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21 de octubre 2015    /   CREATIVIDAD
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Las casetes más flipantes de África

21 de octubre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando Brian Shimkovitz viajó por primera vez a Ghana, nunca imaginó que esa experiencia tendría importantes consecuencias en su vida.
Lo que en un primer momento fue una simple aventura para ampliar sus estudios de etnomusicología en la Universidad de Indiana, acabó dando lugar a uno de los blogs musicales más alucinantes de internet: Awesome Tapes From Africa.

Gracias a su experiencia africana, Shimkovitz comenzó a familiarizarse con la vasta riqueza musical del Continente y con su industria musical que, después de haber vivido épocas de verdadero esplendor en los años 50 y 60, durante la ocupación colonial, languideció durante las décadas siguientes, basando su producción en un único soporte: el casete.

A pesar de sus carencias en lo que a la calidad de sonido se refiere, el casete era un soporte mucho más barato de fabricar que el vinilo e infinitamente más resistente. Además, podía ser reproducido en aparatos portátiles y, con unos sencillos apaños que no implicaban más que un par de cables y una cinta virgen, los propios usuarios podían duplicar las cintas originales para regalar o para llevar en el automóvil y amenizar los viajes.

La hegemonía del casete duraría hasta la invención de CD o, mejor dicho, hasta la aparición en el ámbito doméstico de las grabadoras de CD que conseguirían algo que parecía imposible: que el formato digital fuera más barato aún de producir que la cinta analógica.
Durante su estancia en África, Shimkovitz comenzó a hacerse con cuanta cinta encontraba a su paso. Trabajos de músicos autóctonos, desconocidos en Europa y Norteamérica, pero que disfrutaban del status de estrellas en sus países de origen. Grabaciones que abarcaban desde las expresiones folclóricas más crudas, a los ritmos más modernos en los que la música tradicional de la zona se aderezaba con los ritmos internacionales de moda, sin olvidar aquellos géneros como el jazz, el soul o el funk, que aunque madurados en Estados Unidos, eran originarios de África.

Con el tiempo, Shimkovitz decidió compartir con todo el mundo ese acervo musical y creó Awesome Tapes From Africa. Un blog en el que es posible encontrar cientos de cintas procedentes de ese continente, con información sobre los artistas, la relación de las canciones, la portada y ordenadas por zonas geográficas y décadas.
Un ingente trabajo de búsqueda, selección y digitalización cuyo éxito ha permitido a Shimkovitz organizar actividades paralelas al blog. Entre ellas se cuentan sesiones de CJ (cassette jockey, claro) en clubes de todo el mundo, la reedición en vinilo de algunas de las piezas más impresionantes de su colección e incluso la organización de giras de algunos de esos músicos, los cuales han actuado por prestigiosos festivales de diferentes ciudades norteamericanas y europeas.

Una labor que, aunque ahora pueda reportarle ciertos beneficios, no es comparable a la dedicación que exige. En todo caso, y para que no queden dudas de lo altruista de su actividad, en el blog incluye la siguiente advertencia:
«This is music you won’t easily find anywhere else—except, perhaps in its region of origin. But if you are an artist/etc and wish for me to remove your music, email me».
O lo que es lo mismo: si alguno de los implicados quiere que alguna de las cintas sea retirada del blog, Shimkovitz la retira sin problema. Sin ir más lejos, una de las casetes, el Volumen 2 de Yemane Ghebremichael, ya no está disponible porque una compañía se ha decidido a reeditarla en vilo y lanzarla, o más bien re-lanzarla, comercialmente en Europa y Estados Unidos.

Cuando Brian Shimkovitz viajó por primera vez a Ghana, nunca imaginó que esa experiencia tendría importantes consecuencias en su vida.
Lo que en un primer momento fue una simple aventura para ampliar sus estudios de etnomusicología en la Universidad de Indiana, acabó dando lugar a uno de los blogs musicales más alucinantes de internet: Awesome Tapes From Africa.

Gracias a su experiencia africana, Shimkovitz comenzó a familiarizarse con la vasta riqueza musical del Continente y con su industria musical que, después de haber vivido épocas de verdadero esplendor en los años 50 y 60, durante la ocupación colonial, languideció durante las décadas siguientes, basando su producción en un único soporte: el casete.

A pesar de sus carencias en lo que a la calidad de sonido se refiere, el casete era un soporte mucho más barato de fabricar que el vinilo e infinitamente más resistente. Además, podía ser reproducido en aparatos portátiles y, con unos sencillos apaños que no implicaban más que un par de cables y una cinta virgen, los propios usuarios podían duplicar las cintas originales para regalar o para llevar en el automóvil y amenizar los viajes.

La hegemonía del casete duraría hasta la invención de CD o, mejor dicho, hasta la aparición en el ámbito doméstico de las grabadoras de CD que conseguirían algo que parecía imposible: que el formato digital fuera más barato aún de producir que la cinta analógica.
Durante su estancia en África, Shimkovitz comenzó a hacerse con cuanta cinta encontraba a su paso. Trabajos de músicos autóctonos, desconocidos en Europa y Norteamérica, pero que disfrutaban del status de estrellas en sus países de origen. Grabaciones que abarcaban desde las expresiones folclóricas más crudas, a los ritmos más modernos en los que la música tradicional de la zona se aderezaba con los ritmos internacionales de moda, sin olvidar aquellos géneros como el jazz, el soul o el funk, que aunque madurados en Estados Unidos, eran originarios de África.

Con el tiempo, Shimkovitz decidió compartir con todo el mundo ese acervo musical y creó Awesome Tapes From Africa. Un blog en el que es posible encontrar cientos de cintas procedentes de ese continente, con información sobre los artistas, la relación de las canciones, la portada y ordenadas por zonas geográficas y décadas.
Un ingente trabajo de búsqueda, selección y digitalización cuyo éxito ha permitido a Shimkovitz organizar actividades paralelas al blog. Entre ellas se cuentan sesiones de CJ (cassette jockey, claro) en clubes de todo el mundo, la reedición en vinilo de algunas de las piezas más impresionantes de su colección e incluso la organización de giras de algunos de esos músicos, los cuales han actuado por prestigiosos festivales de diferentes ciudades norteamericanas y europeas.

Una labor que, aunque ahora pueda reportarle ciertos beneficios, no es comparable a la dedicación que exige. En todo caso, y para que no queden dudas de lo altruista de su actividad, en el blog incluye la siguiente advertencia:
«This is music you won’t easily find anywhere else—except, perhaps in its region of origin. But if you are an artist/etc and wish for me to remove your music, email me».
O lo que es lo mismo: si alguno de los implicados quiere que alguna de las cintas sea retirada del blog, Shimkovitz la retira sin problema. Sin ir más lejos, una de las casetes, el Volumen 2 de Yemane Ghebremichael, ya no está disponible porque una compañía se ha decidido a reeditarla en vilo y lanzarla, o más bien re-lanzarla, comercialmente en Europa y Estados Unidos.

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