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Cómo montar una fiesta entre muertos ilustres

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Durante la mayoría de noches del año, el Panteón de Dolores de Ciudad de México es un lúgubre camposanto de 240 hectáreas en el Bosque de Chapultepec donde yacen las osamentas de millones de expirados. En total son 700.000 lápidas con tres o cuatro niveles por agujero que se llevan rellenando desde 1874. Entre los inmóviles moradores, hay más de 100 personalidades nacionales ilustres, los Constituyentes de 1917 y hasta las Águilas Caídas del Escuadrón 201. Incluso anda por allí la estatua de un soldado que, dicen, en las madrugadas tiene turno de guardia para proteger el descanso del expresidente Venustiano Carranza. Ese es el escenario que Alejandro García Caballero y la gente de su estudio, Llamarada, buscaron para montar su fiesta de colores.
«La cuestión era convertir este lugar viejo y triste en una celebración», explica García Caballero. «Y de entre las opciones que teníamos para elegir dentro de Ciudad de México, esta nos parecía una buena oportunidad de transformar totalmente un espacio».
El resultado final fue un epiléptico vídeo de las proyecciones sobre las lápidas que el estudio había diseñado al milímetro. En conjunto, la sobriedad de la necrópolis quedaba reducida a cenizas a causa la fiesta plagada de movimiento de García Caballero. «Tuvimos que estar allí tres noches para rodarlo», deja constancia de los peligros oscuros de su trabajo.
La pieza se presentó como una de las seis que participaron en el proyecto Ciudad Intervenida, en que se reunió el talento de seis de los mejores estudios y directores de animación emergente de la ciudad para que realizaran obras en la que se documentase en imágenes la transformación de diferentes puntos de México DF.
«Nos gustaba porque se trababa de algo así como rescatar lugares que no son tan obvios en las guías turísticas. Hacer que otras alternativas resultasen atrayentes a través de nuestros escaparates audiovisuales», explica el director, «yo diría que tuvimos que plasmar el lado B de esos lugares».
En su caso, para que la necro-fiesta tuviera realmente sabor a México, se documentó sobre los festejos patronales de conmemoración de muertos que se celebran en diferentes lugares del país. «Basamos las imágenes en fiestas de Guerrero, de Chiapas, de San Luis Potosí. Queríamos reflejar en un lugar gris como el Panteón de Dolores esas danzas, esos colores, sus formas… La manera en la que se disfrazan de animales…», va recordando los motivos que le inspiraron.
Así montó Llamarada su fiestón cromático entre ilustres muertos:

Así quedaron las otras obras audiovisuales que, igual que el Cementerio, transformaron espacios de la urbe como la Central de Abastos (Carlos Gamboa), la biblioteca Vasconcelos (Liber), el Mercado de Sonora (diezymedia), el monumento a la Revolución (Humberto Zamorate) y Tlatelolco (Atotonilco Estudio):
Central de Abastos

Biblioteca Vasconcelos

Mercado de Sonora

Monumento a la Revolución

Tlatelolco

Durante la mayoría de noches del año, el Panteón de Dolores de Ciudad de México es un lúgubre camposanto de 240 hectáreas en el Bosque de Chapultepec donde yacen las osamentas de millones de expirados. En total son 700.000 lápidas con tres o cuatro niveles por agujero que se llevan rellenando desde 1874. Entre los inmóviles moradores, hay más de 100 personalidades nacionales ilustres, los Constituyentes de 1917 y hasta las Águilas Caídas del Escuadrón 201. Incluso anda por allí la estatua de un soldado que, dicen, en las madrugadas tiene turno de guardia para proteger el descanso del expresidente Venustiano Carranza. Ese es el escenario que Alejandro García Caballero y la gente de su estudio, Llamarada, buscaron para montar su fiesta de colores.
«La cuestión era convertir este lugar viejo y triste en una celebración», explica García Caballero. «Y de entre las opciones que teníamos para elegir dentro de Ciudad de México, esta nos parecía una buena oportunidad de transformar totalmente un espacio».
El resultado final fue un epiléptico vídeo de las proyecciones sobre las lápidas que el estudio había diseñado al milímetro. En conjunto, la sobriedad de la necrópolis quedaba reducida a cenizas a causa la fiesta plagada de movimiento de García Caballero. «Tuvimos que estar allí tres noches para rodarlo», deja constancia de los peligros oscuros de su trabajo.
La pieza se presentó como una de las seis que participaron en el proyecto Ciudad Intervenida, en que se reunió el talento de seis de los mejores estudios y directores de animación emergente de la ciudad para que realizaran obras en la que se documentase en imágenes la transformación de diferentes puntos de México DF.
«Nos gustaba porque se trababa de algo así como rescatar lugares que no son tan obvios en las guías turísticas. Hacer que otras alternativas resultasen atrayentes a través de nuestros escaparates audiovisuales», explica el director, «yo diría que tuvimos que plasmar el lado B de esos lugares».
En su caso, para que la necro-fiesta tuviera realmente sabor a México, se documentó sobre los festejos patronales de conmemoración de muertos que se celebran en diferentes lugares del país. «Basamos las imágenes en fiestas de Guerrero, de Chiapas, de San Luis Potosí. Queríamos reflejar en un lugar gris como el Panteón de Dolores esas danzas, esos colores, sus formas… La manera en la que se disfrazan de animales…», va recordando los motivos que le inspiraron.
Así montó Llamarada su fiestón cromático entre ilustres muertos:

Así quedaron las otras obras audiovisuales que, igual que el Cementerio, transformaron espacios de la urbe como la Central de Abastos (Carlos Gamboa), la biblioteca Vasconcelos (Liber), el Mercado de Sonora (diezymedia), el monumento a la Revolución (Humberto Zamorate) y Tlatelolco (Atotonilco Estudio):
Central de Abastos

Biblioteca Vasconcelos

Mercado de Sonora

Monumento a la Revolución

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