2 de julio 2018    /   CINE/TV
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‘Cine en curso’: enseñar en las escuelas creando películas

2 de julio 2018    /   CINE/TV     por          
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Pablo habla con soltura. Con una soltura inusitada para un alumno de 1º de bachillerato que se dirige a las 236 personas que llenan la sala Azcona de la Cineteca de Madrid. Se encuentra junto a la pantalla, acompañado por sus compañeros de clase del IES Rey Pastor de Madrid. Está hablando de Mírame a los ojos, la película que acaba de ser proyectada y que han guionizado, dirigido, filmado y montado entre todos durante el curso lectivo.

Entonces lo suelta, sin pudor, sin anestesia: «El otro día lo hablábamos en clase, nos hemos dado cuenta de algo chungo: ahora ya no es lo mismo que antes, ahora no podemos ver Transformers y decir «¡jo, qué gran película!». Ahora disfrutamos menos de ese tipo de cine. Nos hemos dado cuenta de qué cine nos toca».

Sus palabras se ven cortadas por los aplausos y los gritos del público, formado en su mayoría por niños y adolescentes de diferentes escuelas e institutos de España. Están viviendo algo que parecía muy lejano varios meses atrás: hoy estrenan las películas que han realizado con un equipo profesional de grabación y el acompañamiento de un cineasta gracias al programa pedagógico de cine en las escuelas Cine en curso.

El cine como pedagogía: de Alain Bergala a Cine en curso

«El entorno es clave. Si un chaval vive en un mundo donde se escucha música en casa, donde hay muchos libros, películas… ese crío tendrá más oportunidades de descubrir su sensibilidad artística», explicaba el crítico de cine y escritor Alain Bergala en una entrevista para La 2 de TVE en abril de 2018. Bergala, que fue director de la revista Cahiers du cinema, es conocido por su obra La hipótesis del cine, donde sentó las bases de su teoría de la pedagogía de la creación usando el cine como instrumento de enseñanza.

Para Bergala, la escuela primaria es el momento decisivo. Como explicaba hace poco en una entrevista concedida a Yorokobu, «la educación de cine no es para producir futuros profesionales del cine. Es una educación general para un arte, para la sensibilidad artística. Estos valores permiten tener en cuenta la segunda mitad del cerebro, la de la intuición, la creación, la sensibilidad… que la escuela desarrolla poco y que será esencial en el equilibrio de la vida futura del niño».

IES Rey Pastor durante su presentación en la Cineteca de Madrid
IES Rey Pastor durante su presentación en la Cineteca de Madrid. © Cine en curso

La hipótesis del cine de Bergala llegó a España en 2007 gracias a la traducción realizada por Núria Aidelman y Laia Colell. Ambas son las responsables de la creación, en el año 2005, del programa pedagógico Cine en curso.

«Cine en curso –explican sus creadoras en un artículo para la revista Toma Uno– es un programa de pedagogía del cine (y con el cine) en escuelas e institutos con tres grandes objetivos: propiciar un descubrimiento del cine por parte de niños y jóvenes, explorar las potencialidades pedagógicas del cine en la escuela y el instituto, y elaborar metodologías y propuestas de transmisión del cine y la creación».

El cine con el que trabajan se trata de un material alejado de los círculos más comerciales, un cine «al que muy raramente tienen acceso los alumnos, del que la mayoría apenas tendría noticia (como no la tiene tampoco la mayoría de adultos) si el encuentro no se da en la escuela. Un cine desconocido, que muchos creen lejos de sus intereses y que, precisamente, puede ser el más cercano».

Para Núria Aidelman, profesora asociada de la Universidad Pompeu Fabra, el valor pedagógico del cine es enorme. Como explica por vía telefónica a Yorokobu, «a partir del primer ejercicio piloto de 2005 se vio lo revolucionario de trabajar con el cine en el instituto. Se movilizan una serie de valores y aprendizajes de los que las escuelas estaban necesitadas, como el trabajo emocional, el trabajo en equipo, el desarrollo de proyectos, la observación activa del mundo, el aprendizaje de la renuncia o la gestión de las frustraciones».

1º de bachillerato del Institut Moisès Broggi de Barcelona junto al cineasta Pep Garrido
1º de bachillerato del Institut Moisès Broggi de Barcelona junto al cineasta Pep Garrido. © Cine en curso

La llegada de Cine en curso supuso una revolución en las rígidas estructuras del sistema pedagógico tradicional. En otro artículo escrito junto a Laia Colell, ambas explican que «rehuimos la idea de alfabetización. El descubrimiento y la comprensión del cine no tienen nada que ver con la adquisición del recopilatorio de términos técnicos que habitualmente es el punto de partida (y de llegada) de la mayoría de enseñanzas del cine».

Para ambas, la carga pedagógica recae en «hacer experiencia de la creación […], realizar prácticas creativas de forma reflexiva» experimentando «las dudas, las dificultades y las emociones de la creación».

El objetivo principal de Cine en curso no es solo aprender a hacer cine; ni siquiera aprender a ver cine. Es hacer del cine un vehículo para la enseñanza global y multidisciplinar de todos los aspectos que necesita un alumno –en realidad, un humano–, desde primaria hasta bachillerato.

La base no está –solo– en aprender las formas que empleaba Jean-Luc Godard para transmitir las emociones a través de una imagen, sino todo lo que rodea al proceso de creación fílmico: el trabajo en equipo, el trabajo desde la apreciación y el disfrute del entorno, del descubrir la belleza en la cotidianidad; el trabajo de la frustración y la renuncia (por ejemplo, al no poder filmar un plano por un elemento ambiental o al desecharlo en el proceso final de montaje porque no va acorde con el conjunto).

Elementos, todos ellos, por los que se pasa de puntillas en la pedagogía tradicional.

El cine, a la misma altura que las matemáticas

Como explica Aidelman a Yorokobu, «el programa funciona a través de convocatorias para centros educativos públicos, los cuales deben presentar un proyecto breve explicando su motivación».

Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona
Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso

«Para comenzar con el programa de Cine en curso, los institutos tienen que repensar su estructura horaria, proponiendo cada uno su organización y distribución con un mínimo de 3 o 4 horas semanales. Las sesiones regulares se incluyen dentro del horario lectivo regular, entrelazándose con las otras asignaturas. Luego, aparte, se encuentran las horas extraordinarias, cuando llegan los momentos de rodaje y montaje».

El equipo de trabajo de Cine en curso está formado por dos profesores y un cineasta, los cuales están encargados de diseñar, programar y transmitir las diferentes materias del contenido lectivo.

La base de la actividad está en los visionados de fragmentos de películas. «Tras el primer visionado –continúa explicando Núria– sigue un tiempo para que los alumnos, individualmente, puedan anotar o pensar a partir de las primeras impresiones. A continuación, siguen varios visionados deteniendo los planos siempre que se considere oportuno».

CEIP Uxío Novoneira: 4º de primaria a 4º de la ESO
CEIP Uxío Novoneira: 4º de primaria a 4º de la ESO

Lola Mayo, guionista, productora y documentalista, se incorporó al equipo de Cine en curso durante el curso lectivo 2017-2018 con los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Rey Pastor de Madrid.

Ella ha sido la cineasta que los ha acompañado durante todo el proceso creativo de la película Mírame a los ojos. Cuando Mayo habla de su experiencia, explica que ha sentido una «reconexión con lo básico. Con el tiempo los cineastas sentimos que se pierde algo por el camino: las amarguras de la producción y sacar adelante una película hace que uno olvide ese momento de fascinación y de “hago esto porque lo amo”».

Explica que el desarrollo del programa no sería posible sin la presencia de los dos profesores del instituto. «Mis dos compañeras tenían una implicación enorme y un deseo grande de aprender del cine y de que sus alumnos aprendiesen. Eran muy conscientes de la gran labor de esta metodología para la cohesión de la clase, para que los alumnos expresen lo que sienten, para trabajar la escucha, el respeto y las dotes de negociación y búsqueda del consenso».

La cineasta Lola Mayo junto a alumnos del IES Rey Pastor de Madrid
La cineasta Lola Mayo junto a alumnos del IES Rey Pastor de Madrid. © Cine en curso

El consenso. Ese es el factor fundamental en la toma de decisiones en Cine en curso.

Como explica Mayo, «no es fácil esta forma de trabajar. En cada una de las decisiones del proceso de elaboración de la película no se vota, se decide por consenso. Se trata de dialogar de forma prolongada en la clase, escribiendo y reflexionado previamente cada opinión. Los alumnos leen en alto sus pareceres y se conversa buscando la mejor solución. Esto puede dar lugar, a veces, a enfados, pero desaparecen rápido, porque sienten los argumentos del resto y observan que su opinión cae por su propio peso. Pero lleva tiempo, días a veces, tomar una decisión».

Cuando se les plantea a los alumnos la elaboración de una película, los profesores les explican que de ellos va a depender todo el trabajo, sus decisiones son las que van a prevalecer.

No obstante, explica Mayo, se les da una serie de pautas, como que los temas de «ciencia ficción no van a ser contemplados. No crearemos una película de vampiros ni gangsters, aparte de por las necesidades técnicas que requiere ese tipo de cine, por la necesidad de trabajar historias más reales, más cercanas a sus vivencias. Al final, ellos mismos se dan cuenta, conforme avanzan las clases, de que quieren hablar de sí mismos. De que esta es una gran oportunidad para hablar de sus propias vidas».

Fotograma de la película Mírame a los ojos del IES Rey Pastor
Fotograma de la película Mírame a los ojos del IES Rey Pastor.  © Cine en curso

Sobre el tipo de obras elegidas para los visionados, Mayo explica que es un tipo de cine más de autor, más alejado del cine comercial, no porque Cine en curso pretenda quitarle protagonismo a ese otro tipo de cine más masivo, sino para añadir otro –muchas veces desconocido– al universo cultural de los alumnos.

Así y todo, la cineasta explica que hay también otro motivo para seleccionar obras de directores como Ingmar Bergman o Chantal Akerman: «este es un cine que, en cierto modo, utiliza una forma de transmisión, de sensibilidad y amor al mundo que no se observa en ese otro cine más veloz al que estamos acostumbrados. Es un cine que trabaja más con la emoción que con el impacto o el efecto. Curiosamente, los alumnos no muestran una especial resistencia a este tipo de cine, eso es algo más propio de la gente adulta, que partimos con muchas más capas de prejuicios».

«Aun así –prosigue la cineasta– este trabajo ayuda al alumno a analizar por qué una obra apela a sus emociones. Adquieren capacidades para analizar esas emociones y para saber extraer el sentido a cualquier obra que tengan delante de sus ojos»

Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso
Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso

La misión pedagógica de ‘Cine en curso’

Cuando Manuel Bartolomé Cossío desarrolló el concepto de las Misiones Pedagógicas llevadas a cabo en los entornos rurales de España entre 1931 y 1936, su objetivo principal no era adoctrinar ni enseñar nada que pudiera enseñarse en la escuela, sino todo lo demás. Como él mismo dijo en una conferencia en 1915, para «sentir las cosas por sí mismas, contemplarlas, gozar de su belleza», no como un medio, sino como un fin. Servir de estímulo, de aguijón para despertar el amor por la cultura.

«iAtrevámonos a exponer a los chicos al arte! El arte dejará rastro», gritan al unísono Núria Aidelman y Laia Colell en uno de sus artículos.

«El valor del arte reside en que transforma la mirada y, por lo tanto, nos transforma. Por eso la transmisión del arte tiene que partir del valor esencial y fundamental de la experiencia. La experiencia no queda almacenada en un lugar de la memoria, sino que impregna nuestro modo de ser, nuestro modo de habitar el mundo».

Fotograma de la película Allau del Institut Moisès Broggi de Barcelona
Fotograma de la película Allau del Institut Moisès Broggi de Barcelona. © Cine en curso

Como unas Misiones Pedagógicas renacidas de sus cenizas, Cine en curso vuelve a jugar con un factor cultural, el del cine, para facilitar el acceso de un estímulo artístico a un grupo de población que, quizá, no lo está recibiendo de forma conveniente.

En un mundo dominado por internet y las redes sociales, parece que el acceso a la cultura es más sencillo que nunca, pero el exceso de accesos también es una forma de aislamiento. No basta con que esté ahí, hay que señalar las herramientas, enseñar el modo de usarlas y generar un espacio para descubrirse utilizándolas.

Y, claro, también está el tiempo. Hoy día se considera pérdida de tiempo a los milisegundos de más que tarda en cargarse una página web o en abrirse un correo electrónico. La forma de trabajo de Cine en curso obliga a darse tiempo, a no ir rápido.

A pensar las decisiones. A renunciar.

Núria cuenta la anécdota del primer año de Cine en curso, cuando una madre de un grupo de 4º de ESO acudió entre lágrimas a dar las gracias a la profesora porque había conseguido que su hijo no dejase el colegio ya que no encontraba su lugar, se encontraba inútil ante todo lo que recibía. Cine en curso le descubrió que no ser bueno en matemáticas o lengua no significa no ser bueno en nada.

Ese es, quizá, el mayor tesoro de Cine en curso. Que no (solo) enseña a adquirir capacidades, sino a descubrir qué capacidades existen en el interior de cada persona.

Estos son dos de los cortos presentados en el curso 2017-2018,  «Mírame a los ojos», del IES Rey Pastor de Madrid y «Allau», del IES Moisès Broggi de Barcelona. El último vídeo es un resumen visual de los momentos de filmación del curso. Se pueden encontrar más cortos en la web de Cine en curso.

RRSS:  Ig: @cinemaencurs_cineencurso, Twitter: @abaoaqu_

Foto de portada: 6º de primaria de la Escola de Bordils junto a la cineasta Meritxell Colell © Cine en curso

Pablo habla con soltura. Con una soltura inusitada para un alumno de 1º de bachillerato que se dirige a las 236 personas que llenan la sala Azcona de la Cineteca de Madrid. Se encuentra junto a la pantalla, acompañado por sus compañeros de clase del IES Rey Pastor de Madrid. Está hablando de Mírame a los ojos, la película que acaba de ser proyectada y que han guionizado, dirigido, filmado y montado entre todos durante el curso lectivo.

Entonces lo suelta, sin pudor, sin anestesia: «El otro día lo hablábamos en clase, nos hemos dado cuenta de algo chungo: ahora ya no es lo mismo que antes, ahora no podemos ver Transformers y decir «¡jo, qué gran película!». Ahora disfrutamos menos de ese tipo de cine. Nos hemos dado cuenta de qué cine nos toca».

Sus palabras se ven cortadas por los aplausos y los gritos del público, formado en su mayoría por niños y adolescentes de diferentes escuelas e institutos de España. Están viviendo algo que parecía muy lejano varios meses atrás: hoy estrenan las películas que han realizado con un equipo profesional de grabación y el acompañamiento de un cineasta gracias al programa pedagógico de cine en las escuelas Cine en curso.

El cine como pedagogía: de Alain Bergala a Cine en curso

«El entorno es clave. Si un chaval vive en un mundo donde se escucha música en casa, donde hay muchos libros, películas… ese crío tendrá más oportunidades de descubrir su sensibilidad artística», explicaba el crítico de cine y escritor Alain Bergala en una entrevista para La 2 de TVE en abril de 2018. Bergala, que fue director de la revista Cahiers du cinema, es conocido por su obra La hipótesis del cine, donde sentó las bases de su teoría de la pedagogía de la creación usando el cine como instrumento de enseñanza.

Para Bergala, la escuela primaria es el momento decisivo. Como explicaba hace poco en una entrevista concedida a Yorokobu, «la educación de cine no es para producir futuros profesionales del cine. Es una educación general para un arte, para la sensibilidad artística. Estos valores permiten tener en cuenta la segunda mitad del cerebro, la de la intuición, la creación, la sensibilidad… que la escuela desarrolla poco y que será esencial en el equilibrio de la vida futura del niño».

IES Rey Pastor durante su presentación en la Cineteca de Madrid
IES Rey Pastor durante su presentación en la Cineteca de Madrid. © Cine en curso

La hipótesis del cine de Bergala llegó a España en 2007 gracias a la traducción realizada por Núria Aidelman y Laia Colell. Ambas son las responsables de la creación, en el año 2005, del programa pedagógico Cine en curso.

«Cine en curso –explican sus creadoras en un artículo para la revista Toma Uno– es un programa de pedagogía del cine (y con el cine) en escuelas e institutos con tres grandes objetivos: propiciar un descubrimiento del cine por parte de niños y jóvenes, explorar las potencialidades pedagógicas del cine en la escuela y el instituto, y elaborar metodologías y propuestas de transmisión del cine y la creación».

El cine con el que trabajan se trata de un material alejado de los círculos más comerciales, un cine «al que muy raramente tienen acceso los alumnos, del que la mayoría apenas tendría noticia (como no la tiene tampoco la mayoría de adultos) si el encuentro no se da en la escuela. Un cine desconocido, que muchos creen lejos de sus intereses y que, precisamente, puede ser el más cercano».

Para Núria Aidelman, profesora asociada de la Universidad Pompeu Fabra, el valor pedagógico del cine es enorme. Como explica por vía telefónica a Yorokobu, «a partir del primer ejercicio piloto de 2005 se vio lo revolucionario de trabajar con el cine en el instituto. Se movilizan una serie de valores y aprendizajes de los que las escuelas estaban necesitadas, como el trabajo emocional, el trabajo en equipo, el desarrollo de proyectos, la observación activa del mundo, el aprendizaje de la renuncia o la gestión de las frustraciones».

1º de bachillerato del Institut Moisès Broggi de Barcelona junto al cineasta Pep Garrido
1º de bachillerato del Institut Moisès Broggi de Barcelona junto al cineasta Pep Garrido. © Cine en curso

La llegada de Cine en curso supuso una revolución en las rígidas estructuras del sistema pedagógico tradicional. En otro artículo escrito junto a Laia Colell, ambas explican que «rehuimos la idea de alfabetización. El descubrimiento y la comprensión del cine no tienen nada que ver con la adquisición del recopilatorio de términos técnicos que habitualmente es el punto de partida (y de llegada) de la mayoría de enseñanzas del cine».

Para ambas, la carga pedagógica recae en «hacer experiencia de la creación […], realizar prácticas creativas de forma reflexiva» experimentando «las dudas, las dificultades y las emociones de la creación».

El objetivo principal de Cine en curso no es solo aprender a hacer cine; ni siquiera aprender a ver cine. Es hacer del cine un vehículo para la enseñanza global y multidisciplinar de todos los aspectos que necesita un alumno –en realidad, un humano–, desde primaria hasta bachillerato.

La base no está –solo– en aprender las formas que empleaba Jean-Luc Godard para transmitir las emociones a través de una imagen, sino todo lo que rodea al proceso de creación fílmico: el trabajo en equipo, el trabajo desde la apreciación y el disfrute del entorno, del descubrir la belleza en la cotidianidad; el trabajo de la frustración y la renuncia (por ejemplo, al no poder filmar un plano por un elemento ambiental o al desecharlo en el proceso final de montaje porque no va acorde con el conjunto).

Elementos, todos ellos, por los que se pasa de puntillas en la pedagogía tradicional.

El cine, a la misma altura que las matemáticas

Como explica Aidelman a Yorokobu, «el programa funciona a través de convocatorias para centros educativos públicos, los cuales deben presentar un proyecto breve explicando su motivación».

Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona
Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso

«Para comenzar con el programa de Cine en curso, los institutos tienen que repensar su estructura horaria, proponiendo cada uno su organización y distribución con un mínimo de 3 o 4 horas semanales. Las sesiones regulares se incluyen dentro del horario lectivo regular, entrelazándose con las otras asignaturas. Luego, aparte, se encuentran las horas extraordinarias, cuando llegan los momentos de rodaje y montaje».

El equipo de trabajo de Cine en curso está formado por dos profesores y un cineasta, los cuales están encargados de diseñar, programar y transmitir las diferentes materias del contenido lectivo.

La base de la actividad está en los visionados de fragmentos de películas. «Tras el primer visionado –continúa explicando Núria– sigue un tiempo para que los alumnos, individualmente, puedan anotar o pensar a partir de las primeras impresiones. A continuación, siguen varios visionados deteniendo los planos siempre que se considere oportuno».

CEIP Uxío Novoneira: 4º de primaria a 4º de la ESO
CEIP Uxío Novoneira: 4º de primaria a 4º de la ESO

Lola Mayo, guionista, productora y documentalista, se incorporó al equipo de Cine en curso durante el curso lectivo 2017-2018 con los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Rey Pastor de Madrid.

Ella ha sido la cineasta que los ha acompañado durante todo el proceso creativo de la película Mírame a los ojos. Cuando Mayo habla de su experiencia, explica que ha sentido una «reconexión con lo básico. Con el tiempo los cineastas sentimos que se pierde algo por el camino: las amarguras de la producción y sacar adelante una película hace que uno olvide ese momento de fascinación y de “hago esto porque lo amo”».

Explica que el desarrollo del programa no sería posible sin la presencia de los dos profesores del instituto. «Mis dos compañeras tenían una implicación enorme y un deseo grande de aprender del cine y de que sus alumnos aprendiesen. Eran muy conscientes de la gran labor de esta metodología para la cohesión de la clase, para que los alumnos expresen lo que sienten, para trabajar la escucha, el respeto y las dotes de negociación y búsqueda del consenso».

La cineasta Lola Mayo junto a alumnos del IES Rey Pastor de Madrid
La cineasta Lola Mayo junto a alumnos del IES Rey Pastor de Madrid. © Cine en curso

El consenso. Ese es el factor fundamental en la toma de decisiones en Cine en curso.

Como explica Mayo, «no es fácil esta forma de trabajar. En cada una de las decisiones del proceso de elaboración de la película no se vota, se decide por consenso. Se trata de dialogar de forma prolongada en la clase, escribiendo y reflexionado previamente cada opinión. Los alumnos leen en alto sus pareceres y se conversa buscando la mejor solución. Esto puede dar lugar, a veces, a enfados, pero desaparecen rápido, porque sienten los argumentos del resto y observan que su opinión cae por su propio peso. Pero lleva tiempo, días a veces, tomar una decisión».

Cuando se les plantea a los alumnos la elaboración de una película, los profesores les explican que de ellos va a depender todo el trabajo, sus decisiones son las que van a prevalecer.

No obstante, explica Mayo, se les da una serie de pautas, como que los temas de «ciencia ficción no van a ser contemplados. No crearemos una película de vampiros ni gangsters, aparte de por las necesidades técnicas que requiere ese tipo de cine, por la necesidad de trabajar historias más reales, más cercanas a sus vivencias. Al final, ellos mismos se dan cuenta, conforme avanzan las clases, de que quieren hablar de sí mismos. De que esta es una gran oportunidad para hablar de sus propias vidas».

Fotograma de la película Mírame a los ojos del IES Rey Pastor
Fotograma de la película Mírame a los ojos del IES Rey Pastor.  © Cine en curso

Sobre el tipo de obras elegidas para los visionados, Mayo explica que es un tipo de cine más de autor, más alejado del cine comercial, no porque Cine en curso pretenda quitarle protagonismo a ese otro tipo de cine más masivo, sino para añadir otro –muchas veces desconocido– al universo cultural de los alumnos.

Así y todo, la cineasta explica que hay también otro motivo para seleccionar obras de directores como Ingmar Bergman o Chantal Akerman: «este es un cine que, en cierto modo, utiliza una forma de transmisión, de sensibilidad y amor al mundo que no se observa en ese otro cine más veloz al que estamos acostumbrados. Es un cine que trabaja más con la emoción que con el impacto o el efecto. Curiosamente, los alumnos no muestran una especial resistencia a este tipo de cine, eso es algo más propio de la gente adulta, que partimos con muchas más capas de prejuicios».

«Aun así –prosigue la cineasta– este trabajo ayuda al alumno a analizar por qué una obra apela a sus emociones. Adquieren capacidades para analizar esas emociones y para saber extraer el sentido a cualquier obra que tengan delante de sus ojos»

Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso
Alumnos del Institut Escola Trinitat Nova de Barcelona. © Cine en curso

La misión pedagógica de ‘Cine en curso’

Cuando Manuel Bartolomé Cossío desarrolló el concepto de las Misiones Pedagógicas llevadas a cabo en los entornos rurales de España entre 1931 y 1936, su objetivo principal no era adoctrinar ni enseñar nada que pudiera enseñarse en la escuela, sino todo lo demás. Como él mismo dijo en una conferencia en 1915, para «sentir las cosas por sí mismas, contemplarlas, gozar de su belleza», no como un medio, sino como un fin. Servir de estímulo, de aguijón para despertar el amor por la cultura.

«iAtrevámonos a exponer a los chicos al arte! El arte dejará rastro», gritan al unísono Núria Aidelman y Laia Colell en uno de sus artículos.

«El valor del arte reside en que transforma la mirada y, por lo tanto, nos transforma. Por eso la transmisión del arte tiene que partir del valor esencial y fundamental de la experiencia. La experiencia no queda almacenada en un lugar de la memoria, sino que impregna nuestro modo de ser, nuestro modo de habitar el mundo».

Fotograma de la película Allau del Institut Moisès Broggi de Barcelona
Fotograma de la película Allau del Institut Moisès Broggi de Barcelona. © Cine en curso

Como unas Misiones Pedagógicas renacidas de sus cenizas, Cine en curso vuelve a jugar con un factor cultural, el del cine, para facilitar el acceso de un estímulo artístico a un grupo de población que, quizá, no lo está recibiendo de forma conveniente.

En un mundo dominado por internet y las redes sociales, parece que el acceso a la cultura es más sencillo que nunca, pero el exceso de accesos también es una forma de aislamiento. No basta con que esté ahí, hay que señalar las herramientas, enseñar el modo de usarlas y generar un espacio para descubrirse utilizándolas.

Y, claro, también está el tiempo. Hoy día se considera pérdida de tiempo a los milisegundos de más que tarda en cargarse una página web o en abrirse un correo electrónico. La forma de trabajo de Cine en curso obliga a darse tiempo, a no ir rápido.

A pensar las decisiones. A renunciar.

Núria cuenta la anécdota del primer año de Cine en curso, cuando una madre de un grupo de 4º de ESO acudió entre lágrimas a dar las gracias a la profesora porque había conseguido que su hijo no dejase el colegio ya que no encontraba su lugar, se encontraba inútil ante todo lo que recibía. Cine en curso le descubrió que no ser bueno en matemáticas o lengua no significa no ser bueno en nada.

Ese es, quizá, el mayor tesoro de Cine en curso. Que no (solo) enseña a adquirir capacidades, sino a descubrir qué capacidades existen en el interior de cada persona.

Estos son dos de los cortos presentados en el curso 2017-2018,  «Mírame a los ojos», del IES Rey Pastor de Madrid y «Allau», del IES Moisès Broggi de Barcelona. El último vídeo es un resumen visual de los momentos de filmación del curso. Se pueden encontrar más cortos en la web de Cine en curso.

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Foto de portada: 6º de primaria de la Escola de Bordils junto a la cineasta Meritxell Colell © Cine en curso

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Opiniones 5
    • Lola, qué bonito lo que haces y lo que hacéis, con el Cine en curso y con el cine, en general. Solo he visto una pequeñísima parte de todo lo que se ha logrado en estos años pero quiero ver cómo crece mucho más. ¡Un abrazo enorme!

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