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13 de noviembre 2014    /   IDEAS
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Detroit resucita casa por casa

13 de noviembre 2014    /   IDEAS     por          
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Cerró un banco. Buena noticia si eres enemigo del capitalismo y buena noticia para Lynne y Mike Savino, un matrimonio de Detroit que, años después del cierre, encontró en el local el lugar perfecto para moldear su vivienda. Dada la situación financiera en la que se halla la ciudad, algunas cosas solo pueden ocurrir en Detroit y en no muchos sitios más.
La progresiva decadencia que ha padecido la ciudad de Detroit en los últimos años ha dejado un importante catálogo de ruinas, estercoleros y rincones depresivos. El lugar que nos ocupa tenía todas las posibilidades ya que era, siendo benévolos, un buen puñado de porquería.
Su ahora propietaria, Lynne Savino, explica que el edificio llevaba ya varios años en venta. Los Savino, a la vez, vivían en una «casa grande y bonita» desde hacía trece años, pero aseguran que tenían planeado mudarse al centro de la ciudad más importante de Michigan para ocupar algún «espacio poco convencional».
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Así es como llegaron a la abandonada sede bancaria del barrio de West Corktown. Tras mirar también una iglesia vacía y un local social, pagaron 28.000 dólares, diseñaron su plan maestro para rehabilitar la edificación y han hecho la mayor parte del trabajo con sus propias manos.
El antiguo banco era, como cualquier sitio al que se pretende que no entre nadie sin autorización, una construcción robusta. Salvando esa ventaja, todo lo que había dentro «era un buen montón de escombros. La lluvia se colaba en el interior, necesitaba un nuevo tejado. Hemos invertido unos 200.000 dólares en el sistema de calefacción y aire acondicionado, en fontanería, instalación eléctrica, ventanas, una nueva cocina y dos baños completos. Hemos tratado de mantener todos los detalles originales que nos ha sido posible», explica la propietaria.
La vivienda ha quedado como un gran espacio diáfano en plena Avenida Michigan. Como cuenta Savino, el barrio se encuentra en un lento proceso de resurrección. «Acaba de abrir una galería de arte y están llegando numerosos artistas de Nueva York o Los Ángeles a causa de los bajos precios y los espacios amplios», asegura. «La tendencia no durará para siempre, pero este es un buen momento para ir a Detroit. Con todos los problemas que hay, es posible comprar un banco y convertirlo en un hogar».
WestCorktown-110
WestCorktown-109
Lynne Savino explica que, en este momento, las posibilidades de la ciudad son infinitas. «No hay ninguna escasez de buenos edificios a buen precio. Los precios suben, pero lugares como el condado de Wayne [en cuyo territorio se encuentra Detroit] acaba de poner miles de edificios en subasta».
La vivienda de los Savino es solo un ejemplo de lo que ocurre en la ciudad. La estadounidense se muestra optimista con el futuro de la ciudad. Afirma que se está invirtiendo a todos los niveles y que los vecindarios del centro se están llenando de jóvenes emprendedores. «Ocurren tantas cosas que es imposible seguir la pista», dice.
A Savino le cuesta ocultar su cariño por la ciudad. Enumera las ventajas convencida de que en solo cinco años será un escenario totalmente diferente. «Es una ciudad fácil de habitar, genial para la bicicleta, barata y amigable. Hay lugares para nadar o para remar. Hay parques y una buena cantidad de arte».
Lynne asegura que el actual alcalde de la ciudad, Mike Duggan, está haciendo un buen trabajo. Sin embargo, hay que ser valiente para planear una vida en algo que era una escombrera. Así es como está reviviendo Detroit.
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Cerró un banco. Buena noticia si eres enemigo del capitalismo y buena noticia para Lynne y Mike Savino, un matrimonio de Detroit que, años después del cierre, encontró en el local el lugar perfecto para moldear su vivienda. Dada la situación financiera en la que se halla la ciudad, algunas cosas solo pueden ocurrir en Detroit y en no muchos sitios más.
La progresiva decadencia que ha padecido la ciudad de Detroit en los últimos años ha dejado un importante catálogo de ruinas, estercoleros y rincones depresivos. El lugar que nos ocupa tenía todas las posibilidades ya que era, siendo benévolos, un buen puñado de porquería.
Su ahora propietaria, Lynne Savino, explica que el edificio llevaba ya varios años en venta. Los Savino, a la vez, vivían en una «casa grande y bonita» desde hacía trece años, pero aseguran que tenían planeado mudarse al centro de la ciudad más importante de Michigan para ocupar algún «espacio poco convencional».
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Así es como llegaron a la abandonada sede bancaria del barrio de West Corktown. Tras mirar también una iglesia vacía y un local social, pagaron 28.000 dólares, diseñaron su plan maestro para rehabilitar la edificación y han hecho la mayor parte del trabajo con sus propias manos.
El antiguo banco era, como cualquier sitio al que se pretende que no entre nadie sin autorización, una construcción robusta. Salvando esa ventaja, todo lo que había dentro «era un buen montón de escombros. La lluvia se colaba en el interior, necesitaba un nuevo tejado. Hemos invertido unos 200.000 dólares en el sistema de calefacción y aire acondicionado, en fontanería, instalación eléctrica, ventanas, una nueva cocina y dos baños completos. Hemos tratado de mantener todos los detalles originales que nos ha sido posible», explica la propietaria.
La vivienda ha quedado como un gran espacio diáfano en plena Avenida Michigan. Como cuenta Savino, el barrio se encuentra en un lento proceso de resurrección. «Acaba de abrir una galería de arte y están llegando numerosos artistas de Nueva York o Los Ángeles a causa de los bajos precios y los espacios amplios», asegura. «La tendencia no durará para siempre, pero este es un buen momento para ir a Detroit. Con todos los problemas que hay, es posible comprar un banco y convertirlo en un hogar».
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Lynne Savino explica que, en este momento, las posibilidades de la ciudad son infinitas. «No hay ninguna escasez de buenos edificios a buen precio. Los precios suben, pero lugares como el condado de Wayne [en cuyo territorio se encuentra Detroit] acaba de poner miles de edificios en subasta».
La vivienda de los Savino es solo un ejemplo de lo que ocurre en la ciudad. La estadounidense se muestra optimista con el futuro de la ciudad. Afirma que se está invirtiendo a todos los niveles y que los vecindarios del centro se están llenando de jóvenes emprendedores. «Ocurren tantas cosas que es imposible seguir la pista», dice.
A Savino le cuesta ocultar su cariño por la ciudad. Enumera las ventajas convencida de que en solo cinco años será un escenario totalmente diferente. «Es una ciudad fácil de habitar, genial para la bicicleta, barata y amigable. Hay lugares para nadar o para remar. Hay parques y una buena cantidad de arte».
Lynne asegura que el actual alcalde de la ciudad, Mike Duggan, está haciendo un buen trabajo. Sin embargo, hay que ser valiente para planear una vida en algo que era una escombrera. Así es como está reviviendo Detroit.
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