Publicado: 05 de mayo 2016 01:04  /   CREATIVIDAD
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El retratista que dibujaría tu cara en unas pocas líneas

Publicado: 05 de mayo 2016 01:04  /   CREATIVIDAD     por          
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A Charles Williams le fascinan las palabras. Eso lo llevó a la Facultad de Filología, pero, cuando llegó allí, quedó aterrado. En ese lugar diseccionaban los vocablos como si fueran piezas de una máquina. Williams huyó. A él le interesaba otro tipo de «análisis lingüístico», el que surge de la mirada, de lo meramente visual. Entonces se hizo tipógrafo. Y diseñador. Y también artista e ilustrador.

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Aprendió a ver las sombras, los tubos y los vacíos de los objetos y las personas. Y cuenta que empezó a retratarlos así, inspirado en las líneas de los edificios de Londres y el ritmo de la música electrónica.

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«Trazo un boceto a lápiz y lo acabo en el ordenador», relata el británico. Lo hace en una mesa pulcra y ordenada, en la que solo se apoya una taza de café. Así le gusta trabajar. En silencio absoluto. Mientras, en otro lugar de la casa lejos de sus geometrías y sus trazos isométricos, están su perro, su bici y sus compañeros de piso. Ese es su Londres, el lugar al que llegó desde Manchester para montar su estudio de dos palabras: Made up.

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charles Williams

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A Charles Williams le fascinan las palabras. Eso lo llevó a la Facultad de Filología, pero, cuando llegó allí, quedó aterrado. En ese lugar diseccionaban los vocablos como si fueran piezas de una máquina. Williams huyó. A él le interesaba otro tipo de «análisis lingüístico», el que surge de la mirada, de lo meramente visual. Entonces se hizo tipógrafo. Y diseñador. Y también artista e ilustrador.

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Aprendió a ver las sombras, los tubos y los vacíos de los objetos y las personas. Y cuenta que empezó a retratarlos así, inspirado en las líneas de los edificios de Londres y el ritmo de la música electrónica.

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«Trazo un boceto a lápiz y lo acabo en el ordenador», relata el británico. Lo hace en una mesa pulcra y ordenada, en la que solo se apoya una taza de café. Así le gusta trabajar. En silencio absoluto. Mientras, en otro lugar de la casa lejos de sus geometrías y sus trazos isométricos, están su perro, su bici y sus compañeros de piso. Ese es su Londres, el lugar al que llegó desde Manchester para montar su estudio de dos palabras: Made up.

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