7 de enero 2014    /   BUSINESS
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Cómo beber cerveza artesanal de barril sin levantarte del sofá de casa

7 de enero 2014    /   BUSINESS     por          
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“¡Mesero!, traiga una cerveza artesanal de barril danesa al sofá de mi casa en Ciudad de México”. Con algo así soñaban Pedro Pablo Rodríguez y José Antero, dos jóvenes mexicanos que antes de definirse como ingeniero electrónico y comerciante, responden: “amantes de la cerveza”.

Al final pensaron que su anhelo no tendría por qué reducirse a lo onírico. Ellos mismos lo materializarían. Growlers es una nueva empresa que quiere “cambiar la forma de comprar y de tomar cerveza en México y en el mundo”, dice Rodríguez. Para eso, su apuesta es un espacio en la red donde ofertan varios tipos de ellas. Todas artesanales, frescas, de barril y acompañadas de detalladas explicaciones sobre su origen, sus características o su ‘modo de empleo’. “De cada cerveza hay que saber cómo servirla, cómo tomarla o por cuál empezar cuando pruebas con un tipo que antes no habías degustado. Es decir, tratamos de dar una información sobre ellas con el propósito de cambiar el concepto de lo que es tomar cerveza”. Una vez elegido el brebaje a conciencia, ellos se encargan de llevarlo “hasta la puerta de tu casa”.

“Tratamos de que sean cervezas locales, de la misma región donde las vendemos, así queremos apoyar al comercio local. Nos cuidamos de seleccionar el producto y acudir directamente a las cervecerías para evitar el tiempo de anaquel de la cerveza de botella. Así podemos llevar cerveza fresca de las mejores cervecerías artesanales de México”. Lo de que quieran apoyar el comercio autóctono no quiere decir que no dispongan de marcas de fuera. “También las ofertamos si tienen un importador aquí en México”.

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Las condiciones sine qua non es que sean embarriladas, que no sean productos industrializados, y que ellos mismos las den el visto bueno. “En México, por ejemplo, pocos bares tienen cerveza de barril. Y las marcas artesanales muchas veces se hacen difíciles de conseguir en las tiendas. El mercado se lo reparten entre los dos grandes grupos cerveceros del país, Modelo y Cuauhtémoc”, cuenta el emprendedor. “Nosotros, que somos unos apasionados de la cerveza, sabemos que la cerveza artesanal de barril es la mejor porque es más fresca, tiene más sabor y no está pasteurizada. Y creemos que el producto artesanal es una gran alternativa a los productos de fábrica de las grandes compañías. Antes de vender nuestras cervezas  probamos el barril, y si no nos gusta o le encontramos algún defecto, no las repartimos y devolvemos el dinero”.

Su cebada llega hasta los domicilios envasada en unas botellas de medio galón (1,9 litros). De hecho, el nombre de la compañía se lo debe a esas vasijas. “El growler era un recipiente de finales del siglo XIX utilizado en Europa para portar cerveza desde los pubs o las fábricas. Era una simple cubeta metálica que permitía almacenar cerveza fresca en los hogares o para las reuniones con los amigos”, apunta Rodríguez.

El proyecto empezó en Guadalajara hace cinco meses y hace dos que también funciona en Cuidad de México, pero tienen intenciones de expandirse al resto del país. “La respuesta ha sido muy positiva. En este poco tiempo ya hemos vendido unos 1000 litros en más de 400 pedidos”, explica, “esperamos que pronto podamos ampliar el proyecto a todo el país y al extranjero. Sudamérica nos llama mucho la atención. Chile, Perú, Colombia, Argentina… Cualquiera. ¿A quién no le gusta disfrutar de una buena cerveza?”.

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“¡Mesero!, traiga una cerveza artesanal de barril danesa al sofá de mi casa en Ciudad de México”. Con algo así soñaban Pedro Pablo Rodríguez y José Antero, dos jóvenes mexicanos que antes de definirse como ingeniero electrónico y comerciante, responden: “amantes de la cerveza”.

Al final pensaron que su anhelo no tendría por qué reducirse a lo onírico. Ellos mismos lo materializarían. Growlers es una nueva empresa que quiere “cambiar la forma de comprar y de tomar cerveza en México y en el mundo”, dice Rodríguez. Para eso, su apuesta es un espacio en la red donde ofertan varios tipos de ellas. Todas artesanales, frescas, de barril y acompañadas de detalladas explicaciones sobre su origen, sus características o su ‘modo de empleo’. “De cada cerveza hay que saber cómo servirla, cómo tomarla o por cuál empezar cuando pruebas con un tipo que antes no habías degustado. Es decir, tratamos de dar una información sobre ellas con el propósito de cambiar el concepto de lo que es tomar cerveza”. Una vez elegido el brebaje a conciencia, ellos se encargan de llevarlo “hasta la puerta de tu casa”.

“Tratamos de que sean cervezas locales, de la misma región donde las vendemos, así queremos apoyar al comercio local. Nos cuidamos de seleccionar el producto y acudir directamente a las cervecerías para evitar el tiempo de anaquel de la cerveza de botella. Así podemos llevar cerveza fresca de las mejores cervecerías artesanales de México”. Lo de que quieran apoyar el comercio autóctono no quiere decir que no dispongan de marcas de fuera. “También las ofertamos si tienen un importador aquí en México”.

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Las condiciones sine qua non es que sean embarriladas, que no sean productos industrializados, y que ellos mismos las den el visto bueno. “En México, por ejemplo, pocos bares tienen cerveza de barril. Y las marcas artesanales muchas veces se hacen difíciles de conseguir en las tiendas. El mercado se lo reparten entre los dos grandes grupos cerveceros del país, Modelo y Cuauhtémoc”, cuenta el emprendedor. “Nosotros, que somos unos apasionados de la cerveza, sabemos que la cerveza artesanal de barril es la mejor porque es más fresca, tiene más sabor y no está pasteurizada. Y creemos que el producto artesanal es una gran alternativa a los productos de fábrica de las grandes compañías. Antes de vender nuestras cervezas  probamos el barril, y si no nos gusta o le encontramos algún defecto, no las repartimos y devolvemos el dinero”.

Su cebada llega hasta los domicilios envasada en unas botellas de medio galón (1,9 litros). De hecho, el nombre de la compañía se lo debe a esas vasijas. “El growler era un recipiente de finales del siglo XIX utilizado en Europa para portar cerveza desde los pubs o las fábricas. Era una simple cubeta metálica que permitía almacenar cerveza fresca en los hogares o para las reuniones con los amigos”, apunta Rodríguez.

El proyecto empezó en Guadalajara hace cinco meses y hace dos que también funciona en Cuidad de México, pero tienen intenciones de expandirse al resto del país. “La respuesta ha sido muy positiva. En este poco tiempo ya hemos vendido unos 1000 litros en más de 400 pedidos”, explica, “esperamos que pronto podamos ampliar el proyecto a todo el país y al extranjero. Sudamérica nos llama mucho la atención. Chile, Perú, Colombia, Argentina… Cualquiera. ¿A quién no le gusta disfrutar de una buena cerveza?”.

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