21 de mayo 2018    /   DIGITAL
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¿Está Youtube censurando vídeos con contenido LGTB y de educación sexual?

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Prohibido hablar de sexo, señores. Al menos, en Youtube. Es la nueva política de la plataforma, que estos días está recibiendo multitud de denuncias públicas por parte de vloggers de educación sexual que han visto cómo sus vídeos han sido censurados de forma silenciosa (y se les ha privado también de la posibilidad de contar con ingresos publicitarios por el rendimiento de sus vídeos).

Estos creadores denuncian que el sitio web ha limitado la visibilidad de su contenido, lo que disminuye notablemente la cantidad de tráfico y suscriptores a sus canales. «Cuando buscas nuestro canal en el navegador de Youtube, aparecen nuestros vídeos, pero las miniaturas se han reemplazado por imágenes fijas pixeladas de estos. Eso hace que esos vídeos se vean realmente como poco atractivos de ver», cuenta a Yorokobu la youtuber Florence Barkway, de Come Curious, un canal de asesoramiento y educación sexual centrado en las mujeres.

Barkway asegura que las miniaturas (al igual que los títulos) son realmente importantes para captar el interés del público, ya que de este modo la gente sabe lo que se va a encontrar. Es más, la propia plataforma ha animado siempre a sus usuarios a crear miniaturas de sus vídeos para aumentar así la visibilidad de los mismos y atraer a los usuarios a hacer clic en el contenido.

«La gente mira principalmente las imágenes cuando están echando un vistazo a qué mirar, por lo que parece que Youtube ha hecho esto para que nuestro contenido sea menos visto. El único vídeo que aparece con una miniatura normal es uno llamado ‘No Make Up Curious’, que obviamente no es un vídeo sobre sexo», añade la creadora, que desde que abrió su canal en 2015 ha subido al sitio web cerca de 200 vídeos.

Además, muchos vloggers de educación sexual o cuestiones de género alegan también que Youtube ha estado desactivando la monetización de su contenido, esto es, que la plataforma ya no coloca anuncios en sus canales ni comparte los ingresos de esos anuncios con los creadores de dicho contenido.

«Nuestras directrices de comunidad prohíben a los usuarios crear miniaturas engañosas o inapropiadas», explica un portavoz de la compañía a un medio digital, al hilo de la polémica. «Youtube puede rechazar miniaturas, los vídeos de edad restringida, suspender la capacidad de los usuarios para crear miniaturas personalizadas y desactivarlas para que no aparezcan en la búsqueda si se infringen estas reglas».

Para Evie Lupine, youtuber dedicada a hablar de BDSM y educación sexual, esta nueva política tiene que ver con los anunciantes —aunque ella nunca haya monitizado ninguno de sus vídeos, ni coloque anuncios delante de los mismos por principios—. «Realmente [Youtube] se reduce a ser visto como una plataforma ‘familiar’ para ganar dinero, yendo al mínimo común denominador», apunta. «Busca no ofender a nadie. Eso significa que no haya sexo, ni noticias controvertidas (si es por parte de youtubers), ni contenido de estilo de vida LGTB».

Lupine comenta a nuestra revista que parece que el sitio web está más interesado en atraer a las grandes compañías existentes. «Aquí, en EEUU, han traído al sitio web a muchas cadenas de noticias existentes y late night shows para que tengan sus propios canales. Y están aplastando a los creadores originales de Youtube que ya hacían lo mismo en la plataforma a favor de estos forasteros que ya tienen cabida en la televisión. ¿Tal vez tienen ofertas de marketing? ¿O quizás paguen a Youtube por una versión premium en el sitio web? Quién sabe. Sea lo que sea, quieren hacer que el sitio sea como la tele. Hace solo unos años, Youtube se enorgullecía de no ser así», explica resignada.

Pero este cambio (a peor) de la plataforma no es del todo nuevo. Ni tampoco el único. Hace unos meses, Youtube modificó las características de su sistema de filtrado de contenido y acabó ocultando muchos vídeos de contenido LGTB-friendly. Y, como cabía esperar, las denuncias públicas de montones de sus usuarios no se hicieron esperar.

Este tipo de contenido desaparecía ahora cuando los espectadores utilizaban el llamado Modo Restringido –una característica opcional que funciona desde 2010 y que, según la plataforma, sirve para filtrar el contenido potencialmente inadecuado que una persona no quiere ver o que no quiere que su familia vea en Youtube–.

Según Google (propietaria de la plataforma), el filtro se basa en diversos factores como «las denuncias de la comunidad, las restricciones de edad y otras señales para identificar y filtrar contenidos potencialmente inapropiados». ¿Resultado? Cualquier vídeo de educación sexual LGTB o cuestiones de género desaparecía ahora, mientras que los vídeos de educación sexual heterosexual permanecían.

El youtuber Omai cuenta a Yorokobu que, aunque este modo restringido es una funcionalidad que lleva implementada ya un tiempo y solía funcionar bien, el año pasado se introdujo un cambio en su algoritmo que provocó que pasara a funcionar mal: «Ese cambio limitaba mucho el contenido LGTB, aunque se tratase de un vídeo en cuya miniatura saliese una pareja homosexual simplemente abrazándose. Ese vídeo ya no le aparecía a la gente que tuviera el modo restringido activado. Y era como si Youtube estuviera diciendo que el contenido LGTB no era apto para determinados perfiles».

A raíz de esa polémica, Youtube pidió disculpas públicamente e introdujo nuevos cambios en su algoritmo, sin dar demasiadas explicaciones ni a los usuarios de la plataforma, ni a sus propios empleados. «Parece que el algoritmo es cambiante constantemente y no hay bases del mismo que se le den a los empleados para que nos las den a los creadores. Ahora mismo sí que es verdad que se está posicionando un contenido por encima de otro. No es tan neutral como era antes».

«Antes, Youtube era una pura plataforma a la que la gente subía cosas, que se posicionaban un poco según el interés de las personas», explica Omai. «Ahora, aunque no lo quieran reconocer, se ha convertido en un medio de comunicación, porque están fomentando que cierto contenido se posicione por encima de otro y está dificultando que la gente pueda descubrir determinados tipos de contenido».

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Estos creadores denuncian que el sitio web ha limitado la visibilidad de su contenido, lo que disminuye notablemente la cantidad de tráfico y suscriptores a sus canales. «Cuando buscas nuestro canal en el navegador de Youtube, aparecen nuestros vídeos, pero las miniaturas se han reemplazado por imágenes fijas pixeladas de estos. Eso hace que esos vídeos se vean realmente como poco atractivos de ver», cuenta a Yorokobu la youtuber Florence Barkway, de Come Curious, un canal de asesoramiento y educación sexual centrado en las mujeres.

Barkway asegura que las miniaturas (al igual que los títulos) son realmente importantes para captar el interés del público, ya que de este modo la gente sabe lo que se va a encontrar. Es más, la propia plataforma ha animado siempre a sus usuarios a crear miniaturas de sus vídeos para aumentar así la visibilidad de los mismos y atraer a los usuarios a hacer clic en el contenido.

«La gente mira principalmente las imágenes cuando están echando un vistazo a qué mirar, por lo que parece que Youtube ha hecho esto para que nuestro contenido sea menos visto. El único vídeo que aparece con una miniatura normal es uno llamado ‘No Make Up Curious’, que obviamente no es un vídeo sobre sexo», añade la creadora, que desde que abrió su canal en 2015 ha subido al sitio web cerca de 200 vídeos.

Además, muchos vloggers de educación sexual o cuestiones de género alegan también que Youtube ha estado desactivando la monetización de su contenido, esto es, que la plataforma ya no coloca anuncios en sus canales ni comparte los ingresos de esos anuncios con los creadores de dicho contenido.

«Nuestras directrices de comunidad prohíben a los usuarios crear miniaturas engañosas o inapropiadas», explica un portavoz de la compañía a un medio digital, al hilo de la polémica. «Youtube puede rechazar miniaturas, los vídeos de edad restringida, suspender la capacidad de los usuarios para crear miniaturas personalizadas y desactivarlas para que no aparezcan en la búsqueda si se infringen estas reglas».

Para Evie Lupine, youtuber dedicada a hablar de BDSM y educación sexual, esta nueva política tiene que ver con los anunciantes —aunque ella nunca haya monitizado ninguno de sus vídeos, ni coloque anuncios delante de los mismos por principios—. «Realmente [Youtube] se reduce a ser visto como una plataforma ‘familiar’ para ganar dinero, yendo al mínimo común denominador», apunta. «Busca no ofender a nadie. Eso significa que no haya sexo, ni noticias controvertidas (si es por parte de youtubers), ni contenido de estilo de vida LGTB».

Lupine comenta a nuestra revista que parece que el sitio web está más interesado en atraer a las grandes compañías existentes. «Aquí, en EEUU, han traído al sitio web a muchas cadenas de noticias existentes y late night shows para que tengan sus propios canales. Y están aplastando a los creadores originales de Youtube que ya hacían lo mismo en la plataforma a favor de estos forasteros que ya tienen cabida en la televisión. ¿Tal vez tienen ofertas de marketing? ¿O quizás paguen a Youtube por una versión premium en el sitio web? Quién sabe. Sea lo que sea, quieren hacer que el sitio sea como la tele. Hace solo unos años, Youtube se enorgullecía de no ser así», explica resignada.

Pero este cambio (a peor) de la plataforma no es del todo nuevo. Ni tampoco el único. Hace unos meses, Youtube modificó las características de su sistema de filtrado de contenido y acabó ocultando muchos vídeos de contenido LGTB-friendly. Y, como cabía esperar, las denuncias públicas de montones de sus usuarios no se hicieron esperar.

Este tipo de contenido desaparecía ahora cuando los espectadores utilizaban el llamado Modo Restringido –una característica opcional que funciona desde 2010 y que, según la plataforma, sirve para filtrar el contenido potencialmente inadecuado que una persona no quiere ver o que no quiere que su familia vea en Youtube–.

Según Google (propietaria de la plataforma), el filtro se basa en diversos factores como «las denuncias de la comunidad, las restricciones de edad y otras señales para identificar y filtrar contenidos potencialmente inapropiados». ¿Resultado? Cualquier vídeo de educación sexual LGTB o cuestiones de género desaparecía ahora, mientras que los vídeos de educación sexual heterosexual permanecían.

El youtuber Omai cuenta a Yorokobu que, aunque este modo restringido es una funcionalidad que lleva implementada ya un tiempo y solía funcionar bien, el año pasado se introdujo un cambio en su algoritmo que provocó que pasara a funcionar mal: «Ese cambio limitaba mucho el contenido LGTB, aunque se tratase de un vídeo en cuya miniatura saliese una pareja homosexual simplemente abrazándose. Ese vídeo ya no le aparecía a la gente que tuviera el modo restringido activado. Y era como si Youtube estuviera diciendo que el contenido LGTB no era apto para determinados perfiles».

A raíz de esa polémica, Youtube pidió disculpas públicamente e introdujo nuevos cambios en su algoritmo, sin dar demasiadas explicaciones ni a los usuarios de la plataforma, ni a sus propios empleados. «Parece que el algoritmo es cambiante constantemente y no hay bases del mismo que se le den a los empleados para que nos las den a los creadores. Ahora mismo sí que es verdad que se está posicionando un contenido por encima de otro. No es tan neutral como era antes».

«Antes, Youtube era una pura plataforma a la que la gente subía cosas, que se posicionaban un poco según el interés de las personas», explica Omai. «Ahora, aunque no lo quieran reconocer, se ha convertido en un medio de comunicación, porque están fomentando que cierto contenido se posicione por encima de otro y está dificultando que la gente pueda descubrir determinados tipos de contenido».

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