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7 de diciembre 2017    /   IDEAS
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Un big data contra el cerdismo dominguero

7 de diciembre 2017    /   IDEAS     por          
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En 2050 habrá más plástico que peces en los mares y el 99% de las aves marinas habrán tenido este material en su aparato digestivo. Son datos de Naciones Unidas y anticipa una amenaza trágica: a este paso las lonjas terminarán subastando bolsas de basura. ¿Cómo se puede combatir?

De momento, con el Proyecto Libera. Consiste en una iniciativa de la oenegé SEO/BirdLife a la que se ha sumado Ecoembes para dar una respuesta global al cerdismo dominguero. El que sube 100 metros de cerro y se deja atrás el envase del sándwich porque pesa mucho. Ese que sale a pasear al campo y, ups, se cayó el envoltorio del chicle: ya se volará.

«Mucha de la basura que aparece en el mar ha sido abandonada en tierra firme. Es materia desplazada por las tormentas y los vientos hasta el lecho del río y, una vez, allí, ya sabemos su destino. Te hablo de envases ligeros y microplásticos como los de las cremas y exfoliantes, pero también de motores, ruedas o vestidos. Todo lo que podamos imaginar», afirma Sara Güemes, coordinadora del Proyecto Libera.

Para batallar la generación de residuos en la naturaleza, esta iniciativa se ha servido de tres ejes. El primero es quizás el más novedoso: durante tres semanas al año, ‘Libera’ anima a diferentes colectivos a que recojan basura de playas, mares y montes con el objetivo de crear un big data sobre littering (abandono de residuos).

«Nos interesa saber qué tipo de basura se arroja en cada sitio y por qué se ha depositado ahí. No es lo mismo la basura de Almería y sus invernaderos que la de zonas de pescadores, donde habrá mucho sedal. Ni es lo mismo el residuo acumulado en Benidorm que en una calita secreta. Hay que conocer qué ocurre en los diferentes entornos para saltar al segundo eje, el de la prevención», anticipa Güemes, que antes añade: la recogida de datos en los montes se realizará del 11 al 17 de diciembre.

En cuanto a la prevención, el proyecto pretende atajar el cerdismo humano desde los primeros estadios introduciendo buenas prácticas en el sistema educativo. Libera ha puesto en marcha un programa de apadrinamiento de terrenos para chavales de 12 a 16 años. La idea es que se hagan responsables de un espacio cercano a su instituto, que se involucren en el análisis del entorno y comprueben por ellos mismos cómo se va ensuciando progresivamente; su espacio, el que ellos quisieron limpio.

En paralelo y extensible a toda la población, cabría añadir la clásica y efectiva disuasión. Algo así como decir que viene el coco lleno de peste y mierda hasta las orejas. Normalmente el littering se justifica con el hecho de no saber demasiado bien sus consecuencias. ¿Qué supone abandonar tres latas en el campo? Probablemente nada, nos decimos, como nos dijeron (y algunos lo sostienen) que el calentamiento global era un problema menor. Luego resultó que lo tuvimos encima en un punto cercano al no retorno.

«Al igual que hace 20 años se empezó a hablar del cambio climático y a día de hoy estamos viendo las consecuencias, ocurre lo mismo con el littering. Llevamos poco tiempo alertando de este problema, pero las consecuencias pueden ser nefastas. Ahora mismo, las más evidentes tienen que ver con animales que sufren mutilaciones o intoxicaciones. Hay muchos animales que ingieren microplásticos recalentados en el mar. Ese plástico desprende un olor químico similar al de su alimento», explica Güemes.

[su_pullquote align=»right»]«La basura siempre es de los demás, nunca nuestra. Cuando somos pequeños, nuestros padres nos dicen que no cojamos las cosas del suelo porque son basura. Necesitamos reeducar para darle la vuelta al mensaje y decir: «es basura, recógela»»[/su_pullquote]

La coordinadora de ‘Libera’ no puede decir si estos plásticos acaban en nuestro plato, pues aún no existen evidencias suficientes al respecto; lo que sí asume es que la basura que flota en las playas cada verano es irrisoria al lado de todo lo que se acumula en el fondo. «Yo estuve con un barco en una Reserva de la Biosfera y al tirar una malla sacamos de allí un dedo de microplásticos. Imagina lo que habrá por debajo. Es un problema de todos».

He aquí el tercer eje: es un problema compartido que exige concienciación y movilización particular. «La basura siempre es de los demás, nunca nuestra. Y a lo mejor ocurre que esa garrafa de 5 litros abandonado en medio de un bosque no la has dejado tú, pero sí es tu problema. Normalmente, cuando somos pequeños, nuestros padres nos dicen que no cojamos las cosas del suelo porque son basura. Necesitamos reeducar para darle la vuelta al mensaje y decir: «es basura, recógela»».

Desde Libera gritan un «¡recógela!» masivo todos los años a mediados de junio. Se trata» de la campaña 1m2, mediante la cual animan a que la ciudadanía se eche al monte a sacar el máximo de basura posible. No es ciencia ciudadana, sino pura y simple limpieza. «En 2018 se realizará el 16 de junio y queremos doblar los puntos de limpieza. En 2017 conseguimos 200 puntos».

Evidentemente, cada residuo acaba en un contenedor de reciclaje, señal de que el proyecto está encuadrado en la pujante economía circular. Es una de las grandes aspiraciones de la organización Ecoembes: devolver los residuos al inicio de la cadena de producción. «Si queremos una economía circular necesitamos cambiar la conciencia de la gente. Para esto necesitamos educar», dice Güemes, reconociendo que colocar toda la responsabilidad sobre los hombros de la ciudadanía sería injusto e insustancial. «También hay que adentrarse en las responsabilidades públicas y en las privadas; con un cambio en el modelo de producción».

En efecto, sin una estrategia integral apoyada en la producción de materiales biodegradables y, tal vez, sostenida por un decrecimiento controlado que permita reciclar el volumen de residuo generado; aquello que emprendemos desde la iniciativa particular tiene el riesgo de quedarse en un simple gesto estético. Corre de cuenta del capitalismo adoptar dicha dinámica. De nuestra parte, asumir la responsabilidad del abandono. El capitalismo ensucia, pero tú también. ¿Cómo se conciencia de manera atractiva? ¿Cómo se pelea el littering en términos estéticos?

«La única forma es decirlo en plata. Hablando de mierda. Solo así llegamos a la gente. Hemos de acercarnos con el vocabulario genérico y decir que la naturaleza está llena de basura, que entre todos la hemos puesto ahí. Somos parte del problema y parte de la solución».

En 2050 habrá más plástico que peces en los mares y el 99% de las aves marinas habrán tenido este material en su aparato digestivo. Son datos de Naciones Unidas y anticipa una amenaza trágica: a este paso las lonjas terminarán subastando bolsas de basura. ¿Cómo se puede combatir?

De momento, con el Proyecto Libera. Consiste en una iniciativa de la oenegé SEO/BirdLife a la que se ha sumado Ecoembes para dar una respuesta global al cerdismo dominguero. El que sube 100 metros de cerro y se deja atrás el envase del sándwich porque pesa mucho. Ese que sale a pasear al campo y, ups, se cayó el envoltorio del chicle: ya se volará.

«Mucha de la basura que aparece en el mar ha sido abandonada en tierra firme. Es materia desplazada por las tormentas y los vientos hasta el lecho del río y, una vez, allí, ya sabemos su destino. Te hablo de envases ligeros y microplásticos como los de las cremas y exfoliantes, pero también de motores, ruedas o vestidos. Todo lo que podamos imaginar», afirma Sara Güemes, coordinadora del Proyecto Libera.

Para batallar la generación de residuos en la naturaleza, esta iniciativa se ha servido de tres ejes. El primero es quizás el más novedoso: durante tres semanas al año, ‘Libera’ anima a diferentes colectivos a que recojan basura de playas, mares y montes con el objetivo de crear un big data sobre littering (abandono de residuos).

«Nos interesa saber qué tipo de basura se arroja en cada sitio y por qué se ha depositado ahí. No es lo mismo la basura de Almería y sus invernaderos que la de zonas de pescadores, donde habrá mucho sedal. Ni es lo mismo el residuo acumulado en Benidorm que en una calita secreta. Hay que conocer qué ocurre en los diferentes entornos para saltar al segundo eje, el de la prevención», anticipa Güemes, que antes añade: la recogida de datos en los montes se realizará del 11 al 17 de diciembre.

En cuanto a la prevención, el proyecto pretende atajar el cerdismo humano desde los primeros estadios introduciendo buenas prácticas en el sistema educativo. Libera ha puesto en marcha un programa de apadrinamiento de terrenos para chavales de 12 a 16 años. La idea es que se hagan responsables de un espacio cercano a su instituto, que se involucren en el análisis del entorno y comprueben por ellos mismos cómo se va ensuciando progresivamente; su espacio, el que ellos quisieron limpio.

En paralelo y extensible a toda la población, cabría añadir la clásica y efectiva disuasión. Algo así como decir que viene el coco lleno de peste y mierda hasta las orejas. Normalmente el littering se justifica con el hecho de no saber demasiado bien sus consecuencias. ¿Qué supone abandonar tres latas en el campo? Probablemente nada, nos decimos, como nos dijeron (y algunos lo sostienen) que el calentamiento global era un problema menor. Luego resultó que lo tuvimos encima en un punto cercano al no retorno.

«Al igual que hace 20 años se empezó a hablar del cambio climático y a día de hoy estamos viendo las consecuencias, ocurre lo mismo con el littering. Llevamos poco tiempo alertando de este problema, pero las consecuencias pueden ser nefastas. Ahora mismo, las más evidentes tienen que ver con animales que sufren mutilaciones o intoxicaciones. Hay muchos animales que ingieren microplásticos recalentados en el mar. Ese plástico desprende un olor químico similar al de su alimento», explica Güemes.

[su_pullquote align=»right»]«La basura siempre es de los demás, nunca nuestra. Cuando somos pequeños, nuestros padres nos dicen que no cojamos las cosas del suelo porque son basura. Necesitamos reeducar para darle la vuelta al mensaje y decir: «es basura, recógela»»[/su_pullquote]

La coordinadora de ‘Libera’ no puede decir si estos plásticos acaban en nuestro plato, pues aún no existen evidencias suficientes al respecto; lo que sí asume es que la basura que flota en las playas cada verano es irrisoria al lado de todo lo que se acumula en el fondo. «Yo estuve con un barco en una Reserva de la Biosfera y al tirar una malla sacamos de allí un dedo de microplásticos. Imagina lo que habrá por debajo. Es un problema de todos».

He aquí el tercer eje: es un problema compartido que exige concienciación y movilización particular. «La basura siempre es de los demás, nunca nuestra. Y a lo mejor ocurre que esa garrafa de 5 litros abandonado en medio de un bosque no la has dejado tú, pero sí es tu problema. Normalmente, cuando somos pequeños, nuestros padres nos dicen que no cojamos las cosas del suelo porque son basura. Necesitamos reeducar para darle la vuelta al mensaje y decir: «es basura, recógela»».

Desde Libera gritan un «¡recógela!» masivo todos los años a mediados de junio. Se trata» de la campaña 1m2, mediante la cual animan a que la ciudadanía se eche al monte a sacar el máximo de basura posible. No es ciencia ciudadana, sino pura y simple limpieza. «En 2018 se realizará el 16 de junio y queremos doblar los puntos de limpieza. En 2017 conseguimos 200 puntos».

Evidentemente, cada residuo acaba en un contenedor de reciclaje, señal de que el proyecto está encuadrado en la pujante economía circular. Es una de las grandes aspiraciones de la organización Ecoembes: devolver los residuos al inicio de la cadena de producción. «Si queremos una economía circular necesitamos cambiar la conciencia de la gente. Para esto necesitamos educar», dice Güemes, reconociendo que colocar toda la responsabilidad sobre los hombros de la ciudadanía sería injusto e insustancial. «También hay que adentrarse en las responsabilidades públicas y en las privadas; con un cambio en el modelo de producción».

En efecto, sin una estrategia integral apoyada en la producción de materiales biodegradables y, tal vez, sostenida por un decrecimiento controlado que permita reciclar el volumen de residuo generado; aquello que emprendemos desde la iniciativa particular tiene el riesgo de quedarse en un simple gesto estético. Corre de cuenta del capitalismo adoptar dicha dinámica. De nuestra parte, asumir la responsabilidad del abandono. El capitalismo ensucia, pero tú también. ¿Cómo se conciencia de manera atractiva? ¿Cómo se pelea el littering en términos estéticos?

«La única forma es decirlo en plata. Hablando de mierda. Solo así llegamos a la gente. Hemos de acercarnos con el vocabulario genérico y decir que la naturaleza está llena de basura, que entre todos la hemos puesto ahí. Somos parte del problema y parte de la solución».

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Opiniones 7
  • Muy buena iniciativa. No obstante, no sólo habría que concienciar a las personas de a pie, si no también a la industria y las empresas vinculadas a la gestión de residuos. De la misma manera, uno de los grandes problemas sobre la contaminación por plásticos en los océanos se produce en algunos países de Asia, cuyos ríos bajan repletos de residuos hasta el mar. Ojalá nos concienciemos rápido del problema a nivel global.

  • Últimamente se estila mucho el confeti metalizado de colorines en las bodas donde antes se tiraba arroz,es obvio que por acción del viento acaba en al mar

  • Es gracioso que una campaña así la patrocine Ecoenves cuyos beneficios provienen de que consumamos productos sobreenvasados y que nos tranquilizan la conciencia de contaminar con el coche si echamos una lata a sus contenedores. Un poquito de seriedad.

  • He leido hasta Ecoembes. Lo que tenga que hacer para solucionar el problema del plastico desde luego no forma parte de ninguna campanya donde participe esta panda de mafiosos.

  • ES muy lamentable que ECOEMBES aparezca como el bueno de la película, pues es el paradigma del greenwashing -aparecer como ecológica sin serlo- . Sus prácticas son más que cuestionables, especialmente, su oposición al sistema SDDR, triunfante en países avanzados. Gasta muuucha pasta en vendernos una visión parcial y deformada de la realidad de su negocio.

  • Cada vez que voy a la playa intento llevarme mi basura y algo más que haya por los alrededores… a veces «olvidada» de los vecinos o porquería que trae la marea… y así lo hacen mis hijos también. Simplemente es civismo e higiene, no va a ningún poder sobrenatural a limpiar el planeta.

  • Siempre me he preguntado qué habrá en la cabeza de esos domingueros que practican el cerdismo allá donde van. ¿Qué hacen en el campo o el la playa si son insensibles a estar rodeados de mierda?

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