30 de marzo 2020    /   CREATIVIDAD
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Ciudades vacías: la distopía fotográfica que el coronavirus ha convertido en realidad

30 de marzo 2020    /   CREATIVIDAD     por          
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El centro de una gran ciudad vacío, sin gente. Las fotos que Ignacio Pereira comenzó a realizar en 2016 en algunas superpobladas urbes del planeta mostraban lo que para algunos sería un sueño y para otros, una auténtica pesadilla. Hoy es una realidad en muchas de ellas.

El COVID-19 nos ha desterrado a casa y ha limpiado las calles de presencia humana. Las ciudades han trasmutado y no solo en su apariencia: «Todo cambia cuando eliminamos a las personas. Antes se hablaba de soledad, ahora hablan de solidaridad. Cuando veo las fotos me imagino a las personas encerradas sobreviviendo en sus casas y me impresionan mucho más».

Pereira comenzó el proyecto fotografiando localizaciones pequeñas: un parque, una plaza… Y poco a poco lo fue complicando: «Hasta que llegué al cruce de Shibuya en Tokio. Fue muy importante enfrentarme a ese reto». Luego llegaron Madrid, Londres, Nueva York, Estambul y Roma.

En todas ellas, Pereira elige como localización lugares elevados con un gran punto de fuga. Los días nublados son sus preferidos. «Técnicamente utilizo la cuarta dimensión en la fotografía: el tiempo. Elijo el momento y la historia que quiero contar combinando muchas fotografías». A veces, dice, tarda meses en finalizar una foto.

El citado cruce de Shibuya en Tokio sin gente le sobrecoge. «Times Square o la Estación Central en Nueva York desérticas también tienen una energía muy especial», nos cuenta.

Aunque si hay un emplazamiento que, a su modo de ver, parece otro cuando se le quita gente es la Gran Vía de Madrid: «En la fotografía del Edificio Carrión, el repartidor de Glovo caminando hacia su casa modifica toda la lectura de la fotografía. Es muy gratificante cuando alguien te escribe emocionado porque le has descubierto aquella zona de forma diferente, tranquila en silencio, donde se puede escuchar el viento golpeando a los edificios».

Al igual que el repartidor de la Gran Vía, un único personaje irrumpe en las calles abandonadas en las demás fotos de Pereira. El fotógrafo explica su razón de ser: «En las grandes ciudades no percibimos la individualidad de las personas. Vemos un grupo de gente y no nos paramos a pensar en quien tenemos al lado. Por eso, aislando una historia, damos importancia a un único protagonista».

«El protagonista de Times Square en Nueva York se identificó tras un reportaje que hicieron sobre mi proyecto y pudimos conocernos. Pude darle una copia de la foto. Me hizo mucha ilusión su llamada», añade.

Para sus próximas fotos ya ha elegido localización: París. «Pero antes, claro, tiene que pasar todo el lío que estamos viviendo».

No hace mucho las imágenes de Ignacio Pereira mostraban una realidad distópica: «Nunca jamás me imagine que se hicieran realidad. Ahora parece sencillo, pero hace tres semanas nos lo hubieran contado y no nos lo hubiéramos creído. De hecho, hace cuatro años me hicieron esta misma pregunta y contesté que era algo imposible».

Ahora, visto lo visto, no se atreve a augurar ningún futuro: «Esta situación nos tiene que hacer pensar que tenemos que estar preparados para todo».

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El COVID-19 nos ha desterrado a casa y ha limpiado las calles de presencia humana. Las ciudades han trasmutado y no solo en su apariencia: «Todo cambia cuando eliminamos a las personas. Antes se hablaba de soledad, ahora hablan de solidaridad. Cuando veo las fotos me imagino a las personas encerradas sobreviviendo en sus casas y me impresionan mucho más».

Pereira comenzó el proyecto fotografiando localizaciones pequeñas: un parque, una plaza… Y poco a poco lo fue complicando: «Hasta que llegué al cruce de Shibuya en Tokio. Fue muy importante enfrentarme a ese reto». Luego llegaron Madrid, Londres, Nueva York, Estambul y Roma.

En todas ellas, Pereira elige como localización lugares elevados con un gran punto de fuga. Los días nublados son sus preferidos. «Técnicamente utilizo la cuarta dimensión en la fotografía: el tiempo. Elijo el momento y la historia que quiero contar combinando muchas fotografías». A veces, dice, tarda meses en finalizar una foto.

El citado cruce de Shibuya en Tokio sin gente le sobrecoge. «Times Square o la Estación Central en Nueva York desérticas también tienen una energía muy especial», nos cuenta.

Aunque si hay un emplazamiento que, a su modo de ver, parece otro cuando se le quita gente es la Gran Vía de Madrid: «En la fotografía del Edificio Carrión, el repartidor de Glovo caminando hacia su casa modifica toda la lectura de la fotografía. Es muy gratificante cuando alguien te escribe emocionado porque le has descubierto aquella zona de forma diferente, tranquila en silencio, donde se puede escuchar el viento golpeando a los edificios».

Al igual que el repartidor de la Gran Vía, un único personaje irrumpe en las calles abandonadas en las demás fotos de Pereira. El fotógrafo explica su razón de ser: «En las grandes ciudades no percibimos la individualidad de las personas. Vemos un grupo de gente y no nos paramos a pensar en quien tenemos al lado. Por eso, aislando una historia, damos importancia a un único protagonista».

«El protagonista de Times Square en Nueva York se identificó tras un reportaje que hicieron sobre mi proyecto y pudimos conocernos. Pude darle una copia de la foto. Me hizo mucha ilusión su llamada», añade.

Para sus próximas fotos ya ha elegido localización: París. «Pero antes, claro, tiene que pasar todo el lío que estamos viviendo».

No hace mucho las imágenes de Ignacio Pereira mostraban una realidad distópica: «Nunca jamás me imagine que se hicieran realidad. Ahora parece sencillo, pero hace tres semanas nos lo hubieran contado y no nos lo hubiéramos creído. De hecho, hace cuatro años me hicieron esta misma pregunta y contesté que era algo imposible».

Ahora, visto lo visto, no se atreve a augurar ningún futuro: «Esta situación nos tiene que hacer pensar que tenemos que estar preparados para todo».

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