1 de febrero 2018    /   CINE/TV
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El Harry Ramson digitaliza su colección de carteles de cine para uso público

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El centro Harry Ransom de la Universidad de Texas está digitalizando su colección de carteles de cine y, además, los está colgando en internet para que cualquiera pueda consultarlos o bajárselos libremente.

La colección abarca todo tipo de géneros. Desde obras maestras del cine mudo a filmes taquilleros de los años 60; desde películas de género como el terror o el erotismo a producciones de Serie B propias de los cines de sesión continua. Unas piezas realizadas por diseñadores consagrados como Saul Bass y artistas injustamente anónimos, habida cuenta de su talento con los pinceles, la composición y las tipografías.



De hecho, mediante estos carteles es posible recorrer todas las tendencias estéticas desarrolladas en el cartelismo del siglo XX. Movimientos como el Art déco, el expresionismo o el funcionalismo de los 50, el pop y la psicodelia de los 60 o el camp y el kitsch de los 70.

La decisión del centro Harry Ransom supone un paso más en el reconocimiento del cartel cinematográfico como objeto artístico y en la democratización de la cultura a través de internet.

Fundado en 1957 por el profesor de lengua inglesa y decano de la Facultad de Artes y Ciencias Harry Ransom, este centro tiene como objetivo promover la creatividad, la investigación en la comprensión de las expresiones humanas en su más amplia expresión. Para ello, se dedican a conservar, digitalizar y poner a disposición del público una amplia variedad de archivos, por ejemplo, el del escritor Gabriel García Márquez.

En esa filosofía de valorar las expresiones culturales humanas sin distinguir entre alta o baja cultura se enmarca este archivo de carteles. Unas piezas consideradas en origen meros productos promocionales y que en la actualidad son una forma más de arte.

Hasta que se produjo ese cambio de concepción, el destino de la gran mayoría de estos objetos no era precisamente el museo sino la basura. Tanto es así que de no haber sido por los coleccionistas privados, archivos como el Harry Ransom serían hoy impensables.



De hecho, la colección Ransom está formada por las donaciones realizadas por particulares y, muy especialmente, por el Circuito Interestatal de Teatros de Texas. Esta asociación aglutina a locales que, desde hace décadas, se dedican a la exhibición de cine y otros espectáculos como vodevil o teatro, formas de arte anteriores a la invención del cinematógrafo y cuyos carteles también están en el archivo Ransom.

En total, el archivo consta de más de 10.000 piezas, aunque por el momento solo están disponibles en internet 4.000, que se pueden descargar en tres calidades: grande, extra grande y alta resolución. Se estima que el trabajo de digitalización estará concluido para 2019.



Esta colección de arte permite, además, hacer un análisis sociológico de los temas que más interesaron a los habitantes del siglo XX. Asuntos como la violencia, el sexo, el machismo, las aventuras, las motocicletas, los automóviles, el amor romántico, el tabaco, el alcohol, los animales parlanchines… Cuando los extraterrestres visiten la tierra y vean todo este material van a necesitar mucho más que la famosa sonda anal para entender a los humanos del siglo pasado.













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La colección abarca todo tipo de géneros. Desde obras maestras del cine mudo a filmes taquilleros de los años 60; desde películas de género como el terror o el erotismo a producciones de Serie B propias de los cines de sesión continua. Unas piezas realizadas por diseñadores consagrados como Saul Bass y artistas injustamente anónimos, habida cuenta de su talento con los pinceles, la composición y las tipografías.



De hecho, mediante estos carteles es posible recorrer todas las tendencias estéticas desarrolladas en el cartelismo del siglo XX. Movimientos como el Art déco, el expresionismo o el funcionalismo de los 50, el pop y la psicodelia de los 60 o el camp y el kitsch de los 70.

La decisión del centro Harry Ransom supone un paso más en el reconocimiento del cartel cinematográfico como objeto artístico y en la democratización de la cultura a través de internet.

Fundado en 1957 por el profesor de lengua inglesa y decano de la Facultad de Artes y Ciencias Harry Ransom, este centro tiene como objetivo promover la creatividad, la investigación en la comprensión de las expresiones humanas en su más amplia expresión. Para ello, se dedican a conservar, digitalizar y poner a disposición del público una amplia variedad de archivos, por ejemplo, el del escritor Gabriel García Márquez.

En esa filosofía de valorar las expresiones culturales humanas sin distinguir entre alta o baja cultura se enmarca este archivo de carteles. Unas piezas consideradas en origen meros productos promocionales y que en la actualidad son una forma más de arte.

Hasta que se produjo ese cambio de concepción, el destino de la gran mayoría de estos objetos no era precisamente el museo sino la basura. Tanto es así que de no haber sido por los coleccionistas privados, archivos como el Harry Ransom serían hoy impensables.



De hecho, la colección Ransom está formada por las donaciones realizadas por particulares y, muy especialmente, por el Circuito Interestatal de Teatros de Texas. Esta asociación aglutina a locales que, desde hace décadas, se dedican a la exhibición de cine y otros espectáculos como vodevil o teatro, formas de arte anteriores a la invención del cinematógrafo y cuyos carteles también están en el archivo Ransom.

En total, el archivo consta de más de 10.000 piezas, aunque por el momento solo están disponibles en internet 4.000, que se pueden descargar en tres calidades: grande, extra grande y alta resolución. Se estima que el trabajo de digitalización estará concluido para 2019.



Esta colección de arte permite, además, hacer un análisis sociológico de los temas que más interesaron a los habitantes del siglo XX. Asuntos como la violencia, el sexo, el machismo, las aventuras, las motocicletas, los automóviles, el amor romántico, el tabaco, el alcohol, los animales parlanchines… Cuando los extraterrestres visiten la tierra y vean todo este material van a necesitar mucho más que la famosa sonda anal para entender a los humanos del siglo pasado.













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