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Cómo escribir una obra de teatro

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«Escribir una obra de teatro es, ante todo, una aventura de la mente». Eugene Ionesco

 

Una aventura que en nuestros días necesitamos más que nunca. ¿Cómo adentrarse en la aventura? ¿Sin pensarlo? ¿Siguiendo un plan?

Incluso el aventurero más osado emprende el camino con una brújula, una cantimplora, un sombrero… y un mapa o carta de navegación; no para repetir los pasos sino para ir más lejos.

Podemos tomar como mapas los episodios de Escenario O (Ya disponible en HBO España):

 

Encontrar una idea

 El punto de partida puede ser una cita célebre, una canción, una escena de la calle o un personaje pintoresco. Otras veces queremos dar forma a nuestros deseos, miedos, esperanzas o a nuestro desencanto. En cualquier caso, una obra de teatro debe tener un conflicto o encerrar un misterio.

Sería inadecuado adaptar un material como el relato El verano del cometa, escrito por Ray Bradbury. El cuento describe las sensaciones de un grupo de personas cuando un cohete vuela cerca de sus cabezas. Esta historia no tiene conflictos ni misterios.

Sí podemos tomar el relato como punto de partida y preguntarnos:

  •   ¿Cómo eran los personajes antes de convertirse en testigos del vuelo?
  •   ¿El vuelo provoca cambios emocionales o físicos en los personajes?
  •   ¿Estos cambios crean conflictos entre ellos?

 

¿Qué son los conflictos?

Hay dos tipos de conflictos principales:

– Un personaje tiene un propósito y encuentra la oposición de los otros o las circunstancias:

  • Una hermana quiere destruir a la otra en Hermanas.
  • En Mammón, dos dramaturgos juegan al póker para financiar una obra de teatro.
  • En Los Mariachis, un político corrupto busca la redención.
  • Una hermana quiere destruir a la otra en Hermanas.
  • En Mammón, dos dramaturgos juegan al póker para financiar una obra de teatro.
  • En Los Mariachis, un político corrupto busca la redención.
  • En Juicio a una zorra, Helena de Esparta quiere demostrar a un jurado popular que ella no es culpable de la guerra de Troya. 
  • En Vania, unos personajes aman a otros, pero no son correspondidos.

– Un personaje no quiere ni busca nada, pero otros personajes lo meten en problemas o le plantean un misterio:

  • En Todo el tiempo del mundo, el protagonista recibe la visita de personajes de su pasado y de su futuro que traen informaciones desconcertantes.

 

¿Cómo dar forma a las ideas?

La idea para una obra de teatro puede aparecer clara en la mente de manera que toma forma con unas sesiones de escritura. Pero esto es raro.  

Con frecuencia comenzamos con una sensación o una frase del tipo:

«¿Cómo puede un político corrupto justificar sus actos?».   

Una frase como la anterior podría haber inspirado a Pablo Remón en la escritura de Los mariachis. Alrededor de la frase nos hacemos preguntas. Por ejemplo:

¿Qué robó o estafó el político?
¿Cómo lo pillaron?
¿Cómo vivió el día que lo descubrieron?
¿Qué hizo después?

Las respuestas a las frases pueden acabar convirtiéndose en escenas.

 

 

Si visualizamos las escenas, quizá conviene comenzar con un esquema básico sobre lo que ocurrirá, a grandes rasgos. Por ejemplo:

 

Historias con un único personaje

 Si nuestros personajes viajan a ciudades fastuosas, conocen a cientos de personas, tienen aliados y enemigos con superpoderes y son protagonistas o testigos de grandes batallas, ¿cómo trasladamos esto a un escenario? Centrar la obra en un monólogo puede ser una buena idea.

Juicio a una zorra, escrita por Miguel del Arco, es un buen ejemplo: en un café-teatro, Helena de Esparta relata su vida desde la infancia hasta su condena a la «eterna decrepitud», pasando por la guerra de Troya. (Un camarero la presenta, pero este personaje es irrelevante).

Para escribir una obra con un solo personajes debemos desarrollar:

      Un relato en primera persona, recordando que debe ser fácil para el oído del público. 

      Centrarnos en los hechos y eludir las descripciones, salvo que estas sean necesarias como en este caso: «Yo había oído que los troyanos eran muy guapos. Altos, rubios, vestidos con esos mantos bordados en oro. Haciendo ostentación de la riqueza troyana. Paris era… Paris era el hombre más guapo que yo había visto jamás». Aquí, las palabras de Helena ayudan a visualizar a los troyanos y subraya que, entre ellos, Paris era el más guapo.

      Preferir las palabras concretas más que las abstractas, como en el ejemplo anterior: altos, rubios, mantos bordados…

      Estructurar la historia de manera que cada cuatro o cinco minutos aparezca en la narración un nuevo personaje, una anécdota, una amenaza, una promesa… que se desarrollará en el siguiente bloque.

 

Historias con dos personajes

Podemos desarrollar una obra con dos personajes a través de cuadros de vida o centrarnos en un momento crisis.

Cuadros de la vida

Proponemos la evolución de una relación a lo largo del tiempo. Los personajes pueden ser profesor y alumno, amigos, amantes…

Si pensamos en una pareja, podríamos escribir:

      El momento en el que se conocieron.

      El momento en el comenzaron a vivir juntos.

      El día que pasó aquello que lo cambió todo…

Momento de crisis

 Proponemos un único momento álgido entre dos personajes. Un ejemplo: Hermanas, escrita por Pascal Rambert.

El argumento es sencillo: una mujer prepara una conferencia. Momentos antes, llega la hermana con una maleta cargada de reproches. La obra transcurre completa en el lugar de la conferencia. Esto es un acierto: una hermana no puede huir; la otra, no tiene intenciones de marcharse.

Si nos planteamos una obra como Hermanas necesitamos:

      Las biografías de los personajes.

      Los hechos comunes y cómo cada personaje los interpreta.

      Qué intención tiene cada personaje.

      Mezclar dos tipos de diálogo:

  •   Cruce rápido de réplicas y reproches.
  •   Pequeños monólogos donde cada personaje desnude su alma o dé sin interrupciones su versión del pasado.

      Presentar cada cuatro o cinco minutos un desafío o un nuevo tema o recordar a un personaje del pasado.

      Detener la pelea más o menos a la mitad de la obra. Será un descanso emocional para el público y los actores. En Hermanas, ambas, cansadas de la lucha, comparten una canción.

 

¿Cómo crear personajes interesantes?

El guion de una película o serie puede tener personajes planos si está centrado en la acción. No conocemos el pasado ni qué piensa James Bond de la vida. No es relevante para la trama.

En el teatro, los personajes deben tener más carne, puesto que la base del trabajo es la palabra. Puedes explorar tus personajes a través de distintas técnicas:

      El cuestionario de Proust.

      La redacción de un diario del personaje.

      Improvisar qué haría el personaje en una determinada situación.  

Y por supuesto, tomar como base los miedos, angustias y deseos propios. Dentro de cada uno de nosotros hay un núcleo de verdad. Quien habla de lo que le bulle en el corazón o la mente o las tripas no escribirá clichés.

 

HBO España - Escenario 0
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«Escribir una obra de teatro es, ante todo, una aventura de la mente». Eugene Ionesco

 

Una aventura que en nuestros días necesitamos más que nunca. ¿Cómo adentrarse en la aventura? ¿Sin pensarlo? ¿Siguiendo un plan?

Incluso el aventurero más osado emprende el camino con una brújula, una cantimplora, un sombrero… y un mapa o carta de navegación; no para repetir los pasos sino para ir más lejos.

Podemos tomar como mapas los episodios de Escenario O (Ya disponible en HBO España):

 

Encontrar una idea

 El punto de partida puede ser una cita célebre, una canción, una escena de la calle o un personaje pintoresco. Otras veces queremos dar forma a nuestros deseos, miedos, esperanzas o a nuestro desencanto. En cualquier caso, una obra de teatro debe tener un conflicto o encerrar un misterio.

Sería inadecuado adaptar un material como el relato El verano del cometa, escrito por Ray Bradbury. El cuento describe las sensaciones de un grupo de personas cuando un cohete vuela cerca de sus cabezas. Esta historia no tiene conflictos ni misterios.

Sí podemos tomar el relato como punto de partida y preguntarnos:

  •   ¿Cómo eran los personajes antes de convertirse en testigos del vuelo?
  •   ¿El vuelo provoca cambios emocionales o físicos en los personajes?
  •   ¿Estos cambios crean conflictos entre ellos?

 

¿Qué son los conflictos?

Hay dos tipos de conflictos principales:

– Un personaje tiene un propósito y encuentra la oposición de los otros o las circunstancias:

  • Una hermana quiere destruir a la otra en Hermanas.
  • En Mammón, dos dramaturgos juegan al póker para financiar una obra de teatro.
  • En Los Mariachis, un político corrupto busca la redención.
  • Una hermana quiere destruir a la otra en Hermanas.
  • En Mammón, dos dramaturgos juegan al póker para financiar una obra de teatro.
  • En Los Mariachis, un político corrupto busca la redención.
  • En Juicio a una zorra, Helena de Esparta quiere demostrar a un jurado popular que ella no es culpable de la guerra de Troya. 
  • En Vania, unos personajes aman a otros, pero no son correspondidos.

– Un personaje no quiere ni busca nada, pero otros personajes lo meten en problemas o le plantean un misterio:

  • En Todo el tiempo del mundo, el protagonista recibe la visita de personajes de su pasado y de su futuro que traen informaciones desconcertantes.

 

¿Cómo dar forma a las ideas?

La idea para una obra de teatro puede aparecer clara en la mente de manera que toma forma con unas sesiones de escritura. Pero esto es raro.  

Con frecuencia comenzamos con una sensación o una frase del tipo:

«¿Cómo puede un político corrupto justificar sus actos?».   

Una frase como la anterior podría haber inspirado a Pablo Remón en la escritura de Los mariachis. Alrededor de la frase nos hacemos preguntas. Por ejemplo:

¿Qué robó o estafó el político?
¿Cómo lo pillaron?
¿Cómo vivió el día que lo descubrieron?
¿Qué hizo después?

Las respuestas a las frases pueden acabar convirtiéndose en escenas.

 

 

Si visualizamos las escenas, quizá conviene comenzar con un esquema básico sobre lo que ocurrirá, a grandes rasgos. Por ejemplo:

 

Historias con un único personaje

 Si nuestros personajes viajan a ciudades fastuosas, conocen a cientos de personas, tienen aliados y enemigos con superpoderes y son protagonistas o testigos de grandes batallas, ¿cómo trasladamos esto a un escenario? Centrar la obra en un monólogo puede ser una buena idea.

Juicio a una zorra, escrita por Miguel del Arco, es un buen ejemplo: en un café-teatro, Helena de Esparta relata su vida desde la infancia hasta su condena a la «eterna decrepitud», pasando por la guerra de Troya. (Un camarero la presenta, pero este personaje es irrelevante).

Para escribir una obra con un solo personajes debemos desarrollar:

      Un relato en primera persona, recordando que debe ser fácil para el oído del público. 

      Centrarnos en los hechos y eludir las descripciones, salvo que estas sean necesarias como en este caso: «Yo había oído que los troyanos eran muy guapos. Altos, rubios, vestidos con esos mantos bordados en oro. Haciendo ostentación de la riqueza troyana. Paris era… Paris era el hombre más guapo que yo había visto jamás». Aquí, las palabras de Helena ayudan a visualizar a los troyanos y subraya que, entre ellos, Paris era el más guapo.

      Preferir las palabras concretas más que las abstractas, como en el ejemplo anterior: altos, rubios, mantos bordados…

      Estructurar la historia de manera que cada cuatro o cinco minutos aparezca en la narración un nuevo personaje, una anécdota, una amenaza, una promesa… que se desarrollará en el siguiente bloque.

 

Historias con dos personajes

Podemos desarrollar una obra con dos personajes a través de cuadros de vida o centrarnos en un momento crisis.

Cuadros de la vida

Proponemos la evolución de una relación a lo largo del tiempo. Los personajes pueden ser profesor y alumno, amigos, amantes…

Si pensamos en una pareja, podríamos escribir:

      El momento en el que se conocieron.

      El momento en el comenzaron a vivir juntos.

      El día que pasó aquello que lo cambió todo…

Momento de crisis

 Proponemos un único momento álgido entre dos personajes. Un ejemplo: Hermanas, escrita por Pascal Rambert.

El argumento es sencillo: una mujer prepara una conferencia. Momentos antes, llega la hermana con una maleta cargada de reproches. La obra transcurre completa en el lugar de la conferencia. Esto es un acierto: una hermana no puede huir; la otra, no tiene intenciones de marcharse.

Si nos planteamos una obra como Hermanas necesitamos:

      Las biografías de los personajes.

      Los hechos comunes y cómo cada personaje los interpreta.

      Qué intención tiene cada personaje.

      Mezclar dos tipos de diálogo:

  •   Cruce rápido de réplicas y reproches.
  •   Pequeños monólogos donde cada personaje desnude su alma o dé sin interrupciones su versión del pasado.

      Presentar cada cuatro o cinco minutos un desafío o un nuevo tema o recordar a un personaje del pasado.

      Detener la pelea más o menos a la mitad de la obra. Será un descanso emocional para el público y los actores. En Hermanas, ambas, cansadas de la lucha, comparten una canción.

 

¿Cómo crear personajes interesantes?

El guion de una película o serie puede tener personajes planos si está centrado en la acción. No conocemos el pasado ni qué piensa James Bond de la vida. No es relevante para la trama.

En el teatro, los personajes deben tener más carne, puesto que la base del trabajo es la palabra. Puedes explorar tus personajes a través de distintas técnicas:

      El cuestionario de Proust.

      La redacción de un diario del personaje.

      Improvisar qué haría el personaje en una determinada situación.  

Y por supuesto, tomar como base los miedos, angustias y deseos propios. Dentro de cada uno de nosotros hay un núcleo de verdad. Quien habla de lo que le bulle en el corazón o la mente o las tripas no escribirá clichés.

 

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