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24 de septiembre 2018    /   IDEAS
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La contaminación atmosférica puede hacernos menos inteligentes

24 de septiembre 2018    /   IDEAS     por          
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Decía el escritor estadounidense Robert Orben que hay tanta contaminación en el aire que si no fuese por nuestros pulmones, no habría lugar para colocarla. No le faltaba razón: varios estudios han demostrado que más del 95% de la población mundial respira aire contaminado.

El aire está envenenado y las comunidades más pobres son las que suelen llevarse la peor parte. Es de sobra sabido que la contaminación y las enfermedades respiratorias van muchas veces de la mano, y también se descubrió hace tiempo que la contaminación atmosférica afecta negativamente al rendimiento cognitivo en los estudiantes. Sin embargo, aún se echaba en falta un estudio que examinase a personas de todas las edades y que analizase algunas diferencias entre hombres y mujeres.

¿Y si respirar aire contaminado nos hiciera ser menos inteligentes? Esto es justo lo que revela un gran estudio elaborado en China que sugiere un vínculo entre la contaminación del aire y los efectos negativos en las habilidades lingüísticas y matemáticas de las personas.

El estudio, titulado The impact of exposure to air pollution on cognitive performance y elaborado por los profesores Xin Zhang, Xi Chen y Xiaobo Zhang, fue publicado hace poco en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. En concreto, analizó cómo la exposición a largo plazo a la contaminación del aire afectaba el rendimiento de 25 mil personas de distintos condados chinos en una serie de pruebas nacionales de lenguaje y aritmética.

Los autores basaron sus hallazgos en modelos que construyeron y que combinaban las calificaciones de esas pruebas nacionales —realizadas por los sujetos participantes entre 2010 y 2014— con los datos oficiales de calidad del aire y contaminación por dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre de lugares específicos de China. Con su análisis intentaron documentar cómo la exposición a la contaminación a corto y largo plazo pudo haber afectado las puntuaciones y, por extensión, los cerebros de los examinados. ¿El resultado? Exponerse durante un largo tiempo al aire contaminado tiene un impacto directo sobre el desarrollo del cerebro.

Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre. Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire. Y, con ello, una mayor vulnerabilidad

El equipo de investigación, liderado por el profesor de la Universidad de Pekín Xiaobo Zhang, descubrió que la exposición a mayores niveles de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y partículas de menos de 10 µm de diámetro (denominadas PM10) estaba ligada a calificaciones más bajas en las pruebas de lenguaje (y, en menor medida, de matemáticas, pero solo cuando las personas estuvieron expuestas durante semanas o meses).

La exposición durante períodos más largos de tiempo se correlacionó con mayores caídas en el rendimiento cognitivo, con un impacto promedio equivalente a haber perdido un año de educación de la persona.

Y aún hay más: los efectos fueron más marcados para las personas mayores (sobre todo aquellas mayores de 64 años), así como para aquellos sujetos con un nivel educacional más bajo. «Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre», explica a Yorokobu el propio Xiaobo Zhang. «Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire». Y, con ello, una mayor vulnerabilidad.

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Por su parte, Xi Chen, de la Escuela de Salud Pública de Yale en EE UU, señala que el mayor efecto para los ancianos se debe probablemente al efecto acumulativo de una exposición prolongada a la contaminación atmosférica. «A medida que la gente envejece, su anterior exposición a largo plazo a la contaminación del aire en los últimos años o décadas puede reducir la materia blanca, un tejido clave en el cerebro para actividades cognitivas. El menor volumen de materia blanca los hace más vulnerables a los contaminantes», expone.

Pero los autores también observaron que los hombres se veían bastante más perjudicados que las mujeres. Los investigadores dicen que esto podría ser el resultado de las diferencias en el funcionamiento de los cerebros de hombres y mujeres. «Durante las actividades cognitivas, la materia blanca activada es más escasa dentro del cerebro de los hombres que la de las mujeres, lo que demuestra la gran brecha de género que observamos», matiza Xin Zhang, profesor de la Universidad de Pekín.

Asimismo, el equipo comenta que, aunque el estudio se llevó a cabo en China, los resultados son extrapolables a casi cualquier país del mundo, y que el daño a la inteligencia de las personas aumentará en el futuro (a menos que los gobiernos decidan tomarse en serio el asunto algún día).

Un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general

«Hay muchas ciudades en países en desarrollo con problemas de contaminación atmosférica. Por ejemplo, catorce ciudades de India figuraron recientemente entre las veinte ciudades más contaminadas del mundo, según datos de la OMS. Es probable que el problema empeore en la mayoría de estas ciudades. Dado que la exposición acumulativa a la contaminación del aire impide la inteligencia, esperamos que el efecto general aumente con el tiempo en estas áreas», explica Zhang.

Chen asegura que las exposiciones a corto y a largo plazo son importantes, y que los resultados de su investigación respaldan que los efectos se hacen más grandes a medida que se amplía la ventana del tiempo de exposición. «El 92% de la población mundial respira aire de calidad inferior (según la OMS). Incluso en los EE UU, más de cuatro de cada diez estadounidenses viven con aire insalubre, según el informe El Estado del Aire 2018 (de la American Lung Association). Por lo tanto, nuestros resultados pueden aplicarse a todo el mundo con diversos niveles de contaminación», apostilla.

Por su parte, Zhang hace hincapié en que, probablemente, el daño en la capacidad cognitiva por la contaminación del aire también impide el desarrollo del capital humano: «Por lo tanto, un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general».

Decía el escritor estadounidense Robert Orben que hay tanta contaminación en el aire que si no fuese por nuestros pulmones, no habría lugar para colocarla. No le faltaba razón: varios estudios han demostrado que más del 95% de la población mundial respira aire contaminado.

El aire está envenenado y las comunidades más pobres son las que suelen llevarse la peor parte. Es de sobra sabido que la contaminación y las enfermedades respiratorias van muchas veces de la mano, y también se descubrió hace tiempo que la contaminación atmosférica afecta negativamente al rendimiento cognitivo en los estudiantes. Sin embargo, aún se echaba en falta un estudio que examinase a personas de todas las edades y que analizase algunas diferencias entre hombres y mujeres.

¿Y si respirar aire contaminado nos hiciera ser menos inteligentes? Esto es justo lo que revela un gran estudio elaborado en China que sugiere un vínculo entre la contaminación del aire y los efectos negativos en las habilidades lingüísticas y matemáticas de las personas.

El estudio, titulado The impact of exposure to air pollution on cognitive performance y elaborado por los profesores Xin Zhang, Xi Chen y Xiaobo Zhang, fue publicado hace poco en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. En concreto, analizó cómo la exposición a largo plazo a la contaminación del aire afectaba el rendimiento de 25 mil personas de distintos condados chinos en una serie de pruebas nacionales de lenguaje y aritmética.

Los autores basaron sus hallazgos en modelos que construyeron y que combinaban las calificaciones de esas pruebas nacionales —realizadas por los sujetos participantes entre 2010 y 2014— con los datos oficiales de calidad del aire y contaminación por dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre de lugares específicos de China. Con su análisis intentaron documentar cómo la exposición a la contaminación a corto y largo plazo pudo haber afectado las puntuaciones y, por extensión, los cerebros de los examinados. ¿El resultado? Exponerse durante un largo tiempo al aire contaminado tiene un impacto directo sobre el desarrollo del cerebro.

Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre. Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire. Y, con ello, una mayor vulnerabilidad

El equipo de investigación, liderado por el profesor de la Universidad de Pekín Xiaobo Zhang, descubrió que la exposición a mayores niveles de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y partículas de menos de 10 µm de diámetro (denominadas PM10) estaba ligada a calificaciones más bajas en las pruebas de lenguaje (y, en menor medida, de matemáticas, pero solo cuando las personas estuvieron expuestas durante semanas o meses).

El equipo de investigación, liderado por el profesor de la Universidad de Pekín Xiaobo Zhang, descubrió que la exposición a mayores niveles de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y partículas de menos de 10 µm de diámetro (denominadas PM10) estaba ligada a calificaciones más bajas en las pruebas de lenguaje (y, en menor medida, de matemáticas, pero solo cuando las personas estuvieron expuestas durante semanas o meses).

La exposición durante períodos más largos de tiempo se correlacionó con mayores caídas en el rendimiento cognitivo, con un impacto promedio equivalente a haber perdido un año de educación de la persona.

Y aún hay más: los efectos fueron más marcados para las personas mayores (sobre todo aquellas mayores de 64 años), así como para aquellos sujetos con un nivel educacional más bajo. «Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre», explica a Yorokobu el propio Xiaobo Zhang. «Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire». Y, con ello, una mayor vulnerabilidad.

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Por su parte, Xi Chen, de la Escuela de Salud Pública de Yale en EE UU, señala que el mayor efecto para los ancianos se debe probablemente al efecto acumulativo de una exposición prolongada a la contaminación atmosférica. «A medida que la gente envejece, su anterior exposición a largo plazo a la contaminación del aire en los últimos años o décadas puede reducir la materia blanca, un tejido clave en el cerebro para actividades cognitivas. El menor volumen de materia blanca los hace más vulnerables a los contaminantes», expone.

Pero los autores también observaron que los hombres se veían bastante más perjudicados que las mujeres. Los investigadores dicen que esto podría ser el resultado de las diferencias en el funcionamiento de los cerebros de hombres y mujeres. «Durante las actividades cognitivas, la materia blanca activada es más escasa dentro del cerebro de los hombres que la de las mujeres, lo que demuestra la gran brecha de género que observamos», matiza Xin Zhang, profesor de la Universidad de Pekín.

Asimismo, el equipo comenta que, aunque el estudio se llevó a cabo en China, los resultados son extrapolables a casi cualquier país del mundo, y que el daño a la inteligencia de las personas aumentará en el futuro (a menos que los gobiernos decidan tomarse en serio el asunto algún día).

Un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general

«Hay muchas ciudades en países en desarrollo con problemas de contaminación atmosférica. Por ejemplo, catorce ciudades de India figuraron recientemente entre las veinte ciudades más contaminadas del mundo, según datos de la OMS. Es probable que el problema empeore en la mayoría de estas ciudades. Dado que la exposición acumulativa a la contaminación del aire impide la inteligencia, esperamos que el efecto general aumente con el tiempo en estas áreas», explica Zhang.

Chen asegura que las exposiciones a corto y a largo plazo son importantes, y que los resultados de su investigación respaldan que los efectos se hacen más grandes a medida que se amplía la ventana del tiempo de exposición. «El 92% de la población mundial respira aire de calidad inferior (según la OMS). Incluso en los EE UU, más de cuatro de cada diez estadounidenses viven con aire insalubre, según el informe El Estado del Aire 2018 (de la American Lung Association). Por lo tanto, nuestros resultados pueden aplicarse a todo el mundo con diversos niveles de contaminación», apostilla.

Por su parte, Zhang hace hincapié en que, probablemente, el daño en la capacidad cognitiva por la contaminación del aire también impide el desarrollo del capital humano: «Por lo tanto, un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general».

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