fbpx
29 de julio 2014    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

El sueño roto de montar en bici en Madrid

29 de julio 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Me he comprado una bicicleta hipster. Una Orbea de carretera con un porrón de años que he arreglado para su uso urbanita. Interiormente y de cara a mi público, justifico la elección hablando en términos de «ligereza», «velocidad» y «aerodinamismo».
La cruda realidad de Madrid Centro es que no puedo dejar de ser moderno.
Y como ocurre cuando nos vestimos para salir de noche, me hice un montón de expectativas previas.
VIDA IMAGINARIA/PUBLICITARIA:
Pedaleo por Madrid a una velocidad de vértigo sin despeinarme el tupé. Los colores del cuadro combinan con mi outfit de joven propietario de una startup sostenible. Ya no existen barreras o distancias. Puedo rodar por carreteras o calles peatonales mejorando los tiempos de cualquier otro vehículo con dos ruedas. La movilidad es absoluta y la clase, también. Un montón de veganas macizorras me miran con hambre cuando clavo el freno en Espíritu Santo para enjuagarme la única –y sexy– gota de sudor que me recorre la frente. Normal. Cada día estoy más en forma y mi renovado espíritu ecologista me ha vuelto muy atractivo. Además, por fin entiendo cómo funcionan las etapas del Tour.
VIDA REAL/PUTA MIERDA:
7:15  Desayuno un zumo de naranja de tres naranjas y me preparo un bocadillo de queso para después (mejor pedalear con el estómago ligero). Salgo por la puerta con la mochila de los tuppers y cargo en el hombro libre la Orbea. ¡Vaya hierro! La golpeo durante dos pisos contra todos los ángulos de la escalera, hasta que llego al portal.
7:45  Me subo a la bicicleta en la cuesta que es mi calle. Gran error. Me crujen las dos rodillas y tengo que ponerme de pie en los pedales para lograr que giren. Estaba en el piñón duro y no me había fijado.
7:55  Enfilo por la calle León en dirección al Parlamento. Mi destino está a 6,4 kilómetros, según Google Maps. Todo va bien. El ritmo en las piernas me ayuda a despertar y en llano voy bastante cómodo. Saludo con una mano al resto de   autónomos madrugadores.
8:01  Bajo hacia el paseo del Prado y me acerco por primera vez a la carretera. Me da   miedo lanzarme a ella, así, sin más, y cometo el segundo gran error de la mañana: tratar de seguir por la acera hasta la Plaza de Cibeles.
8:03  Atropello a una pareja de guiris vestidos de Decathlon.
8:04  Atropello a una señora en pijama.
8:05  Atropello al Yorkshire de la señora en pijama.
8:06  Atropello a la Baronesa Thyssen.
8:09  Llego a Cibeles decidido a entrar en la carretera. Veo a los coches en la rotonda    como a niños saltando a la comba. Sé que me toca entrar a mí pero no encuentro el hueco. Cuento mentalmente: uno, dos y tr… Nada. De repente, una ciclista con todo el outfit de joven propietaria de una startup sostenible desciende desde la calle Alcalá y se mete en la rotonda sin abandonar el carril. Me agarro a la parte curva del manillar, bajo la columna y pedaleo con furia tras ella. Escucho a los automóviles llegar antes de verlos pasar a mi siniestra. Me pongo nervioso. Me centro en el culo de la ciclista.
8:15  Continúo por el paseo de Recoletos y doblo a la derecha al llegar a Colón. Empieza a hacer calor y no recuerdo cómo se llega hasta Alfonso XIII. Decido coger el metro y terminar los 6,4 kilómetros otro día.
8:19  En la parada de Serrano el hombrecillo de la ventanilla me dice que los horarios de bicicletas en el Metro son de 10:00 a 10:30 y de 22:30 a 23:00; o algo así.
8:23  En la parada de Velázquez paso rápidamente por la barrera metálica levantando la Orbea sobre mi cabeza. La falta de coordinación pies-torno-brazos-bicicleta consigue que me caiga estrepitosamente y casi me trague un freno. La mujercilla de la ventanilla no me dice nada.
8:27  Espero en la vía al último vagón para pegarme a la pared del fondo. Los tres pasajeros que están en esa pared me miran mal y tengo que atravesar la bici en el compartimento. Joder, estoy llegando tarde.
8:33  En Lista se sube una mujer con un carrito de bebé y un bebé dentro. Las rudecitas del carrito se fusionan con las ruedas de la Orbea, parapetando la salida por la última puerta del vagón. La gente empieza a ponerse nerviosa y a buscar hueco cinco minutos antes de su parada. En Avenida de América, una ejecutiva con pantalón blanco se ha despistado y trata de bajarse cuando comienzan a cerrarse las puertas. Tropieza contra las gomas negras de mi bicicleta, grita algo inteligible con cara de desquiciada y salta por encima del sillín hacia el exterior.
8:42 Llego a mi oficina pavoneándome de venir en bicicleta. Mis compañeros aplauden y tomo asiento en mi escritorio entre vítores. Tengo la espalda sudada y comienza a subirme el calor por las piernas. No me importa, soy el héroe de la jornada.
9:00  Trabajo sudado e incómodo.
12:00 Trabajo sudado e incómodo.
13:00  Hago que trabajo sudado e incómodo, pero en realidad subo una foto de la bici a Instagram. #Clásica #HeVenidoPedaleando #NoAlDopaje
15:30  Abandono mi escritorio después de memorizar la ruta de vuelta. Imagino a Bárbol diciendo: «Siempre me gustó ir al Sur, es como ir cuesta abajo».
15:52  Descubro que el carril bici de la calle Serrano es una pista de motocross. Cada quince metros hay un desnivel que sería divertidísimo de bajar si llevase una Mountain Bike o un tractor, pero no es el caso. Sufro por las llantas de la Orbea y al quinto escalón decido invadir la zona de peatones. Calculo mal la frenada y golpeo a un viandante pijazo con el manillar. El iPhone 5 que lleva en la mano sale disparado hacia arriba y cae con demasiado estrépito para ser un móvil. Me apeo con una disculpa y lo recojo. El cristal de la pantalla está hecho añicos. Mierda de designed by Apple in California. Esto con un Nokia 3210 no pasaría. Me veo vendiendo la bici y pagándole el arreglo cuando me dice que ya estaba así. Bendito pijazo honrado.
15:58  A los taxistas de Madrid los carga el diablo.
16:07  Llego sin más incidentes a casa tarareando Adoro las cuestas de mi ciudad con melodía de Costa Brava. Al menos de bajada. Cargo la bici al hombro libre y la golpeo durante dos pisos contra todos los ángulos de la escalera. ¡Vaya hierro!

Después de estirar los gemelos en la ducha y beberme tres litros de zumo de manzana Hacendado, me siento a escribir estas líneas con un cojín en la silla. Empieza a dolerme el culo en sitios que no sabía que eran culo, pero estoy encantado con mi nuevo medio de transporte. Mañana saldré a comprarle un soporte para colgarlo en la pared. Quedará chulísimo. La Orbea a juego con el mobiliario vintage que también tengo en mente.
Foto: SolominViktor/Shutterstock

Me he comprado una bicicleta hipster. Una Orbea de carretera con un porrón de años que he arreglado para su uso urbanita. Interiormente y de cara a mi público, justifico la elección hablando en términos de «ligereza», «velocidad» y «aerodinamismo».
La cruda realidad de Madrid Centro es que no puedo dejar de ser moderno.
Y como ocurre cuando nos vestimos para salir de noche, me hice un montón de expectativas previas.
VIDA IMAGINARIA/PUBLICITARIA:
Pedaleo por Madrid a una velocidad de vértigo sin despeinarme el tupé. Los colores del cuadro combinan con mi outfit de joven propietario de una startup sostenible. Ya no existen barreras o distancias. Puedo rodar por carreteras o calles peatonales mejorando los tiempos de cualquier otro vehículo con dos ruedas. La movilidad es absoluta y la clase, también. Un montón de veganas macizorras me miran con hambre cuando clavo el freno en Espíritu Santo para enjuagarme la única –y sexy– gota de sudor que me recorre la frente. Normal. Cada día estoy más en forma y mi renovado espíritu ecologista me ha vuelto muy atractivo. Además, por fin entiendo cómo funcionan las etapas del Tour.
VIDA REAL/PUTA MIERDA:
7:15  Desayuno un zumo de naranja de tres naranjas y me preparo un bocadillo de queso para después (mejor pedalear con el estómago ligero). Salgo por la puerta con la mochila de los tuppers y cargo en el hombro libre la Orbea. ¡Vaya hierro! La golpeo durante dos pisos contra todos los ángulos de la escalera, hasta que llego al portal.
7:45  Me subo a la bicicleta en la cuesta que es mi calle. Gran error. Me crujen las dos rodillas y tengo que ponerme de pie en los pedales para lograr que giren. Estaba en el piñón duro y no me había fijado.
7:55  Enfilo por la calle León en dirección al Parlamento. Mi destino está a 6,4 kilómetros, según Google Maps. Todo va bien. El ritmo en las piernas me ayuda a despertar y en llano voy bastante cómodo. Saludo con una mano al resto de   autónomos madrugadores.
8:01  Bajo hacia el paseo del Prado y me acerco por primera vez a la carretera. Me da   miedo lanzarme a ella, así, sin más, y cometo el segundo gran error de la mañana: tratar de seguir por la acera hasta la Plaza de Cibeles.
8:03  Atropello a una pareja de guiris vestidos de Decathlon.
8:04  Atropello a una señora en pijama.
8:05  Atropello al Yorkshire de la señora en pijama.
8:06  Atropello a la Baronesa Thyssen.
8:09  Llego a Cibeles decidido a entrar en la carretera. Veo a los coches en la rotonda    como a niños saltando a la comba. Sé que me toca entrar a mí pero no encuentro el hueco. Cuento mentalmente: uno, dos y tr… Nada. De repente, una ciclista con todo el outfit de joven propietaria de una startup sostenible desciende desde la calle Alcalá y se mete en la rotonda sin abandonar el carril. Me agarro a la parte curva del manillar, bajo la columna y pedaleo con furia tras ella. Escucho a los automóviles llegar antes de verlos pasar a mi siniestra. Me pongo nervioso. Me centro en el culo de la ciclista.
8:15  Continúo por el paseo de Recoletos y doblo a la derecha al llegar a Colón. Empieza a hacer calor y no recuerdo cómo se llega hasta Alfonso XIII. Decido coger el metro y terminar los 6,4 kilómetros otro día.
8:19  En la parada de Serrano el hombrecillo de la ventanilla me dice que los horarios de bicicletas en el Metro son de 10:00 a 10:30 y de 22:30 a 23:00; o algo así.
8:23  En la parada de Velázquez paso rápidamente por la barrera metálica levantando la Orbea sobre mi cabeza. La falta de coordinación pies-torno-brazos-bicicleta consigue que me caiga estrepitosamente y casi me trague un freno. La mujercilla de la ventanilla no me dice nada.
8:27  Espero en la vía al último vagón para pegarme a la pared del fondo. Los tres pasajeros que están en esa pared me miran mal y tengo que atravesar la bici en el compartimento. Joder, estoy llegando tarde.
8:33  En Lista se sube una mujer con un carrito de bebé y un bebé dentro. Las rudecitas del carrito se fusionan con las ruedas de la Orbea, parapetando la salida por la última puerta del vagón. La gente empieza a ponerse nerviosa y a buscar hueco cinco minutos antes de su parada. En Avenida de América, una ejecutiva con pantalón blanco se ha despistado y trata de bajarse cuando comienzan a cerrarse las puertas. Tropieza contra las gomas negras de mi bicicleta, grita algo inteligible con cara de desquiciada y salta por encima del sillín hacia el exterior.
8:42 Llego a mi oficina pavoneándome de venir en bicicleta. Mis compañeros aplauden y tomo asiento en mi escritorio entre vítores. Tengo la espalda sudada y comienza a subirme el calor por las piernas. No me importa, soy el héroe de la jornada.
9:00  Trabajo sudado e incómodo.
12:00 Trabajo sudado e incómodo.
13:00  Hago que trabajo sudado e incómodo, pero en realidad subo una foto de la bici a Instagram. #Clásica #HeVenidoPedaleando #NoAlDopaje
15:30  Abandono mi escritorio después de memorizar la ruta de vuelta. Imagino a Bárbol diciendo: «Siempre me gustó ir al Sur, es como ir cuesta abajo».
15:52  Descubro que el carril bici de la calle Serrano es una pista de motocross. Cada quince metros hay un desnivel que sería divertidísimo de bajar si llevase una Mountain Bike o un tractor, pero no es el caso. Sufro por las llantas de la Orbea y al quinto escalón decido invadir la zona de peatones. Calculo mal la frenada y golpeo a un viandante pijazo con el manillar. El iPhone 5 que lleva en la mano sale disparado hacia arriba y cae con demasiado estrépito para ser un móvil. Me apeo con una disculpa y lo recojo. El cristal de la pantalla está hecho añicos. Mierda de designed by Apple in California. Esto con un Nokia 3210 no pasaría. Me veo vendiendo la bici y pagándole el arreglo cuando me dice que ya estaba así. Bendito pijazo honrado.
15:58  A los taxistas de Madrid los carga el diablo.
16:07  Llego sin más incidentes a casa tarareando Adoro las cuestas de mi ciudad con melodía de Costa Brava. Al menos de bajada. Cargo la bici al hombro libre y la golpeo durante dos pisos contra todos los ángulos de la escalera. ¡Vaya hierro!

Después de estirar los gemelos en la ducha y beberme tres litros de zumo de manzana Hacendado, me siento a escribir estas líneas con un cojín en la silla. Empieza a dolerme el culo en sitios que no sabía que eran culo, pero estoy encantado con mi nuevo medio de transporte. Mañana saldré a comprarle un soporte para colgarlo en la pared. Quedará chulísimo. La Orbea a juego con el mobiliario vintage que también tengo en mente.
Foto: SolominViktor/Shutterstock

Compártelo twitter facebook whatsapp
El botón 'No Me Gusta': Cómo manejar la frustración
Chorradas ingeniosas que valen una fortuna en Kickstarter
¿Hace la fixie al hipster?
The Wire y el paso del tiempo
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 33
  • No tiene desperdicio el post. Me he hartado de reír. Esas señoras en pijama… Ese perrito… Parece de los Alvarez Quintero. Gracias por las risas.

  • Moraleja:
    1- Ponte un poco en forma y practica con la bici antes de usarla como medio de transporte.
    2- Una mountain bike es muuuucho más versátil que una fixie tan de moda ahora. Frenan mejor, tienes más control, más variedad de desarrollos, disfrutas saltando bordillos y encima te sirven para hacerte una ruta el fin de semana.
    3- Yo no soy muy partidario de compartir la calzada con los coches, no me gusta poner mi vida en las manos de otros, así que a veces asumo que tengo que parar unos segundos hasta que puedo adelantar a un peatón.
    4- Estoy totalmente de acuerdo en que Madrid es un mal sitio para los ciclistas, pero es lo que tenemos…
    Gracias por el artículo, el humor es bueno sieeeempre!

    • Madrid no es tan malo para ir en bici, suele hacer buen tiempo y no sopla demasiado el viento, aunque cada vez sople más. Solo hay que conocer la topografía y jugar con el desnivel. Al final quedan pocas cuestas con pendiente q siempre se pueden subir andando y que sirven para ganar cota. Desde lo alto y administrando esa cota se puede llegar muy lejos. El Ayuntamiento podía haber montado cintas transportadoras en algunas cuestas y cobrar por usarlas. Era la alternativa a Bicimad cuyas bicis son usadas como si fueran motos por algunos desaprensivos que ni se molestan en poner los sillines a la altura correcta. No obstante bicimad es, por ahora, una atracción turística notable y una solución inteligente que, con el tiempo, implantaran otras ciudades. En algunas, las bicis de los Ayuntamientos están de adorno. Solo se usan para los trayectos planos, por ejemplo; Cagliari. El estilo Mendoza está muy pasado de moda, salvo para Mendoza.

  • Me uno a lo dicho por el compañero. Has elegido mal la bici. Si eres lego, te parecera una tontería: en todas las bicis hay que dar pedales…
    Si, pero no. Una mountainbike barata, con amortiguacion delantera, el piñon grande de 32 o 34 dientes, el cambio muy bien ajustado y las ruedas hinchadas a 5kg/cm y todo te parecerá diferente,

  • Lo que más me gusta es el detalle de decir quién es el autor de la fotografía, sí señor!!!!! -como siempre yorokobu y su gran e´tica profesional!!-

    • Hola Carlos, estamos muy agradecidos de tu interés por nuestra ética profesional. La foto es de nuestro banco de imágenes Shutterstock por el que pagamos una cuota mensual. La foto en cuestión no requiere atribución pero lo vamos a meter de todas maneras atendiendo a tu sugerencia.
      Saludos

  • La verdad es que describe un panorama desolador pero debido, sobre todo, a malas decisiones. Ya existen bicicletas plegables muy pequeñas que puedes llevar en el metro con cambios y todo a un precio asequible.
    Desde la elección de la bici hasta la falta de planeación de la ruta es mejorable. Se puede evitar circular por avenidas principales sin problemas planeando un poco con anticipación y aumentando su seguridad.

  • Entiendo que el post es en tono humoristico, pero yo lo que leo es que eres un poco trenco desenvolviendote con la bicicleta en el centro de la ciudad. Que una cosa no quita que Madrid no sea la creme de creme para andar en bici ojo.

  • Si se pusiese de moda montar en perro para ir a trabajar, irías montado en perro. #NoAlDopaje??? Esto me desconcierta. Me parto.
    Oye que chapó para todo el que se mueve en bicicleta. Pedalear es bonito en Madrid y en China, nada de sueño roto.

  • Jajaja! Me ha encantado y me he sentido identificada. Antes vivía en las tablas y trabajaba cerca (a casi 3km) y yo iba feliz en mi bici. Era una bicicleta de montaña que me regalaron mis padres a los 12 años, rosa y bastante destrozada (los cambios no funcionaban) a la que le puse con bridas una cestita para meter los tacones, la americana, el bolso y los tuppers. A mi me daba igual lo que dijera la gente, yo era feliz tardando menos de 10 min en ir a trabajar y hacerlo en bici. De hecho viendo lo maravilloso que era, me compré una superbici urbana, ligerita y con marchas funcionando! Vaya diferencia!. Aunque con algunas anecdotas, los trayectos eran tranquilos, casi todos por acera, ya que las de ese barrio son muy anchas, por la carretera lo intenté, pero los conductores se estresan y te estresan… Después me mudé al centro y cada vez que cojo la bici es una aventura, pero bueno, ahí voy, aunque evito la hora punta… Cada vez que veo a alguien en bici se me pone una sonrisa y pienso cada vez somos más… a ver si entre todos y dado que el ayuntamiento se ha coronado con las bicis de alquiler, poco a poco nos van facilitando las cosas!

  • Joder… Sere de otro planeta, pero me parece una mierda de escrito, es una especie de realismo magico pijo? o eres un taxista con infulas de yuppie wannabe enfadado con los ciclistas? Venga, a montar mas y a rebusnar menos, que va mejorando en Madrid la cosa con la bici, no seamos catetos autocriticos y acomplejados. Y al que le compara con Bukowski, a leer mas chaval.

  • XD ¡qué lastima! Tu experiencia no fue buena, pero tampoco para decir que Madrid no es ciudad para bicis, es como todo, tienes que adaptarte a las circunstancias.
    Madrid es perfecta para ir en bici, prácticamente todo el año hace bueno, apenas llueve, muchas horas de luz y el desnivel no es exagerado si llevas cambio de marchas. Aunque el carril bici es precario, los parques como Retiro y Madrid Río son una buena alternativa (agradables, seguros y asfaltados).
    La bici de carretera es muy bonita y rápida, pero nada cómoda ni resistente. Si quieres un consejo, hazte con una bici urbana (plegable si tienes que bajar escaleras) y con buen mantenimiento, lo verás de otro modo.

  • Saludos.
    Tal vez una bici mas cómoda, o una bici plegable, o una bici con asistencia eléctrica, o una bici plegable con asistencia eléctrica, o simplemente una bici mas cómoda, dejar la bici en otro lugar que no tengas que bajar dos plantas por escaleras también ayuda, hay quien se cambia en el curro, hay desodorantes que no te abandonaran, y una ropa que traspire mucho también, en resumen, no abandones la idea de la bici, es sorprendente como el cuerpo se acostumbra a pedalear, dale tiempo, y te sera pan comido.

  • JAJAJJAJAJAJJA, antes que nada felicidades por tan buena redacción, muy util y graciosa a la vez. Yo he empezado hoy a venir en Bici aprovechando la Semana Europea de la Movilidad, unos 6 o 7 KM segun google desde Villaverde Alto hasta Oporto.
    Al igual que tu coincido en que por la calzada con los vehículos corro el riesgo de no llegar más que al Doce de Octubre, y por la acera pues perdone, permiso, me permite pasar….Sientes como que vas molestando y te ven todos con mala cara.
    Es cierto que gran parte del recorrido lo he hecho entre carril bici y parques pero el carril bici en madrid…hay que dar un cursillo, entre gente paseando el perro, jubilados en grupos de 3 o cuatro ocupando todo el ancho del mismo y la basura, bueno no se si es más seguro lanzarme a la carretera.
    Y por último los desniveles repentinos…En holanda todos van en bici, promocionan los más ecologistas, bien , pero Holanda no es Madrid. SAlgo de casa a 500 y pico metros y llego al curro cercano a los 600 metros, vamos que terminare como Indurain, subiendo puertos.
    Y los conductores que se hacen los que no te ven en los cruces de zebra…simplemente miran hacia otro lado y pasan como si tu no existieras, luego no me extraña que tengamos tantos accidentes con ciclistas involucrados, sera que no se dan cuenta del peligro que representa una caida nuestra.
    Pero a pesar de todo esto, la sensación es agradable, no he tomado el Metro y he llegado más relajado, sin las carreras de los trasbordos y la gente estornudando y tosiendo sobre mi. Espero que a medida que pasen los días vaya mejorando mi ritmo y vaya tomando mejor forma.
    Recomendación olviden la mochila, esta mañana con muy buena temperatura, frescor casi frio agradable, lo único que sudé fue la espalda…mañana la mochila se queda en casa.
    Ánimo, ir en bici al trabajo es posible…aunque en Madrid todavia hay mucho que aprender.

  • Muy buena y muy realista tu crónica Nestor, pero estoy seguro de que cuando lleves unos meses de ciclista urbano en Madrid y consigas mitigar los inconvenientes habituales de la bici vas a disfrutar a tope de sus ventajas que son muchas y muy gratificantes 😉

  • Has cogido la bici dos veces, evidentemente.
    Llevo ya años moviendome en bici por Madrid, y si te cuesta subir esa cuesta a las 7:45 es porque no has insistido ni una misera semana o te acuestas todas las noches borracho.
    Porque la bici es tan agradecida que a la semana te subes esa cuesta sin despeinarte.

  • Ni jipsters ni nada… Madrid, como cualquier otra ciudad es ideal para ir en bici… NY, la cuna de los mensajeros en bicicleta probablemente tenga el peor asfalto del mundo occidental, los baches allí son como el Cañón del Colorado y no por ellos se deja de ir en bici. San Francisco con sus empinadas cuestas otro ejemplo. Y aquí en Europa montones de ciudades y pueblos del norte no son tan llanos como se piensa. Para ir en bicicleta hay que saber ir en bicicleta y circular como si de una moto se tratase…. ocupar el centro del carril, adelantar por la izquierda, etc… En definitiva, ni Madrid ni ninguna ciudad es mala para la bicicleta. Hombre si quieres fardar y te pones una paellera de 58 dientes… no me extraña que no puedas subir ni una pendiente del 1%.

  • Yo uso bici. Pero solo en verano. Mountain bike y 7 km de ida y 7 de vuelta para ir al currele. Solo he tenido problemas dos veces con taxistas y un flipado de un bmw. Por lo demás… fuera topicazos que no da tanto miedo ir por la carretera.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies