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11 de octubre 2018    /   ENTRETENIMIENTO
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Dime de qué color meas, y te diré cómo te encuentras

11 de octubre 2018    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Te entran ganas de orinar, vas al baño y descubres que tu pis brilla y tiene un color verde azulado, algo fluorescente. Te acojonas y corres como alma que lleva el diablo hasta el centro de salud más cercano. Allí, te hacen pruebas y descubren que has ingerido accidentalmente un refrigerante que, debido a uno de sus componentes, es el responsable del aspecto de tu orina. No es un relato de ficción, sino justo lo que le ocurrió a un cuarentón texano el pasado año.

El hombre acudió al hospital asustado y con respiración rápida, quejándose de vómitos y dolor abdominal. Allí le hicieron varias pruebas que revelaron que su presión arterial era anormalmente baja, y luego se le diagnosticó una intoxicación por etilenglicol –un compuesto químico presente en los anticongelantes para automóviles responsable del color de su orina–.

¿Es normal, entonces, mear fluorescente? Lo cierto es que no, pero tampoco debes poner el grito en el cielo si tu pis no es transparente o amarillo: la orina –que básicamente es agua con sustancias disueltas– puede cambiar de color por cosas como esta o por razones inocuas.

«Hay pacientes que consultan por orinas teñidas que están en relación con la alimentación», asegura el urólogo Alberto Pérez-Lanzac. «Por ejemplo, alimentos como la remolacha o las bayas tiñen la orina, y también algunos medicamentos. Siempre hay que estar atento a estas circunstancias para calmar al paciente».

En efecto, Pérez-Lanzac hace hincapié en que la orina se puede teñir por muchas circunstancias. «Una orina de diferente color es un signo de que puede haber una patología detrás. Por ejemplo, una orina de color coñac puede indicarnos que hay una infección, o una orina muy roja [puede indicar] que haya un tumor», sostiene.

«El riñón filtra todas las sustancias extrañas. Si esas sustancias son colorantes, la orina tendrá color», comenta el bioquímico José Miguel Mulet. «El color normal amarillento [de la orina] se debe a compuestos ricos en nitrógeno. De hecho, si bebemos mucho la orina se diluye y es casi transparente».

Hace poco, la Cleveland Clinic de Estados Unidos desarrolló un cuadro de los posibles colores de la orina humana y lo que cada uno de esos tonos revela sobre el nivel de hidratación y la salud de las personas. Así que puede que después de leer este artículo haya quien preste algo más de atención al aspecto de su orina antes de tirar de la cadena.

En torno al 70% del cuerpo es agua –esta molécula interviene en numerosas reacciones bioquímicas necesarias para el buen funcionamiento del organismo– y las sustancias de desecho se eliminan por la orina, lo que significa que uno debe recuperar el agua perdida de alguna forma.

Y la mejor forma de hacerlo es bebiendo. Si uno no está bien hidratado, se arriesga a experimentar cosas como fatiga, falta de apetito, intolerancia al calor, mareos… y efectos cerebrales que incluyen cambios de humor, pensamientos confusos, falta de atención y mala memoria.

Es más, una pérdida de entre solo un uno y un dos por ciento del agua corporal ya puede afectar el rendimiento cognitivo, según el estudio The Hydration Equation: Update on Water Balance and Cognitive Performance, elaborado en 2013 por los doctores Shaun Riebl y Brenda M. Davy, del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia.

Volviendo al color del pis, a continuación, resumimos lo que cada uno de estos tonos puede revelar sobre tu salud o hábitos:

Sin color. Sabemos que la orina incolora sugiere que alguien está bebiendo más agua de la que realmente necesita (o que se pone hasta arriba de diuréticos).

Amarillo claro. Este tono denota la hidratación óptima del cuerpo. Es más, si uno está hidratado como Dios manda, el color de la orina debe ser amarillo pálido –debido a la presencia de un pigmento amarillo llamado urocromo–.

Rosa. Un empacho de remolacha o arándanos azules puede hacer que tu pis tenga un color rosáceo, mientras que otros alimentos, como las habas o el ruibarbo, pueden ser los culpables de que tu orina sea de color té. Además, algunos medicamentos, como los laxantes o los de quimioterapia, también pueden oscurecer el color de tu orina.

Naranja. El betacaroteno presente en las zanahorias, el jugo de zanahoria y la presencia de altas dosis de vitamina C en el cuerpo puede causar orina de color naranja.

Rojo. Es uno de los tonos más alarmantes. Mucha gente suele pensar que, si mea rojo, es porque está prácticamente a punto de palmarla. A veces, ese color se debe a la presencia de sangre (por ejemplo, durante la menstruación), a una infección del tracto urinario, a alguna enfermedad del riñón o la vejiga, o a una próstata agrandada. Incluso después de practicar algún ejercicio físico extenuante (como una carrera larga o un triatlón), uno podría encontrarse con su orina teñida de sangre.

Azul. El azul de metileno, tinte usado en algunas pruebas de diagnóstico, puede hacer que tu orina aparezca con ese tono. Para quien lo desconozca, el metileno posee propiedades antimicrobianas, por lo que también puede aparecer en medicamentos y remedios caseros.

Verde. Aunque puede parecer alarmante, la orina verde es, generalmente, inofensiva y ocurre como resultado de la vitamina B, de la ingesta de ciertos alimentos como espárragos o colorantes artificiales, o como efecto secundario de ciertos medicamentos. Sin embargo, en casos extraordinarios, la orina verde puede ser un síntoma de una rara enfermedad genética llamada hipercalcemia –un exceso de calcio en la sangre–.

Morado. Este tono es más chulo que un ocho y puede presumir de ser el único color de orina con síndrome propio: el de la bolsa de orina púrpura. Un fenómeno único que hace que la orina tenga un tono entre azul, violeta y púrpura, y que se da principalmente entre personas de avanzada edad, encamadas o con un catéter urinario permanente.

Las bacterias que colonizan ese catéter, la bolsa de recolección o ambas cosas producen unas sustancias llamadas indirrubina (que es roja) e índigo (que es azul), que se combinan para dar un color púrpura brillante.

Te entran ganas de orinar, vas al baño y descubres que tu pis brilla y tiene un color verde azulado, algo fluorescente. Te acojonas y corres como alma que lleva el diablo hasta el centro de salud más cercano. Allí, te hacen pruebas y descubren que has ingerido accidentalmente un refrigerante que, debido a uno de sus componentes, es el responsable del aspecto de tu orina. No es un relato de ficción, sino justo lo que le ocurrió a un cuarentón texano el pasado año.

El hombre acudió al hospital asustado y con respiración rápida, quejándose de vómitos y dolor abdominal. Allí le hicieron varias pruebas que revelaron que su presión arterial era anormalmente baja, y luego se le diagnosticó una intoxicación por etilenglicol –un compuesto químico presente en los anticongelantes para automóviles responsable del color de su orina–.

¿Es normal, entonces, mear fluorescente? Lo cierto es que no, pero tampoco debes poner el grito en el cielo si tu pis no es transparente o amarillo: la orina –que básicamente es agua con sustancias disueltas– puede cambiar de color por cosas como esta o por razones inocuas.

«Hay pacientes que consultan por orinas teñidas que están en relación con la alimentación», asegura el urólogo Alberto Pérez-Lanzac. «Por ejemplo, alimentos como la remolacha o las bayas tiñen la orina, y también algunos medicamentos. Siempre hay que estar atento a estas circunstancias para calmar al paciente».

En efecto, Pérez-Lanzac hace hincapié en que la orina se puede teñir por muchas circunstancias. «Una orina de diferente color es un signo de que puede haber una patología detrás. Por ejemplo, una orina de color coñac puede indicarnos que hay una infección, o una orina muy roja [puede indicar] que haya un tumor», sostiene.

«El riñón filtra todas las sustancias extrañas. Si esas sustancias son colorantes, la orina tendrá color», comenta el bioquímico José Miguel Mulet. «El color normal amarillento [de la orina] se debe a compuestos ricos en nitrógeno. De hecho, si bebemos mucho la orina se diluye y es casi transparente».

Hace poco, la Cleveland Clinic de Estados Unidos desarrolló un cuadro de los posibles colores de la orina humana y lo que cada uno de esos tonos revela sobre el nivel de hidratación y la salud de las personas. Así que puede que después de leer este artículo haya quien preste algo más de atención al aspecto de su orina antes de tirar de la cadena.

En torno al 70% del cuerpo es agua –esta molécula interviene en numerosas reacciones bioquímicas necesarias para el buen funcionamiento del organismo– y las sustancias de desecho se eliminan por la orina, lo que significa que uno debe recuperar el agua perdida de alguna forma.

Y la mejor forma de hacerlo es bebiendo. Si uno no está bien hidratado, se arriesga a experimentar cosas como fatiga, falta de apetito, intolerancia al calor, mareos… y efectos cerebrales que incluyen cambios de humor, pensamientos confusos, falta de atención y mala memoria.

Es más, una pérdida de entre solo un uno y un dos por ciento del agua corporal ya puede afectar el rendimiento cognitivo, según el estudio The Hydration Equation: Update on Water Balance and Cognitive Performance, elaborado en 2013 por los doctores Shaun Riebl y Brenda M. Davy, del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia.

Volviendo al color del pis, a continuación, resumimos lo que cada uno de estos tonos puede revelar sobre tu salud o hábitos:

Sin color. Sabemos que la orina incolora sugiere que alguien está bebiendo más agua de la que realmente necesita (o que se pone hasta arriba de diuréticos).

Amarillo claro. Este tono denota la hidratación óptima del cuerpo. Es más, si uno está hidratado como Dios manda, el color de la orina debe ser amarillo pálido –debido a la presencia de un pigmento amarillo llamado urocromo–.

Rosa. Un empacho de remolacha o arándanos azules puede hacer que tu pis tenga un color rosáceo, mientras que otros alimentos, como las habas o el ruibarbo, pueden ser los culpables de que tu orina sea de color té. Además, algunos medicamentos, como los laxantes o los de quimioterapia, también pueden oscurecer el color de tu orina.

Naranja. El betacaroteno presente en las zanahorias, el jugo de zanahoria y la presencia de altas dosis de vitamina C en el cuerpo puede causar orina de color naranja.

Rojo. Es uno de los tonos más alarmantes. Mucha gente suele pensar que, si mea rojo, es porque está prácticamente a punto de palmarla. A veces, ese color se debe a la presencia de sangre (por ejemplo, durante la menstruación), a una infección del tracto urinario, a alguna enfermedad del riñón o la vejiga, o a una próstata agrandada. Incluso después de practicar algún ejercicio físico extenuante (como una carrera larga o un triatlón), uno podría encontrarse con su orina teñida de sangre.

Azul. El azul de metileno, tinte usado en algunas pruebas de diagnóstico, puede hacer que tu orina aparezca con ese tono. Para quien lo desconozca, el metileno posee propiedades antimicrobianas, por lo que también puede aparecer en medicamentos y remedios caseros.

Verde. Aunque puede parecer alarmante, la orina verde es, generalmente, inofensiva y ocurre como resultado de la vitamina B, de la ingesta de ciertos alimentos como espárragos o colorantes artificiales, o como efecto secundario de ciertos medicamentos. Sin embargo, en casos extraordinarios, la orina verde puede ser un síntoma de una rara enfermedad genética llamada hipercalcemia –un exceso de calcio en la sangre–.

Morado. Este tono es más chulo que un ocho y puede presumir de ser el único color de orina con síndrome propio: el de la bolsa de orina púrpura. Un fenómeno único que hace que la orina tenga un tono entre azul, violeta y púrpura, y que se da principalmente entre personas de avanzada edad, encamadas o con un catéter urinario permanente.

Las bacterias que colonizan ese catéter, la bolsa de recolección o ambas cosas producen unas sustancias llamadas indirrubina (que es roja) e índigo (que es azul), que se combinan para dar un color púrpura brillante.

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