29 de noviembre 2021    /   CREATIVIDAD
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‘Computer Love’, de Kraftwerk, la canción que se adelantó a Tinder

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Computer Love se adelantó muchos años a Meetic, Grindr o Tinder. En 1981, una época en la que los ordenadores personales estaban empezando a popularizarse, eso de buscar el amor a través de una computadora era ciencia ficción. Pero es que Kraftwerk ya llevaban  once años adelantándose a muchas cosas.

Comenzaron al filo de los setenta, tras abandonar Organisation, jugando con el rock experimental y la improvisación electrónica que también practicaban con su banda anterior. Por entonces estaban cerca de eso que los críticos musicales ingleses llamaron krautrock. Era un término que los grupos involucrados consideraban estúpido, pero que ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo Ralf Hütter y Florian Schneider pronto se distanciaron de los demás en sus experimentaciones, atraídos por el potencial de la electrónica y cómo esta les podía llevar mucho más lejos.

Montaron en Düsseldorf su centro de operaciones, un estudio que posteriormente bautizarían como Kling Klang. Fue imprescindible para el desarrollo de su música y algo después se convirtió en portátil para poder trasladarlo a los directos. Allí experimentaban a sus anchas, desarrollaban sonidos desconocidos, ideaban novedosos instrumentos que sonaban distintos que el resto, hacían prototipos que luego encargaban que les fabricaran porque no existían en el mercado… Kling Klang era un bullidero de ideas; a la vez, un estudio, un taller y el motor del grupo.

A pesar de haber sido estudiantes del conservatorio, Ralf y Florian no tenían contactos en los circuitos musicales, por lo que sus primeras actuaciones fueron en escuelas de arte y entornos universitarios. Y esa relación con las artes visuales no solo se ha mantenido hasta nuestros días, sino que se fue reforzando. Sus esquemáticos diseños y sus espectáculos minimalistas de músicos estáticos y ambientes robóticos se convirtieron en algo tan vanguardista, rompedor e influyente como su música.

Kraftwerk se traduce como central eléctrica. Y la fascinación de sus miembros con la electrónica fue evidente desde el comienzo. Aun así, tardaron varios años en definir su concepto. No tuvieron letras propiamente dichas hasta su cuarto álbum, Autobahn. Fue el disco en el que los sintetizadores repetitivos y las voces tratadas con vocoder empezaron a dominar su sonido.

También allí comenzaron a mostrarse como pensadores atentos a la evolución de la sociedad. Se veían como «tecnócratas filosóficos con un sentido totalmente desarrollado de la responsabilidad», según  las palabras de Wolfgan Flür, uno de sus otros miembros. Porque aunque durante la mayor parte de su carrera Kraftwerk se han manifestado estéticamente como cuarteto, en realidad trabajaban como dúo. Un dúo formado por Ralf y Florian, rodeados de colaboradores  permanentes, fieles e importantes, pero contratados y que no tenían mucho que decidir.

A partir de 1974 las autopistas iniciaron una inclinación hacia lo conceptual con Autobahn, que siguió con la radiodifusión (Radio-Activity, 1975), Europa (Trans-Europe Express, 1977), los robots (The Man-Machine, 1978) y la informática (Computer World, 1981). Un viejo terminal de ordenador con las caras del cuarteto en la pantalla presidía la portada de este último, su octavo álbum. En él todas las canciones trataban sobre la tecnología y estaba influido por ese mundo de seres mecanizados de la Metropolis de Fritz Lang.

Kraftwerk ya llevaban unos años depurando el look pulcro, sin emoción, andrógino y robótico, que culminaron con la construcción de sus dobles autómatas con los que refinaron la idea del hombre máquina. Y con esa imagen lanzaron Computer World, un disco que muchos ven como una oda incondicional a los avances tecnológicos, pero que en realidad no está exento de críticas y advertencias sobre la que se nos venía encima.

Computer Love avanzaba lo que más de tres décadas después sería el bum del ligoteo online. Su escueta letra ya dejaba adivinar la soledad que implicaría el mundo tecnificado y apuntaba a las soluciones digitales para mitigarla

En la canción que da título al trabajo ya alertaban del dinero que generaría el control de los datos y cómo las agencias de espionaje se beneficiarían de esto. Su letra menciona los negocios, el dinero, el Deutsche Bank, el FBI, la Interpol o la KGB. También las hay más festivas como Pocket calculator, para la que encargaron calculadoras con su melodía grabada para venderlas en la gira.

Computer Love de Kraftwerk

Pero con Computer Love no hablaban del presente, sino del futuro, avanzando lo que más de tres décadas después sería el bum del ligoteo online. Su escueta letra ya dejaba adivinar la soledad que implicaría el mundo tecnificado y apuntaba a las soluciones digitales para mitigarla. Y el texto iba acompañado de ese sonido perfeccionista, hipnótico y de exactitud alemana, pero que tenía las melodías muy presentes.

Y aunque tu memoria no asocie este título a ninguna canción conocida, es muy probable que su riff te suene muchísimo. Incluso en el caso de que jamás te hayas topado con la música de Kratfwerk. Y esto es difícil, porque además de la producción propia, tienen fragmentos sampleados de sus temas esparcidos por medio mundo: si has oído a Afrika Bambaataa, LCD Soundsystem, Madonna, 808 State, DJ Shadow o Dr Dre, entre otros, puede que hayas escuchado algún trozo de los alemanes.

Pero incluso en ese raro supuesto de que nunca hubieras tenido contacto con los hombres-máquina, la melodía que se repite cíclicamente en Computer love está grabada en tu cabeza y no entiendes el motivo.

Aquí tienes la respuesta: Coldplay. En 2005 los británicos construyeron (con autorización de Krafwerk) uno de sus mayores éxitos sobre esta secuencia de notas. La titularon Talk y en ella se toma y retoma la frase musical de Computer Love para convertirla en otra canción. Otra canción que, un cuarto de siglo después, dejó esa melodía recurrente incrustada en el cerebro de unas generaciones que, cuando coronó las listas la canción original en los primeros ochenta, como mucho estaban viniendo al mundo.

En sus comienzos más de uno se había tomado a Kraftwerk y su industrialismo convertido en credo a broma. Pero pasadas las décadas, la evidencia del peso que ha tenido su vanguardia sonora en la música posterior ha sido tan abrumadora que en 2014, finalmente, recibieron un Grammy como reconocimiento a toda su carrera. Y este año han entrado en el Rock & Roll Hall of Fame en la categoría de influencia temprana.

 

Este artículo se publicó en la revista de papel. Puedes verlo aquí.

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Computer Love se adelantó muchos años a Meetic, Grindr o Tinder. En 1981, una época en la que los ordenadores personales estaban empezando a popularizarse, eso de buscar el amor a través de una computadora era ciencia ficción. Pero es que Kraftwerk ya llevaban  once años adelantándose a muchas cosas.

Comenzaron al filo de los setenta, tras abandonar Organisation, jugando con el rock experimental y la improvisación electrónica que también practicaban con su banda anterior. Por entonces estaban cerca de eso que los críticos musicales ingleses llamaron krautrock. Era un término que los grupos involucrados consideraban estúpido, pero que ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo Ralf Hütter y Florian Schneider pronto se distanciaron de los demás en sus experimentaciones, atraídos por el potencial de la electrónica y cómo esta les podía llevar mucho más lejos.

Montaron en Düsseldorf su centro de operaciones, un estudio que posteriormente bautizarían como Kling Klang. Fue imprescindible para el desarrollo de su música y algo después se convirtió en portátil para poder trasladarlo a los directos. Allí experimentaban a sus anchas, desarrollaban sonidos desconocidos, ideaban novedosos instrumentos que sonaban distintos que el resto, hacían prototipos que luego encargaban que les fabricaran porque no existían en el mercado… Kling Klang era un bullidero de ideas; a la vez, un estudio, un taller y el motor del grupo.

A pesar de haber sido estudiantes del conservatorio, Ralf y Florian no tenían contactos en los circuitos musicales, por lo que sus primeras actuaciones fueron en escuelas de arte y entornos universitarios. Y esa relación con las artes visuales no solo se ha mantenido hasta nuestros días, sino que se fue reforzando. Sus esquemáticos diseños y sus espectáculos minimalistas de músicos estáticos y ambientes robóticos se convirtieron en algo tan vanguardista, rompedor e influyente como su música.

Kraftwerk se traduce como central eléctrica. Y la fascinación de sus miembros con la electrónica fue evidente desde el comienzo. Aun así, tardaron varios años en definir su concepto. No tuvieron letras propiamente dichas hasta su cuarto álbum, Autobahn. Fue el disco en el que los sintetizadores repetitivos y las voces tratadas con vocoder empezaron a dominar su sonido.

También allí comenzaron a mostrarse como pensadores atentos a la evolución de la sociedad. Se veían como «tecnócratas filosóficos con un sentido totalmente desarrollado de la responsabilidad», según  las palabras de Wolfgan Flür, uno de sus otros miembros. Porque aunque durante la mayor parte de su carrera Kraftwerk se han manifestado estéticamente como cuarteto, en realidad trabajaban como dúo. Un dúo formado por Ralf y Florian, rodeados de colaboradores  permanentes, fieles e importantes, pero contratados y que no tenían mucho que decidir.

A partir de 1974 las autopistas iniciaron una inclinación hacia lo conceptual con Autobahn, que siguió con la radiodifusión (Radio-Activity, 1975), Europa (Trans-Europe Express, 1977), los robots (The Man-Machine, 1978) y la informática (Computer World, 1981). Un viejo terminal de ordenador con las caras del cuarteto en la pantalla presidía la portada de este último, su octavo álbum. En él todas las canciones trataban sobre la tecnología y estaba influido por ese mundo de seres mecanizados de la Metropolis de Fritz Lang.

Kraftwerk ya llevaban unos años depurando el look pulcro, sin emoción, andrógino y robótico, que culminaron con la construcción de sus dobles autómatas con los que refinaron la idea del hombre máquina. Y con esa imagen lanzaron Computer World, un disco que muchos ven como una oda incondicional a los avances tecnológicos, pero que en realidad no está exento de críticas y advertencias sobre la que se nos venía encima.

Computer Love avanzaba lo que más de tres décadas después sería el bum del ligoteo online. Su escueta letra ya dejaba adivinar la soledad que implicaría el mundo tecnificado y apuntaba a las soluciones digitales para mitigarla

En la canción que da título al trabajo ya alertaban del dinero que generaría el control de los datos y cómo las agencias de espionaje se beneficiarían de esto. Su letra menciona los negocios, el dinero, el Deutsche Bank, el FBI, la Interpol o la KGB. También las hay más festivas como Pocket calculator, para la que encargaron calculadoras con su melodía grabada para venderlas en la gira.

Computer Love de Kraftwerk

Pero con Computer Love no hablaban del presente, sino del futuro, avanzando lo que más de tres décadas después sería el bum del ligoteo online. Su escueta letra ya dejaba adivinar la soledad que implicaría el mundo tecnificado y apuntaba a las soluciones digitales para mitigarla. Y el texto iba acompañado de ese sonido perfeccionista, hipnótico y de exactitud alemana, pero que tenía las melodías muy presentes.

Y aunque tu memoria no asocie este título a ninguna canción conocida, es muy probable que su riff te suene muchísimo. Incluso en el caso de que jamás te hayas topado con la música de Kratfwerk. Y esto es difícil, porque además de la producción propia, tienen fragmentos sampleados de sus temas esparcidos por medio mundo: si has oído a Afrika Bambaataa, LCD Soundsystem, Madonna, 808 State, DJ Shadow o Dr Dre, entre otros, puede que hayas escuchado algún trozo de los alemanes.

Pero incluso en ese raro supuesto de que nunca hubieras tenido contacto con los hombres-máquina, la melodía que se repite cíclicamente en Computer love está grabada en tu cabeza y no entiendes el motivo.

Aquí tienes la respuesta: Coldplay. En 2005 los británicos construyeron (con autorización de Krafwerk) uno de sus mayores éxitos sobre esta secuencia de notas. La titularon Talk y en ella se toma y retoma la frase musical de Computer Love para convertirla en otra canción. Otra canción que, un cuarto de siglo después, dejó esa melodía recurrente incrustada en el cerebro de unas generaciones que, cuando coronó las listas la canción original en los primeros ochenta, como mucho estaban viniendo al mundo.

En sus comienzos más de uno se había tomado a Kraftwerk y su industrialismo convertido en credo a broma. Pero pasadas las décadas, la evidencia del peso que ha tenido su vanguardia sonora en la música posterior ha sido tan abrumadora que en 2014, finalmente, recibieron un Grammy como reconocimiento a toda su carrera. Y este año han entrado en el Rock & Roll Hall of Fame en la categoría de influencia temprana.

 

Este artículo se publicó en la revista de papel. Puedes verlo aquí.

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