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1 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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¿Cine doblado o en versión original?

1 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Doblado o en versión original. Es un debate muy antiguo, pero está lleno de imprecisiones y de ideas aceptadas que no son ciertas. Por ejemplo, el doblaje al español de las películas no fue una idea de Franco, sino que se popularizó antes de la Guerra Civil. En aquella época el doblaje se realizaba en estudios franceses, pero Franco vio en esta técnica una estupenda forma de moldear la mentalidad de los españoles y de exaltar los valores del nacionalcatolicismo. Censura y doblaje se convirtieron entonces en dos caras de las misma moneda.

Hay una secuencia en Espartaco (Stanley Kubrick, 1960) en la que Tony Curtis, muy femenino, aplica un masaje con aceites esenciales sobre la desnuda espalda de Lawrence Olivier. La escena, de tremenda carga homoerótica, no pudo verse en España hasta 1977, por mostrar un diálogo repleto de dobles sentidos en el que ambos divagaban acerca de las ventajas e inconvenientes de comer ostras o caracoles. Aquí te la ofrecemos porque no tiene desperdicio:

En Mogambo (John Ford, 1953) el doblaje convirtió un simple adulterio, impensable para la pacata audiencia de la época, en un incesto, pues a los censores no se les ocurrió otra cosa que hacer que Grace Kelly y Clark Gable fueran hermanos en vez de amantes. Creyeron que con esa artimaña y eliminando las escenas de besos el público español, uno, grande y libre, quedaría resguardado de un maléfico ejemplo de infidelidad conyugal.

En este campo hay grandes profesionales, como Camilo García (Anthony Hopkins, Gerard Depardieu, etc.) o Ramón Langa (Bruce Willis). Son auténticos artistas y este artículo no cuestiona su trabajo, ejecutado con impecable pasión y entrega, pero sí cuestiona la necesidad misma del doblaje.

En EEUU es imposible encontrar en un cine una película hablada en un idioma que no sea en inglés, doblada al inglés. En realidad, cuando un título extranjero despierta el interés de la industria toman la calle del medio: compran los derechos y hacen un remake en inglés, y de paso retocan algunos flecos para que encaje mejor en su idiosincrasia. Y lo hacen porque pueden permitírselo. Abre los ojos dio lugar a Vanilla Sky; la sueca Déjame entrar, a su homónima americana, etc. Sin embargo, en los canales de televisión, que se cuentan por miles debido a la extensión del país y a sus 50 estados, sí podemos encontrar numerosas películas en versión original subtituladas al inglés.  

Viajar y matar horas muertas en los hoteles rastreando los canales locales es una buena forma de comprobar de primera mano la salud de la industria del doblaje en distintos países. En los países nórdicos no tienen problema en emitir películas en inglés sin subtítulos en sueco, noruego o danés, pues todo el mundo es bilingüe. Sin embargo, en centroeuropa sí es frecuente hallar películas dobladas al alemán, al checo, etc.

Por otra parte, los cines que ofrecen programación en sesión original rara vez ofrecen grandes pantallas con instalaciones confortables. En el centro de Madrid podemos encontrar algunos, de gran prestigio y renombre que son poco más que garajes con altavoces, y pantallas mínimas, lo que es ciertamente vergonzoso. El público lo componen mayoritariamente turistas de paso en la ciudad o gente joven que no lleva necesariamente gafas de pasta (el auge de la cirugía ocular ha difuminado la estética de este colectivo tan reconocible en otros tiempos). Si los cines de V.O.S. fueran espectaculares, ¿habría más espectadores que los elegirían frente a los que programan películas dobladas? No lo sabemos.

Hay unanimidad respecto al momento en que España se convierte en el país del mundo con una mejor calidad técnica y artística del doblaje, y es 1947, el año en que se estrenó Lo que el viento se llevó. En esta película ponían sus voces Rafael Luis Calvo y Elsa Fábregas, dirigidos por José María Ovies.

Rafael Navarro, Simón Ramírez, María del Puy o Matilde Conesa son otras de las voces míticas del doblaje español, que sin duda nos recuerdan a esas sobremesas de la infancia escuchando las películas de la televisión. ¿Recuerdan la escena mítica de Apocalypse Now, en la que Robert Duval dice aquello de «Huelo a Napalm, huelo a Victoria»? Era la voz de Héctor Cantolla.

Antes de eso, las primeras series como Bonanza o los dibujos animados llegaban con doblajes de marcada dicción latina, pues se realizaban en Puerto Rico. Fue nada más y nada menos que Dámaso Alonso, presidente de la Academia de la Lengua por aquellos años, quien logró imponer a TVE, para proteger el castellano de impurezas, que las series de televisión se doblaran en España en vez de emitir las que llegaban de América.

En el estudio Metro de Barcelona en los años 40 se doblaban todas las películas de la Metro Goldwing Mayer, y fueron los primeros en mantener siempre la misma voz de un actor de doblaje vinculada al actor de la pantalla, lo que supuso un gran espaldarazo para que el público empatizara con la estratagema. De aquellos años surgió, por ejemplo, la voz de Gene Kelly, tan particular en el doblaje español, encarnada por Víctor Ramírez.

Más del 90% de las películas que se estrenan en V.O.S. en España están rodadas en inglés. Le siguen el francés, el alemán, el italiano y luego idiomas asiáticos como el chino, japonés y coreano. El argumento no es el idioma, sino el respeto al trabajo de los actores. Las películas de Fellini hay que verlas en italiano; las de Tarkovski, en ruso; las de Truffaut, en francés; las de Kirosawa, en japonés… Porque aunque no conozcamos una palabra de esos idiomas, las obras merecen ser vistas y escuchadas tal y como fueron concebidas y sin guillotinar el trabajo artístico de nadie.

Nos referimos a las pantallas grandes o medianas, pues ciertamente hay que reconocer que ver en un móvil, en una tableta o incluso en un portátil una película subtitulada requiere de una agudeza visual que no está al alcance de todo el mundo.

Si nunca has visto Casablanca en versión original, no sabrás que la voz de Humpfrey Bogart que escucharon los españoles durante décadas poco tenía que ver con la de su dueño. Ni por timbre ni por textura. Sin embargo, Joan Pera el actor que dobla a Woody Allen recibió personalmente las felicitaciones del director de Manhattan, que llegó a decir de su alter ego que era la principal causa del éxito de sus películas en España. Le ofreció un cameo en Vicky Cristina Barcelona.

Kubrick, veinte años después de Espartaco, tenía suficiente poder como para ocuparse personalmente de elegir los actores que doblarían la versión española de El resplandor. De él fue la decisión de elegir a Verónica Forqué, que nunca se nos olvidará gritando «¡Jack! ¡Jack!» mientras Jack Nicholson rompía aquella puerta con un hacha.

the-shining-el-resplandor

 

Esto quiere decir que un creador tan puntilloso y perfeccionista como el director de Lolita asumió en su momento que en España sus películas habrían de oírse con voces distintas a las que él dirigió. En el otro extremo encontramos loables intentos de lograr lo contrario. Isabel Coixet impone que sus películas habladas en inglés (casi todas) se estrenen en España exclusivamente en V.O.S.

¿Qué hacer ahora? Quienes defendemos el cine en versión original, con independencia de si está hablado en iraní o en coreano, sufrimos lo indecible al ver una película doblada. Casi tanto como quienes detestan el cine en versión original por obligarles a leer los «letreritos».

A diferencia del circo, los toros o la petanca, no parece detectarse una gran tendencia a la eliminación del doblaje. No hay más que echar un vistazo a las carteleras para ver que la sección V.O.S. sigue siendo minoritaria, y solo la hallamos en tres o cuatro ciudades de España, con alguna excepción.

Así pues, nos hemos librado de la censura, pero no de escuchar a Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger o Roger Moore con la misma voz: la de Constantino Romero.

Doblado o en versión original. Es un debate muy antiguo, pero está lleno de imprecisiones y de ideas aceptadas que no son ciertas. Por ejemplo, el doblaje al español de las películas no fue una idea de Franco, sino que se popularizó antes de la Guerra Civil. En aquella época el doblaje se realizaba en estudios franceses, pero Franco vio en esta técnica una estupenda forma de moldear la mentalidad de los españoles y de exaltar los valores del nacionalcatolicismo. Censura y doblaje se convirtieron entonces en dos caras de las misma moneda.

Hay una secuencia en Espartaco (Stanley Kubrick, 1960) en la que Tony Curtis, muy femenino, aplica un masaje con aceites esenciales sobre la desnuda espalda de Lawrence Olivier. La escena, de tremenda carga homoerótica, no pudo verse en España hasta 1977, por mostrar un diálogo repleto de dobles sentidos en el que ambos divagaban acerca de las ventajas e inconvenientes de comer ostras o caracoles. Aquí te la ofrecemos porque no tiene desperdicio:

En Mogambo (John Ford, 1953) el doblaje convirtió un simple adulterio, impensable para la pacata audiencia de la época, en un incesto, pues a los censores no se les ocurrió otra cosa que hacer que Grace Kelly y Clark Gable fueran hermanos en vez de amantes. Creyeron que con esa artimaña y eliminando las escenas de besos el público español, uno, grande y libre, quedaría resguardado de un maléfico ejemplo de infidelidad conyugal.

En este campo hay grandes profesionales, como Camilo García (Anthony Hopkins, Gerard Depardieu, etc.) o Ramón Langa (Bruce Willis). Son auténticos artistas y este artículo no cuestiona su trabajo, ejecutado con impecable pasión y entrega, pero sí cuestiona la necesidad misma del doblaje.

En EEUU es imposible encontrar en un cine una película hablada en un idioma que no sea en inglés, doblada al inglés. En realidad, cuando un título extranjero despierta el interés de la industria toman la calle del medio: compran los derechos y hacen un remake en inglés, y de paso retocan algunos flecos para que encaje mejor en su idiosincrasia. Y lo hacen porque pueden permitírselo. Abre los ojos dio lugar a Vanilla Sky; la sueca Déjame entrar, a su homónima americana, etc. Sin embargo, en los canales de televisión, que se cuentan por miles debido a la extensión del país y a sus 50 estados, sí podemos encontrar numerosas películas en versión original subtituladas al inglés.  

Viajar y matar horas muertas en los hoteles rastreando los canales locales es una buena forma de comprobar de primera mano la salud de la industria del doblaje en distintos países. En los países nórdicos no tienen problema en emitir películas en inglés sin subtítulos en sueco, noruego o danés, pues todo el mundo es bilingüe. Sin embargo, en centroeuropa sí es frecuente hallar películas dobladas al alemán, al checo, etc.

Por otra parte, los cines que ofrecen programación en sesión original rara vez ofrecen grandes pantallas con instalaciones confortables. En el centro de Madrid podemos encontrar algunos, de gran prestigio y renombre que son poco más que garajes con altavoces, y pantallas mínimas, lo que es ciertamente vergonzoso. El público lo componen mayoritariamente turistas de paso en la ciudad o gente joven que no lleva necesariamente gafas de pasta (el auge de la cirugía ocular ha difuminado la estética de este colectivo tan reconocible en otros tiempos). Si los cines de V.O.S. fueran espectaculares, ¿habría más espectadores que los elegirían frente a los que programan películas dobladas? No lo sabemos.

Hay unanimidad respecto al momento en que España se convierte en el país del mundo con una mejor calidad técnica y artística del doblaje, y es 1947, el año en que se estrenó Lo que el viento se llevó. En esta película ponían sus voces Rafael Luis Calvo y Elsa Fábregas, dirigidos por José María Ovies.

Rafael Navarro, Simón Ramírez, María del Puy o Matilde Conesa son otras de las voces míticas del doblaje español, que sin duda nos recuerdan a esas sobremesas de la infancia escuchando las películas de la televisión. ¿Recuerdan la escena mítica de Apocalypse Now, en la que Robert Duval dice aquello de «Huelo a Napalm, huelo a Victoria»? Era la voz de Héctor Cantolla.

Antes de eso, las primeras series como Bonanza o los dibujos animados llegaban con doblajes de marcada dicción latina, pues se realizaban en Puerto Rico. Fue nada más y nada menos que Dámaso Alonso, presidente de la Academia de la Lengua por aquellos años, quien logró imponer a TVE, para proteger el castellano de impurezas, que las series de televisión se doblaran en España en vez de emitir las que llegaban de América.

En el estudio Metro de Barcelona en los años 40 se doblaban todas las películas de la Metro Goldwing Mayer, y fueron los primeros en mantener siempre la misma voz de un actor de doblaje vinculada al actor de la pantalla, lo que supuso un gran espaldarazo para que el público empatizara con la estratagema. De aquellos años surgió, por ejemplo, la voz de Gene Kelly, tan particular en el doblaje español, encarnada por Víctor Ramírez.

Más del 90% de las películas que se estrenan en V.O.S. en España están rodadas en inglés. Le siguen el francés, el alemán, el italiano y luego idiomas asiáticos como el chino, japonés y coreano. El argumento no es el idioma, sino el respeto al trabajo de los actores. Las películas de Fellini hay que verlas en italiano; las de Tarkovski, en ruso; las de Truffaut, en francés; las de Kirosawa, en japonés… Porque aunque no conozcamos una palabra de esos idiomas, las obras merecen ser vistas y escuchadas tal y como fueron concebidas y sin guillotinar el trabajo artístico de nadie.

Nos referimos a las pantallas grandes o medianas, pues ciertamente hay que reconocer que ver en un móvil, en una tableta o incluso en un portátil una película subtitulada requiere de una agudeza visual que no está al alcance de todo el mundo.

Si nunca has visto Casablanca en versión original, no sabrás que la voz de Humpfrey Bogart que escucharon los españoles durante décadas poco tenía que ver con la de su dueño. Ni por timbre ni por textura. Sin embargo, Joan Pera el actor que dobla a Woody Allen recibió personalmente las felicitaciones del director de Manhattan, que llegó a decir de su alter ego que era la principal causa del éxito de sus películas en España. Le ofreció un cameo en Vicky Cristina Barcelona.

Kubrick, veinte años después de Espartaco, tenía suficiente poder como para ocuparse personalmente de elegir los actores que doblarían la versión española de El resplandor. De él fue la decisión de elegir a Verónica Forqué, que nunca se nos olvidará gritando «¡Jack! ¡Jack!» mientras Jack Nicholson rompía aquella puerta con un hacha.

the-shining-el-resplandor

 

Esto quiere decir que un creador tan puntilloso y perfeccionista como el director de Lolita asumió en su momento que en España sus películas habrían de oírse con voces distintas a las que él dirigió. En el otro extremo encontramos loables intentos de lograr lo contrario. Isabel Coixet impone que sus películas habladas en inglés (casi todas) se estrenen en España exclusivamente en V.O.S.

¿Qué hacer ahora? Quienes defendemos el cine en versión original, con independencia de si está hablado en iraní o en coreano, sufrimos lo indecible al ver una película doblada. Casi tanto como quienes detestan el cine en versión original por obligarles a leer los «letreritos».

A diferencia del circo, los toros o la petanca, no parece detectarse una gran tendencia a la eliminación del doblaje. No hay más que echar un vistazo a las carteleras para ver que la sección V.O.S. sigue siendo minoritaria, y solo la hallamos en tres o cuatro ciudades de España, con alguna excepción.

Así pues, nos hemos librado de la censura, pero no de escuchar a Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger o Roger Moore con la misma voz: la de Constantino Romero.

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Opiniones 37
  • La situación en América es muy distinta. Hay una poderosa industria del doblaje en México (todo) y recientemente también en Venezuela (telenovelas brasileñas) y Chile (telenovelas turcas). Pero al menos en Chile el cine se ve con subtítulos, excepto las películas infantiles o algunas «todo espectador». Y nadie muere ni se vuelve snob por ello. La gente se pregunta cómo pueden los españoles soportar el doblaje en el cine, perderse las voces de sus actores o los matices de la interpretación. Pequeñas grandes diferencias culturales. Saludos.

  • Sólo una puntualización: en los países nórdicos todo el mundo no es bilingüe, ni nada que se le parezca. El mito de que todo el mundo habla inglés como G.B. Shaw es eso, un mito. Aparte de que no son poco frecuentes las pelis y series no anglosajonas en cines y televisión, por supuesto siempre en VOS, sean en alemán, en coreano, o en español. Ahí de poco serviría un supuesto bilingüismo inglés-el idioma nórdico que sea, que ya digo que no existe.
    Me parece que en este asunto hay otro elemento que a menudo se olvida, y que es el hábito de lectura. En los países nórdicos el porcentaje de personas que leen habitualmente y de libros leídos al año es de los más altos del mundo; en España pasa lo contrario, y si no estamos acostumbrados a leer, nos costará un mundo seguir una peli leyendo subtítulos. He ahí otra de las razones para la resistencia a la VOS.
    Otra arista apenas orillada es la del empobrecedor rodillo castellano que impone el doblaje, y que asoma con la anécdota sobre cómo Dámaso Alonso maniobró para que TVE dejara de emitir doblajes latinos, para evitar «impurezas», en clara concepción lingüicista (racista) y centralizadora del idioma. Eliminando el doblaje eliminamos también una poderosa herramienta estereotipadora que prestigia el español castellano (forzadísimo habitualmente) y relega otras variedades del español a papeles humorísticos o desprestigiados (estereotipados).

  • Hola. Desde que vivo en España hace 12 años he aprendido a oír y ver películas, series o programas de televisión con el español moderno de la península. Cuando viajo a Colombia, en donde nunca se doblan las películas del cine, pero sí los programas gringos, éstos últimos me chirrían el oído con su acento mexicano, que también es bonito, pero solo con los amigos, no tanto con lo audiovisual. En España hay una gran tradición de actores y actrices de doblaje, como bien lo dice el artículo, y he de decir que los dejes, expresiones, modulaciones, gestos e inflexiones de las voces son perfectas.

    Culturalmente y por la influencia de los yanquis en muchas cosas (desgraciadamente), en Colombia vemos todo el cine en su V.O, y hemos sabido sacarle provecho por aquello de los idiomas. Pero ciertamente que con las películas dobladas aquí en España he descubierto, -quizás lo hay leído en alguna parte- a apreciar detalles fotográficos o planos o secuencias que también hacen parte de una buena obra maestra. Cuando ves doblada Espartaco, el rostro de Kirk Douglas sumado a la voz sensible de doblador, es todo un poema. No tiene pierde. Y también funciona en inglés y, a lo mejor si lo dijera en un latín o alguna lengua de esa época igualmente tendría efectos sobre el espectador. Creo que hay que desarrollar ambas técnicas, el poder leer los subtítulos de las versiones originales para afinar el oído y disfrutar de la originalidad, pero un buen doblaje como el español, posibilita contemplar lo visual.

    Solo basta recordar las buenas voces que doblan a Jack Lemmon en El apartamento, o en Con faldas y a lo loco, o a quien dobla a a el magnífico y grande James Cagney en Uno, dos, tres además del pánico que transmite en su películas de gánsters: Al rojo vivo o Los violentos años veinte. O las voces que doblan a Ava Gardner en Foragidos… en fin… décadas y décadas de grandes actores y actrices de la voz.

    Un abrazo.

  • Detesto la cinematografía con los diálogos doblados de un idioma a otro. Desde el primer intante todo suena falso, mecánico, mecanizado. Produce la impresión que alguien está sentado cómodamente, sus bracitos hojeando las páginas que va a ´´ cotorrear ´´ y de vez en cuando disfrutando su buchito de café o alcohol. Cada lengua, obviamente, refleja su cultura a través del lenguaje corporal, el tono de voz, las sutilezas, chiaroscuri, matices, ademanes que ninguna otra voz puede ´´ traducir ´´. Y cuando se dobla, como hacen en España, en el mismo idioma, las voces suenan a locutores de la radio leyendo sus guiones apacible y poltronamente … aún cuando en la pantalla vemos a un individuo saltando de un décimo piso y apurruñándose el hocico o todo el cuerpo. Solo nos falta que el lector eructe en ese momento preciso. ¡ RIDÍCULOS !

  • Hola,

    «En los países nórdicos no tienen problema en emitir películas en inglés sin subtítulos en sueco, noruego o danés, pues todo el mundo es bilingüe»

    Esta frase es incorrecta, todas las películas se emiten en su idioma original con subtítulos en sueco, noruego o danés, tanto en la televisión como en las salas de cine.

    Un saludo

  • Una de las principales razones de que en España se hable mal o nada de Ingles es por las peliculas dobladas
    Vivo años en Holanda, aqui no existen los doblajes de peliculas, una de las razones de que los holandeses hablen y entiendan el Ingles a la perfeccion
    Cuando estoy en España echo de menos las peliculas V.O.S.

    • Por esa regla de tres, en muchos países de Latinoamérica donde no hay industria de doblaje institucionalizada, la gente entiende y habla inglés a la perfección, de la misma forma que los alemanes, que doblan tanto como los españoles, son también unos zotes en el idioma de Shakespeare, ¿verdad? *Es ironía, por si no se entiende…

  • «A diferencia del circo, los toros o la petanca, no parece detectarse una gran tendencia a la eliminación del doblaje»

    Si no he entendido mal esta frase se está eliminando el doblaje en el circo, los toros y la petanca.

  • Es mentira que en los Países Nórdicos ponga las películas sólo en inglés sin subtítulos. Es cierto que no doblan nada (sólo películas y series para niños) pero siempre tienen subtítulos. Por cierto, una gran parte de ellos habla bien el inglés, pero deceso a qué todo sean bilingües va un cacho.

  • Yo me he pasado casi veinte años sin ver películas (dos o tres al año como mucho) y llegué a pensar que ya no me gustaba el cine como cuando era adolescente. Entonces un día vi una subtitulada y todo cambió. Me di cuenta de que no soportaba los doblajes. Las películas de los años cincuenta y sesenta me siguen pareciendo bien dobladas, pero no las de ahora. Y después de llevar cinco o seis años viéndolas en su idioma original me doy cuenta de la barbaridad que es el doblaje, es como si fuéramos a ver un concierto de Elvis Presley y lo doblaran para que se entendiera la letra. Un actor es la expresión hablada sobre todas las demás, o al menos eso me parece a mí, y la esencia del trabajo de actor se pierde con el doblaje y parece que no pasa nada, que es un precio barato con tal de no molestarse en leer un poco. Hay veces que en la radio escucho algún programa de cine que trata de un actor, por ejemplo Marlon Brando, y ponen trozos de sus películas, y resulta que están transmitiendo a Don José leyendo un texto de Mr. Jones. Pero a Marlon ni rozarlo. ¡Un saludo a todos!

  • A parte el doblaje es una de las barreras a aprender idiomas especialmente inglés, y a la malisima pronunciación del inglés q tenemos. Todos los países que no doblan tienen mucho mejor nivel de inglés medio de la población.

  • ¿Pero a día de hoy seguimos dudando si la interpretación forma parte del conjunto global de la película o si es algo alternativo manipulable? ¿Aplicamos el mismo criterio a la música?

  • En Portugal, sin ir más lejos emiten y proyectan siempre en VO con subtítulos. Y sus ciudadanos aprenden mejor otros idiomas; sobre todo el inglés. Tienen mucha más facliidad para los idiomas que los españoles. Casi todo el mundo es trilingüe: portugués, español e inglés. Tomemos ejemplo.

    • Estudios de la UE, sitúan el dominio del inglés en el país vecino a un nivel parecido al que hay aquí. Esto no quiere decir que prefiera el doblaje, pero demonizarlo, tampoco.

  • Los paises en los que no hay tradición de doblaje (incluso en televisión ponen mayoritariamente peliculas en versión original) la población habla más y mejor otros idiomas.
    También hay que decir (lo sé por mis hijas) que cuando alguien ve la tele en un idioma que no es el suyo, tiende a cansarse antes y ponerse a hacer otras cosas en lugar de ver la tele durante horas.
    También desaparece la tendencia de dejar la tele puesta como ruido de fondo.
    Aunque sólo hablo de mi experiencia personal, claro.
    Apoyo lo que dicen en el artículo, hay que reconocer el valor del doblaje español (también desde mi experiencia por vivir en el extranjero) Están a otro nivel.
    Pero aún así hay que dar un gran paso, apostar por el disfrute del cine /series /dibujos… en VO.

  • Creo que a los dobladores aún les queda mucho trabajo en España. Estoy casi convencido de que si en los mejores cines se pusiera sólo las películas en versión original, la mayor parte de los españoles no las verían, aunque fuera gratis. Cierto es que, si se hiciera así, llegaría un momento, en el que las nuevas generaciones ya se habrían acostumbrado a ver las películas subtituladas como ya se han acostumbrado en muchísimos países. De todas formas yo no me quejo, pues hace un par de décadas, tenía muy pocos medios para ver una película en versión original, ahora las puedo ver así, en la tele. Y después está la cuestión de la costumbre, pues por ejemplo, la voz de Humphrey Bogart en Casablanca, su voz real a mí no me gusta nada y coincido con lo que dice el artículo en que sus voces no se parecen, pero quizá esta percepción mía sea fruto de haber visto varias veces Casablanca mi infancia y juventud doblada al español, y me haya acostumbrado tanto a sus voces que al verla en versión original hace unos años fuera como ver la segunda parte de una película, que casi siempre suele ser peor. Aunque a veces pienso que no, que simplemente hay voces en inglés que no me gustan y prefiero las del actor de doblaje en español, pues tengo que reconocer que el doblaje español, al menos el de las películas y series importantes, es muy bueno. Voces y sincronización del movimiento de la boca con las palabras, casi perfectas.

  • Tal parece que el autor (se dice director, además) del artículo no ha visto algo que comente, será falta de documentación o las prisas.
    En Mogambo, ciertamente la censura intentó pasar como hermanos a una pareja, pero ésta estaba formada por Grace Kelly y Donald Sinden, Clark Gable era el tercero en discordia y el que se lleva a la chica al catre.

  • Me importa poco si los dobladores se quedan sin trabajo, siempre les quedarán las películas de animación. Los principales culpables son los distribuidores, esos que han sido capaces de cambiar los títulos de las películas extranjeras a su gusto, dando por supuesto que el público es retrasado. Ellos son los responsables de mantener, a día de hoy, un anancronismo como es el doblaje. Y no, ya no se hacen aquellos maravillosos doblajes de los 6’s o 70s, los de hoy son una mierda, solo hay que comparar las versiones distintas que pueden encotrarse en DVD. El cine SIEMPRE en V.O. subtitulado, que es el mejor modo de aprender otras lenguas.

  • En la zona Norte de Madrid hay 11 salas que proyectan cine en VOS en pantalla grande y butacas muy cómodas. Se trata de los Cinesa Manoteras. Además si eres asiduo a las salas siempre tienes vales descuento.

  • ¿Algún argumento a favor del cine doblado? ¿O tenemos que tragar siempre con ese sufrimiento indecible y ese desgarramiento de camisa de parte de quienes desearían erradicar el doblaje? Lo digo porque el título daba a indicar que se iban a contraponer los dos puntos de vista.

    Creo que el cine doblado es una barrera importante a la omnipresencia absoluta del inglés en la cultura de masas. Gracias a el mismo hay grandes sectores de la población que pueden disrutar del cine con normalidad en su propio idioma sin rendir sus referencias culturales al inglés, lo cual no debería ser una experiencia restringida a la exigua producción cinematográfica en castellano o en otros idiomas del Estado. Por otra parte, hay gente que sin duda valora que más entender a los personajes cuando hablan que oírles sinsentidos y tener que desviar la vista constantemente al fondo de la pantalla. Esto es algo perfectamente defendible, creo yo. Además, siempre estará disponible la posibilidad de la VOS (salvo en el cine, eso sí) para quien lo desee. El doblaje se me antoja como un privilegio que deberíamos conservar, en perfecta convivencia con los subtítulos.

    A veces hasta se me pasa por la cabeza también la idea de que en ocasiones un doblaje puede redimir una pobre interpretación vocal, fíjese…

  • ¿Dónde está el debate? Cada uno según sus preferencias y sus capacidades, no veo dónde está la disyuntiva. Deberían ofrecerse siempre las dos opciones. Si el espectador entiende el idioma en el que está rodada la película o serie (recordemos que existe el cine no angloparlante, que a veces se nos olvida) y desea practicarlo, le vendrán muy bien los subtítulos; si no, ya es una cosa totalmente preferencial. Es más, los subtítulos recortan contenido por motivos de espacio disponible e impiden que el espectador se centre en las imágenes, así que entiendo que haya gente que prefiera el doblaje. Eso sin olvidar a la gente ciega o con problemas de visión.

  • A mi entender, si las salas V.O.S estan vacias, es por que las pelis las ponen a horarios en que es complicado ir al cine si estas trabajando, en los horarios, digamos normales, es complicado encontrar peliculas en V.O.S. (por lo menos en Alicante)
    Hasta que esto no cambie, seguire sin ir al cine otros tantos años, y viendo las pelis en DVD

  • Siempre, siempre, siempre, lenguaje original… lo siento por la gente que no puede leer rápido los subtítulos.

    Que sí, que el doblaje en España es el mejor del mundo… ¿y qué?: se pierde la interpretación de los actores (Anthony Hopkins como Hannibal Lecter), juegos de palabras (Hodor! Hodor!), y, además, una oportunidad de aprender otro lenguaje.

    Saludos

  • Me ha gustado leer este artículo. Si bien es cierto que durante años y años la calidad del doblaje en español ha sido de quitarse el sombrero, según mi opinión, el hecho de que humoristas y personajes televisivos (que no profesionales del doblaje) hayan hecho su incursión en el mundo del cine o la animación prestando sus voces para sonar conocidos, ha hecho que se devalúe el valor del trabajo de grandes dobladores de ahora y antaño.

    Entre este factor y el hecho de que muchas producciones, de manera legal o ilegal, hayan podido verse antes en versión original gracias a internet ha hecho que la gente se aficione y le coja al gusto a ver las cosas sin doblaje, que muchas veces hace que se pierdan detalles o interpretaciones de los actores originales.

    Yo no tengo nada en contra del doblaje, siempre que sea un BUEN doblaje.

  • Pues últimamente he podido comprobar que hay series destinadas al gran público dobladas al Ingles para el público anglo parlante. Las Chicas del Cable (Netflix), rodada en nuestra lengua original, doblada entre otros muchos idiomas al Ingles y muy decente, por cierto. O sea, que algo está cambiando pero a favor del doblaje. El doblaje no es otra cosa que la traducción de la obra audiovisual en otra lengua distinta a la original con la idea de llegar a más personas. Me gustaría preguntarle a Isabel Coixet, algunas de cuyas películas adoro, si ha leído en el chino original «El arte de la Guerra» o una traducción en su lengua materna y como eso miles de ejemplos más. A mí me encantaría tener el nivel de inglés suficiente para leer a Shakespeare en el inglés que lo escribió pero me temo que me tengo que conformar con leer una buena versión traducida a español; eso
    Sí, una buena versión. En fin, un buen tema de debate.

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