17 de enero 2018    /   CINE/TV
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El cine español entra en las aulas

17 de enero 2018    /   CINE/TV     por          
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Los troles abundan en cualquier foro o zona de comentarios de cualquier periódico nacional cuando la noticia en cuestión contiene el binomio cine español. Subvencionado, lamentable, guerracivilista u horroroso son algunos de los adjetivos más empleados que, por fortuna, contradicen las cifras de taquilla.

Sigue extendida la idea de que quienes nos dedicamos a esto somos unos paniaguados, somos todos de izquierdas (bueno, eso es casi verdad) y llevamos un elevado tren de vida gracias al dinero público. Ya expliqué en su momento en este mismo medio cuán falaz es esa afirmación y hasta qué punto se ha logrado contaminar la opinión pública con esta posverdad que tanto ha calado entre los lectores de cualquier periódico. El origen de la desinformación suele estar mucho más atrás; en la educación misma.

Por eso es una buena noticia el convenio que se acaba de suscribir entre la Academia de Cine y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, mediante la creación de un Portal Educativo del Cine Español, que será usado con fines pedagógicos en los programas y centros que conforman la acción educativa exterior del ministerio.

Esta plataforma del cine español contendrá un mínimo de 100 películas. Estarán apoyadas con fichas didácticas y cinematográficas que orienten su uso al apoyo y promoción de la educación, la lengua y cultura españolas, a la vez que fomenten la educación audiovisual y, de forma simultánea, promuevan una mayor difusión de nuestro cine.

En el futuro esto podrá convertirse en una asignatura más amplia que forme parte de los planes de estudio en colegios e institutos. El cine de las palomitas no necesita ayuda para resultar atractivo a la gente joven o muy joven, pero el resto sí.

Nos han pedido a cada académico que preparemos una lista con diez películas, y de todas las aportaciones se confeccionará la definitiva con esos cien títulos. La que sigue es la relación que este cronista ha facilitado. La hice pensando no necesariamente en las mejores, sino en las más representativas para que un chaval se forme una idea del cine que se ha hecho en este país; que además le haga reflexionar y que, por supuesto, le entretenga.

La torre de los siete jorobados (Edgar Neville,1944)

Basada en la novela homónima de Emilio Carrere. Una delicia de terror castizo, llena de hallazgos humorísticos y con sorprendentes efectos visuales. Rodada en un Madrid de los Austrias todavía reconocible en algunos de sus recovecos.

Viridiana (Luis Buñuel, 1961)

Fue un triunfo contra Franco, pues logró presentarse al festival de Cannes ¡y ganar la Palma de Oro! Esto le costó el puesto al entonces director general de Cinematografía, y la película estuvo prohibida durante décadas. Pero por encima de eso es la prueba de que Buñuel todavía permanece invicto como el mejor director de cine español de todos los tiempos.

El verdugo (L.G. Berlanga, 1963)

Una obra maestra que logra burlar la censura y retratar una España de plomo a través de la mirada inocente –¡sí, inocente!– de un funcionario que administraba la pena de muerte a los reos. La escena final del patio se estudia en todas las escuelas de cine del mundo.

Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1972)

Una vez pude preguntarle al gran José Luis Borau, guionista de esta extraña y perturbadora cinta, cómo lograron engañar a los censores. Me dijo que dudaba que la hubieran entendido y que por eso «coló». Quizá la primera película LGTB española, que además estuvo nominada al Óscar a la mejor cinta de habla no inglesa.

Los bingueros (Mariano Ozores, 1979)

Del revisionado de todo aquel cine casposo, machista y a menudo olvidable conocido con la etiqueta de Destape, esta película brilla con luz propia por razones difíciles de explicar. Recomiendo su revisión libre de prejuicios. Además es extremadamente divertida.

Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

Marcó un antes y un después en el cine español. Las óperas primas comenzarían a tenerse en cuenta, y los directores veinteañeros también. Y además es una película de género, nada de guerra civil, ni denuncia social, ni comedia costumbrista.

La mala educación (Pedro Almodóvar, 2004)

Probablemente la menos almodovariana de las películas del manchego, y una de las menos apreciadas. Sin embargo, su valor cinematográfico es inmenso y ha crecido con el tiempo. Si la he incluido en esta lista, es porque sé que muchos de mis colegas seleccionarán otros títulos de Almodóvar más reconocibles.

Eva (Kike Maíllo, 2011)

Deslumbrante ópera prima de Kike Maíllo que demuestra que, aunque muy escasa en nuestra cinematografía, la ciencia ficción es un género a tener en cuenta. Aunque irregular en algunos de sus tramos, la película ofrece una visión muy personal sobre la inteligencia artificial.

Gente en sitios (Juan Cavestany, 2013)

Un nuevo cine, con reducidísimo presupuesto, que viene a dinamitar los guiones convencionales y el lenguaje clásico de la narración. Cavestany ya había sorprendido con los mediometrajes El señor y Dispongo de barcos, que pueden encontrarse en la red.

Un monstruo viene a verme (J. Bayona, 2016)

La otra cara, la internacional, la de los efectos especiales apabullantes y la factura técnica impecable. Con películas así se derrumban muchos tópicos sobre el cine español.

La educación es la base de la comprensión. Ojalá esta iniciativa quede arraigada y se desarrolle convenientemente y al margen de vaivenes políticos, para que dentro de una década los hijos de los troles que hoy desprecian e insultan nuestro cine sin tener ni idea de lo que hablan dediquen su tiempo a algo más edificante, por ejemplo llevar a sus padres al cine. O, si para entonces ya han desaparecido los cines, ponerles películas en casa y ayudarles a comprenderlas y a disfrutarlas.

Los troles abundan en cualquier foro o zona de comentarios de cualquier periódico nacional cuando la noticia en cuestión contiene el binomio cine español. Subvencionado, lamentable, guerracivilista u horroroso son algunos de los adjetivos más empleados que, por fortuna, contradicen las cifras de taquilla.

Sigue extendida la idea de que quienes nos dedicamos a esto somos unos paniaguados, somos todos de izquierdas (bueno, eso es casi verdad) y llevamos un elevado tren de vida gracias al dinero público. Ya expliqué en su momento en este mismo medio cuán falaz es esa afirmación y hasta qué punto se ha logrado contaminar la opinión pública con esta posverdad que tanto ha calado entre los lectores de cualquier periódico. El origen de la desinformación suele estar mucho más atrás; en la educación misma.

Por eso es una buena noticia el convenio que se acaba de suscribir entre la Academia de Cine y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, mediante la creación de un Portal Educativo del Cine Español, que será usado con fines pedagógicos en los programas y centros que conforman la acción educativa exterior del ministerio.

Esta plataforma del cine español contendrá un mínimo de 100 películas. Estarán apoyadas con fichas didácticas y cinematográficas que orienten su uso al apoyo y promoción de la educación, la lengua y cultura españolas, a la vez que fomenten la educación audiovisual y, de forma simultánea, promuevan una mayor difusión de nuestro cine.

En el futuro esto podrá convertirse en una asignatura más amplia que forme parte de los planes de estudio en colegios e institutos. El cine de las palomitas no necesita ayuda para resultar atractivo a la gente joven o muy joven, pero el resto sí.

Nos han pedido a cada académico que preparemos una lista con diez películas, y de todas las aportaciones se confeccionará la definitiva con esos cien títulos. La que sigue es la relación que este cronista ha facilitado. La hice pensando no necesariamente en las mejores, sino en las más representativas para que un chaval se forme una idea del cine que se ha hecho en este país; que además le haga reflexionar y que, por supuesto, le entretenga.

La torre de los siete jorobados (Edgar Neville,1944)

Basada en la novela homónima de Emilio Carrere. Una delicia de terror castizo, llena de hallazgos humorísticos y con sorprendentes efectos visuales. Rodada en un Madrid de los Austrias todavía reconocible en algunos de sus recovecos.

Viridiana (Luis Buñuel, 1961)

Fue un triunfo contra Franco, pues logró presentarse al festival de Cannes ¡y ganar la Palma de Oro! Esto le costó el puesto al entonces director general de Cinematografía, y la película estuvo prohibida durante décadas. Pero por encima de eso es la prueba de que Buñuel todavía permanece invicto como el mejor director de cine español de todos los tiempos.

El verdugo (L.G. Berlanga, 1963)

Una obra maestra que logra burlar la censura y retratar una España de plomo a través de la mirada inocente –¡sí, inocente!– de un funcionario que administraba la pena de muerte a los reos. La escena final del patio se estudia en todas las escuelas de cine del mundo.

Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1972)

Una vez pude preguntarle al gran José Luis Borau, guionista de esta extraña y perturbadora cinta, cómo lograron engañar a los censores. Me dijo que dudaba que la hubieran entendido y que por eso «coló». Quizá la primera película LGTB española, que además estuvo nominada al Óscar a la mejor cinta de habla no inglesa.

Los bingueros (Mariano Ozores, 1979)

Del revisionado de todo aquel cine casposo, machista y a menudo olvidable conocido con la etiqueta de Destape, esta película brilla con luz propia por razones difíciles de explicar. Recomiendo su revisión libre de prejuicios. Además es extremadamente divertida.

Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

Marcó un antes y un después en el cine español. Las óperas primas comenzarían a tenerse en cuenta, y los directores veinteañeros también. Y además es una película de género, nada de guerra civil, ni denuncia social, ni comedia costumbrista.

La mala educación (Pedro Almodóvar, 2004)

Probablemente la menos almodovariana de las películas del manchego, y una de las menos apreciadas. Sin embargo, su valor cinematográfico es inmenso y ha crecido con el tiempo. Si la he incluido en esta lista, es porque sé que muchos de mis colegas seleccionarán otros títulos de Almodóvar más reconocibles.

Eva (Kike Maíllo, 2011)

Deslumbrante ópera prima de Kike Maíllo que demuestra que, aunque muy escasa en nuestra cinematografía, la ciencia ficción es un género a tener en cuenta. Aunque irregular en algunos de sus tramos, la película ofrece una visión muy personal sobre la inteligencia artificial.

Gente en sitios (Juan Cavestany, 2013)

Un nuevo cine, con reducidísimo presupuesto, que viene a dinamitar los guiones convencionales y el lenguaje clásico de la narración. Cavestany ya había sorprendido con los mediometrajes El señor y Dispongo de barcos, que pueden encontrarse en la red.

Un monstruo viene a verme (J. Bayona, 2016)

La otra cara, la internacional, la de los efectos especiales apabullantes y la factura técnica impecable. Con películas así se derrumban muchos tópicos sobre el cine español.

La educación es la base de la comprensión. Ojalá esta iniciativa quede arraigada y se desarrolle convenientemente y al margen de vaivenes políticos, para que dentro de una década los hijos de los troles que hoy desprecian e insultan nuestro cine sin tener ni idea de lo que hablan dediquen su tiempo a algo más edificante, por ejemplo llevar a sus padres al cine. O, si para entonces ya han desaparecido los cines, ponerles películas en casa y ayudarles a comprenderlas y a disfrutarlas.

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Opiniones 2
  • Pues es algo genial que publiquen contenido de este tipo, es un sitio con temáticas muy variadas lo cual hace entretenido leer y conocer, sobre todo por que me gusta el arte de ámbito español, películas, música y hasta pintura, si incluso ando emocionado por una subasta de arte que se dará en febrero en el Museo del Prado, donde habrá obras de más de 60 artistas contemporáneos como Otazzo, Eduardo Gruber, Gabino Amaya Cacho, Juan Navarro Baldeweg, Juan Uslé, y más, como ven me siento como niño aún en navidad jaja

  • Me alegro infinito, y debería ser algo común en las aulas. Aún recuerdo cuando una profesora nos proyectó «La tierra de la gran promesa» de Wajda a principos de la transición. El cine es otro modo de contar la historia, incluso de las obras más propagandísticas se pueden hacer lecturas, siempre con la explicación pertinente de los profesores. Que cunda.

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