22 de septiembre 2014    /   CINE/TV
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¿Qué pasaría en la vida real si te comportases como Clint Eastwood en un wéstern?

22 de septiembre 2014    /   CINE/TV     por          
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Vosotros, urbanitas moderados que hacéis colas en el supermercado. Sí, vosotros, urbanitas domesticados que ninguna vez montasteis a lomos de un corcel. ¿No habéis deseado comportaros como Clint Eastwood en un wéstern alguna vez?
El wéstern es un género cinematográfico que ha cautivado y cautiva a miles de espectadores. Estas películas se ruedan en parajes naturales descomunales e inhóspitos donde el jinete se encoge y su voluntad se pone a prueba frente al espacio abierto.
Nuestra mente urbanita acostumbrada a los horizontes cautivos se derrite ante la imagen cinematográfica más representativa de la libertad. Además, ¿dónde queda lo salvaje y lo lejano en nuestra rutina diaria? Los pistoleros del wéstern habitan un entorno fronterizo entre lo civilizado y lo desconocido donde la autoridad se construye a base de convicción y revólver. Una delgada frontera que señala el final del consciente y el principio del inconsciente de la mente humana. Un lugar donde la violencia está tan naturalizada que no se oculta. Un lugar donde se rinde culto a la individualidad del héroe, en este caso Clint Eastwood, encarnación de una fuerza imparable capaz de imponerse y prevalecer sobre todo.
Pero… para el carro, vaquero. Una cosa es desear actuar como Clint Eastwood y otra hacerlo. ¿Qué pasaría en la vida real si te comportases como él? Ante semejante incertidumbre hemos decidido rememorar su conducta salvaje en cinco de sus películas de wéstern más famosas, al tiempo que hemos recreado lo que te sucedería, espécimen urbanita, si las imitases. Comportarse como Clint Eastwood tiene consecuencias imprevisibles que normalmente te llevan directo al calabozo. Por eso recomendamos precaución al imitar esto en casa.

1. Por un puñado de dólares (1964)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Los malos disparan al suelo cerca del caballo de Clint para divertirse. Este les insta a que le pidan perdón porque es un animal muy sensible. Él asegura entender la broma, pero su montura no. Los malos se ríen e Eastwood se pone serio porque no bromea con estas cosas. «Hacéis muy mal en reíros», dice. «A mi caballo le molesta la gente que se ríe. Se figura que quieren burlarse de él. Si me asegurais que le pediréis perdón, con un par de coces en la boca saldréis del paso». Los malos se ponen serios. Intercambio de miradas estilo Sergio Leone, música Morricone y Clint se los carga.

Qué pasaría si te comportases como él

Las cuatro de la tarde de un verano cualquiera. Puedes elegir entre ver el ciclismo o el wéstern de La 2. Eliges lo segundo y te encuentras con la película Por un Puñado de dólares. La peli te mola tanto que te pasas el resto del día flipado. Coges tu moto y sales a dar una vuelta sin casco porque eso es de lilas y tú eres un tipo muy duro que conduce con un cigarrillo encendido en la boca que deja una estela de chispas al acelerar. Los agentes de circulación te paran. «La documentación, el carné de conducir y el seguro, por favor». Tú, sin bajarte de la moto, con los antebrazos apoyados en el manillar, les contestas: «Hacéis muy mal en pararnos. Yo entiendo que nos detengais, pero a mi moto le molesta la gente que nos retiene. Se figura que quieren burlarse de ella. Si le pedís perdón, con un par de ruedazos en la boca saldréis del paso». Y claro, seis meses sin carné.
 

2.  El bueno, el feo y el malo (1966)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli (spoiler)

El tiempo se ha parado en el cementerio. Acaba de terminar un tiroteo a tres bandas. El malo ha muerto. Clint y el feo han salido ilesos. Este no tiene balas porque aquel le ha vaciado la pistola antes del tiroteo. El feo dice enojado: «Puerco, podría haberme matado. ¿Cuándo la descargaste?». Clint ni se inmuta y le responde: «Verás, el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas». Y el feo se pone a remover la tierra.

Qué pasaría si te comportases como él

La empresa en la que trabajas ha organizado una jornada de paintball. Terapia lúdica para destilar las frustraciones de la vida laboral. Quién pudiera ser Clint Eastwood, ¿verdad? El tiempo se para, acaba de terminar un tiroteo a tres bandas. El jugador del equipo contrario ha salido escaldado. El otro pistolero de tu equipo, el tipo que curra en RR HH, te dice enojado: «Puerco, podría haberme matado. ¿Cuándo me robaste las bolitas de pintura y las metiste en tu cargador?» Tú ni te inmutas y contestas: «Verás, el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el cargador lleno de bolitas y los que lloran. Tú lloras». El tipo de RR HH se pone a gimotear.
 

3. Infierno de cobardes (1973)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Clint Eastwood acaba de llegar a un pueblo muy bonito y como va mirando mal a la gente y no es muy simpático, varios malos se meten con él. Craso error. Los mata de tres tiros y todo el pueblo alucina. Un hombre menudo le pone un puro en la boca y se lo enciende. Cuando se va, una mujer choca con él aposta y le provoca para llamar su atención. «No era necesario esto», contesta él. «Si querías presentarte, haberlo dicho». La mujer se ofende, le insulta y le tira el puro al suelo. Clint la agarra, la mete en un granero, la empuja contra el heno y la posee. Tras 20 segundos de intensa pasión, se levanta, se sube la bragueta y se va. Fuera del granero espera el hombre menudo con otro puro para él.

Qué pasaría si te comportases como él

Llegas a un pueblo muy bonito que has decidido visitar. En la plaza hay unos abueletes sentados en un banco. Estableces contacto visual y les saludas amistosamente. Quieres caerles bien pero ellos fruncen el ceño, cuchichean y te miran fijamente. Te sientes ridículo, no pareces gustarles. ¿Cómo actuaría Clint Eastwood en estas situaciones? Piensas en esto mientras cruzas la plaza. Una chica se te acerca, te mira a los ojos y justo, cuando está a punto de pasar de largo, la agarras de la muñeca y le dices: «No era necesario esto. Si querías presentarte, haberlo dicho». La chica se asusta, trata de soltarse y contesta: «¿Tú eres tonto o qué te pasa?». Entonces sucede una especie de forcejeo en el que tú intentas conducirla a una jardinera sin éxito y que posteriormente es interpretado muy mal por la policía, que no entiende que eres Clint Eastwood, y te mete en el calabozo.
 

4. El fuera de la Ley (1976)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Clint Eastwood se pasa la mitad de la película escupiendo tabaco de mascar al suelo, a la cabeza de los muertos, a los bichos, a la cabeza de su perro y a otros lugares variopintos. En un momento dado, un vendedor ambulante se le acerca con un elixir multiusos que vale un dólar. Clint le escupe tabaco mascado en la chaqueta y le pregunta: «¿Para las manchas también sirve?».

Qué pasaría si te comportases como él

Pese a que tus amigos se ríen de tu anticuado hábito, pese a que tu novia está a punto de dejarte porque la boca te apesta, a ti te encanta mascar tabaco. Caminas por una de las calles principales de tu ciudad mascando tu tabaco preferido. A los lados de dicha calle esperan varios muchachos jóvenes con carpetas y petos azules. Uno de ellos invade tu espacio, te sonríe a más no poder y te pregunta si quieres contribuir a salvar la Amazonia de la deforestación. Le miras a los ojos, le miras su carpeta y le escupes el tabaco mascado en el formulario de inscripción que está a punto de sacar. A continuación le preguntas: «¿Te sirve esta contribución?».
 

5. Sin Perdón (1992)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli (spoiler)

Clint está cansado de matar a gente y ya solo quiere cuidar de sus cerdos en el rancho, pero el destino no se lo concede; este le empuja a matar de nuevo para vengar a su mejor amigo.
Una noche lluviosa, Clint entra en el bar justo en el momento en el que el malvado Little Bill está hablando a sus compinches. La sala enmudece y Clint pregunta literalmente: «¿Quién es el dueño de este antro?». Como nadie contesta, se dirige a un hombre de gran cintura y le dice: «¡Habla, gordo!». Entonces el dueño del bar da un paso al frente y se lleva un tiro. Little Bill le califica de monstruo que dispara a hombres desarmados y que mata a mujeres y niños. «Así es», reconoce Clint. «Yo he matado a mujeres y niños y ahora he venido a matarte a ti, Little Bill». Tras el humo de los disparos, Clint es el único que sigue en pie.

Qué pasaría si te comportases como él

Los pandilleros que paran en el parque cerca de tu casa han vuelto a atosigar a tu novia. Normalmente, pasa de ellos, pero hoy se ha sentido muy ofendida y les ha llamado la atención. Se han reído de ella. Al llegar a casa, te lo cuenta para compartir cómo se siente, no para que tú la defiendas a lo machito. Pero tú acabas de ver Sin Perdón y te sientes muy Clint Eastwood, así que bajas al parque a enfrentarte a esos malos.
Al llegar al sitio donde están, les preguntas: «¿Quién es el más gallito de este grupo?». Los pandilleros se miran unos a otros como confundidos. Primeros planos de miradas congeladas. El tiempo transcurre muy despacio. Puedes escuchar cómo baja esa gota de sudor por tu frente. Como nadie contesta, te diriges a un hombre de gran cintura: «¡Habla, gordo!». Al final vuelves a casa con los ojos morados, un diente roto y la nariz hinchada, pero te sientes muy realizado porque sabes que Clint Eastwood estaría muy orgulloso de ti.

Vosotros, urbanitas moderados que hacéis colas en el supermercado. Sí, vosotros, urbanitas domesticados que ninguna vez montasteis a lomos de un corcel. ¿No habéis deseado comportaros como Clint Eastwood en un wéstern alguna vez?
El wéstern es un género cinematográfico que ha cautivado y cautiva a miles de espectadores. Estas películas se ruedan en parajes naturales descomunales e inhóspitos donde el jinete se encoge y su voluntad se pone a prueba frente al espacio abierto.
Nuestra mente urbanita acostumbrada a los horizontes cautivos se derrite ante la imagen cinematográfica más representativa de la libertad. Además, ¿dónde queda lo salvaje y lo lejano en nuestra rutina diaria? Los pistoleros del wéstern habitan un entorno fronterizo entre lo civilizado y lo desconocido donde la autoridad se construye a base de convicción y revólver. Una delgada frontera que señala el final del consciente y el principio del inconsciente de la mente humana. Un lugar donde la violencia está tan naturalizada que no se oculta. Un lugar donde se rinde culto a la individualidad del héroe, en este caso Clint Eastwood, encarnación de una fuerza imparable capaz de imponerse y prevalecer sobre todo.
Pero… para el carro, vaquero. Una cosa es desear actuar como Clint Eastwood y otra hacerlo. ¿Qué pasaría en la vida real si te comportases como él? Ante semejante incertidumbre hemos decidido rememorar su conducta salvaje en cinco de sus películas de wéstern más famosas, al tiempo que hemos recreado lo que te sucedería, espécimen urbanita, si las imitases. Comportarse como Clint Eastwood tiene consecuencias imprevisibles que normalmente te llevan directo al calabozo. Por eso recomendamos precaución al imitar esto en casa.

1. Por un puñado de dólares (1964)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Los malos disparan al suelo cerca del caballo de Clint para divertirse. Este les insta a que le pidan perdón porque es un animal muy sensible. Él asegura entender la broma, pero su montura no. Los malos se ríen e Eastwood se pone serio porque no bromea con estas cosas. «Hacéis muy mal en reíros», dice. «A mi caballo le molesta la gente que se ríe. Se figura que quieren burlarse de él. Si me asegurais que le pediréis perdón, con un par de coces en la boca saldréis del paso». Los malos se ponen serios. Intercambio de miradas estilo Sergio Leone, música Morricone y Clint se los carga.

Qué pasaría si te comportases como él

Las cuatro de la tarde de un verano cualquiera. Puedes elegir entre ver el ciclismo o el wéstern de La 2. Eliges lo segundo y te encuentras con la película Por un Puñado de dólares. La peli te mola tanto que te pasas el resto del día flipado. Coges tu moto y sales a dar una vuelta sin casco porque eso es de lilas y tú eres un tipo muy duro que conduce con un cigarrillo encendido en la boca que deja una estela de chispas al acelerar. Los agentes de circulación te paran. «La documentación, el carné de conducir y el seguro, por favor». Tú, sin bajarte de la moto, con los antebrazos apoyados en el manillar, les contestas: «Hacéis muy mal en pararnos. Yo entiendo que nos detengais, pero a mi moto le molesta la gente que nos retiene. Se figura que quieren burlarse de ella. Si le pedís perdón, con un par de ruedazos en la boca saldréis del paso». Y claro, seis meses sin carné.
 

2.  El bueno, el feo y el malo (1966)

ac734-leone5

Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli (spoiler)

El tiempo se ha parado en el cementerio. Acaba de terminar un tiroteo a tres bandas. El malo ha muerto. Clint y el feo han salido ilesos. Este no tiene balas porque aquel le ha vaciado la pistola antes del tiroteo. El feo dice enojado: «Puerco, podría haberme matado. ¿Cuándo la descargaste?». Clint ni se inmuta y le responde: «Verás, el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas». Y el feo se pone a remover la tierra.

Qué pasaría si te comportases como él

La empresa en la que trabajas ha organizado una jornada de paintball. Terapia lúdica para destilar las frustraciones de la vida laboral. Quién pudiera ser Clint Eastwood, ¿verdad? El tiempo se para, acaba de terminar un tiroteo a tres bandas. El jugador del equipo contrario ha salido escaldado. El otro pistolero de tu equipo, el tipo que curra en RR HH, te dice enojado: «Puerco, podría haberme matado. ¿Cuándo me robaste las bolitas de pintura y las metiste en tu cargador?» Tú ni te inmutas y contestas: «Verás, el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el cargador lleno de bolitas y los que lloran. Tú lloras». El tipo de RR HH se pone a gimotear.
 

3. Infierno de cobardes (1973)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Clint Eastwood acaba de llegar a un pueblo muy bonito y como va mirando mal a la gente y no es muy simpático, varios malos se meten con él. Craso error. Los mata de tres tiros y todo el pueblo alucina. Un hombre menudo le pone un puro en la boca y se lo enciende. Cuando se va, una mujer choca con él aposta y le provoca para llamar su atención. «No era necesario esto», contesta él. «Si querías presentarte, haberlo dicho». La mujer se ofende, le insulta y le tira el puro al suelo. Clint la agarra, la mete en un granero, la empuja contra el heno y la posee. Tras 20 segundos de intensa pasión, se levanta, se sube la bragueta y se va. Fuera del granero espera el hombre menudo con otro puro para él.

Qué pasaría si te comportases como él

Llegas a un pueblo muy bonito que has decidido visitar. En la plaza hay unos abueletes sentados en un banco. Estableces contacto visual y les saludas amistosamente. Quieres caerles bien pero ellos fruncen el ceño, cuchichean y te miran fijamente. Te sientes ridículo, no pareces gustarles. ¿Cómo actuaría Clint Eastwood en estas situaciones? Piensas en esto mientras cruzas la plaza. Una chica se te acerca, te mira a los ojos y justo, cuando está a punto de pasar de largo, la agarras de la muñeca y le dices: «No era necesario esto. Si querías presentarte, haberlo dicho». La chica se asusta, trata de soltarse y contesta: «¿Tú eres tonto o qué te pasa?». Entonces sucede una especie de forcejeo en el que tú intentas conducirla a una jardinera sin éxito y que posteriormente es interpretado muy mal por la policía, que no entiende que eres Clint Eastwood, y te mete en el calabozo.
 

4. El fuera de la Ley (1976)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli

Clint Eastwood se pasa la mitad de la película escupiendo tabaco de mascar al suelo, a la cabeza de los muertos, a los bichos, a la cabeza de su perro y a otros lugares variopintos. En un momento dado, un vendedor ambulante se le acerca con un elixir multiusos que vale un dólar. Clint le escupe tabaco mascado en la chaqueta y le pregunta: «¿Para las manchas también sirve?».

Qué pasaría si te comportases como él

Pese a que tus amigos se ríen de tu anticuado hábito, pese a que tu novia está a punto de dejarte porque la boca te apesta, a ti te encanta mascar tabaco. Caminas por una de las calles principales de tu ciudad mascando tu tabaco preferido. A los lados de dicha calle esperan varios muchachos jóvenes con carpetas y petos azules. Uno de ellos invade tu espacio, te sonríe a más no poder y te pregunta si quieres contribuir a salvar la Amazonia de la deforestación. Le miras a los ojos, le miras su carpeta y le escupes el tabaco mascado en el formulario de inscripción que está a punto de sacar. A continuación le preguntas: «¿Te sirve esta contribución?».
 

5. Sin Perdón (1992)

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Cómo se las gasta Clint Eastwood en la peli (spoiler)

Clint está cansado de matar a gente y ya solo quiere cuidar de sus cerdos en el rancho, pero el destino no se lo concede; este le empuja a matar de nuevo para vengar a su mejor amigo.
Una noche lluviosa, Clint entra en el bar justo en el momento en el que el malvado Little Bill está hablando a sus compinches. La sala enmudece y Clint pregunta literalmente: «¿Quién es el dueño de este antro?». Como nadie contesta, se dirige a un hombre de gran cintura y le dice: «¡Habla, gordo!». Entonces el dueño del bar da un paso al frente y se lleva un tiro. Little Bill le califica de monstruo que dispara a hombres desarmados y que mata a mujeres y niños. «Así es», reconoce Clint. «Yo he matado a mujeres y niños y ahora he venido a matarte a ti, Little Bill». Tras el humo de los disparos, Clint es el único que sigue en pie.

Qué pasaría si te comportases como él

Los pandilleros que paran en el parque cerca de tu casa han vuelto a atosigar a tu novia. Normalmente, pasa de ellos, pero hoy se ha sentido muy ofendida y les ha llamado la atención. Se han reído de ella. Al llegar a casa, te lo cuenta para compartir cómo se siente, no para que tú la defiendas a lo machito. Pero tú acabas de ver Sin Perdón y te sientes muy Clint Eastwood, así que bajas al parque a enfrentarte a esos malos.
Al llegar al sitio donde están, les preguntas: «¿Quién es el más gallito de este grupo?». Los pandilleros se miran unos a otros como confundidos. Primeros planos de miradas congeladas. El tiempo transcurre muy despacio. Puedes escuchar cómo baja esa gota de sudor por tu frente. Como nadie contesta, te diriges a un hombre de gran cintura: «¡Habla, gordo!». Al final vuelves a casa con los ojos morados, un diente roto y la nariz hinchada, pero te sientes muy realizado porque sabes que Clint Eastwood estaría muy orgulloso de ti.

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