28 de enero 2020    /   IDEAS
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Cómo cazar bulos y cómo desmentirlos

28 de enero 2020    /   IDEAS     por          
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Acabó la era de la credulidad infinita y empezó la era de la desconfianza total. La época de «es verdad porque ha salido en la tele» ha dado paso a «todo es mentira». 

Antes se daba por hecho que la información era rigurosa. Ahora impera el escepticismo en este cacao de noticias, memes, bulos, manipulación, desinformación, titulares a gritos, programas de política-espectáculo y mensajes de medio pelo en WhatsApp. 

Es tal el recelo y la hartura que hoy muchos deciden si una información es veraz en función de un solo factor: estar de acuerdo con ella. Mario Tascón, fundador de Prodigioso Volcán y presidente de la Fundéu, lo explicó con una viñeta en la que una mujer pregunta:

—¿Cuándo sabes si una noticia es verdad?

Y su pareja le responde:

—Cuando estoy de acuerdo.

La desinformación no es un fenómeno nuevo; es eterno. Tascón lo mostró con un bulo que se hizo muy famoso en la España del siglo XVIII. En aquellos días estaban fascinados con el monstruo de Tagua Tagua. En los periódicos hablaban de un animal siniestro dotado de dos colas: una, llena de anillos para atrapar a sus presas, y otra, con una flecha para matarlas. Contaban que lo encontraron en las Américas y que de allí lo trajeron a Cádiz. Tan misterioso y espeluznante era el suceso que llegó hasta la prensa de París. 

A todo el mundo le encantaba hablar de aquella criatura extraordinaria. Apareció en los periódicos y fue conversación de tabernas por el mismo motivo que triunfa hoy la desinformación: «Es una historia que la gente se quiere creer. Las mejores historias merecen el mayor de los escepticismos. Es importante tener esto siempre en la cabeza», dijo Tascón en la sesión Así funcionan los bulos (fake news), que organizó Prodigioso Volcán por el Día del Periodista.

tagua tagua

Tampoco es un descubrimiento actual que, entre las noticias, haya mentiras, relatos que solo son media verdad o que son verdad y media, como decía Karl Kraus. En el siglo XV las llamaban falsas nuevas, indicó Tascón, y hoy también se las puede nombrar como infundios, insidias, posverdad, truchos…

El presidente de la Fundéu habló de las fábricas de mentiras. Es algo ya tan común, tan evidente y quizá tan blanqueado que hasta se anuncian con alegría. «Vi una noticia en BuzzFeedNews que decía que una empresa de relaciones públicas vende mentiras», dijo Tascón. 

cazar bulos
«Una firma promete “usar cada herramienta y sacar todo el provecho posible para cambiar la realidad en función de los deseos de nuestros clientes”».

No es de extrañar que este escenario haya llevado a la idea generalizada de que se miente más que se habla. O peor aún: como dice Noam Chomsky, «nadie cree ya en los hechos».

Las técnicas de manipulación están mejor diseñadas y pulidas que nunca. Las palabras se han convertido en armas y la propaganda ha adquirido el nivel de «guerra lingüística». Así lo describe un artículo de The Guardian que citó Tascón.

En Prodigioso Volcán han analizado algunas de las técnicas más habituales para falsear la verdad y lo han publicado en este vídeo para Levanta la cabeza.

Las siete formas que describen para falsear los hechos son:

  1. Contenido inventado
  2. Contenido impostor
  3. Contenido manipulado
  4. Contexto falso
  5. Omisión de contenido
  6. Conexión falsa
  7. Sátira o parodia

El peligro de la desinformación es que corre más rápido que la información. «Es más probable que la información de baja calidad se haga viral. Las imágenes descuidadas, las manipulaciones fotográficas, los materiales auténticos descontextualizados, los vídeos de políticos modificados, las noticias falsas desde sitios impostores… Todo esto suele circular más que la información real», dijo Tascón, citando un estudio de la revista Nature.

Avala este dato una investigación más. «Las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidades de ser retuiteadas», añadió. ¿Por qué? «Porque son percibidas como más novedosas y porque provocan temor o indignación».

Para destruir los bulos y restablecer los datos verídicos, Mario Tascón propuso utilizar el sándwich de Lakoff: 

Recordó que «todos somos público manipulable» y señaló que hay mucha desinformación que se delata por sí misma. Por ejemplo, esas llamadas de atención a gritos tipo «Esto no lo verás en los medios». Esa es la fórmula utilizada en uno de los bulos más famosos de los últimos años: el de la ya célebre Montaña García. 

Acabó la era de la credulidad infinita y empezó la era de la desconfianza total. La época de «es verdad porque ha salido en la tele» ha dado paso a «todo es mentira». 

Antes se daba por hecho que la información era rigurosa. Ahora impera el escepticismo en este cacao de noticias, memes, bulos, manipulación, desinformación, titulares a gritos, programas de política-espectáculo y mensajes de medio pelo en WhatsApp. 

Es tal el recelo y la hartura que hoy muchos deciden si una información es veraz en función de un solo factor: estar de acuerdo con ella. Mario Tascón, fundador de Prodigioso Volcán y presidente de la Fundéu, lo explicó con una viñeta en la que una mujer pregunta:

—¿Cuándo sabes si una noticia es verdad?

Y su pareja le responde:

—Cuando estoy de acuerdo.

La desinformación no es un fenómeno nuevo; es eterno. Tascón lo mostró con un bulo que se hizo muy famoso en la España del siglo XVIII. En aquellos días estaban fascinados con el monstruo de Tagua Tagua. En los periódicos hablaban de un animal siniestro dotado de dos colas: una, llena de anillos para atrapar a sus presas, y otra, con una flecha para matarlas. Contaban que lo encontraron en las Américas y que de allí lo trajeron a Cádiz. Tan misterioso y espeluznante era el suceso que llegó hasta la prensa de París. 

A todo el mundo le encantaba hablar de aquella criatura extraordinaria. Apareció en los periódicos y fue conversación de tabernas por el mismo motivo que triunfa hoy la desinformación: «Es una historia que la gente se quiere creer. Las mejores historias merecen el mayor de los escepticismos. Es importante tener esto siempre en la cabeza», dijo Tascón en la sesión Así funcionan los bulos (fake news), que organizó Prodigioso Volcán por el Día del Periodista.

tagua tagua

Tampoco es un descubrimiento actual que, entre las noticias, haya mentiras, relatos que solo son media verdad o que son verdad y media, como decía Karl Kraus. En el siglo XV las llamaban falsas nuevas, indicó Tascón, y hoy también se las puede nombrar como infundios, insidias, posverdad, truchos…

El presidente de la Fundéu habló de las fábricas de mentiras. Es algo ya tan común, tan evidente y quizá tan blanqueado que hasta se anuncian con alegría. «Vi una noticia en BuzzFeedNews que decía que una empresa de relaciones públicas vende mentiras», dijo Tascón. 

cazar bulos
«Una firma promete “usar cada herramienta y sacar todo el provecho posible para cambiar la realidad en función de los deseos de nuestros clientes”».

No es de extrañar que este escenario haya llevado a la idea generalizada de que se miente más que se habla. O peor aún: como dice Noam Chomsky, «nadie cree ya en los hechos».

Las técnicas de manipulación están mejor diseñadas y pulidas que nunca. Las palabras se han convertido en armas y la propaganda ha adquirido el nivel de «guerra lingüística». Así lo describe un artículo de The Guardian que citó Tascón.

En Prodigioso Volcán han analizado algunas de las técnicas más habituales para falsear la verdad y lo han publicado en este vídeo para Levanta la cabeza.

Las siete formas que describen para falsear los hechos son:

  1. Contenido inventado
  2. Contenido impostor
  3. Contenido manipulado
  4. Contexto falso
  5. Omisión de contenido
  6. Conexión falsa
  7. Sátira o parodia

El peligro de la desinformación es que corre más rápido que la información. «Es más probable que la información de baja calidad se haga viral. Las imágenes descuidadas, las manipulaciones fotográficas, los materiales auténticos descontextualizados, los vídeos de políticos modificados, las noticias falsas desde sitios impostores… Todo esto suele circular más que la información real», dijo Tascón, citando un estudio de la revista Nature.

Avala este dato una investigación más. «Las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidades de ser retuiteadas», añadió. ¿Por qué? «Porque son percibidas como más novedosas y porque provocan temor o indignación».

Para destruir los bulos y restablecer los datos verídicos, Mario Tascón propuso utilizar el sándwich de Lakoff: 

Recordó que «todos somos público manipulable» y señaló que hay mucha desinformación que se delata por sí misma. Por ejemplo, esas llamadas de atención a gritos tipo «Esto no lo verás en los medios». Esa es la fórmula utilizada en uno de los bulos más famosos de los últimos años: el de la ya célebre Montaña García. 

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Opiniones 1
  • Pues habrá que seguir insistiendo, por eso son tan necesarios estos artículos. Por desgracia la viñeta inicial puede extrapolarse porque mucha gente, sin necesidad de estar de acuerdo con una noticia, la «compra» como verdadera si le sirve para reafirmar sus prejuicios. Probablemente esto, como bien señala el artículo, ha ocurrido siempre en mayor o menor medida; lo que ocurre es que hoy asistimos a un retroceso en relación con cuestiones ya superadas y aceptadas mayoritariamente. Hoy vemos a gente que, amparada por la notoriedad que tiene -en redes sociales, por ejemplo- no duda en cuestionar asuntos que no conoce en absoluto sin aportar ninguna prueba, simplemente trasladando a la «otra parte» la carga de la prueba para convencerse.
    Creo que el sándwich de Lakoff es un mecanismo útil para luchar contra este problema.

  • Comentarios cerrados.

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