Publicado: 29 de marzo 2019 03:05  /   IDEAS
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ilustracion  Buba Viedma

‘Tripas’, el relato de Chuck Palahniuk que provocaba desmayos

Publicado: 29 de marzo 2019 03:05  /   IDEAS     por        ilustracion  Buba Viedma
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Chuck Palahniuk

El auditorio de la biblioteca de Las Vegas está a reventar. Cientos de jóvenes tatuados y chicas con rayas negras kilométricas en los ojos esperan al escritor Chuck Palahniuk en esta noche de invierno de 2004.

El autor de El club de la lucha va a leer en público su nuevo relato: Tripas. Dice Chuck Palahniuk que es tan asqueroso, tan sumamente cerdo, tan jodidamente pestilente, que puede provocar dolor físico y hasta dañar la salud. Lo ha leído en varias ciudades de Inglaterra y ya van más de 40 desmayos. Algunos lo han hecho en su mismo asiento; otros corren al baño y ahí se dejan desfallecer, muertos del asco.

Chuck Palahniuk

Esta vez no es la violencia lo que tira de espaldas; es lo visceral.

«Tomen aire. Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea posible», dice Chuck Palahniuk ante el auditorio de Las Vegas.

Al acabar la historia de zanahorias solitarias, cosas resbaladizas, ingenio de escalera y un maníaco sexual, el escritor mira al público y pregunta:

—¿Cuántos de vosotros os habéis desmayado?

Nadie levanta la mano. Algunos señalan a un joven. Otros apuntan a un asiento vacío y dicen: «¡El que estaba ahí sentado!».

Chuck Palahniuk cuenta:

—Cada vez que escribo una historia, pienso: «Esto es lo más ofensivo que jamás escribiré». Pero no. Siempre me acabo sorprendiendo a mí mismo.

Al escritor le revuelve las tripas la hipersensibilidad de la cultura milenial. Por eso bautizó a esta generación como «copos de nieve». Chuck Palahniuk tiró de unas frases de El club de la lucha para explicar el concepto:

—No eres un copo de nieve bello y único. Eres de la misma materia orgánica putrefacta que todos los demás y todos nosotros somos parte del mismo montón de estiércol.

Fuente: The Guardian.

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El autor de El club de la lucha va a leer en público su nuevo relato: Tripas. Dice Chuck Palahniuk que es tan asqueroso, tan sumamente cerdo, tan jodidamente pestilente, que puede provocar dolor físico y hasta dañar la salud. Lo ha leído en varias ciudades de Inglaterra y ya van más de 40 desmayos. Algunos lo han hecho en su mismo asiento; otros corren al baño y ahí se dejan desfallecer, muertos del asco.

Chuck Palahniuk

Esta vez no es la violencia lo que tira de espaldas; es lo visceral.

«Tomen aire. Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea posible», dice Chuck Palahniuk ante el auditorio de Las Vegas.

Al acabar la historia de zanahorias solitarias, cosas resbaladizas, ingenio de escalera y un maníaco sexual, el escritor mira al público y pregunta:

—¿Cuántos de vosotros os habéis desmayado?

Nadie levanta la mano. Algunos señalan a un joven. Otros apuntan a un asiento vacío y dicen: «¡El que estaba ahí sentado!».

Chuck Palahniuk cuenta:

—Cada vez que escribo una historia, pienso: «Esto es lo más ofensivo que jamás escribiré». Pero no. Siempre me acabo sorprendiendo a mí mismo.

Al escritor le revuelve las tripas la hipersensibilidad de la cultura milenial. Por eso bautizó a esta generación como «copos de nieve». Chuck Palahniuk tiró de unas frases de El club de la lucha para explicar el concepto:

—No eres un copo de nieve bello y único. Eres de la misma materia orgánica putrefacta que todos los demás y todos nosotros somos parte del mismo montón de estiércol.

Fuente: The Guardian.

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Opiniones 2
  • Y añado; su concepto de la hipersensibilidad es absurdo. Cien por cien. Y utilizaré una frase de el Club de su puta madre para explicar esto: “No es hipersensible aquel dado a la afectación de lo supuestamente aberrante (como es esa pretensión del autor), sino el que en medio de un río de lava se sustenta con el roce de un copo de nieve”. No sé si queda claro, espero que haiga buen entendedor por aquí…

  • Comentarios cerrados.