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12 de abril 2018    /   BRANDED CONTENT
 

No te puedes permitir usar tanto plástico

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No volver a usar ni una botella de un solo uso parece algo radical, pero se convierte en un gesto más que lógico cuando se conocen algunas estadísticas: «Se estima que en 2050 habrá más plástico que peces en el mar», recuerda Mireia Valldecabres, portavoz de Closca. La empresa acaba de lanzar al mercado una botella reutilizable hecha de vidrio.

En la actualidad, solo se recicla el 19% del plástico que se consume. El resto tardará 400 años en descomponerse. «En ocasiones, nos cuesta ser conscientes de la magnitud de cifras tan grandes, pero, ¿seríamos más conscientes si te dijera que ese número de botellas equivalen a cubrir la isla de Manhattan 34 veces o al peso de la Torre Eiffel 80 veces?», reflexiona Valldecabres, que confía plenamente en que cada sorbo tiene importancia y que es posible «la conversión de actos cotidianos como la compra de botellas de un solo uso en actos conscientes».

¿Qué otros «actos conscientes» podríamos realizar en nuestro día a día?

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Reusar

Antes de que pasen al contenedor, los objetos de nuestro hogar pueden tener varias vidas. Con un poco de imaginación y el aliado imprescindible que es internet, repleto de ideas y tutoriales, podemos reconvertir muchos enseres de la casa para que tengan una segunda vida como recipientes de almacenaje, ordenación, decoración o manualidades para los niños.

Ser estricto al comprar

¿De verdad es necesario separar cada loncha de embutido con un separador o comprar la fruta cortada y envuelta en plástico? A veces trasladamos la responsabilidad de esas decisiones a los mercados y grandes superficies que las ofrecen, pero tenemos al alcance de la mano una medida que, a la larga, podría acabar con este tipo de envases tan perjudiciales para el medioambiente: no elegirlas en nuestra compra. A veces resultará un poco más incómodo buscar un lugar donde vendan las frutas a granel, por ejemplo; pero  tu conciencia medioambiental y el planeta lo agradecerán.

Hacer regalos más sostenibles

Una buena idea es la de aprovechar las Navidades o los amigos invisibles para promover acciones sostenibles y, de paso, dejar de consumir productos manufacturados que probablemente no sean necesarios. Por ejemplo, se puede establecer la norma de que todo el mundo regale algo de segunda mano, es decir, un objeto que ya posea; que elabore algo hecho a mano o que regale un producto de agricultura sostenible.

Reciclar más allá del plástico, el papel o el vidrio

Más allá de los residuos que se separan habitualmente, hay otros que tienen su lugar asignado.

Por ejemplo, los medicamentos: es conveniente llevarlos a uno de los contenedores que hay en farmacias, que son colocados por el Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE). Si los mezclamos con otro tipo de residuos, pueden ser contaminantes.

Ese es también el caso de las pilas o, algo que no todo el mundo sabe, el aceite usado: un solo litro puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.

Utilizar transporte eléctrico

Las grandes ciudades se están llenando de servicios como Car2go, Emov, Muving o Ecooltra: coches y motos eléctricos que tienen ventajas en su aparcamiento y contaminan mucho menos. No está mal estar dado de alta de algunos de estos servicios para que, en los entornos urbanos, conducir coches particulares casi deje de ser una opción. Por supuesto, mejor aún que estas opciones son los servicios de bicicletas para alquilar como Obike o los que ponen los ayuntamientos de las diferentes ciudades a disposición de los ciudadanos a precios muy asequibles.

Realizar turismo sostenible

Los establecimientos hoteleros tienen ahora muchas opciones para ser sostenibles. Cuando realizas una búsqueda de alojamiento en un comparador de hoteles, es muy fácil echar un vistazo a los sellos de sostenibilidad que tiene el hotel que estás mirando. ¿Usa paneles solares, productos ecológicos, etc? Y las actividades que tienes planeadas, ¿son respetuosas con la fauna y la flora del lugar? Te sentirás mejor si tus vacaciones suponen también un respiro para el planeta.

Toma duchas más cortas

Son un auténtico placer, pero ¿sabías que cada minuto se gastan 20 litros de agua? Seguro que esa cifra te anima a estar menos tiempo bajo el chorro.

Tener cuidado también en sitios públicos

Si en tu casa eres cuidadoso con las luces o con el gasto de agua, deberías serlo también en los hoteles o en unos baños públicos, por ejemplo.

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Más allá de la concienciación, Mireia Valldecabres, de Closca, considera que hay personas que realizan acciones sostenibles por otros motivos: por ejemplo, la apariencia. «Las redes sociales han convertido en muchas ocasiones las actitudes sostenibles en una moda, y esto es totalmente positivo, pero no deben formar parte solamente de la imagen que queremos mostrar hacia los demás, sino que debe ser un cambio real, coherente con el resto de actitudes y hábitos que realizamos en nuestra vida diaria», comenta Valldecabres. «Las nuevas generaciones están más concienciadas de lo que lo estuvimos nosotros a su edad, pero todavía queda mucho camino por hacer». 

Las redes sociales han convertido en muchas ocasiones las actitudes sostenibles en una moda

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Desgraciadamente, hay quien aún necesita un motivo aún más radical para reciclar y ser cuidadoso con los recursos: la legislación. «Quisiera que no fuera así y que no tuviéramos que imponer leyes para cambiar las actitudes, pero también somos conscientes de la necesidad de regular la situación para acelerar el cambio», dice la portavoz de Closca Bottle, que recuerda que en España se ha impuesto desde este año la obligación de cobrar las bolsas en los comercios, que Baleares prohibirá las cápsulas de café, las cuchillas y las pajitas en los próximos cinco años y que la Unión Europea tiene como objetivo conseguir que todos los envases de plástico sean reutilizables o reciclables en 2030.

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Sí, se puede innovar en una botella de agua

Parece un objeto bastante sencillo. Pero en Closca están acostumbrados en dar una vuelta de tuerca a la funcionalidad y el diseño. Su casco plegable vendió más de 30.000 unidades en 50 países y se vende en el MoMA de Nueva York, y la nueva botella nace ya sobre ese bagaje de marca.

Los que la compran lo hacen por un motivo doble, como confirma Valldecabres: «Te diría que su historia es lo primero que activa el interés y su estética lo que lo reafirma. Closca es una marca que promueve inspirar actitudes de cambio con sus productos, con lo que quienes nos conocen, ya saben que, si visten uno de ellos, lo estarán haciendo también con nuestra filosofía y nuestro objetivo de hacer de nuestras ciudades lugares más honestos y amables en los que vivir».

En un terreno más concreto, son varias las características que diferencian a Closca de otras botellas reutilizables. En primer lugar, su diseño minimalista. El deseo de sus creadores es «que cuando la vistas, sea una manera más de expresar cómo eres, cómo ves el mundo y cuáles son tus actitudes». La innovación en la funcionalidad viene de la mano de una solapa de silicona que permite que la botella se enganche a un bolso, una mochila, una maleta o un carrito de bebé. Otra novedad es su doble apertura: el tapón inferior facilita la limpieza y permite añadir hielos, trozos de fruta o un accesorio con forma de filtro de té. 

Además de lanzar un producto que inspire actitudes más sostenibles, lo realmente importante es promover un cambio de hábitos que conlleve una transformación real en la sociedad

En paralelo al desarrollo del producto, han querido tener un impacto real en los hábitos de las personas. Para ello han creado el hashtag #mylastplasticbottle, a través del cual pretenden reunir testimonios de personas que compartan sus pequeños gestos cotidianos sostenibles «con el objetivo de crear una comunidad que inspire a otros». Y además han desarrollado Closca Water App (disponible para iOS y Android), que permite encontrar uno de los 60.000 puntos de agua de calidad más cercanos a ti,calculando a la vez la cantidad de CO2 evitado al planeta y el número de tortugas salvadas. «Sabemos que además de lanzar un producto que inspire actitudes más sostenibles, lo realmente importante es promover un cambio de hábitos que conlleve una transformación real en la sociedad».

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No volver a usar ni una botella de un solo uso parece algo radical, pero se convierte en un gesto más que lógico cuando se conocen algunas estadísticas: «Se estima que en 2050 habrá más plástico que peces en el mar», recuerda Mireia Valldecabres, portavoz de Closca. La empresa acaba de lanzar al mercado una botella reutilizable hecha de vidrio.

En la actualidad, solo se recicla el 19% del plástico que se consume. El resto tardará 400 años en descomponerse. «En ocasiones, nos cuesta ser conscientes de la magnitud de cifras tan grandes, pero, ¿seríamos más conscientes si te dijera que ese número de botellas equivalen a cubrir la isla de Manhattan 34 veces o al peso de la Torre Eiffel 80 veces?», reflexiona Valldecabres, que confía plenamente en que cada sorbo tiene importancia y que es posible «la conversión de actos cotidianos como la compra de botellas de un solo uso en actos conscientes».

¿Qué otros «actos conscientes» podríamos realizar en nuestro día a día?

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Reusar

Antes de que pasen al contenedor, los objetos de nuestro hogar pueden tener varias vidas. Con un poco de imaginación y el aliado imprescindible que es internet, repleto de ideas y tutoriales, podemos reconvertir muchos enseres de la casa para que tengan una segunda vida como recipientes de almacenaje, ordenación, decoración o manualidades para los niños.

Ser estricto al comprar

¿De verdad es necesario separar cada loncha de embutido con un separador o comprar la fruta cortada y envuelta en plástico? A veces trasladamos la responsabilidad de esas decisiones a los mercados y grandes superficies que las ofrecen, pero tenemos al alcance de la mano una medida que, a la larga, podría acabar con este tipo de envases tan perjudiciales para el medioambiente: no elegirlas en nuestra compra. A veces resultará un poco más incómodo buscar un lugar donde vendan las frutas a granel, por ejemplo; pero  tu conciencia medioambiental y el planeta lo agradecerán.

Hacer regalos más sostenibles

Una buena idea es la de aprovechar las Navidades o los amigos invisibles para promover acciones sostenibles y, de paso, dejar de consumir productos manufacturados que probablemente no sean necesarios. Por ejemplo, se puede establecer la norma de que todo el mundo regale algo de segunda mano, es decir, un objeto que ya posea; que elabore algo hecho a mano o que regale un producto de agricultura sostenible.

Reciclar más allá del plástico, el papel o el vidrio

Más allá de los residuos que se separan habitualmente, hay otros que tienen su lugar asignado.

Por ejemplo, los medicamentos: es conveniente llevarlos a uno de los contenedores que hay en farmacias, que son colocados por el Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE). Si los mezclamos con otro tipo de residuos, pueden ser contaminantes.

Ese es también el caso de las pilas o, algo que no todo el mundo sabe, el aceite usado: un solo litro puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.

Utilizar transporte eléctrico

Las grandes ciudades se están llenando de servicios como Car2go, Emov, Muving o Ecooltra: coches y motos eléctricos que tienen ventajas en su aparcamiento y contaminan mucho menos. No está mal estar dado de alta de algunos de estos servicios para que, en los entornos urbanos, conducir coches particulares casi deje de ser una opción. Por supuesto, mejor aún que estas opciones son los servicios de bicicletas para alquilar como Obike o los que ponen los ayuntamientos de las diferentes ciudades a disposición de los ciudadanos a precios muy asequibles.

Realizar turismo sostenible

Los establecimientos hoteleros tienen ahora muchas opciones para ser sostenibles. Cuando realizas una búsqueda de alojamiento en un comparador de hoteles, es muy fácil echar un vistazo a los sellos de sostenibilidad que tiene el hotel que estás mirando. ¿Usa paneles solares, productos ecológicos, etc? Y las actividades que tienes planeadas, ¿son respetuosas con la fauna y la flora del lugar? Te sentirás mejor si tus vacaciones suponen también un respiro para el planeta.

Toma duchas más cortas

Son un auténtico placer, pero ¿sabías que cada minuto se gastan 20 litros de agua? Seguro que esa cifra te anima a estar menos tiempo bajo el chorro.

Tener cuidado también en sitios públicos

Si en tu casa eres cuidadoso con las luces o con el gasto de agua, deberías serlo también en los hoteles o en unos baños públicos, por ejemplo.

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Más allá de la concienciación, Mireia Valldecabres, de Closca, considera que hay personas que realizan acciones sostenibles por otros motivos: por ejemplo, la apariencia. «Las redes sociales han convertido en muchas ocasiones las actitudes sostenibles en una moda, y esto es totalmente positivo, pero no deben formar parte solamente de la imagen que queremos mostrar hacia los demás, sino que debe ser un cambio real, coherente con el resto de actitudes y hábitos que realizamos en nuestra vida diaria», comenta Valldecabres. «Las nuevas generaciones están más concienciadas de lo que lo estuvimos nosotros a su edad, pero todavía queda mucho camino por hacer». 

Las redes sociales han convertido en muchas ocasiones las actitudes sostenibles en una moda

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Desgraciadamente, hay quien aún necesita un motivo aún más radical para reciclar y ser cuidadoso con los recursos: la legislación. «Quisiera que no fuera así y que no tuviéramos que imponer leyes para cambiar las actitudes, pero también somos conscientes de la necesidad de regular la situación para acelerar el cambio», dice la portavoz de Closca Bottle, que recuerda que en España se ha impuesto desde este año la obligación de cobrar las bolsas en los comercios, que Baleares prohibirá las cápsulas de café, las cuchillas y las pajitas en los próximos cinco años y que la Unión Europea tiene como objetivo conseguir que todos los envases de plástico sean reutilizables o reciclables en 2030.

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Sí, se puede innovar en una botella de agua

Parece un objeto bastante sencillo. Pero en Closca están acostumbrados en dar una vuelta de tuerca a la funcionalidad y el diseño. Su casco plegable vendió más de 30.000 unidades en 50 países y se vende en el MoMA de Nueva York, y la nueva botella nace ya sobre ese bagaje de marca.

Los que la compran lo hacen por un motivo doble, como confirma Valldecabres: «Te diría que su historia es lo primero que activa el interés y su estética lo que lo reafirma. Closca es una marca que promueve inspirar actitudes de cambio con sus productos, con lo que quienes nos conocen, ya saben que, si visten uno de ellos, lo estarán haciendo también con nuestra filosofía y nuestro objetivo de hacer de nuestras ciudades lugares más honestos y amables en los que vivir».

En un terreno más concreto, son varias las características que diferencian a Closca de otras botellas reutilizables. En primer lugar, su diseño minimalista. El deseo de sus creadores es «que cuando la vistas, sea una manera más de expresar cómo eres, cómo ves el mundo y cuáles son tus actitudes». La innovación en la funcionalidad viene de la mano de una solapa de silicona que permite que la botella se enganche a un bolso, una mochila, una maleta o un carrito de bebé. Otra novedad es su doble apertura: el tapón inferior facilita la limpieza y permite añadir hielos, trozos de fruta o un accesorio con forma de filtro de té. 

Además de lanzar un producto que inspire actitudes más sostenibles, lo realmente importante es promover un cambio de hábitos que conlleve una transformación real en la sociedad

En paralelo al desarrollo del producto, han querido tener un impacto real en los hábitos de las personas. Para ello han creado el hashtag #mylastplasticbottle, a través del cual pretenden reunir testimonios de personas que compartan sus pequeños gestos cotidianos sostenibles «con el objetivo de crear una comunidad que inspire a otros». Y además han desarrollado Closca Water App (disponible para iOS y Android), que permite encontrar uno de los 60.000 puntos de agua de calidad más cercanos a ti,calculando a la vez la cantidad de CO2 evitado al planeta y el número de tortugas salvadas. «Sabemos que además de lanzar un producto que inspire actitudes más sostenibles, lo realmente importante es promover un cambio de hábitos que conlleve una transformación real en la sociedad».

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Opiniones 4
    • Yo la tengo y tengo que decirte que es de vidrio, no de plástico. Lo que no es ecológico es utilizar tantísimas botellas de plástico. Con botellas de un solo uso, estoy aportando mi granito de arena.

  • Por aportar en el tema de los comportamientos, comprar ropa eco, cuyo proceso de fabricación no contamina, se respetan los derechos de los trabajadorres y además son prendas que tienen una larga vida, es un comportamiento que puede ayudar en todo esto. No olvidemos que la industria textil convencional es la segunda que más contamina.

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