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17 de marzo 2011    /   CREATIVIDAD
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Cómo arruinar la imagen de tu empresa gracias a un famoso

17 de marzo 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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¿OJ OK? ¡KO!
Tu empresa ya lo ha intentado por activa y por pasiva: publicidad exterior, página web de luxe, buzoneo en áreas urbanas, ruedas de prensa, premios literarios…pero sigue sin vender una escoba. Es cuestión de tiempo que en el brain storming alguien lance la idea: “¿Por qué no contratamos un famoso para que sea nuestra imagen?”.

Buena idea. ¿Sí?, ¿no? Depende. Para empezar los famosos andan de capa caída, según un reciente estudio: los espectadores tienden a recordar mejor los anuncios en los que NO aparece el famoso de turno que aquéllos en los que sí lo hace. Para seguir, los famosos cuestan dinero, a veces mucho dinero. Y para rematar, las celebridades son, por definición, díscolas, de modo que pueden convertirse en incontrolables para las marcas a las que ponen cara, cuando no directamente en un dolor de muelas.
¿Ejemplos? A cascoporro. A continuación un selecto grupo de famosos que estuvieron a punto de arruinar la imagen de la empresa que les contrató, ya fuera por su vida privada disoluta, bien por su incontinencia verbal:

Nacho Vigalondo vs El País



Vigalondo, visto por Cinefagos.
El director de “Cronocrímenes” comprobó en sus carnes que intoxicación etílica y Twitter no son el mejor combinado.
Planteamiento: El País había encargado a Vigalondo –exitoso blogger de Elpais.com desde hace años- la creación de la campaña “El País de mañana”, que dirigió y protagonizó.
Nudo: En un momento de (dudosa) inspiración, Vigalondo publicó en su Twitter el ya famoso “El Holocausto fue un montaje”, desliz que aprovecharon algunos de sus enemigos, infiltrados entre sus 50.000 seguidores, para montar una (demagógica) campaña de desprestigio del director.
Desenlace: Pusilánime y ultrasensible a la opinión pública, El País se bajó los pantalones hasta la imprenta y despidió a Vigalondo.

Gilbert Gottfried vs Aflac


El actor secundario Gottfried ha sido la última víctima de Twitter: “Japón es realmente avanzado. Ellos no van a la playa: la playa va a ellos”.
Planteamiento: Desde hace diez años el actor se encargaba de ponerle voz al “pato Aflac”, la mascota que se encarga de “dar la barrila a los posibles clientes” de la aseguradora de EEUU.
Nudo: En un arranque de verborrea, el actor soltó en Twitter el chiste que aparece arriba y otros dos de similar jaez haciendo chanza de la tragedia de Japón.
Desenlace: Gottfried fue despedido fulminantemente por su empleador. El hecho de que Aflac tenga el 75% de su negocio en Japón no ayudó precisamente a que las aguas volvieran a su cauce (¡uy!). El actor olvidó la fórmula matemática del humor postulada por Woody Allen: “Comedia = tragedia + tiempo”. Es decir, el chiste sobre Japón igual tendrá gracia dentro de diez años, no en el momento álgido del desastre.

Sánchez-Dragó vs Viajes Barceló


El siempre lenguaraz místico español creyó –erróneamente- que nadie iba a leer su libro de confesiones con Boadella.
Planteamiento: En un arrebato de creatividad, Viajes Barceló abrió una nueva línea de “viajes de autor”. El primer “guía VIP” sería el famoso escritor Fernando Sánchez-Dragó, que haría de Cicerone a 18 privilegiados que viajaran a Japón, a razón de 5.000 euros por cabeza.
Nudo: Un colaborador del Grupo Noticias localizó en un reciente libro de Dragó y Boadella un pasaje comprometedor, que no hace falta que reproduzca aquí (todos los detalles del “affaire Dragó” los cuenta Delia Rodríguez en Trending Topics).
Desenlace: Viajes Barceló canceló el safari de lolitas de Dragó en Japón y suspendió sine die la campaña de “viajes de autor”, de la que no queda rastro en su página web.

Michael Phelps vs Kellog


Los Frosted de verdad y la cáustica versión de Hidensneek.
Deportista, joven, exitoso, sano: Michael Phelps es la imagen ideal para vender cereales a los niños…Pues va a ser que no.
Planteamiento: ¿Qué se puede decir de Michael Phelps que no se sepa? Es el mejor nadador de todos los tiempos: un titán de la piscina. Eso lo saben marcas como Kellog, que asociaron su marca a la imagen de Phelps desde sus primeros éxitos, en los JJOO de Atenas 2004.
Nudo: Sucede que, además de ser un sireno, el de Baltimore también es humano y después de miles de kilómetros y cientos de medallas también le gusta darse una alegría de cuando en cuando. Por ejemplo, fumarse una cachimba de marihuana en una fiesta…
Desenlace: …Siempre que no esté en las inmediaciones un “amigo” cabrón, que te tome una foto y se la venda al mejor postor (el tabloide británico News of the World en este caso), provocando la estampida de Omega, Speedo y Kellog, en cuyas cajas de cereales aparecía la atlética estampa del nadador.

Kate Moss vs Chanel


Algo que Phelps debería aprender de Moss: si te pones de algo, que sea de alita de mosca.
Planteamiento: La supermodelo tocó fondo en 2005 cuando el diario Daily Mirror publicó fotos suyas en las que aparecía esnifando drogaína. En aquellos tiempos Moss mantenía una relación con otro célebre politoxicómano: Pete Doherty.
Nudo: H&M, Burberry y Chanel, entre otras firmas de moda, cancelaron sus contratos de imagen con la modelo. A finales de 2005 todo el mundo daba por muerta (profesionalmente) a Kate Moss.
Desenlace: Para pasmo de propios y extraños (y lección para el chavalerío), Moss resurgió de sus cenizas rápidamente y con mejora salarial. Al año siguiente, logró duplicar sus emolumentos, en parte gracias a la “visión estratégica” de su agente, Sarah Doukas, que dio una nueva dimensión a la frase “que hablen de ti, aunque sea bien”.


¿OJ OK? ¡KO!
Tu empresa ya lo ha intentado por activa y por pasiva: publicidad exterior, página web de luxe, buzoneo en áreas urbanas, ruedas de prensa, premios literarios…pero sigue sin vender una escoba. Es cuestión de tiempo que en el brain storming alguien lance la idea: “¿Por qué no contratamos un famoso para que sea nuestra imagen?”.

Buena idea. ¿Sí?, ¿no? Depende. Para empezar los famosos andan de capa caída, según un reciente estudio: los espectadores tienden a recordar mejor los anuncios en los que NO aparece el famoso de turno que aquéllos en los que sí lo hace. Para seguir, los famosos cuestan dinero, a veces mucho dinero. Y para rematar, las celebridades son, por definición, díscolas, de modo que pueden convertirse en incontrolables para las marcas a las que ponen cara, cuando no directamente en un dolor de muelas.
¿Ejemplos? A cascoporro. A continuación un selecto grupo de famosos que estuvieron a punto de arruinar la imagen de la empresa que les contrató, ya fuera por su vida privada disoluta, bien por su incontinencia verbal:

Nacho Vigalondo vs El País



Vigalondo, visto por Cinefagos.
El director de “Cronocrímenes” comprobó en sus carnes que intoxicación etílica y Twitter no son el mejor combinado.
Planteamiento: El País había encargado a Vigalondo –exitoso blogger de Elpais.com desde hace años- la creación de la campaña “El País de mañana”, que dirigió y protagonizó.
Nudo: En un momento de (dudosa) inspiración, Vigalondo publicó en su Twitter el ya famoso “El Holocausto fue un montaje”, desliz que aprovecharon algunos de sus enemigos, infiltrados entre sus 50.000 seguidores, para montar una (demagógica) campaña de desprestigio del director.
Desenlace: Pusilánime y ultrasensible a la opinión pública, El País se bajó los pantalones hasta la imprenta y despidió a Vigalondo.

Gilbert Gottfried vs Aflac


El actor secundario Gottfried ha sido la última víctima de Twitter: “Japón es realmente avanzado. Ellos no van a la playa: la playa va a ellos”.
Planteamiento: Desde hace diez años el actor se encargaba de ponerle voz al “pato Aflac”, la mascota que se encarga de “dar la barrila a los posibles clientes” de la aseguradora de EEUU.
Nudo: En un arranque de verborrea, el actor soltó en Twitter el chiste que aparece arriba y otros dos de similar jaez haciendo chanza de la tragedia de Japón.
Desenlace: Gottfried fue despedido fulminantemente por su empleador. El hecho de que Aflac tenga el 75% de su negocio en Japón no ayudó precisamente a que las aguas volvieran a su cauce (¡uy!). El actor olvidó la fórmula matemática del humor postulada por Woody Allen: “Comedia = tragedia + tiempo”. Es decir, el chiste sobre Japón igual tendrá gracia dentro de diez años, no en el momento álgido del desastre.

Sánchez-Dragó vs Viajes Barceló


El siempre lenguaraz místico español creyó –erróneamente- que nadie iba a leer su libro de confesiones con Boadella.
Planteamiento: En un arrebato de creatividad, Viajes Barceló abrió una nueva línea de “viajes de autor”. El primer “guía VIP” sería el famoso escritor Fernando Sánchez-Dragó, que haría de Cicerone a 18 privilegiados que viajaran a Japón, a razón de 5.000 euros por cabeza.
Nudo: Un colaborador del Grupo Noticias localizó en un reciente libro de Dragó y Boadella un pasaje comprometedor, que no hace falta que reproduzca aquí (todos los detalles del “affaire Dragó” los cuenta Delia Rodríguez en Trending Topics).
Desenlace: Viajes Barceló canceló el safari de lolitas de Dragó en Japón y suspendió sine die la campaña de “viajes de autor”, de la que no queda rastro en su página web.

Michael Phelps vs Kellog


Los Frosted de verdad y la cáustica versión de Hidensneek.
Deportista, joven, exitoso, sano: Michael Phelps es la imagen ideal para vender cereales a los niños…Pues va a ser que no.
Planteamiento: ¿Qué se puede decir de Michael Phelps que no se sepa? Es el mejor nadador de todos los tiempos: un titán de la piscina. Eso lo saben marcas como Kellog, que asociaron su marca a la imagen de Phelps desde sus primeros éxitos, en los JJOO de Atenas 2004.
Nudo: Sucede que, además de ser un sireno, el de Baltimore también es humano y después de miles de kilómetros y cientos de medallas también le gusta darse una alegría de cuando en cuando. Por ejemplo, fumarse una cachimba de marihuana en una fiesta…
Desenlace: …Siempre que no esté en las inmediaciones un “amigo” cabrón, que te tome una foto y se la venda al mejor postor (el tabloide británico News of the World en este caso), provocando la estampida de Omega, Speedo y Kellog, en cuyas cajas de cereales aparecía la atlética estampa del nadador.

Kate Moss vs Chanel


Algo que Phelps debería aprender de Moss: si te pones de algo, que sea de alita de mosca.
Planteamiento: La supermodelo tocó fondo en 2005 cuando el diario Daily Mirror publicó fotos suyas en las que aparecía esnifando drogaína. En aquellos tiempos Moss mantenía una relación con otro célebre politoxicómano: Pete Doherty.
Nudo: H&M, Burberry y Chanel, entre otras firmas de moda, cancelaron sus contratos de imagen con la modelo. A finales de 2005 todo el mundo daba por muerta (profesionalmente) a Kate Moss.
Desenlace: Para pasmo de propios y extraños (y lección para el chavalerío), Moss resurgió de sus cenizas rápidamente y con mejora salarial. Al año siguiente, logró duplicar sus emolumentos, en parte gracias a la “visión estratégica” de su agente, Sarah Doukas, que dio una nueva dimensión a la frase “que hablen de ti, aunque sea bien”.

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Opiniones 38
  • Uno más:
    Planteamiento: fichas a un brillante gestor para dirigir tu empresa municipal de transportes.
    Nudo: el brillante gestor niega la existencia del transporte municipal mismo (tal vez alguien metió en su cabeza una idea: «Estás esperando un metro. No sabes donde ese metro va a llevarte, pero no te importa, porque estaréis juntos (Espe y tú)»).
    Desenlace: el brillante gestor se hace famoso ipso-facto.. pero no pasa nada.
    Epílogo: A ver qué hago yo ahora con los 50 metrobuses que compré pa ahorrarme 10 céntimos.

  • No la cosa fue mucho más simple que lo que afirmas ahí, y lo se de primera mano. Metio la pata, la gente en twitter le dijo que no era correcto el chiste y empezo a insultar a los que le recriminaban en vez de pedir disculpas desde el primer momento, lo hizo mucho después. No es tanto lo que dijo como la actitud que mantuvo en twitter, y lo que puedo asegurar que no era una campaña organizada porque el caso lo conozco de primera mano. Simplemente Vigalondo se comporto prepotentemente, ese fue su error no el chiste en sí que por supuesto era de dudoso gusto. Y no es que El País se bajara los pantalones, es que hay cosas que no pueden empañar una campaña, se iba hablar más de los nazis que del producto de El País.

  • Me ha encantado vuestra recopilación. Algunos casos la verdad es que no tienen desperdicio. El de Moss, resurgiendo de sus cenizas cual ave Fenix, es digno de estudio.

  • Un artículo redondo, para reflexionar y analizar uno a uno los caso.
    Hoy un cliente nos ha pedido que «le demos notoriedad a su marca con la imagen de un famoso» creo que le voy a leer vuestro artículo a ver que decide.

    • Eduardo, no le leas tonterias a tu cliente, no sea que se lo pida a otra agencia. Bien elegidos, funcionan bastante bien. Nosotros estamos encantados, siempre que te asesores bien, claro esta.

  • Eduardo, no escuches estupideces de la competencia. Los famosos no sólo no funcionan (mira el enlace del artículo) sino que utilizarlos es moralmente reprobable: incrementan el precio del producto final a costa de unos consumidores depauperados, que siguen aumentando las arcas de los pudientes. La publicidad con famosos es un Robin Hood invertido (no quiero decir marica, sino opuesto): quita a los pobres para darselo a los ricos.

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