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21 de enero 2019    /   CREATIVIDAD
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Dos niños murieron ahogados en el Mediterráneo… como si nunca hubieran sido

21 de enero 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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El 22 de diciembre, miles de españoles seguían la lotería por la televisión o la radio. También murieron dos refugiados sin rostro, dos niños que trataban de cruzar el Mediterráneo en patera desde la playa de Tcharrana, en Marruecos.

«Unos supervivientes relatan que fallecieron en la playa, antes de subirse al bote, pero otros cuentan que habían muerto en el viaje y sus cadáveres fueron arrojados al mar», dice la crónica de El País. Ni siquiera hay acuerdo para escribir la historia de esos niños que ni eran, ni son, ni serán. Ni se sabe cómo murieron ni nadie pondrá demasiado interés en averiguarlo.

Cuando Javier Gallego ‘Crudo’, periodista y director de Carne Cruda, escribió un poema acerca de la tragedia cotidiana del Mediterráneo, recordó a las personas que ni eran, ni son, ni serán. Recordó su travesía, el hecho de que sobran en sus tierras de origen y en las que pretenden alcanzar y la desgracia de que lo único que les acoge con cariño es el fondo del mar. Ahí no molestan a nadie, parece.

Ahora, a ese poema le ha puesto imagen oscura y monocroma su hermano, Juan Gallego, pintor y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Como si nunca hubieran sido (Reservoir Books, 2018) es el nombre del poema y del cómic y es un doloroso relato del intervalo temporal que transcurre cuando nadie mira, en altamar, en medio de las sombras de la noche mediterránea.

Me costó escribir el poema pero sobre todo me ha costado más leer el cómic. Me ha parecido más doloroso cuando tiene las imágenes

Como explica Javier Gallego, «este cómic intenta que te pongas en el lugar del otro. Esto le podría haber pasado a tu abuelo, podría pasarte a ti mañana. El problema que tenemos es que creemos que no nos va a ocurrir a nosotros».

Por eso, mientras los interiores de portadas del álbum muestras hirientes registros de fallecidos sin nombre, Juan Gallego ha puesto cara a las personas que tratan de cruzar el mar. «La despersonalización funciona. El momento en el que los problemas le ocurren al otro, es mucho más fácil dejarlo de lado y olvidarse de él. Es un mecanismo consciente».

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Una cruzada contra la insensibilización

En 2019, un ciudadano cualquiera de este rudo mundo se desayuna con un asesinato machista, se toma el pincho de tortilla con una balacera en Ciudad Juárez y merienda té y pastas mientras un niño aparece flotando en una playa española. Ni un superhéroe emocional podría mantener la tensión sin buscar un mecanismo de defensa ante tanto dolor.

Por eso, cualquiera trataría de calzarse una armadura y aislarse del sufrimiento. Por una cuestión de supervivencia mundana. Por eso nos olvidamos de Aylan a los tres días de ver la foto de su cuerpo. Por eso, ni siquiera imaginamos cómo es el rostro de terror de un senegalés que trata de mantenerse a flote en el mar de Alborán.

«Es cierto que estamos insensibilizados porque todo esto está ocurriendo mientras estamos hablando y tenemos que seguir viviendo y hacer como que no pasa. Pero es verdad que yo, por el trabajo que tengo, y mi hermano porque tiene una sensibilidad social, somos personas a las que esto les afecta», explica el Gallego ‘Crudo’. «Escribí el poema porque necesitaba escribirlo y porque estaban pasando cosas que nos resbalan. Y yo no quiero que esto nos resbale».

refugiados-pescadores

La batalla contra la insensibilización se ha servido de la poesía y del dibujo para mantenerse latente. El cómic, su crudeza y su paleta de colores son una herramienta para romper las corazas de autodefensa. La costumbre hace callo y existe menos costumbre de conocer estas realidades a través de un soporte como el del libro ilustrado.

Para Javier, «un cómic es una manera de sensibilizar porque es una breve historia que te puede impactar en pocas páginas. Además, puede despertar la conciencia acerca de un problema en el que no habías reparado a través de la información».

El Mediterráneo es una fosa común en la que solucionamos un problema muy incómodo para todo el mundo

Por eso, Juan Gallego se zambulló con sus dibujos en la oscuridad de la noche a la hora de crear el universo de Como si nunca hubieran sido. «Creía que el blanco y negro le iba perfecto a esta historia. Yo tenía una obsesión porque el dibujo fuera agresivo y áspero, que fuera una cosa bastante rota de forma y que no fuera nada preciosista. Desde el primer momento en el que leí el el poema, incluso sin pensar en ilustrarlo, veía que el mar era negro, oscuro, denso, un pozo que lo traga todo».

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La culpa es (también) de los medios

La cuota de responsabilidades tiene su parte en los medios de comunicación. No es una cuestión exclusiva del bombardeo constante que ha restado valor e impacto a la noticia. Es que muchos medios se han sumado a la agenda más xenófoba de determinados gobierno y son correa de transmisión del rechazo.

«Muchos periodistas no solo se están lavando las manos sino que están azuzando el miedo», afirma Javier Gallego. «Estamos poniendo el peso de la culpa en quien no la tiene porque, sinceramente, en números no representan un problema serio para países como España. La inmigración ilegal que llega a todas las costas no es ni el 1% del total de la inmigración que llega a Europa».

Para el director de Carne Cruda, estamos ante uno de los mayores retos del periodismo actual. «Tampoco nos podemos rendir. Evidentemente, va a ser muy difícil que una sociedad se movilice en masa para acabar con el problema de los refugiados. Pero nos está empezando a afectar».

refugiados-mar

Además, Gallego incide en que el retrato distorsionado que se ofrece de los países de origen de esos refugiados no ayuda nada al entendimiento del fenómeno. «En Occidente, mostramos a muchos de esos países solo cuando hay conflictos. Enseñamos la cara más fanática de la religión, el terrorismo islámico o las grandes tragedias y desgracias. Nunca se muestra a la gente que vive en esos pueblos, que va al cine o al al parque infantil con los niños, que estudia o se enamora».

La receta del periodista pasa por informar sin apabullar. «Los medios tienen que dar la información suficiente acerca de este fenómeno sin planchar al espectador, porque se ve desbordado e incapaz de afrontar lo que se le viene encima. Es importante que los medios expliquen a la ciudadanía cómo actuar para luchar contra este problema».

refugiados-caras

Por ese motivo, se destinarán 3 euros de cada ejemplar vendido del libro a Médicos sin Fronteras. Los hermanos Gallego dicen que es una forma de ayudar económicamente a la causa pero, sobre todo, de que la gente sepa que hay instituciones que sí se están haciendo cargo del problema.

En un tiempo en el que todos los países pelean por la Antártida, resulta tremendamente irónico que nadie quiera hacerse responsable de lo que ocurre en el mar Mediterráneo. Mientras existen migrantes de Schrödinger, que ni sabemos si están muerto o no, ni nos importa, hoy las noticias hablarán de otras cosas. Hay fútbol esta tarde.

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El 22 de diciembre, miles de españoles seguían la lotería por la televisión o la radio. También murieron dos refugiados sin rostro, dos niños que trataban de cruzar el Mediterráneo en patera desde la playa de Tcharrana, en Marruecos.

«Unos supervivientes relatan que fallecieron en la playa, antes de subirse al bote, pero otros cuentan que habían muerto en el viaje y sus cadáveres fueron arrojados al mar», dice la crónica de El País. Ni siquiera hay acuerdo para escribir la historia de esos niños que ni eran, ni son, ni serán. Ni se sabe cómo murieron ni nadie pondrá demasiado interés en averiguarlo.

Cuando Javier Gallego ‘Crudo’, periodista y director de Carne Cruda, escribió un poema acerca de la tragedia cotidiana del Mediterráneo, recordó a las personas que ni eran, ni son, ni serán. Recordó su travesía, el hecho de que sobran en sus tierras de origen y en las que pretenden alcanzar y la desgracia de que lo único que les acoge con cariño es el fondo del mar. Ahí no molestan a nadie, parece.

Ahora, a ese poema le ha puesto imagen oscura y monocroma su hermano, Juan Gallego, pintor y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Como si nunca hubieran sido (Reservoir Books, 2018) es el nombre del poema y del cómic y es un doloroso relato del intervalo temporal que transcurre cuando nadie mira, en altamar, en medio de las sombras de la noche mediterránea.

Me costó escribir el poema pero sobre todo me ha costado más leer el cómic. Me ha parecido más doloroso cuando tiene las imágenes

Como explica Javier Gallego, «este cómic intenta que te pongas en el lugar del otro. Esto le podría haber pasado a tu abuelo, podría pasarte a ti mañana. El problema que tenemos es que creemos que no nos va a ocurrir a nosotros».

Como explica Javier Gallego, «este cómic intenta que te pongas en el lugar del otro. Esto le podría haber pasado a tu abuelo, podría pasarte a ti mañana. El problema que tenemos es que creemos que no nos va a ocurrir a nosotros».

Por eso, mientras los interiores de portadas del álbum muestras hirientes registros de fallecidos sin nombre, Juan Gallego ha puesto cara a las personas que tratan de cruzar el mar. «La despersonalización funciona. El momento en el que los problemas le ocurren al otro, es mucho más fácil dejarlo de lado y olvidarse de él. Es un mecanismo consciente».

refugiados-portada

Una cruzada contra la insensibilización

En 2019, un ciudadano cualquiera de este rudo mundo se desayuna con un asesinato machista, se toma el pincho de tortilla con una balacera en Ciudad Juárez y merienda té y pastas mientras un niño aparece flotando en una playa española. Ni un superhéroe emocional podría mantener la tensión sin buscar un mecanismo de defensa ante tanto dolor.

Por eso, cualquiera trataría de calzarse una armadura y aislarse del sufrimiento. Por una cuestión de supervivencia mundana. Por eso nos olvidamos de Aylan a los tres días de ver la foto de su cuerpo. Por eso, ni siquiera imaginamos cómo es el rostro de terror de un senegalés que trata de mantenerse a flote en el mar de Alborán.

«Es cierto que estamos insensibilizados porque todo esto está ocurriendo mientras estamos hablando y tenemos que seguir viviendo y hacer como que no pasa. Pero es verdad que yo, por el trabajo que tengo, y mi hermano porque tiene una sensibilidad social, somos personas a las que esto les afecta», explica el Gallego ‘Crudo’. «Escribí el poema porque necesitaba escribirlo y porque estaban pasando cosas que nos resbalan. Y yo no quiero que esto nos resbale».

refugiados-pescadores

La batalla contra la insensibilización se ha servido de la poesía y del dibujo para mantenerse latente. El cómic, su crudeza y su paleta de colores son una herramienta para romper las corazas de autodefensa. La costumbre hace callo y existe menos costumbre de conocer estas realidades a través de un soporte como el del libro ilustrado.

Para Javier, «un cómic es una manera de sensibilizar porque es una breve historia que te puede impactar en pocas páginas. Además, puede despertar la conciencia acerca de un problema en el que no habías reparado a través de la información».

El Mediterráneo es una fosa común en la que solucionamos un problema muy incómodo para todo el mundo

Por eso, Juan Gallego se zambulló con sus dibujos en la oscuridad de la noche a la hora de crear el universo de Como si nunca hubieran sido. «Creía que el blanco y negro le iba perfecto a esta historia. Yo tenía una obsesión porque el dibujo fuera agresivo y áspero, que fuera una cosa bastante rota de forma y que no fuera nada preciosista. Desde el primer momento en el que leí el el poema, incluso sin pensar en ilustrarlo, veía que el mar era negro, oscuro, denso, un pozo que lo traga todo».

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La culpa es (también) de los medios

La cuota de responsabilidades tiene su parte en los medios de comunicación. No es una cuestión exclusiva del bombardeo constante que ha restado valor e impacto a la noticia. Es que muchos medios se han sumado a la agenda más xenófoba de determinados gobierno y son correa de transmisión del rechazo.

«Muchos periodistas no solo se están lavando las manos sino que están azuzando el miedo», afirma Javier Gallego. «Estamos poniendo el peso de la culpa en quien no la tiene porque, sinceramente, en números no representan un problema serio para países como España. La inmigración ilegal que llega a todas las costas no es ni el 1% del total de la inmigración que llega a Europa».

Para el director de Carne Cruda, estamos ante uno de los mayores retos del periodismo actual. «Tampoco nos podemos rendir. Evidentemente, va a ser muy difícil que una sociedad se movilice en masa para acabar con el problema de los refugiados. Pero nos está empezando a afectar».

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Además, Gallego incide en que el retrato distorsionado que se ofrece de los países de origen de esos refugiados no ayuda nada al entendimiento del fenómeno. «En Occidente, mostramos a muchos de esos países solo cuando hay conflictos. Enseñamos la cara más fanática de la religión, el terrorismo islámico o las grandes tragedias y desgracias. Nunca se muestra a la gente que vive en esos pueblos, que va al cine o al al parque infantil con los niños, que estudia o se enamora».

La receta del periodista pasa por informar sin apabullar. «Los medios tienen que dar la información suficiente acerca de este fenómeno sin planchar al espectador, porque se ve desbordado e incapaz de afrontar lo que se le viene encima. Es importante que los medios expliquen a la ciudadanía cómo actuar para luchar contra este problema».

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Por ese motivo, se destinarán 3 euros de cada ejemplar vendido del libro a Médicos sin Fronteras. Los hermanos Gallego dicen que es una forma de ayudar económicamente a la causa pero, sobre todo, de que la gente sepa que hay instituciones que sí se están haciendo cargo del problema.

En un tiempo en el que todos los países pelean por la Antártida, resulta tremendamente irónico que nadie quiera hacerse responsable de lo que ocurre en el mar Mediterráneo. Mientras existen migrantes de Schrödinger, que ni sabemos si están muerto o no, ni nos importa, hoy las noticias hablarán de otras cosas. Hay fútbol esta tarde.

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  • Gran, gran y gran artículo. Al fin Yorokobu hace que me estremezca. Es triste lo que sucede con los inmigrantes y su lucha. Cómo bien dicen, creemos que nunca nos va a pasar y ojalá así sea.

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