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7 de agosto 2015    /   BUSINESS
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Carga tu móvil con la pierna

7 de agosto 2015    /   BUSINESS     por          
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Viven en Quintino, un barrio periférico de la zona norte de Río de Janeiro. Tienen 20 y 16 años y acaban de patentar un cargador para móviles que se alimenta gracias al movimiento de las rodillas. Rodrigo Sampaio y Cadu lo han bautizado Ônix y aseguran que el dispositivo no necesita energía eléctrica.
foto 1
Ônix acumula energía gracias al movimiento del cuerpo. Su funcionamiento es sencillo. Primero hay que colocarlo en una bolsita y después atarlo a la altura del muslo. Una varita de aluminio de unos 15 centímetros de largo, conectada al aparato, baja por la parte lateral de la pierna hasta el comienzo de la pantorrilla. La varita se acciona al caminar y la cadencia de los pasos permite que la energía cinética se transforme en eléctrica a través de un generador.
De esta forma, un paseo de tres horas es suficiente para que el dispositivo se cargue al 100%. El Ônix puede resucitar un iPhone hasta tres veces sin necesitar de nueva alimentación.
foto 2
«Somos jóvenes y, como todos los chavales, usamos mucho el móvil. El problema hoy es que, con tantas aplicaciones, la batería acaba rápidamente. Por eso se nos ocurrió generar energía a través del cuerpo», explica Cadu.
El próximo paso es atraer capital para perfeccionar la idea. Su objetivo más inmediato es diminuir el tamaño del generador. Hacerlo más cómodo. El cargador de momento mide 7 x 6,5 centímetros y pesa unos 500 gramos. También pretenden desarrollar un dispositivo para eliminar la bolsita que actualmente hay que colocar en el muslo.
95903.156353-Onix
«No queremos dinero. Lo que necesitamos es una empresa que se interese por nuestro prototipo y que nos facilite a alguno de sus ingenieros para mejorar nuestro aparato. Tenemos muchas ideas. Lo que nos falta es material para llevarlas a cabo», afirma Rodrigo.
No es la primera vez que han este joven inventor crea algo. Nunca ha podido resistirse a la tentación de desmontar aparatos electrónicos para averiguar cómo funcionan por dentro. «Era más fuerte que yo», reconoce Rodrigo, que a los 14 años construyó su primer mini robot: un bichito electrónico capaz de limpiar la mesa y juntar los restos de comida.
foto 3
Con Cadu ya ha realizado varios inventos e incluso han ganado un premio por un robot capaz de rescatar a personas en áreas de riesgo. La inspiración vino tras el accidente nuclear de Fukushima, en Japón, y en 2011 fueron premiados en una feria de la escuela técnica donde estudiaba Rodrigo. De momento, no hay previsión de cuándo el Ônix pueda llegar al mercado.
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Rodrigo y Cadu no son los únicos niños prodigio en el mundillo de la electrónica. En Filipinas el estudiante Angelo Casimiro, de 15 años, ha finalizado un proyecto en el que trabaja desde hace cinco años: una zapatilla que carga móviles.
Su invención también se sirve de un generador, que en este caso está integrado en la suela de la zapatilla. Casimiro afirma que su dispositivo puede cargar teléfonos, lámparas, radios y cualquier aparato dotado de entrada USB, lo que va a beneficiar a los habitantes de áreas remotas en las que no llega la electricidad, algo muy común en Filipinas.
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De momento, la potencia de salida de su zapatilla es limitada y permite cargar sólo 10 minutos de batería de un móvil, después de jugar al baloncesto durante dos horas. Sin embargo, Angelo está investigando la forma de conseguir cargar una batería completa en menos tiempo.
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Por la explicación detallada que ofrece en este vídeo, es muy probable que lo acabe consiguiendo.

 
 
 

Viven en Quintino, un barrio periférico de la zona norte de Río de Janeiro. Tienen 20 y 16 años y acaban de patentar un cargador para móviles que se alimenta gracias al movimiento de las rodillas. Rodrigo Sampaio y Cadu lo han bautizado Ônix y aseguran que el dispositivo no necesita energía eléctrica.
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Ônix acumula energía gracias al movimiento del cuerpo. Su funcionamiento es sencillo. Primero hay que colocarlo en una bolsita y después atarlo a la altura del muslo. Una varita de aluminio de unos 15 centímetros de largo, conectada al aparato, baja por la parte lateral de la pierna hasta el comienzo de la pantorrilla. La varita se acciona al caminar y la cadencia de los pasos permite que la energía cinética se transforme en eléctrica a través de un generador.
De esta forma, un paseo de tres horas es suficiente para que el dispositivo se cargue al 100%. El Ônix puede resucitar un iPhone hasta tres veces sin necesitar de nueva alimentación.
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«Somos jóvenes y, como todos los chavales, usamos mucho el móvil. El problema hoy es que, con tantas aplicaciones, la batería acaba rápidamente. Por eso se nos ocurrió generar energía a través del cuerpo», explica Cadu.
El próximo paso es atraer capital para perfeccionar la idea. Su objetivo más inmediato es diminuir el tamaño del generador. Hacerlo más cómodo. El cargador de momento mide 7 x 6,5 centímetros y pesa unos 500 gramos. También pretenden desarrollar un dispositivo para eliminar la bolsita que actualmente hay que colocar en el muslo.
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«No queremos dinero. Lo que necesitamos es una empresa que se interese por nuestro prototipo y que nos facilite a alguno de sus ingenieros para mejorar nuestro aparato. Tenemos muchas ideas. Lo que nos falta es material para llevarlas a cabo», afirma Rodrigo.
No es la primera vez que han este joven inventor crea algo. Nunca ha podido resistirse a la tentación de desmontar aparatos electrónicos para averiguar cómo funcionan por dentro. «Era más fuerte que yo», reconoce Rodrigo, que a los 14 años construyó su primer mini robot: un bichito electrónico capaz de limpiar la mesa y juntar los restos de comida.
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Con Cadu ya ha realizado varios inventos e incluso han ganado un premio por un robot capaz de rescatar a personas en áreas de riesgo. La inspiración vino tras el accidente nuclear de Fukushima, en Japón, y en 2011 fueron premiados en una feria de la escuela técnica donde estudiaba Rodrigo. De momento, no hay previsión de cuándo el Ônix pueda llegar al mercado.
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Rodrigo y Cadu no son los únicos niños prodigio en el mundillo de la electrónica. En Filipinas el estudiante Angelo Casimiro, de 15 años, ha finalizado un proyecto en el que trabaja desde hace cinco años: una zapatilla que carga móviles.
Su invención también se sirve de un generador, que en este caso está integrado en la suela de la zapatilla. Casimiro afirma que su dispositivo puede cargar teléfonos, lámparas, radios y cualquier aparato dotado de entrada USB, lo que va a beneficiar a los habitantes de áreas remotas en las que no llega la electricidad, algo muy común en Filipinas.
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De momento, la potencia de salida de su zapatilla es limitada y permite cargar sólo 10 minutos de batería de un móvil, después de jugar al baloncesto durante dos horas. Sin embargo, Angelo está investigando la forma de conseguir cargar una batería completa en menos tiempo.
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Por la explicación detallada que ofrece en este vídeo, es muy probable que lo acabe consiguiendo.

 
 
 

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