25 de noviembre 2014    /   BUSINESS
por
 

Visitar un museo y tirarte por una montaña rusa a través de una caja en la cabeza

25 de noviembre 2014    /   BUSINESS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Google propone y el hombre dispone, cada vez más. Compartir diseños tecnológicos abiertamente es algo que de cuando en cuando alguna gigante digital como esta ofrece como aperitivo a la gran masa. Algunos, saben sacarle todo el jugo al platillo.
A mediados de este año, David Coz y Damien Henry crearon en el Centro Cultural de Google de París las Google Carboard, un sencillo artilugio de cartón plegable capaz de convertir un celular en una experiencia de realidad virtual. Muchos emprendedores del mundo, como los fundadores de CardboardMx en México, ya han reformulado el invento para darle a esta oportunidad en cartón una salida comprometida, cultural e innovadora.
10590510_626971494077611_2666783690462270935_n
«En otros países han aprovechado el sistema empresas o particulares que le han dado muchos tipos de salida y lo han hecho con muchos tipos de materiales», explica Juan Enrique Ramírez, programador de Guadalajara (México) que han creado CarboardMx. Ellos afirman haber agarrado el testigo que pone Google para comercializar un producto con mejoras y desarrollar aplicaciones que amplíen su utilidad.
«Nosotros hemos querido que, por un lado, nuestro modelo de Carboard sea una máquina reciclable, barata y realizada con material íntegramente del país. Además hemos ideado sistemas para que se pueda fijar a la cabeza o se pueda adaptar para gente con gafas». «Por otro lado, estamos trabajando en imágenes y vídeos especializados que hagan que la máquina sirva para vivir la experiencia de subirte a una montaña rusa, o visitar en persona un museo, sin necesidad de moverte de casa».
La complicación del montaje es párvula: un cartón marcado, dos imanes y dos lentes flexibles «con 40 milímetros de distancia focal», puntualiza Ramírez. Junto al mecatrónico Andrés Alcántara, la química Fátima Ávila y la ingeniera electrónica Karla García, este equipo pensó que vender CarboardMx a un precio de 250 pesos (15 euros) y fabricarlo con materia prima nacional no eran todas las mejoras que podían añadirle a su versión. «¿Por qué limitarlo a ver nuestras imágenes y vídeos en relieve?», le pone aspiraciones al cartón el programador. Nosotros estamos desarrollando material que sirva para poder hacer turismo, visitar sitios o vivir experiencias a 360 grados tan solo con mirar a través de los agujeros de esta máquina que puedes fabricar en casa». «Si nos ha permitido acceder al diseño de un producto, debemos aprovecharlo y evolucionarlo al máximo», opina Ramírez, «en eso consiste el desarrollo».
10689440_679207655520661_8794917319993992770_n
10703735_648318871942873_3448564199480586415_n
10525867_619095678198526_5994999682287447478_n
 

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Google propone y el hombre dispone, cada vez más. Compartir diseños tecnológicos abiertamente es algo que de cuando en cuando alguna gigante digital como esta ofrece como aperitivo a la gran masa. Algunos, saben sacarle todo el jugo al platillo.
A mediados de este año, David Coz y Damien Henry crearon en el Centro Cultural de Google de París las Google Carboard, un sencillo artilugio de cartón plegable capaz de convertir un celular en una experiencia de realidad virtual. Muchos emprendedores del mundo, como los fundadores de CardboardMx en México, ya han reformulado el invento para darle a esta oportunidad en cartón una salida comprometida, cultural e innovadora.
10590510_626971494077611_2666783690462270935_n
«En otros países han aprovechado el sistema empresas o particulares que le han dado muchos tipos de salida y lo han hecho con muchos tipos de materiales», explica Juan Enrique Ramírez, programador de Guadalajara (México) que han creado CarboardMx. Ellos afirman haber agarrado el testigo que pone Google para comercializar un producto con mejoras y desarrollar aplicaciones que amplíen su utilidad.
«Nosotros hemos querido que, por un lado, nuestro modelo de Carboard sea una máquina reciclable, barata y realizada con material íntegramente del país. Además hemos ideado sistemas para que se pueda fijar a la cabeza o se pueda adaptar para gente con gafas». «Por otro lado, estamos trabajando en imágenes y vídeos especializados que hagan que la máquina sirva para vivir la experiencia de subirte a una montaña rusa, o visitar en persona un museo, sin necesidad de moverte de casa».
La complicación del montaje es párvula: un cartón marcado, dos imanes y dos lentes flexibles «con 40 milímetros de distancia focal», puntualiza Ramírez. Junto al mecatrónico Andrés Alcántara, la química Fátima Ávila y la ingeniera electrónica Karla García, este equipo pensó que vender CarboardMx a un precio de 250 pesos (15 euros) y fabricarlo con materia prima nacional no eran todas las mejoras que podían añadirle a su versión. «¿Por qué limitarlo a ver nuestras imágenes y vídeos en relieve?», le pone aspiraciones al cartón el programador. Nosotros estamos desarrollando material que sirva para poder hacer turismo, visitar sitios o vivir experiencias a 360 grados tan solo con mirar a través de los agujeros de esta máquina que puedes fabricar en casa». «Si nos ha permitido acceder al diseño de un producto, debemos aprovecharlo y evolucionarlo al máximo», opina Ramírez, «en eso consiste el desarrollo».
10689440_679207655520661_8794917319993992770_n
10703735_648318871942873_3448564199480586415_n
10525867_619095678198526_5994999682287447478_n
 

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
El mapa de la pequeña España: nuestros 50 pueblos más solitarios
Huéspedes por un tubo
Todos sobre Benidorm
Bocadillos canallas en el centro de Madrid
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp