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8 de abril 2013    /   BUSINESS
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Cómo resucitar los salones recreativos

8 de abril 2013    /   BUSINESS     por          
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winnitron
Jugar a la consola con gente mientras estás solo en casa es toda una contradicción, pero es que se lleva ahora. El juego online ha devorado prácticamente todo y últimamente se hace difícil encontrar un videojuego que no introduzca niveles multijugador en línea, aunque tengan que entrar con calzador. Jugar con amigos en el sofá, con dos, tres o cuatro mandos durante horas, como se hacía con el Goldeneye o el Mario Kart de Nintendo 64 no tardará en sonar a juego retro. A los salones recreativos les sucedió lo mismo.
Los recreativos también son una experiencia completamente diferente a la de jugar en casa con amigos que ha acabado fagocitada por las consolas de sobremesa. Los salones arcade a la antigua usanza han ido muriendo poco a poco y con ellos han desaparecido los récords, las partidas de a cinco duros (durante los últimos estertores, a euro), el ruido y las miradas por encima del hombro. Vaya, en Japón no. Pero Japón es un universo paralelo.
Pero los hay que no se rinden. Algunos se niegan a que esos locales de olor fuerte desaparezcan del todo y proponen alternativas y experimentos muy interesantes para que no desaparezca una forma única de jugar.  Solo unas semanas después de que en mi barrio cerraran uno de los últimos recreativos de Madrid, leía en Yorokobu que unos salones de Chicago llamados ‘Galloping Ghost Arcade’ reciben cientos de clientes a la semana gracias a su tarifa plana de lo retro: los clientes pagan quince dólares por entrar y pueden pasarse el día entero jugando, si quieren. El propietario de esta aldea gala del arcade ha inspirado a otros y aseguraba que había recibido llamadas de otros ocho recreativos que iban a abrir y que le pedían consejo. Él mismo se sorprendía y decía: “¿Cuándo has oído que fuera a abrir un arcade?”.
Otro proyecto que se niega a dejar que los salones arcade fallezcan es ‘The Winnitron 1000’, una recreativa ‘made in Canadá’ cargada de juegos indie que se pueden jugar gratis. Los padres de la Winnitron iniciaron su proyecto en 2010 montando una máquina en Winnipeg y desde entonces han ayudado a montar otras siete en bares, salas recreativas y centros culturales de todo el mundo. Ahora mismo hay una Winnitron en Países Bajos, en Nueva Zelanda, en Nueva York, en Autralia, en Pittsburg, en Shangái y otra en Italia.
“El objetivo de Winnitron 1000”, me cuenta por email Kert Gartner, uno de los impulsores del proyecto, “es inspirar y animar a los desarrolladores de juegos de Winnipeg a convertirse en miembros activos de la industria del videojuego”. Muchos de los juegos que se pueden jugar en la máquina son títulos de desarrolladores locales creados específicamente para ella. De hecho, el proyecto arrancó con un mueble de recreativa vacío. Kert y sus compañeros construyeron la máquina poco antes de una convención de desarrolladores y retaron a los asistentes a diseñar juegos para ella. Algunos de esos juegos están ahora en la recreativa junto con una versión exclusiva del excelentísimo Canabalt con modo para 2 jugadores.



Kert y sus colegas ayudan a distancia a los que quieran montar su recreativa, pero para hacerse con una lo único que tiene que hacer es preparar el mueble y demostrarle a los promotores del proyecto que la van a colocar en un lugar público. Promete que los que se han construido una Winnitron están encantados con ella y que reciben mucho feedback de los usuarios. “Tenemos muchas respuestas de gente que dice que le gustaría modificar los juegos que hay en la máquina, y estamos trabajando en ello”, explica.
“Echo de menos los arcades de los 80 y los 90”, confiesa Kert, “Yo crecí en esos sitios y los muebles de recreativa tienen un lugar especial en mi vida. Jugar online está bien, pero no hay nada como estar al lado de alguien y picarse en una buena partida”. Entonces, ¿es posible una resurrección del arcade? “Yo creo que es possible que los arcades vuelvan de algún modo”, afirma, “pero será algo completamente inesperado. Me estoy imaginando sitio para unos recreativos llenos de Oculus Rifts –unas gafas de realidad virtual que están actualmente en desarrollo- con cintas de correr omnidireccionales en las que los  gente podría sumergirse totalmente en un juego en primera persona. Tal vez una cosa así combinada con juegos indie extraños podría conseguir que la gente se interesara”.
 

winnitron
Jugar a la consola con gente mientras estás solo en casa es toda una contradicción, pero es que se lleva ahora. El juego online ha devorado prácticamente todo y últimamente se hace difícil encontrar un videojuego que no introduzca niveles multijugador en línea, aunque tengan que entrar con calzador. Jugar con amigos en el sofá, con dos, tres o cuatro mandos durante horas, como se hacía con el Goldeneye o el Mario Kart de Nintendo 64 no tardará en sonar a juego retro. A los salones recreativos les sucedió lo mismo.
Los recreativos también son una experiencia completamente diferente a la de jugar en casa con amigos que ha acabado fagocitada por las consolas de sobremesa. Los salones arcade a la antigua usanza han ido muriendo poco a poco y con ellos han desaparecido los récords, las partidas de a cinco duros (durante los últimos estertores, a euro), el ruido y las miradas por encima del hombro. Vaya, en Japón no. Pero Japón es un universo paralelo.
Pero los hay que no se rinden. Algunos se niegan a que esos locales de olor fuerte desaparezcan del todo y proponen alternativas y experimentos muy interesantes para que no desaparezca una forma única de jugar.  Solo unas semanas después de que en mi barrio cerraran uno de los últimos recreativos de Madrid, leía en Yorokobu que unos salones de Chicago llamados ‘Galloping Ghost Arcade’ reciben cientos de clientes a la semana gracias a su tarifa plana de lo retro: los clientes pagan quince dólares por entrar y pueden pasarse el día entero jugando, si quieren. El propietario de esta aldea gala del arcade ha inspirado a otros y aseguraba que había recibido llamadas de otros ocho recreativos que iban a abrir y que le pedían consejo. Él mismo se sorprendía y decía: “¿Cuándo has oído que fuera a abrir un arcade?”.
Otro proyecto que se niega a dejar que los salones arcade fallezcan es ‘The Winnitron 1000’, una recreativa ‘made in Canadá’ cargada de juegos indie que se pueden jugar gratis. Los padres de la Winnitron iniciaron su proyecto en 2010 montando una máquina en Winnipeg y desde entonces han ayudado a montar otras siete en bares, salas recreativas y centros culturales de todo el mundo. Ahora mismo hay una Winnitron en Países Bajos, en Nueva Zelanda, en Nueva York, en Autralia, en Pittsburg, en Shangái y otra en Italia.
“El objetivo de Winnitron 1000”, me cuenta por email Kert Gartner, uno de los impulsores del proyecto, “es inspirar y animar a los desarrolladores de juegos de Winnipeg a convertirse en miembros activos de la industria del videojuego”. Muchos de los juegos que se pueden jugar en la máquina son títulos de desarrolladores locales creados específicamente para ella. De hecho, el proyecto arrancó con un mueble de recreativa vacío. Kert y sus compañeros construyeron la máquina poco antes de una convención de desarrolladores y retaron a los asistentes a diseñar juegos para ella. Algunos de esos juegos están ahora en la recreativa junto con una versión exclusiva del excelentísimo Canabalt con modo para 2 jugadores.



Kert y sus colegas ayudan a distancia a los que quieran montar su recreativa, pero para hacerse con una lo único que tiene que hacer es preparar el mueble y demostrarle a los promotores del proyecto que la van a colocar en un lugar público. Promete que los que se han construido una Winnitron están encantados con ella y que reciben mucho feedback de los usuarios. “Tenemos muchas respuestas de gente que dice que le gustaría modificar los juegos que hay en la máquina, y estamos trabajando en ello”, explica.
“Echo de menos los arcades de los 80 y los 90”, confiesa Kert, “Yo crecí en esos sitios y los muebles de recreativa tienen un lugar especial en mi vida. Jugar online está bien, pero no hay nada como estar al lado de alguien y picarse en una buena partida”. Entonces, ¿es posible una resurrección del arcade? “Yo creo que es possible que los arcades vuelvan de algún modo”, afirma, “pero será algo completamente inesperado. Me estoy imaginando sitio para unos recreativos llenos de Oculus Rifts –unas gafas de realidad virtual que están actualmente en desarrollo- con cintas de correr omnidireccionales en las que los  gente podría sumergirse totalmente en un juego en primera persona. Tal vez una cosa así combinada con juegos indie extraños podría conseguir que la gente se interesara”.
 

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