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31 de enero 2019    /   CIENCIA
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Por qué no es fiable la palabra ‘coaching’

31 de enero 2019    /   CIENCIA     por          
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«Una coach literaria». Eso dijo (o le hicieron decir a) Aitana Ocaña, una concursante de OT, cuando sacó un libro de sentires en la órbita de esa poesía de obviedades en salsa de marca blanca que tanto se estila en los últimos años. Confesó que no sabía expresarse muy bien, que tenía faltas de ortografía, y que se apoyó en una coach literaria No era una locura pensar, como razonó Lorena G. Maldonado, que donde decía coach podría haber dicho ‘negra’ literaria o escritora ‘fantasma’.

Fue un uso locuaz de la palabra coach, se vio cristalino lo que suele esconder el término: la confusión, la trampa, la venta de algo que es solo una maqueta de lo que insinúa ser. Hasta aquí la nota rosa y la percha de actualidad de hace tres meses.

Cómo trampea el coaching con la psicología

La palabra coach no es fiable, y eso que puede tener usos dignos, como aclara el psicólogo clínico Miguel Ángel Rizaldos: «El coaching es una herramienta que se puede usar en psicología, pero la psicología es más que el coaching. El problema es cuando lo hacen quienes no son psicólogos y se meten en terrenos delicados como el emocional».

Rizaldos cuenta que han atracado en su consulta pacientes rebotados de las terapias de bombeo motivacional y de los cantos de transformación vital que piensan que toda emoción negativa posee un reverso sonrisas y determinación. «Si intentas ser positivo sin límites, al final, te bloqueas a nivel emocional, tanto de las emociones negativas como de las positivas. A consulta nos viene gente que no siente nada y que ha sido tratada mal, superficialmente».

Es el resultado de manosear las emociones (es decir: la salud) con un discurso y no con una ciencia. «Muchos no tienen bagaje profesional: el coaching no es una carrera reglada. Son cursillos de “escuela internacional de coaching” o como le quieran poner. También hay cursos en las universidades, pero dentro de Psicología, como una estrategia más de las posibles», matiza Rizaldos.

La «motivación» es la piedra de toque de los predicadores del crecimiento personal, pero también ese término se enarbola de manera engañosa. «La motivación es tener motivos, no tener ganas. Los motivos son las razones que me llevan a algo, pero ganas no siempre tengo».

Arengar a un cliente (o a cientos por Youtube) con un caleidoscopio de posibilidades fantasmales, lejanas e imprecisas; con promesas de cambio de configuración mental; usar un tono de voz esperanzado, una gesticulación enérgica, un cabrioleo de ojos; todo este arsenal no motiva, te pone eufórico y ya. Y luego, cuando te arrastra la resaca del subidón, aparece el desánimo (la tristeza, la frustración) y uno lo siente como un defecto, una enfermedad inconfesable, una gonorrea del ánimo.

coaching

La psicología positiva, señala Rizaldos, estudia el comportamiento de las personas y analiza qué hacen para sentirse bien: «Pero no se trata solo de tener pensamientos positivos».

La mente humana no tiende a lo positivo, el pensamiento negativo no es un defecto de la crianza ni un límite de la sociedad. «El cerebro es una máquina, fundamentalmente, de supervivencia, no de bienestar. Anticipa muy bien y con mucha facilidad las cosas negativas, también las recuerda. Hay una relación de cinco a uno entre lo positivo y lo negativo», matiza el psicólogo.

«La idea no es tanto que no tengas pensamientos negativos sino que sepas gestionarlos, y habrá veces en que no podrás, te desbordarán. Eso es lo que la psicología sí trabaja», apunta.

La psicología, como comenta Rizaldos, es una ciencia, pero no una ciencia exacta. Esto no significa que pueda ejercerse con facilidad, quizá es todo lo contrario: para practicarla bien hacen falta mucha sensibilidad, pocos prejuicios y muchas herramientas, es decir, mucha formación y profesionalidad. Pero mucha gente la ve como una disciplina liviana e intuitiva.

Nadie habla de arquitectura o ingeniería «barata» o «de calle» para referirse a la práctica de sujetos que finjan poseer conocimientos del oficio sin tener formación. No se dice, sencillamente, porque a nadie se le ocurre que merezcan ese título por mucho que se añada un adjetivo que lo devalúe. Hacerlo entrañaría un riesgo de muerte: se derrumbarían los edificios y los puentes. La diferencia es que en psicología el colapso sucede hacia dentro y es imperceptible. Es como si un puente, en vez de venirse abajo, se convirtiera en holograma, y uno solo se percatara del derrumbamiento al intentar cruzarlo.

Este consenso tácito (involuntario o no) que infravalora el carácter científico de la psicología facilita las tergiversaciones y las simplificaciones. Un ejemplo: la «mentalidad de crecimiento» de la catedrática en Psicología Social de la Universidad de Stanford Carol Dweck.

coaching

 

La experta diferencia entre mentalidad fija (la de quienes creen que atributos como la inteligencia o la moralidad son fijos y no se pueden modificar) y la mentalidad de crecimiento (creen que son modificables y se pueden desarrollar y mejorar). Disponer de una u otra influye en la forma de actuar de las personas y condiciona el logro de metas.

Este es el resumen, en un párrafo. En ciencia se simplifica para comunicar, no para trabajar, sin embargo, la gente empezó a hablar de estas ideas de cualquier forma y Dweck tuvo que pronunciarse.

Pienso que mucho de lo que pasa con la falsa mentalidad de crecimiento entre los educadores es que en lugar de enfrentar este largo y difícil viaje, aquel en el que trabajas en entender tus desencadenantes, trabajar con éstos y con el tiempo ser capaz de quedarte en la mentalidad de crecimiento cada vez más, mucho educadores dicen: ‘Ah sí, tengo mentalidad de crecimiento’, porque o bien saben que es la mentalidad correcta o entienden ésta de una forma que la hace parecer fácil

Este sustituir los procesos complejos, lentos y profundos por palabras y conjuros («tengo mentalidad de crecimiento», «puedo tener éxito», «tú eres tu propio límite») ejemplifica bien el método de trabajo y promoción de muchos coaches sin formación.

A un periodista especializado en divulgar ciencia no se le ocurriría dedicarse a construir un transbordador espacial. Una cosa es comunicar; otra, aplicar. Los coaches sin formación sí lo hacen: leen estudios que convienen a sus argumentos y ofrecen su interpretación para solucionar la vida de la gente.  

«Vender humo es fácil. Tenemos un cerebro muy reacio al esfuerzo. Si me das una cosa que parece fácil y me prometes bienestar y felicidad, lo compro. Si te vendo algo para que lleves una vida mejor y te advierto que lo pasarás mal a veces, o te digo que “si quieres, a lo mejor puedes” y que a veces no basta con poner toda la carne en el asador porque la vida es así, no es justa, pues entonces no mola tanto», compara Rizaldos.

Pone un ejemplo: «Una academia de inglés se vende mejor si te dice que vas a descubrir el inglés que si te dice que lo aprenderás. Aprender supone un esfuerzo».  

El coaching sabe muy bien cómo jugar a eso: toma préstamos léxicos de la ciencia, hace malabares con los prefijos, utiliza pseudociencias como el PNL o juega a Míster Potato con la física cuántica. Los coaches han movido bien la marioneta del marketing para acicalarse como un maestros de un método que supera a la psicología en el tratamiento de los aspectos prácticos de la vida y de aquellos pacientes que no sufren patologías. Como si dijeran: «La psicología es la teoría, nosotros la práctica».

Esta creencia se extendió y es difícil de desmontar. Pero la psicología ya cubría esas necesidades: «Somos profesionales del comportamiento, los pacientes no solo vienen cuando se encuentran mal, también cuando quieren conseguir cosas que no están consiguiendo», explica Rizaldos, que admite que la psicología no ha sabido posicionarse a ojos de la sociedad: «Según la OMS, la salud no es solo tener una enfermedad, sino prevenirla, sentirte bien. El problema lo tenemos los psicólogos: no hemos sabido vendernos bien».

 

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La palabra coach no es fiable, y eso que puede tener usos dignos, como aclara el psicólogo clínico Miguel Ángel Rizaldos: «El coaching es una herramienta que se puede usar en psicología, pero la psicología es más que el coaching. El problema es cuando lo hacen quienes no son psicólogos y se meten en terrenos delicados como el emocional».

Rizaldos cuenta que han atracado en su consulta pacientes rebotados de las terapias de bombeo motivacional y de los cantos de transformación vital que piensan que toda emoción negativa posee un reverso sonrisas y determinación. «Si intentas ser positivo sin límites, al final, te bloqueas a nivel emocional, tanto de las emociones negativas como de las positivas. A consulta nos viene gente que no siente nada y que ha sido tratada mal, superficialmente».

Es el resultado de manosear las emociones (es decir: la salud) con un discurso y no con una ciencia. «Muchos no tienen bagaje profesional: el coaching no es una carrera reglada. Son cursillos de “escuela internacional de coaching” o como le quieran poner. También hay cursos en las universidades, pero dentro de Psicología, como una estrategia más de las posibles», matiza Rizaldos.

La «motivación» es la piedra de toque de los predicadores del crecimiento personal, pero también ese término se enarbola de manera engañosa. «La motivación es tener motivos, no tener ganas. Los motivos son las razones que me llevan a algo, pero ganas no siempre tengo».

Arengar a un cliente (o a cientos por Youtube) con un caleidoscopio de posibilidades fantasmales, lejanas e imprecisas; con promesas de cambio de configuración mental; usar un tono de voz esperanzado, una gesticulación enérgica, un cabrioleo de ojos; todo este arsenal no motiva, te pone eufórico y ya. Y luego, cuando te arrastra la resaca del subidón, aparece el desánimo (la tristeza, la frustración) y uno lo siente como un defecto, una enfermedad inconfesable, una gonorrea del ánimo.

coaching

La psicología positiva, señala Rizaldos, estudia el comportamiento de las personas y analiza qué hacen para sentirse bien: «Pero no se trata solo de tener pensamientos positivos».

La mente humana no tiende a lo positivo, el pensamiento negativo no es un defecto de la crianza ni un límite de la sociedad. «El cerebro es una máquina, fundamentalmente, de supervivencia, no de bienestar. Anticipa muy bien y con mucha facilidad las cosas negativas, también las recuerda. Hay una relación de cinco a uno entre lo positivo y lo negativo», matiza el psicólogo.

«La idea no es tanto que no tengas pensamientos negativos sino que sepas gestionarlos, y habrá veces en que no podrás, te desbordarán. Eso es lo que la psicología sí trabaja», apunta.

La psicología, como comenta Rizaldos, es una ciencia, pero no una ciencia exacta. Esto no significa que pueda ejercerse con facilidad, quizá es todo lo contrario: para practicarla bien hacen falta mucha sensibilidad, pocos prejuicios y muchas herramientas, es decir, mucha formación y profesionalidad. Pero mucha gente la ve como una disciplina liviana e intuitiva.

Nadie habla de arquitectura o ingeniería «barata» o «de calle» para referirse a la práctica de sujetos que finjan poseer conocimientos del oficio sin tener formación. No se dice, sencillamente, porque a nadie se le ocurre que merezcan ese título por mucho que se añada un adjetivo que lo devalúe. Hacerlo entrañaría un riesgo de muerte: se derrumbarían los edificios y los puentes. La diferencia es que en psicología el colapso sucede hacia dentro y es imperceptible. Es como si un puente, en vez de venirse abajo, se convirtiera en holograma, y uno solo se percatara del derrumbamiento al intentar cruzarlo.

Este consenso tácito (involuntario o no) que infravalora el carácter científico de la psicología facilita las tergiversaciones y las simplificaciones. Un ejemplo: la «mentalidad de crecimiento» de la catedrática en Psicología Social de la Universidad de Stanford Carol Dweck.

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Este sustituir los procesos complejos, lentos y profundos por palabras y conjuros («tengo mentalidad de crecimiento», «puedo tener éxito», «tú eres tu propio límite») ejemplifica bien el método de trabajo y promoción de muchos coaches sin formación.

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Opiniones 30
  • Seguimos con la caza de brujas. Terapias con miles de años, como la ayurveda, o cientos de años, como la homeopatia, tachadas de inutiles y peligrosas. Ahora le toca al coaching, que es mas joven pero con decadas de probados resultados positivos en empresas, deporte, educacion. El corporativismo no es bueno, enturbia el crecimiento pero no lo puede parar, solo enrarece el ambiente. Hay coaches malos como medicos malos, psicólogos malos y abogados malos. Y profesionales serios formados y dedicados a su profesion. Atacar una profesion en toto no es de profesional serio.

  • Comparto algo bonito y que funciona.
    Soy coach acreditado por Federacion Internacionql de coaching.
    La primera distinción que hacemos con nuestro cliente (no paciente) es que el coaching NÓ ES psicoterapia, con lo cual el coaching trata con personas sanas.
    El coaching es la mejor herramienta para alcanzar objetivos tanto empresariales como personales (estén tranquilos los psicólogos) es una profesión de apoyo muy válida que se centra en la accíon para obtener unos resultados increíbles.
    Un saludo yo no comprendo dónde está el problema en esta disciplina y cuanto invade a la psicología.

    • Afortunadamente la burbuja de los Coach ya se está desinflando!!! el consumidor está mas informado y lo que parecía un trabajo fácil para todo aquel que se hiciera un cursito aquí y otra allá pues ya no da el mismo rendimiento. marketing everywhere!!!

  • Como en todas las profesiones hay de todo, cuando las personas estudian una profesión por vocación en realidad serán profesionales en su área, de lo contrario sólo serán charlatanes y no se puede generalizar, hay coachings charlatanes y psicólogos también, a mi me ha ayudado muuucho un coaching no ha (esquilmado) mis estados, todo lo contrario he encontrado estabilidad, equilibrio, enfoque…

  • Totalmente de acuerdo Paola. De hecho el texto acaba con un «no hemos sabido vendernos bien» y entonces ahora hay que menos preciar y atacar al que lo ha hecho bien. La gente no quiere terapias largas, dogmáticas y teóricas alejadas y en un nivel superior a la mortalidad, como el resto de ramas de la salud. Cuál es el problema de que haya gente que se dedique solamente a potenciar una parte de la psicología? Es absurdo decir o pensar que para aprender técnicas de motivación hay que estudiar psicólogia. Y ningún coach creo q vaya más alla de esa faceta motivacional …

  • Totalmente de acuerdo con Paola Valeri. De hecho la psicología investiga traumas del pasado para el presente. El coaching de calidad no investiga ni ahonda traumas, sino apunta a modificar tu presente directamente a partir de quien eres ya en este momento. Además en coaching no se indica que hacer, sino en que la persona que está en el proceso de coaching se pregunte y descubra por si solas que decisión tomar en cada momento. Si la persona en cuestión tienes problema de natura psicológica debería recurrir a un profesional médico indepentiemente del coaching.

  • El coaching es aplicar la lógica capitalista al mercado de lo psi. «Liberalizar» un sector monopolizado por la academia médica o psicológica.
    «Emprendedores» de la mente y con la mente en el bolsillo…

  • Yo conozco a pocos psicólogos clínicos que se hayan trabajado a nivel personal, que hayan recorrido un camino vivencial para trabajarse a ellos mismos ¿me explico? Mucha teoría y poco trabajo personal. No tengo muy claro para qué estáis preparados los psicólogos clínicos, pero puede que no lo estéis tanto para acompañar emocionalmente a una persona en determinados momentos de su vida, a no ser que hayáis completado vuestra formación con otras cosas… Esta ha sido mi experiencia, confío más en un terapeuta gestalt o en un coach para trabajar temas de crecimiento personal que un psicólogo clínico, no creo que estéis formados ni capacitados para esto.

    • Totalmente de acuerdo con el artículo, claro y representativo de los que somos psicólogos y no hemos formado con años de estudios universitarios y Master .

  • Me parece un ataque sin sentido al coaching. Es hablar por hablar. Si que hay «charlatanes» pero como en cualquier otra profesión. O acaso conoces alguna en la que todos sean auténticos profesionales? Eso no quita que la mayoría trabajemos para ayudar al cliente igual que vosotros. La diferencia es que nosotros no subestimamos a nadie. Yo he tenido clientes que estaban hartos de ir de un psicólogo a otro para nada. Estaba desilusionado y yo le ayudé. No por eso voy a criticar a todos los psicólogos. No se trata de vender humo sino de acompañarlos y ayudarles a mirar en su interior. Eso no lo hacéis vosotros, utilizáis otras técnicas. Así que no hay invasión de vuestra profesión. En el artículo lo que deja ver es que tenéis miedo de que el coaching os quite los clientes porque obtienen buenos resultados. Si eso es así a lo mejor deberíais mirar qué no estais haciendo bien y rectificar.

  • El problema de todo esto no creo que radique en calificar o descalificar una u otra técnica, uno u otro conocimiento, una u otra ciencia. Cada materia tiene sus cosas buenas y malas, cosas que mejorar o cosas que reciclar. El problema está en las personas que utilizan mal estos conocimientos, los difunden como les da la gana y hacen gazpachos absurdos, defendiendo a capa y espada sus técnicas en el ámbito que les toca, sea psicología tradicional o sea coaching, luego vienen las descalificaciones de estas áreas de conocimiento por culpa de gente inútil y estúpida. Conozco profesionales en ambas áreas y son muy buenos, ni uno más que el otro, simplemente son así porque tratan adecuadamente la materia que les compete.

  • Me ha gustado el artículo, está bien fundamentado. Creo que estaría bien distinguir una profesión de lo que no lo es. En nuestro país, para poder ejercer una profesión se necesita un certificado universitario. Lo demás son oficios o, en este caso, ni siquiera eso. El coaching es un método para ayudar a alguien a lograr objetivos. Puedes hacerlo bien, mal o regular pero, en ningún caso, es una profesión. Así es que es fácil: si tú no tienes una profesión y utilizas coaching no puedes ser un profesional y no es de extrañar que te tilden de vendehumos porque la base en la que sustentas el método es banal. Pero si eres un profesional que utiliza el coaching para su trabajo, es tan honesto como el que utiliza unas mallas para correr sin ser deportista.

  • La ciencia se basa en la ciencia, si algo no se puede comprobar, no es ciencia, pero no quiere decir que no exista, un ejemplo claro es la psicología, sus estudio se basan en la estructura, es decir en cerebro, las emociones, pero no trabajan sobre la función es decir la mente.
    No pueden porque de acuerdo, a la ciencia la mente no existe, porque el diccionario la define como alma , pensamiento, algo que no se ve no es tangible, no se puede probar, sin embargo la causa de los problemas emocionales, en si son mentales. Todo viene por la mente, y da como resultados enfermedades psicosomaticas, si un medico no conoce, como funciona la función , no puede mejorar la mente, por tanto, su campo se ve limitado, no puede saber lo que hay que solucionar en la mente o alma.
    También no puede decir que la psicología, es la ciencia de la mente, por que si no creen en ella , no es su campo, y si entran en ella ya no es ciencia, por que la ciencia debe ser probada, para esto hay otros caminos alterno que lo hacen ciertos expertos o maestros, en la mente, o la espiritualidad. felicidades.

  • De la misma manera que curar un constipado o ponerte una tirita no te convierte en médico, hacerte un cursito de Gestión de las emociones o PNL, no te convierte en psicólogo. La Psicología está maltratada y mangoneada porque somos todos los que no le damos la importancia que tiene al bienestar de la mente. Porque, no te mueres de manera imminente. En cualquier caso, pienso, que todo el mundo tiene derecho a trabajar la mente humana pero con unos conocimientos básicos. Todos, por ética, deberían graduarse para disponer de unos conocimientos mínimos y luego seguir el camino que cada uno quiera. Pero hay básicos inquebrantables.

  • Tal vez, alineado con la moda he querido ser Coach, sin embargo siempre he tenido la duda que en algún momento plantea este post. Donde formarme formalmente como Coach?, Existe tanta oferta informal, que me entra la duda, cual de todas será la formal, la mas completa, la mas técnica?. No es mi area, pero en las ciencias de la salud las enfermeras y los terapeutas que no son medicos necesitan de un formación completa y formal. Entonces debería el Coaching ser una profesión con formación como: los medicos, los psicólogos, los abogados, los ingenieros?

  • Muy buen artículo, pero un matiz: Es una gran faena para los Entrenadores Deportivos, cualificados y firmados, que Entrenador en inglés se dice COACH.

  • Me pregunto: Que habrán dicho de Freud cuando empezó a hablar y estudiar los sueños de la gente?
    No les habrá parecido en su época también un “charlatán”? Creo que la psicología cuando habla del Coaching mal, habla más de sus propias incapacidades que de las del Coaching. Los Coaches nunca jamás se comparan con la psicología porque la entendemos como una disciplina diferente, más abarcativa y que trata diferentes cosas.
    Saludos!

  • Yo puse un post en Enero del 2019. después de ver todos los comentarios no puedo por menos desde un compartir y no un convencer poner el código ético y mi opnión, no sin antes compartir con ustedes que una de las competencias de un coach acreditado demostrado en sesión (que no en consulta), es saber cuando derivar a nuestro cliente (que no paciente) (y los derivamos hacia la psicoterapia, hacia ustedes), ya que como profesión en toda regla (no hay estudios oficiales en España, que no dejamos de estar a la cola de Europa, y seguimos siendo una repúbica bananera en Europa). Por lo tanto es otro modelo de abordaje, no teman sres psicólogos.
    Cierto es que la palabra coah está muy prostituida, cualquier folklórico en TV, se llama y le llaman coach, por lo tanto la formación es carísima (como cualquier master que no cursillo), y ni les cuento el tiempo en horas reales que tienes que invertir y «demostrar», para ser un coach de calidad., por lo tanto (podemos trabajar conjumente cada uno con su abordaje), sin denostar a nadie por no ser licenciado, ni nadie le va a quitar el pan a nadie, insisto es (otro modelo de abordaje).
    Aclaraciones: el coaching bebe de la psicología humanista y positiva, y además bebe de la filosofía, bebe e incorpora distintas fuentes, yo todavía no he visto a ningún filósofo quejándose de invasión, por usar la mayeútica de Platón (por que es suya al ser filósofo).
    y además a ver si aprendemos en las profesiones de apoyo a hacer equipo…y a opinar con propiedad además de no temer (rivalizar).
    Para concluir les dejo el enlace del código ético y deontológico, no sin antes indicar y darles la razón que cantamañanas y gente sin valores, ni ética hay en todas las profesiones de apoyo en la psicología también.
    https://www.icf-es.com/mwsicf/ser-coach-de-icf/codigo-deontologico-icf-espana
    ¿Se han preguntado ustedes, para qué utilizan el coaching las multicionales y bancos mas importantes del mundo?
    mi respuesta : por el resultado
    De cualquier manera un saludo para todos

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