4 de octubre 2013    /   IDEAS
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Las ventajas de cocinar en el lavavajillas

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Ese electrodoméstico que suele estar debajo del fregadero, además de para lavar vasos, platos, ollas, etc, sirve para cocinar. No es nada nuevo. “Los primeros experimentos de cocina con el lavavajillas datan de finales de los 70”, dice Lisa Casali. Y añade, “son varios los blogs que ya han tratado este tema”

Una amiga suya (española, para más señas) es asidua a alguno de esos sitios y un día propuso a Lisa probar esta técnica. Y Lisa accedió. “Suelo experimentar en la cocina para conocer otras maneras de cocinar saludables y de bajo impacto medio ambiental”.

De hecho, ese es el tema de su propio blog, Ecocucina. “Allí puedes encontrar recetas y sugerencias para, por ejemplo, aprovechar los restos de comida, o reducir el consumo de agua y energía”.

Y precisamente, por esto último, la experiencia de cocinar en un lavaplatos entusiasmó a Lisa. El ahorro energético es solo una de las ventajas de esta técnica. Con el tiempo fue descubriendo otras, como que aprovechar el calor generado en un lavado proporciona una textura especial a determinados platos de carne o de pescado. O la cantidad de malos olores que se evitan cocinando de esta forma.

Aunque también entendió que hay que tomar una serie de medidas esenciales para evitar los riesgos generados al cocinar a unos 50º C. “A esas temperaturas existe una proliferación de bacterias que es necesario limitar con algunas precauciones, y la higiene es seguramente una de las principales”, explica Lisa en Cocinar con el lavavajillas.

Utilizar recipientes apropiados para evitar el contacto de los alimentos con el agua (bolsas de envasado al vacío, tarros herméticamente cerrados,…), materias primas de calidad, una correcta conservación, etc son algunos de los consejos que Lisa propone en su libro.

Lo publicó hace un par de años en Italia y supuso un verdadero revuelo. Partidarios y detractores de esta forma de cocinar esgrimían todo tipo de argumentos en las redes sociales. Hace unas semanas llegó a España.

Aunque muchos es posible que descubran esta forma de cocinar a través del libro de Lisa, ella vuelve a insistir en que su propósito no es adueñarse de la idea: “Solo recomiendo algunas recetas y trato de dar consejos, de animar a la gente a cocinar con el lavavajillas porque aporta numerosas ventajas y cero inconvenientes si se realiza de forma adecuada”.

De popularizarse esta práctica, la bloguera no cree que los fabricantes deban pensar en revolucionar el diseño de los lavaplatos, aunque reconoce que algún que otro compartimento pensado para la preparación de alimentos no estaría de más.

Mientras, Lisa sigue con sus experimentos. No suele emplear gaseosa pero sí que de ellos surgen cosas parecidas a aquella bebida: “Mi próximo libro recoge 100 recetas con productos que siempre solemos tener en casa y que permiten crear, por ejemplo, bebidas gaseosas a partir de la fermentación de azúcar, y que resultan mucho más saludables, ecológicas y baratas que las que se venden en el supermercado”.

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Ese electrodoméstico que suele estar debajo del fregadero, además de para lavar vasos, platos, ollas, etc, sirve para cocinar. No es nada nuevo. “Los primeros experimentos de cocina con el lavavajillas datan de finales de los 70”, dice Lisa Casali. Y añade, “son varios los blogs que ya han tratado este tema”

Una amiga suya (española, para más señas) es asidua a alguno de esos sitios y un día propuso a Lisa probar esta técnica. Y Lisa accedió. “Suelo experimentar en la cocina para conocer otras maneras de cocinar saludables y de bajo impacto medio ambiental”.

De hecho, ese es el tema de su propio blog, Ecocucina. “Allí puedes encontrar recetas y sugerencias para, por ejemplo, aprovechar los restos de comida, o reducir el consumo de agua y energía”.

Y precisamente, por esto último, la experiencia de cocinar en un lavaplatos entusiasmó a Lisa. El ahorro energético es solo una de las ventajas de esta técnica. Con el tiempo fue descubriendo otras, como que aprovechar el calor generado en un lavado proporciona una textura especial a determinados platos de carne o de pescado. O la cantidad de malos olores que se evitan cocinando de esta forma.

Aunque también entendió que hay que tomar una serie de medidas esenciales para evitar los riesgos generados al cocinar a unos 50º C. “A esas temperaturas existe una proliferación de bacterias que es necesario limitar con algunas precauciones, y la higiene es seguramente una de las principales”, explica Lisa en Cocinar con el lavavajillas.

Utilizar recipientes apropiados para evitar el contacto de los alimentos con el agua (bolsas de envasado al vacío, tarros herméticamente cerrados,…), materias primas de calidad, una correcta conservación, etc son algunos de los consejos que Lisa propone en su libro.

Lo publicó hace un par de años en Italia y supuso un verdadero revuelo. Partidarios y detractores de esta forma de cocinar esgrimían todo tipo de argumentos en las redes sociales. Hace unas semanas llegó a España.

Aunque muchos es posible que descubran esta forma de cocinar a través del libro de Lisa, ella vuelve a insistir en que su propósito no es adueñarse de la idea: “Solo recomiendo algunas recetas y trato de dar consejos, de animar a la gente a cocinar con el lavavajillas porque aporta numerosas ventajas y cero inconvenientes si se realiza de forma adecuada”.

De popularizarse esta práctica, la bloguera no cree que los fabricantes deban pensar en revolucionar el diseño de los lavaplatos, aunque reconoce que algún que otro compartimento pensado para la preparación de alimentos no estaría de más.

Mientras, Lisa sigue con sus experimentos. No suele emplear gaseosa pero sí que de ellos surgen cosas parecidas a aquella bebida: “Mi próximo libro recoge 100 recetas con productos que siempre solemos tener en casa y que permiten crear, por ejemplo, bebidas gaseosas a partir de la fermentación de azúcar, y que resultan mucho más saludables, ecológicas y baratas que las que se venden en el supermercado”.

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