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26 de noviembre 2019    /   CREATIVIDAD
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El Club del Dibujo: el podcast para dibujantes en ‘petit comité’

26 de noviembre 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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Es el momento de enfrentarse a la hoja en blanco otra vez. Da igual si esta huele a papel o se esconde en la pantalla de un ordenador. Frente a ella se sienta la persona que debe lidiar con ese vacío. Unos, quizá los menos, empezarán su tarea en silencio. Otros muchos abrirán su lista de Spotify para que la música les ayude a imaginar. Y quizá unos pocos en lugar de música escuchen un podcast: El Club del Dibujo.

Andrés Sanchis es el creador de este proyecto dirigido a dibujantes. En él, Sanchis habla de los problemas a los que puede enfrentarse este colectivo y de las bondades de la profesión siempre desde su propia experiencia personal y la de sus invitados.

En su segunda temporada, El Club del Dibujo salta de las ondas al escenario físico. El primero de estos eventos contará con la participación de Ink Bad Company y Nuria Tamarit y tendrá lugar el jueves 28 de noviembre en Convent Carmen (Plaza Portal Nuevo, 6) en Valencia. «Este evento nace como espejo o imitación del proyecto de mis compañeros de Cañas&Tipos, que realizan unas reuniones muy cercanas con profesionales y aficionados de las letras. Un proyecto muy cuidado que nace en Valencia, y que, por suerte, se va ampliando a otras ciudades», detalla Sanchis.

Al suyo, más modesto, lo ha llamado El Club del Dibujo: En vivo y en directo y será «una sesión en petit comité. Tanto que no se grabará la sesión. Será solo para los asistentes y en un lugar especial y mágico». El encuentro girará en torno a la realidad profesional desde la experiencia de estos profesionales y contará con «charlas, preguntas, buen ambiente, alguna que otra sorpresa, un poco de tertulia y piscolabis al final».

El Club del Dibujo

El Club del Dibujo nace, cuenta Sanchis, de varias necesidades propias. La primera, ordenar todo lo que le ha ocurrido durante los cinco años que lleva en marcha Squid&Pig, su estudio de ilustración kawaii, y lo que ha supuesto cambiar del sector del diseño interactivo como asalariado al mundo freelance. La segunda, la necesidad cada vez más evidente de compartir información entre compañeros de profesión.

El de los dibujantes, explica este ilustrador, es un colectivo abierto y cercano, siempre dispuesto a echar una mano ayudar e intentar transmitir experiencia a quien lo solicite. «Toda esa valiosa información fluye por privados o conversaciones informales y son tan interesantes que pensé que sería una buena idea el poder grabarlo y lanzarlo para todos», comenta. «Muchos me ayudaron cuando empezaba, ahora me toca compartir lo aprendido. Además, esto es un ciclo que se retroalimenta, ya que, en cada episodio, las experiencias de los compañeros que participan me aportan muchísimo. Todo se centra en la idea de que a más información que compartamos entre nosotros, más fuertes seremos como colectivo».

El podcast que dirige podría ser interpretado desde fuera como una terapia de grupo donde sus miembros se lamen las heridas de la precariedad que a veces presenta su oficio. Pero Sanchis no lo ve así. El suyo, explica, es un trabajo que se realiza en su mayor parte en solitario debido al carácter autónomo de muchos que lo ejercen.

Compartir sus experiencias a través de este medio y no en pequeños círculos (o no compartirlas y guardarlas para sí) saca a la luz la existencia de una realidad común para muchos de ellos. «Y evidentemente, en lo difícil, en lo que no sabemos resolver, está muchas veces lo interesante. Puede que mi respuesta a un tema que lancé en un programa no sea ni la única ni la correcta, pero espero que unida a las experiencias de compañeros pueda ayudar, o por lo menos entretener un rato, a ese dibujante que nos escucha desde su espacio de trabajo».

Andrés Sanchis habla siempre de dibujantes, no de ilustradores, porque para él se trata de dos conceptos distintos. «Dibujante es aquel que dibuja, y no tiene por qué ser profesional (es decir, que sea su ingreso mayoritario o único). El dibujante profesional es todo aquel que vive del dibujo, pero puede ser en diferentes sectores: diseño de personajes, ilustración, editorial, prensa, animación, publicidad, cómic, concept art, lettering, etc… E ilustración es la especialización. Yo trabajo como ilustrador y diseñador de stickers digitales, mascotas y personajes, pero el podcast intenta abarcar todas las ramas».

El Club del Dibujo

Sin embargo, resulta llamativo que un proyecto que se dirige a profesionales de la imagen prescinda de ella y se limite a la voz. «Hay dos razones de por qué elegí el formato podcast. La primera es que, cuando imaginé el proyecto, visualizaba a los dibujantes consumiéndolo mientras trabajaban», explica Sanchis. El no estar obligados a observar un vídeo les permite seguir trabajando. La segunda razón está en su timidez: «le tengo mucho respeto y pánico a ser grabado», así que pensó que el formato audio era el ideal.

Con un tono narrativo y una estética en su cartelería muy vintage, al estilo de los clásicos cartoonist de los años cuarenta y cincuenta, por la primera temporada del programa desfilaron destacados profesionales del dibujo como Laura Pérez, Ana Oncina, Lirios Bou, Jorge Monlongo, Luis Demano, Mar Hernández, Srta. M o Io Bru, entre otros muchos.

En esta segunda temporada presenta dos novedades principales. La primera es una especie de consultorio que trata de responder a las preguntas que plantean sus oyentes a través del correo electrónico y a las que responde Io Bru. Consultas sobre cómo debe ser un contrato para el extranjero, cómo enviar portfolios a clientes y editoriales, si es adecuado tener un estilo muy definido como autor o cosas tan básicas, comenta Sanchis, como cuál debería ser la manera correcta de sentarse en su puesto de trabajo y qué ejercicios deberían realizar para tener una buena salud. «Llegamos a un acuerdo: yo le abría una habitación en el local virtual del Club, y ella, cada cuatro episodios, respondía a las dudas de los oyentes en una sección llamada El Consultorio de Io Bru. Así, una duda particular, puede ser una respuesta general».

La segunda novedad es el encuentro con Ink Bad Company y Nuria Tamarit. La idea es hacer un evento de este tipo al final de cada temporada, pero Sanchis no tiene claro cuál será su evolución ni si tendrá continuación. Dependerá en gran parte de la acogida por parte del público. Pero se ilusiona pensando en que quizá este tipo de actos pudieran expandirse a otras ciudades. «Incluso que la iniciativa evolucionara y se crearan en cada ciudad círculos independientes de dibujantes que se reunieran en petit comité y compartieran vivencias reales que aporten a otros compañeros y a la profesión en general».

«Vuelvo a lo mismo: la información es poder. Cuanto más sepamos de la profesión, cuanto más compartamos, más fuertes seremos. Yo solo quiero que esta información y experiencia se comparta», concluye.

Es el momento de enfrentarse a la hoja en blanco otra vez. Da igual si esta huele a papel o se esconde en la pantalla de un ordenador. Frente a ella se sienta la persona que debe lidiar con ese vacío. Unos, quizá los menos, empezarán su tarea en silencio. Otros muchos abrirán su lista de Spotify para que la música les ayude a imaginar. Y quizá unos pocos en lugar de música escuchen un podcast: El Club del Dibujo.

Andrés Sanchis es el creador de este proyecto dirigido a dibujantes. En él, Sanchis habla de los problemas a los que puede enfrentarse este colectivo y de las bondades de la profesión siempre desde su propia experiencia personal y la de sus invitados.

En su segunda temporada, El Club del Dibujo salta de las ondas al escenario físico. El primero de estos eventos contará con la participación de Ink Bad Company y Nuria Tamarit y tendrá lugar el jueves 28 de noviembre en Convent Carmen (Plaza Portal Nuevo, 6) en Valencia. «Este evento nace como espejo o imitación del proyecto de mis compañeros de Cañas&Tipos, que realizan unas reuniones muy cercanas con profesionales y aficionados de las letras. Un proyecto muy cuidado que nace en Valencia, y que, por suerte, se va ampliando a otras ciudades», detalla Sanchis.

Al suyo, más modesto, lo ha llamado El Club del Dibujo: En vivo y en directo y será «una sesión en petit comité. Tanto que no se grabará la sesión. Será solo para los asistentes y en un lugar especial y mágico». El encuentro girará en torno a la realidad profesional desde la experiencia de estos profesionales y contará con «charlas, preguntas, buen ambiente, alguna que otra sorpresa, un poco de tertulia y piscolabis al final».

El Club del Dibujo

El Club del Dibujo nace, cuenta Sanchis, de varias necesidades propias. La primera, ordenar todo lo que le ha ocurrido durante los cinco años que lleva en marcha Squid&Pig, su estudio de ilustración kawaii, y lo que ha supuesto cambiar del sector del diseño interactivo como asalariado al mundo freelance. La segunda, la necesidad cada vez más evidente de compartir información entre compañeros de profesión.

El de los dibujantes, explica este ilustrador, es un colectivo abierto y cercano, siempre dispuesto a echar una mano ayudar e intentar transmitir experiencia a quien lo solicite. «Toda esa valiosa información fluye por privados o conversaciones informales y son tan interesantes que pensé que sería una buena idea el poder grabarlo y lanzarlo para todos», comenta. «Muchos me ayudaron cuando empezaba, ahora me toca compartir lo aprendido. Además, esto es un ciclo que se retroalimenta, ya que, en cada episodio, las experiencias de los compañeros que participan me aportan muchísimo. Todo se centra en la idea de que a más información que compartamos entre nosotros, más fuertes seremos como colectivo».

El podcast que dirige podría ser interpretado desde fuera como una terapia de grupo donde sus miembros se lamen las heridas de la precariedad que a veces presenta su oficio. Pero Sanchis no lo ve así. El suyo, explica, es un trabajo que se realiza en su mayor parte en solitario debido al carácter autónomo de muchos que lo ejercen.

Compartir sus experiencias a través de este medio y no en pequeños círculos (o no compartirlas y guardarlas para sí) saca a la luz la existencia de una realidad común para muchos de ellos. «Y evidentemente, en lo difícil, en lo que no sabemos resolver, está muchas veces lo interesante. Puede que mi respuesta a un tema que lancé en un programa no sea ni la única ni la correcta, pero espero que unida a las experiencias de compañeros pueda ayudar, o por lo menos entretener un rato, a ese dibujante que nos escucha desde su espacio de trabajo».

Andrés Sanchis habla siempre de dibujantes, no de ilustradores, porque para él se trata de dos conceptos distintos. «Dibujante es aquel que dibuja, y no tiene por qué ser profesional (es decir, que sea su ingreso mayoritario o único). El dibujante profesional es todo aquel que vive del dibujo, pero puede ser en diferentes sectores: diseño de personajes, ilustración, editorial, prensa, animación, publicidad, cómic, concept art, lettering, etc… E ilustración es la especialización. Yo trabajo como ilustrador y diseñador de stickers digitales, mascotas y personajes, pero el podcast intenta abarcar todas las ramas».

El Club del Dibujo

Sin embargo, resulta llamativo que un proyecto que se dirige a profesionales de la imagen prescinda de ella y se limite a la voz. «Hay dos razones de por qué elegí el formato podcast. La primera es que, cuando imaginé el proyecto, visualizaba a los dibujantes consumiéndolo mientras trabajaban», explica Sanchis. El no estar obligados a observar un vídeo les permite seguir trabajando. La segunda razón está en su timidez: «le tengo mucho respeto y pánico a ser grabado», así que pensó que el formato audio era el ideal.

Con un tono narrativo y una estética en su cartelería muy vintage, al estilo de los clásicos cartoonist de los años cuarenta y cincuenta, por la primera temporada del programa desfilaron destacados profesionales del dibujo como Laura Pérez, Ana Oncina, Lirios Bou, Jorge Monlongo, Luis Demano, Mar Hernández, Srta. M o Io Bru, entre otros muchos.

En esta segunda temporada presenta dos novedades principales. La primera es una especie de consultorio que trata de responder a las preguntas que plantean sus oyentes a través del correo electrónico y a las que responde Io Bru. Consultas sobre cómo debe ser un contrato para el extranjero, cómo enviar portfolios a clientes y editoriales, si es adecuado tener un estilo muy definido como autor o cosas tan básicas, comenta Sanchis, como cuál debería ser la manera correcta de sentarse en su puesto de trabajo y qué ejercicios deberían realizar para tener una buena salud. «Llegamos a un acuerdo: yo le abría una habitación en el local virtual del Club, y ella, cada cuatro episodios, respondía a las dudas de los oyentes en una sección llamada El Consultorio de Io Bru. Así, una duda particular, puede ser una respuesta general».

La segunda novedad es el encuentro con Ink Bad Company y Nuria Tamarit. La idea es hacer un evento de este tipo al final de cada temporada, pero Sanchis no tiene claro cuál será su evolución ni si tendrá continuación. Dependerá en gran parte de la acogida por parte del público. Pero se ilusiona pensando en que quizá este tipo de actos pudieran expandirse a otras ciudades. «Incluso que la iniciativa evolucionara y se crearan en cada ciudad círculos independientes de dibujantes que se reunieran en petit comité y compartieran vivencias reales que aporten a otros compañeros y a la profesión en general».

«Vuelvo a lo mismo: la información es poder. Cuanto más sepamos de la profesión, cuanto más compartamos, más fuertes seremos. Yo solo quiero que esta información y experiencia se comparta», concluye.

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