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11 de julio 2012    /   DIGITAL
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Cómo convertir tus sueños en un café

11 de julio 2012    /   DIGITAL     por          
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Los sueños no se quedan en la cama. La Historia cuenta que muchos saltaron del colchón y se convirtieron en poemas, pinturas, películas… Incluso en hallazgos científicos. Dice el diseñador interactivo Vincent Olislagers que, “los sueños, mediante esas obras, se convirtieron en algo material”. Pero el investigador pretende llegar “un paso más allá” y ”averiguar si la representación física de los sueños puede ayudar a las personas a interpretarlos de una nueva forma”.

Olislagers leyó un día en un ensayo científico que las personas rara vez recuerdan un olor o un sabor en un sueño. Como si los sentidos del gusto y el olfato se congelaran en la vida onírica. El diseñador quería comprobarlo. Lo investigó en un grupo de individuos y “la hipótesis se confirmó”. “Los sujetos del estudio dijeron que no podían recordar ningún olor ni sabor de sus sueños”, revela. “Sin embargo, podían describir en detalle el color y la forma de la comida con la que habían soñado. Esta observación me inspiró para crear un dispositivo que proporcionara olor y sabor a los sueños”.

El autor del proyecto Phantom Physicalizations, Reinterpreting Dreams Thruough Physical Representation diseñó dos prototipos que convierten los sueños en algo físico. Un molinillo de café y un dispositivo que se asemeja a lo que sería una “lámpara de lava”.

El molinillo hace una mezcla en función de cuatro señales corporales obtenidas del sueño de un individuo: ritmo cardiaco, respiración, temperatura corporal y movimientos del cuerpo. Una especie de cinturón dotado de sensores recoge estos datos durante toda la fase del sueño y, cuando el individuo despierta, envía la información a través de wifi al dispositivo. La mezcla de los distintos tipos de cafés y el tipo de molido se hace en función de estos datos y, además, en ocasiones, se añaden ingredientes como canela, cacao, vainilla o cáscara de naranja seca.

La lámpara de lava contiene un líquido que va cambiando de forma y de color en función de estos cuatro indicadores corporales.

El proyecto, desarrollado en Medea (Universidad de Malmö), tiene como propósito llevar los sueños a un plano más tangible que solo el de las ideas. El holandés quiere traducir los mensajes oníricos a un lenguaje de olor y sabor a café.

El investigador está convencido de que “los sueños influyen decisivamente en nuestras vidas”. Para constatarlo realizó un estudio en la Universidad Malmö Högskola y descubrió que la vida onírica influye notablemente en la creatividad de las personas y ayuda a resolver problemas cotidianos.

“La mayoría de los productos que se ofrecen hoy tratan de satisfacer alguna necesidad pragmática”, apunta el diseñador interactivo. “Mi propósito es explorar cómo la tecnología no solo sirve para proporcionar una nueva funcionalidad. También puede hacer nuestra vida más agradable. Puede ayudarnos a pensar, a reflexionar y a expresarnos. El molinillo de café es un intento de reflejar las necesidades individuales. Los sueños definen quién es realmente una persona”.

“En mi investigación descubrí que los humanos interpretamos los sueños de forma muy diferente. Algunos sujetos hablaban de experiencias religiosas y otros hacían interpretaciones más físicas”, continúa. “La materialización de los sueños que hace el molinillo de café es lo suficientemente abstracto como para permitir que cada persona cree su propio código de interpretación. Después de usar el dispositivo durante un tiempo, el usuario puede reconocer olores y sabores, y empezar a atribuirle significados personales en función de lo que esté ocurriendo en su vida. Es el usuario quien decide el significado de cada olor a café y el mensaje que quiere darle su sueño”.

Los sueños no se quedan en la cama. La Historia cuenta que muchos saltaron del colchón y se convirtieron en poemas, pinturas, películas… Incluso en hallazgos científicos. Dice el diseñador interactivo Vincent Olislagers que, “los sueños, mediante esas obras, se convirtieron en algo material”. Pero el investigador pretende llegar “un paso más allá” y ”averiguar si la representación física de los sueños puede ayudar a las personas a interpretarlos de una nueva forma”.

Olislagers leyó un día en un ensayo científico que las personas rara vez recuerdan un olor o un sabor en un sueño. Como si los sentidos del gusto y el olfato se congelaran en la vida onírica. El diseñador quería comprobarlo. Lo investigó en un grupo de individuos y “la hipótesis se confirmó”. “Los sujetos del estudio dijeron que no podían recordar ningún olor ni sabor de sus sueños”, revela. “Sin embargo, podían describir en detalle el color y la forma de la comida con la que habían soñado. Esta observación me inspiró para crear un dispositivo que proporcionara olor y sabor a los sueños”.

El autor del proyecto Phantom Physicalizations, Reinterpreting Dreams Thruough Physical Representation diseñó dos prototipos que convierten los sueños en algo físico. Un molinillo de café y un dispositivo que se asemeja a lo que sería una “lámpara de lava”.

El molinillo hace una mezcla en función de cuatro señales corporales obtenidas del sueño de un individuo: ritmo cardiaco, respiración, temperatura corporal y movimientos del cuerpo. Una especie de cinturón dotado de sensores recoge estos datos durante toda la fase del sueño y, cuando el individuo despierta, envía la información a través de wifi al dispositivo. La mezcla de los distintos tipos de cafés y el tipo de molido se hace en función de estos datos y, además, en ocasiones, se añaden ingredientes como canela, cacao, vainilla o cáscara de naranja seca.

La lámpara de lava contiene un líquido que va cambiando de forma y de color en función de estos cuatro indicadores corporales.

El proyecto, desarrollado en Medea (Universidad de Malmö), tiene como propósito llevar los sueños a un plano más tangible que solo el de las ideas. El holandés quiere traducir los mensajes oníricos a un lenguaje de olor y sabor a café.

El investigador está convencido de que “los sueños influyen decisivamente en nuestras vidas”. Para constatarlo realizó un estudio en la Universidad Malmö Högskola y descubrió que la vida onírica influye notablemente en la creatividad de las personas y ayuda a resolver problemas cotidianos.

“La mayoría de los productos que se ofrecen hoy tratan de satisfacer alguna necesidad pragmática”, apunta el diseñador interactivo. “Mi propósito es explorar cómo la tecnología no solo sirve para proporcionar una nueva funcionalidad. También puede hacer nuestra vida más agradable. Puede ayudarnos a pensar, a reflexionar y a expresarnos. El molinillo de café es un intento de reflejar las necesidades individuales. Los sueños definen quién es realmente una persona”.

“En mi investigación descubrí que los humanos interpretamos los sueños de forma muy diferente. Algunos sujetos hablaban de experiencias religiosas y otros hacían interpretaciones más físicas”, continúa. “La materialización de los sueños que hace el molinillo de café es lo suficientemente abstracto como para permitir que cada persona cree su propio código de interpretación. Después de usar el dispositivo durante un tiempo, el usuario puede reconocer olores y sabores, y empezar a atribuirle significados personales en función de lo que esté ocurriendo en su vida. Es el usuario quien decide el significado de cada olor a café y el mensaje que quiere darle su sueño”.

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