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24 de julio 2017    /   CREATIVIDAD
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¿Solo lees en verano? Soluciónalo con estos consejos

24 de julio 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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La periodista Esther Lombardi se hacía eco hace unas semanas de un informe del National Endowment for the Arts que afirmaba que una gran parte de la población estadounidense no leía. Al menos no leía literatura, porque con los dispositivos móviles otra cosa no, pero leer se lee un rato. Prueba de ello es este artículo publicado por Yorokobu recientemente.

El caso es que, picada por la curiosidad, Lombardi comenzó a preguntar a las personas de su entorno por qué no leían más. Las respuestas que obtuvo son fácilmente extrapolables a España o cualquier otro país occidental.

Pero la cosa no queda ahí. Lo más curioso del caso es que todas esas razones son fácilmente subsanables por los mismos que las dan. En otras palabras, si solo lees en la época de verano, es porque quieres.

Si no, mira las excusas más frecuentes y lo sencillo que es solucionarlas.

1.- No tengo tiempo.
Aunque es cierto que es ajetreada, la vida moderna está llena de momentos que se pueden aprovechar para leer. En la cola del autobús, mientras se viaja en metro, en la sala de espera del médico, durante la hora del almuerzo… Esos huecos se pueden llenar leyendo un buen libro… o mirando twitter. La decisión entre elegir una cosa u otra es asunto tuyo.

2.- Me agobian los libros con demasiadas páginas.
Nadie dice que haya que aficionarse a la lectura empezando por El arcoiris de la gravedad, de Pynchon (1152 páginas); Guerra y Paz, de Tolstoi (1904 páginas) o Los Sorias de Laiseca (1400 páginas). Comienza por libros finitos o incluso poesía, si consideras que te resulta más sencillo.

3.- Lee lo que te gusta.
Sinceramente, la excusa anterior suena un poco a justificación barata. ¿O es que el grosor y que fueran tres tomos fue un inconveniente para que te leyeras Cincuenta sombras de Grey o la saga Millenium de Stieg Larsson? A lo mejor el problema está en que tienes que leer lo que te gusta. Tan sencillo como eso.

4.- No tengo mucho dinero para libros.
¿Quién ha dicho que para leer libros sea necesario comprarlos? Las bibliotecas públicas están muy bien surtidas y funcionan estupendamente. Por otra parte, el hecho de tener un plazo para acabar el libro puede ser un aliciente para leerlo.

5.- No sé qué libro leer.
Todo es ponerse. Comienza por uno que te atraiga o que te hayan recomendado. Si te gusta, continúa explorando las obras de ese autor, infórmate de otros escritores que sean semejantes a él y sigue tu búsqueda. Poco a poco irás ampliando el campo a otros géneros, autores o épocas.

6.- No todo el monte es orégano.
Al hilo de lo anterior, no hay una fórmula mágica para encontrar el libro que te guste. Hasta tu autor favorito tiene obras brillantes y verdaderos ladrillos, pero la vida es así: acertar, equivocarse y seguir adelante a pesar de los fracasos. Cuanto más leas y más te informes, menos meterás la pata.

7.- Estoy agotado.
Si consideras la lectura una actividad residual, la colocarás al final de todas tus demás actividades. Si lo que pretendes es disfrutar de la lectura antes de dormir, lo más probable es que te duermas. En ese caso, ¿por qué no leer en esos momentos en los que tu cuerpo está más activo? Hay mil huecos a lo largo de tu jornada diaria para disfrutar de la lectura bien alerta y antes de caer presa del sueño.

8.- No eres un robot multitarea.
Si pretendes disfrutar de la lectura mientras escuchas música, ves la tele, atiendes a los niños y mandas mensajes por el móvil, lo más probable es que te acabes hartando del libro que tengas entre manos. Mientras lees, procura reducir los estímulos a los que estás sometido para aumentar la concentración y disfrutar de la lectura. Como en cualquier otra actividad, básicamente.

9.- Leer no es una actividad excluyente.
Leer no implica dejar de hacer otras actividades como escuchar música, ver películas o jugar a la consola. A revés, todas esas actividades se pueden retroalimentar entre sí para encontrar nuevos títulos para leer, nuevas películas que ver, grupos que escuchar… Solo es necesario encontrarle un hueco a cada una de esas actividades sin que colisionen entre sí.

10.- Engánchate.
Al principio todo cuesta. Incorporar la lectura a tu vida cotidiana puede ser laborioso, pero al final obtendrás diversión, conocimiento, cultura y capacidad de abstracción. Aunque pueda parecer duro, el balance es positivo.

La periodista Esther Lombardi se hacía eco hace unas semanas de un informe del National Endowment for the Arts que afirmaba que una gran parte de la población estadounidense no leía. Al menos no leía literatura, porque con los dispositivos móviles otra cosa no, pero leer se lee un rato. Prueba de ello es este artículo publicado por Yorokobu recientemente.

El caso es que, picada por la curiosidad, Lombardi comenzó a preguntar a las personas de su entorno por qué no leían más. Las respuestas que obtuvo son fácilmente extrapolables a España o cualquier otro país occidental.

Pero la cosa no queda ahí. Lo más curioso del caso es que todas esas razones son fácilmente subsanables por los mismos que las dan. En otras palabras, si solo lees en la época de verano, es porque quieres.

Si no, mira las excusas más frecuentes y lo sencillo que es solucionarlas.

1.- No tengo tiempo.
Aunque es cierto que es ajetreada, la vida moderna está llena de momentos que se pueden aprovechar para leer. En la cola del autobús, mientras se viaja en metro, en la sala de espera del médico, durante la hora del almuerzo… Esos huecos se pueden llenar leyendo un buen libro… o mirando twitter. La decisión entre elegir una cosa u otra es asunto tuyo.

2.- Me agobian los libros con demasiadas páginas.
Nadie dice que haya que aficionarse a la lectura empezando por El arcoiris de la gravedad, de Pynchon (1152 páginas); Guerra y Paz, de Tolstoi (1904 páginas) o Los Sorias de Laiseca (1400 páginas). Comienza por libros finitos o incluso poesía, si consideras que te resulta más sencillo.

3.- Lee lo que te gusta.
Sinceramente, la excusa anterior suena un poco a justificación barata. ¿O es que el grosor y que fueran tres tomos fue un inconveniente para que te leyeras Cincuenta sombras de Grey o la saga Millenium de Stieg Larsson? A lo mejor el problema está en que tienes que leer lo que te gusta. Tan sencillo como eso.

4.- No tengo mucho dinero para libros.
¿Quién ha dicho que para leer libros sea necesario comprarlos? Las bibliotecas públicas están muy bien surtidas y funcionan estupendamente. Por otra parte, el hecho de tener un plazo para acabar el libro puede ser un aliciente para leerlo.

5.- No sé qué libro leer.
Todo es ponerse. Comienza por uno que te atraiga o que te hayan recomendado. Si te gusta, continúa explorando las obras de ese autor, infórmate de otros escritores que sean semejantes a él y sigue tu búsqueda. Poco a poco irás ampliando el campo a otros géneros, autores o épocas.

6.- No todo el monte es orégano.
Al hilo de lo anterior, no hay una fórmula mágica para encontrar el libro que te guste. Hasta tu autor favorito tiene obras brillantes y verdaderos ladrillos, pero la vida es así: acertar, equivocarse y seguir adelante a pesar de los fracasos. Cuanto más leas y más te informes, menos meterás la pata.

7.- Estoy agotado.
Si consideras la lectura una actividad residual, la colocarás al final de todas tus demás actividades. Si lo que pretendes es disfrutar de la lectura antes de dormir, lo más probable es que te duermas. En ese caso, ¿por qué no leer en esos momentos en los que tu cuerpo está más activo? Hay mil huecos a lo largo de tu jornada diaria para disfrutar de la lectura bien alerta y antes de caer presa del sueño.

8.- No eres un robot multitarea.
Si pretendes disfrutar de la lectura mientras escuchas música, ves la tele, atiendes a los niños y mandas mensajes por el móvil, lo más probable es que te acabes hartando del libro que tengas entre manos. Mientras lees, procura reducir los estímulos a los que estás sometido para aumentar la concentración y disfrutar de la lectura. Como en cualquier otra actividad, básicamente.

9.- Leer no es una actividad excluyente.
Leer no implica dejar de hacer otras actividades como escuchar música, ver películas o jugar a la consola. A revés, todas esas actividades se pueden retroalimentar entre sí para encontrar nuevos títulos para leer, nuevas películas que ver, grupos que escuchar… Solo es necesario encontrarle un hueco a cada una de esas actividades sin que colisionen entre sí.

10.- Engánchate.
Al principio todo cuesta. Incorporar la lectura a tu vida cotidiana puede ser laborioso, pero al final obtendrás diversión, conocimiento, cultura y capacidad de abstracción. Aunque pueda parecer duro, el balance es positivo.

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Opiniones 2
  • Muy de acuerdo con los puntos, yo añadiría que si el libro no te gusta o no te engancha, déjalo, hay muchos mas libros para leer. Si la historia no es buena, o simplemente no te gusta lo único que va a conseguir es que de cada vez te entren menos ganas de leer.

    Y el punto mas importante para mi es el 3, si encuentras un libro que te enganche, que la historia te absorba, encontrarás siempre tiempo para leer.

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