agua usada en el experimento contenía tal componente. A ver si leemos antes de darle rienda suelta al fanatismo…

  • Eso es una estupidez. Parece que hay «tipos genéticos» con una inclinación a las dependencias. Hasta ahí, claro. Que el consumo de cannabis predispone a los hijos es una estupidez. Si hay un condicionamineto genético, puede ser cualquier sustancia: alcohol, cannabis, kocs, heroina … llámalo x y busca en el ADN el cromosoma culpable de la tendencia, la cuestión de la sustancia es secundaria y está socialmente condicionada.

  • Consumir cannabis sí que puede cambiar la estructura del Adn de una persona, provocando mutaciones que pueden pasar de padre a hijo perfectamente. Que pueda pasar no quiere decir que ocurra forzosamente. Como se dice en el reportaje, dependerá de muchos factores, pero la posibilidad existe. Yo hice mi trabajo de fin de grado precisamente de ese tema y fue revisado por químicos y bioquímicos. Veo a demasiado bioquímico y enterado por aquí

  • Bajo mi punto de vista..eso es una tontería.
    Yo..en el Pais Vasco crecí..con 16 años( en 1976) fumando porros y no cigarros y eso ocurrió durante muchos años.
    Hoy en día tengo una hija y un hijo. 23 y 21 años…y ninguno de los dos…no es que no fumen porros…si no que no fuman ni cigarros….osea que…»esa teoría»…no funciona.

  • Hombre, yo para contaros algo bonito después de haber leido semejante pseudoartículo periodístico, tengo que hacer un gran esfuerzo, así que me voy a fumar un porrito a ver si se me ocurre algo. ¡Vaya tela! De verdad que no se puede ser más tendencioso y más ignorante del tema.

  • Menuda chorrada más grande. Hay varios párrafos que ya están mal de partida: «El cannabis […] es una de las (ddrogas) más adictivas.» Pero por favor… un poco de rigor. Menuda chorrada más grande.

    Otra: «estudios de pediatría han relacionado la muerte súbita infantil (MSI) con consumo de cannabis por parte del padre antes de nacer»» La muerte súbita está mucho más relacionada con el colecho. En los países asiáticos no saben apenas lo que es eso, y allí también consumen cannabis:

    https://www.bebesymas.com/salud-infantil/en-los-paises-donde-los-bebes-siempre-han-dormido-con-sus-padres-apenas-saben-que-es-la-muerte-subita

    Aunque después explica más o menos bien lo que es la epigenética, en las primeras frases la cagan pero mucho:

    «Las investigaciones revelan cómo el uso de marihuana puede desencadenar cambios genéticos permanentes que hacen que la próxima generación sea más propensa a abusar de las drogas.»

    Venga a contar trolas a otro lado

  • Mi marido y yo hemos fumado canutos durante años. Tenemos un hijo de 20 que los fuma también. Llegué a preocuparme porque le cambió mucho el carácter y fuimos a ver a varios especialistas. Varios de ellos nos hablaron de la epigenética y de las cuestiones que plantea el artículo. Yo no lo tengo claro a día de hoy, pero es una opción y parece razonable… Me parece un trabajo bien documentado y completo, pero sí es verdad que toca un tema muy controvertido y que aún tardará en aclararse del todo…

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