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3 de septiembre 2012    /   DIGITAL
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Robolución: ¿sabes qué ocurrirá cuando los robots tengan su propia internet?

3 de septiembre 2012    /   DIGITAL     por          
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La robolución no se inventó en una novela de ficción. Es un concepto que describe el momento en el que los robots se conviertan en algo habitual en cada hogar, igual que hoy son los ordenadores o los móviles. Eso ocurrirá cuando haya millones de robots personales, conectados entre sí mediante su propia internet, y relacionándose con humanos, bots, sensores y todo tipo de objetos mediante tecnologías móviles como los smartphones.

No hay nada hecho todavía. Pero la idea está perfectamente definida. Toni Ferraté, experto en robótica y presidente de la compañía Ro-Botica, vislumbra claramente ese mundo en el que en cada hogar habrá un robot personal y en cada colegio varios bots educativos. “Está a cinco años vista”, concreta.

“El ministro de Industria y Tecnología de Corea del Sur se ha propuesto que, para 2020, haya un robot en cada hogar de ese país”, apunta el ingeniero. “Hace cinco años Bill Gates introdujo el concepto de robótica personal. Ya en 2007 dijo que nos encontrábamos en un momento similar a la introducción de la informática en los hogares. Vuelve a existir una gran oportunidad”.

Ferraté tiene su propia teoría sobre cómo dar ese paso para que los robots dejen de ser máquinas de funciones básicas y se conviertan en una “herramienta al servicio de los humanos”. El ingeniero habla del cloud robotics. Es el mismo concepto que la nube. La diferencia es que la nube actual (cloud computing) aloja información que utilizamos los humanos. En la nube robótica se almacenaría toda la información que ayuda a estos dispositivos a ser más rápidos y eficaces.

En los años 90 se creó la capa de aplicación para las personas: la World Wide Web (un sistema de distribución de información). Ferraté dice que ahora se puede hacer lo mismo para los robots. Hay muchos conocimientos sobre inteligencia artificial que se pueden integrar en esa nube. Todas las aplicaciones sobre movilidad, reconocimiento de voz, reconocimiento de imágenes basado en patrones…

“Lo innovador es la creación de la nueva capa de aplicaciones especializadas para robots sobre los protocolos de bajo nivel TCP/IP, igual que en 1989 un profesor londinense inventó la WWW (protocolo http concebida para uso de humanos sobre la capa de protocolos de bajo nivel existentes desde los años 60). Ha llegado la hora de crear la capa de aplicaciones especializadas (herramientas) para robots sobre los protocolos básicos de bajo nivel TCP/IP porque ahora la tecnología necesaria requerida está madura y creciendo exponencialmente. Por una parte, el cloud computing y su escalabilidad para dar servicio a millones de usuarios (humanos o máquinas) y, por otra parte, las tecnologías de movilidad, como vemos en los smartphones”, dice el ingeniero.

Todo ese conocimiento y esas aplicaciones reunidas en servidores daría lugar a los cloud robots y supondría un paso decisivo en la robótica. Igual que internet ha supuesto un avance radical en la evolución de la humanidad. Igual que pasa con el cerebro humano. Una persona puede acumular una determinada cantidad de datos en su memoria y realizar con ellos una serie de funciones. Pero si accede a internet, tiene todo el conocimiento del mundo, y si utiliza una calculadora o una aplicación, puede hacer operaciones que jamás podría realizar con su cerebro.

Ese empoderamiento que ha dado a las personas internet, y el acceso a un espacio donde sus posibilidades se multiplican por mil, tendría su paralelismo en el caso de que los robots pudieran realizar procesos complejos fuera de su cuerpo inerte. Los bots estarían relacionados en nodos como ahora los humanos se relacionan también mediante dispositivos digitales.

(20 robots Nao bailando de forma sincronizada)

“El cloud robotics se puede empezar a construir basándonos en multitud de aplicaciones especializadas que ya existen, como la inteligencia artificial, la potencia de cálculo, los sistemas de reconocimiento de voz o de objetos. Se pueden integrar datos de experiencias pasadas para que los bots puedan acceder a esta información. Nunca se acabarían los recursos de un robot porque estarían en la nube. Podría acceder a millones de aplicaciones especializadas y sus capacidades irían creciendo sin parar”, indica Ferraté. Pero, además, “en la nube se harían los procesos de cálculo. Las respuestas se originarían allí y el resultado se trasladaría al dispositivo”.

Esta unión de conocimientos haría posible, por ejemplo, que los robots pudiesen hablar con los humanos. En la nube robótica se iría acumulando toda la información sobre reconocimiento de voz y, en muy poco tiempo, todos los robots podrían acceder a ella para conversar con las personas. El único requisito es utilizar un protocolo estándar.

La tecnología para crear el cloud roboting ya está inventada, según el presidente de Ro-Botica, y “ya es lo suficientemente madura para dar el paso”.

El cloud robotics se producirá con la expansión de los “robots inteligentes, de forma generalista, y sobre todo baratos”. El aumento de la capacidad y la disminución del precio es solo cuestión de tiempo. Es la ley de la tecnología. Ferraté cita el ejemplo del ordenador que ganó por primera vez al ajedrez a Kasparov en 1987. “Esa máquina ocupaba el espacio de una habitación y hoy cabe en un dispositivo móvil cualquiera”.

El “objetivo último” del cloud robotics es “conseguir una inteligencia fuerte y generalista como la humana”, indica el ingeniero. “Esta inteligencia suprahumana solo se puede construir mediante el cloud. Tendrá que recoger todo el know-how y ser sostenible económicamente. Aunque la nube misma permite reducir costes”.

Ferraté asegura que la robolución “tendrá unas implicaciones sociales brutales”. “Los robots son herramientas al servicio de los humanos. Ayudarán a las personas en sus tareas y, en el futuro, podrá haber expertos en derecho, en matemáticas, en ingeniería… Ahora hay robots de limpieza, cortacésped, limpia piscinas… Dentro de cinco años habrá robots asistenciales y de compañía”, comenta. “El potencial es inmenso y el trabajo es enorme. Tenemos que crear esa capa de aplicaciones y podemos hacer que los robots sean sociables y colaborativos”.

El ingeniero enfatiza el crecimiento de la inteligencia que supondrá la robolución. “Un niño que nace hoy tarda entre 18 y 30 años en estar formado y hacer cosas útiles. Un robot, mediante inteligencia artificial, necesita muchísimo menos tiempo para acumular esos conocimientos y ser útil. Si los humanos somos inteligentes y útiles desde que utilizamos herramientas especializadas, los robots también lo van a ser en breve, con sus millares de cloud tools”.

Robótica educativa

Dice Ferraté que, desde hace muy pocos años, la robótica “se ha puesto al servicio del pensamiento creativo”. Hay una nueva generación de robots que han nacido como juegos infantiles y que están entrando en los centros educativos con la misión de enseñar a los niños ciencia y tecnología.

Los niños pueden utilizar incluso un lenguaje de programación inventado específicamente para que puedan familiarizarse con la programación de ordenadores a partir de los 7 u 8 años. Esta aplicación informática llamada Scratch la inventó un equipo del MIT (Massachussets Institute of Technology), dirigido por Mitchel Resnick, en 2007.

(Proyecto en scratch de ErnieParke)

Hay marcas de juguetes que diseñan líneas robóticas. Lego, por ejemplo. Esta compañía lanzó una gama llamada Education WeDo para estudiantes de primaria y niños que quieren iniciarse en robótica en casa a partir de los 7 años. Estos juegos les permiten construir y programar modelos robóticos simples, con sensores de movimiento e inclinación, y conectarlos a un equipo informático.

“Este tipo de juegos hacen que los niños aprendan de sus propios errores. La enseñanza se concibe así como un proceso más que como un fin. Por eso lo estamos introduciendo en las escuelas”, indica Ferraté.

El presidente de Ro-Botica considera que la educación con robots permite desarrollar el ciclo constante de imaginar, crear, jugar, compartir, reflexionar y volver a imaginar, crear, jugar… “La imaginación es más importante que el conocimiento”, insiste. “Lo importante es plantear retos. La tecnología y los conocimientos ya se aprenderán durante el proceso”.

La compañía que fundó Ferraté en 2006 para descubrir juegos de educación robótica por todo el mundo y comercializarlos en España promociona también juegos que plantean desafíos que los niños tienen que resolver, a la vez que se van introduciendo en la robótica. Un ejemplo de este tipo es Green City Challenge. Este juego está pensado para que un grupo de niños, juntos, planeen en el aula cómo construir una ciudad ecológica y energéticamente sostenible. “Se trabajan los conceptos de energía y dinámicas sociales. Permite a los niños competir, imaginar y adquirir habilidades interdisciplinares. También pueden desempeñar distintos roles de cara a resolver un reto”. Otra línea de esta marca, llamada Mindstorm, está especializada en softwares y hardwares para que los niños puedan construir pequeños robots programables.

No solo está Lego. Hay muchas otras marcas especializadas en robótica educativa, como FischerTechnik, Ollo, Bioloid o la española Moway Minirobots.

Uno de los proyectos actuales más interesantes de la robótica educativa es la plataforma de robots humanoides Darwin-OP. Utilizan código abierto y son, según Ferraté, “los más avanzados del mundo”. Este robot es capaz, por ejemplo, de jugar a la pelota y participar en el campeonato mundial de fútbol de robots humanoides: Robocup. Los robots están entrenando ya. Tiene un objetivo marcado por la organización: en 2050, una selección mundial de robots completamente autónomos ha de superar al equipo humano que haya ganado el último Mundial de la FIFA.

“Estos juegos motivan a los niños para desarrollar una vocación tecnológica. En España hay un problema de motivación tecnológica y robótica. Hay un sector emergente, pero las escuelas de ingeniería están vacías. Ahora, que hay más demanda en el mercado, hay menos estudiantes que antes. Por eso hay que trabajarlo desde la base. Hay que desmitificar la dificultad de estas disciplinas”, indica Ferraté. “En la actualidad, los cambios son cada vez más acelerados y tenemos que prepararnos para ello. Debemos preparar a nuestros hijos para profesiones que todavía no existen y hemos de saber que muchas de ellas dejarán de tener sentido en 18 o 30 años. Todo cambia, por eso hemos de enseñar valores”.

Ro-Botica promociona la robótica dentro de los programas educativos. Forma al profesorado en esta disciplina y colabora con varias escuelas para la introducción de la robótica en el aula. “Trabajamos con colegios de toda España. Tanto en programas educativos en horario lectivo como extraescolar. Antes teníamos una licitación para llevar material robótico a los colegios públicos. Ahora, con los recortes, estamos trabajando solo con privados y concertados”.

Hay más. El programa educativo Aprende a emprender, impulsado por el Gobierno de Navarra junto al CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra), organizó el pasado julio el primer campamento tecnológico en el que enseñaron a construir robots, diseñar videojuegos y aplicaciones para móviles. “La robótica ayuda a que los niños aprendan a trabajar en equipo, desarrollen su creatividad y se planteen objetivos y soluciones”, indica María Jesús Pujol, responsable de este programa del CEIN. “Ha tenido mucho éxito y estamos pensando darle continuidad”.

Este campamento formó parte del FIRST (For Inspiration and Recongnition of Science and Technology) LEGO League, un programa destinado a que los adolescentes descubran la ciencia y la tecnología de forma divertida. En el campamento de Navarra, los participantes crearon su robot y lo programaron en función de una serie de retos. El proyecto, además, se planteó como una idea de negocio para que se familiarizasen con la cultura de emprender.

En el sur del país, en Málaga, también se interesan por la robótica educativa. La compañía Stemxion Club Creativo diseña programas para trabajar valores como el trabajo en equipo, los objetivos, la disciplina, la actitud emprendedora o la honestidad con ayuda de la robótica.

La robolución no se inventó en una novela de ficción. Se está inventando ahora.

La robolución no se inventó en una novela de ficción. Es un concepto que describe el momento en el que los robots se conviertan en algo habitual en cada hogar, igual que hoy son los ordenadores o los móviles. Eso ocurrirá cuando haya millones de robots personales, conectados entre sí mediante su propia internet, y relacionándose con humanos, bots, sensores y todo tipo de objetos mediante tecnologías móviles como los smartphones.

No hay nada hecho todavía. Pero la idea está perfectamente definida. Toni Ferraté, experto en robótica y presidente de la compañía Ro-Botica, vislumbra claramente ese mundo en el que en cada hogar habrá un robot personal y en cada colegio varios bots educativos. “Está a cinco años vista”, concreta.

“El ministro de Industria y Tecnología de Corea del Sur se ha propuesto que, para 2020, haya un robot en cada hogar de ese país”, apunta el ingeniero. “Hace cinco años Bill Gates introdujo el concepto de robótica personal. Ya en 2007 dijo que nos encontrábamos en un momento similar a la introducción de la informática en los hogares. Vuelve a existir una gran oportunidad”.

Ferraté tiene su propia teoría sobre cómo dar ese paso para que los robots dejen de ser máquinas de funciones básicas y se conviertan en una “herramienta al servicio de los humanos”. El ingeniero habla del cloud robotics. Es el mismo concepto que la nube. La diferencia es que la nube actual (cloud computing) aloja información que utilizamos los humanos. En la nube robótica se almacenaría toda la información que ayuda a estos dispositivos a ser más rápidos y eficaces.

En los años 90 se creó la capa de aplicación para las personas: la World Wide Web (un sistema de distribución de información). Ferraté dice que ahora se puede hacer lo mismo para los robots. Hay muchos conocimientos sobre inteligencia artificial que se pueden integrar en esa nube. Todas las aplicaciones sobre movilidad, reconocimiento de voz, reconocimiento de imágenes basado en patrones…

“Lo innovador es la creación de la nueva capa de aplicaciones especializadas para robots sobre los protocolos de bajo nivel TCP/IP, igual que en 1989 un profesor londinense inventó la WWW (protocolo http concebida para uso de humanos sobre la capa de protocolos de bajo nivel existentes desde los años 60). Ha llegado la hora de crear la capa de aplicaciones especializadas (herramientas) para robots sobre los protocolos básicos de bajo nivel TCP/IP porque ahora la tecnología necesaria requerida está madura y creciendo exponencialmente. Por una parte, el cloud computing y su escalabilidad para dar servicio a millones de usuarios (humanos o máquinas) y, por otra parte, las tecnologías de movilidad, como vemos en los smartphones”, dice el ingeniero.

Todo ese conocimiento y esas aplicaciones reunidas en servidores daría lugar a los cloud robots y supondría un paso decisivo en la robótica. Igual que internet ha supuesto un avance radical en la evolución de la humanidad. Igual que pasa con el cerebro humano. Una persona puede acumular una determinada cantidad de datos en su memoria y realizar con ellos una serie de funciones. Pero si accede a internet, tiene todo el conocimiento del mundo, y si utiliza una calculadora o una aplicación, puede hacer operaciones que jamás podría realizar con su cerebro.

Ese empoderamiento que ha dado a las personas internet, y el acceso a un espacio donde sus posibilidades se multiplican por mil, tendría su paralelismo en el caso de que los robots pudieran realizar procesos complejos fuera de su cuerpo inerte. Los bots estarían relacionados en nodos como ahora los humanos se relacionan también mediante dispositivos digitales.

(20 robots Nao bailando de forma sincronizada)

“El cloud robotics se puede empezar a construir basándonos en multitud de aplicaciones especializadas que ya existen, como la inteligencia artificial, la potencia de cálculo, los sistemas de reconocimiento de voz o de objetos. Se pueden integrar datos de experiencias pasadas para que los bots puedan acceder a esta información. Nunca se acabarían los recursos de un robot porque estarían en la nube. Podría acceder a millones de aplicaciones especializadas y sus capacidades irían creciendo sin parar”, indica Ferraté. Pero, además, “en la nube se harían los procesos de cálculo. Las respuestas se originarían allí y el resultado se trasladaría al dispositivo”.

Esta unión de conocimientos haría posible, por ejemplo, que los robots pudiesen hablar con los humanos. En la nube robótica se iría acumulando toda la información sobre reconocimiento de voz y, en muy poco tiempo, todos los robots podrían acceder a ella para conversar con las personas. El único requisito es utilizar un protocolo estándar.

La tecnología para crear el cloud roboting ya está inventada, según el presidente de Ro-Botica, y “ya es lo suficientemente madura para dar el paso”.

El cloud robotics se producirá con la expansión de los “robots inteligentes, de forma generalista, y sobre todo baratos”. El aumento de la capacidad y la disminución del precio es solo cuestión de tiempo. Es la ley de la tecnología. Ferraté cita el ejemplo del ordenador que ganó por primera vez al ajedrez a Kasparov en 1987. “Esa máquina ocupaba el espacio de una habitación y hoy cabe en un dispositivo móvil cualquiera”.

El “objetivo último” del cloud robotics es “conseguir una inteligencia fuerte y generalista como la humana”, indica el ingeniero. “Esta inteligencia suprahumana solo se puede construir mediante el cloud. Tendrá que recoger todo el know-how y ser sostenible económicamente. Aunque la nube misma permite reducir costes”.

Ferraté asegura que la robolución “tendrá unas implicaciones sociales brutales”. “Los robots son herramientas al servicio de los humanos. Ayudarán a las personas en sus tareas y, en el futuro, podrá haber expertos en derecho, en matemáticas, en ingeniería… Ahora hay robots de limpieza, cortacésped, limpia piscinas… Dentro de cinco años habrá robots asistenciales y de compañía”, comenta. “El potencial es inmenso y el trabajo es enorme. Tenemos que crear esa capa de aplicaciones y podemos hacer que los robots sean sociables y colaborativos”.

El ingeniero enfatiza el crecimiento de la inteligencia que supondrá la robolución. “Un niño que nace hoy tarda entre 18 y 30 años en estar formado y hacer cosas útiles. Un robot, mediante inteligencia artificial, necesita muchísimo menos tiempo para acumular esos conocimientos y ser útil. Si los humanos somos inteligentes y útiles desde que utilizamos herramientas especializadas, los robots también lo van a ser en breve, con sus millares de cloud tools”.

Robótica educativa

Dice Ferraté que, desde hace muy pocos años, la robótica “se ha puesto al servicio del pensamiento creativo”. Hay una nueva generación de robots que han nacido como juegos infantiles y que están entrando en los centros educativos con la misión de enseñar a los niños ciencia y tecnología.

Los niños pueden utilizar incluso un lenguaje de programación inventado específicamente para que puedan familiarizarse con la programación de ordenadores a partir de los 7 u 8 años. Esta aplicación informática llamada Scratch la inventó un equipo del MIT (Massachussets Institute of Technology), dirigido por Mitchel Resnick, en 2007.

(Proyecto en scratch de ErnieParke)

Hay marcas de juguetes que diseñan líneas robóticas. Lego, por ejemplo. Esta compañía lanzó una gama llamada Education WeDo para estudiantes de primaria y niños que quieren iniciarse en robótica en casa a partir de los 7 años. Estos juegos les permiten construir y programar modelos robóticos simples, con sensores de movimiento e inclinación, y conectarlos a un equipo informático.

“Este tipo de juegos hacen que los niños aprendan de sus propios errores. La enseñanza se concibe así como un proceso más que como un fin. Por eso lo estamos introduciendo en las escuelas”, indica Ferraté.

El presidente de Ro-Botica considera que la educación con robots permite desarrollar el ciclo constante de imaginar, crear, jugar, compartir, reflexionar y volver a imaginar, crear, jugar… “La imaginación es más importante que el conocimiento”, insiste. “Lo importante es plantear retos. La tecnología y los conocimientos ya se aprenderán durante el proceso”.

La compañía que fundó Ferraté en 2006 para descubrir juegos de educación robótica por todo el mundo y comercializarlos en España promociona también juegos que plantean desafíos que los niños tienen que resolver, a la vez que se van introduciendo en la robótica. Un ejemplo de este tipo es Green City Challenge. Este juego está pensado para que un grupo de niños, juntos, planeen en el aula cómo construir una ciudad ecológica y energéticamente sostenible. “Se trabajan los conceptos de energía y dinámicas sociales. Permite a los niños competir, imaginar y adquirir habilidades interdisciplinares. También pueden desempeñar distintos roles de cara a resolver un reto”. Otra línea de esta marca, llamada Mindstorm, está especializada en softwares y hardwares para que los niños puedan construir pequeños robots programables.

No solo está Lego. Hay muchas otras marcas especializadas en robótica educativa, como FischerTechnik, Ollo, Bioloid o la española Moway Minirobots.

Uno de los proyectos actuales más interesantes de la robótica educativa es la plataforma de robots humanoides Darwin-OP. Utilizan código abierto y son, según Ferraté, “los más avanzados del mundo”. Este robot es capaz, por ejemplo, de jugar a la pelota y participar en el campeonato mundial de fútbol de robots humanoides: Robocup. Los robots están entrenando ya. Tiene un objetivo marcado por la organización: en 2050, una selección mundial de robots completamente autónomos ha de superar al equipo humano que haya ganado el último Mundial de la FIFA.

“Estos juegos motivan a los niños para desarrollar una vocación tecnológica. En España hay un problema de motivación tecnológica y robótica. Hay un sector emergente, pero las escuelas de ingeniería están vacías. Ahora, que hay más demanda en el mercado, hay menos estudiantes que antes. Por eso hay que trabajarlo desde la base. Hay que desmitificar la dificultad de estas disciplinas”, indica Ferraté. “En la actualidad, los cambios son cada vez más acelerados y tenemos que prepararnos para ello. Debemos preparar a nuestros hijos para profesiones que todavía no existen y hemos de saber que muchas de ellas dejarán de tener sentido en 18 o 30 años. Todo cambia, por eso hemos de enseñar valores”.

Ro-Botica promociona la robótica dentro de los programas educativos. Forma al profesorado en esta disciplina y colabora con varias escuelas para la introducción de la robótica en el aula. “Trabajamos con colegios de toda España. Tanto en programas educativos en horario lectivo como extraescolar. Antes teníamos una licitación para llevar material robótico a los colegios públicos. Ahora, con los recortes, estamos trabajando solo con privados y concertados”.

Hay más. El programa educativo Aprende a emprender, impulsado por el Gobierno de Navarra junto al CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra), organizó el pasado julio el primer campamento tecnológico en el que enseñaron a construir robots, diseñar videojuegos y aplicaciones para móviles. “La robótica ayuda a que los niños aprendan a trabajar en equipo, desarrollen su creatividad y se planteen objetivos y soluciones”, indica María Jesús Pujol, responsable de este programa del CEIN. “Ha tenido mucho éxito y estamos pensando darle continuidad”.

Este campamento formó parte del FIRST (For Inspiration and Recongnition of Science and Technology) LEGO League, un programa destinado a que los adolescentes descubran la ciencia y la tecnología de forma divertida. En el campamento de Navarra, los participantes crearon su robot y lo programaron en función de una serie de retos. El proyecto, además, se planteó como una idea de negocio para que se familiarizasen con la cultura de emprender.

En el sur del país, en Málaga, también se interesan por la robótica educativa. La compañía Stemxion Club Creativo diseña programas para trabajar valores como el trabajo en equipo, los objetivos, la disciplina, la actitud emprendedora o la honestidad con ayuda de la robótica.

La robolución no se inventó en una novela de ficción. Se está inventando ahora.

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