fbpx
27 de mayo 2015    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

Contar una historia cualquiera como si fuera la única

27 de mayo 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Una historia como un Macguffin. Alfred Hitchcock utilizaba este elemento de suspenso, una expresión que usaba para designar «una excusa argumental» que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma. ¿Qué ocurriría si utilizamos este recurso cinematográfico para la redacción de una crónica periodística?
En la crónica En el Hotel California no hay siquiera un cuadro de los Eagles, finalista en los Premios Excelencia Periodística 2015 de la Sociedad Interamericana de Prensa, he usado como resorte narrativo la excusa del Macguffin de Hitchcock. Una crónica es un debate, es un género híbrido que se expande y tuerce las estructuras piramidales y rígidas del periodismo. Aunque la estética jamás vence a la ética.
El móvil para narrar esta historia está anclado en el título mismo de la obra: la canción Hotel California del grupo Eagles (un viaje, un relato como una road movie). Pero esa excusa me permitió indagar sobre un territorio olvidado: la Baja California Sur, sobre las tensiones político-económicas, sobre la cultura popular y descubrir la historia de un personaje particular: el señor Wong, un chino que se autodenominó Antonio Tabasco, un oriental empecinado en querer ser más mexicano que los mexicanos.
Es una crónica escrita por capas, en lo superficial el rastreo del mito, la hipótesis que late en cada rincón de la Baja California y la canción que fue hit en los años 80. En lo profundo, la realidad histórica de los pueblerinos montañeses que se enteraban de las noticias del continente dos años después de cada acontecimiento, los todosanteños que estaban siempre listos para cada guerra, cada invasión a la península. El brazo descarnado de la patria mexicana que históricamente fue ajeno al macizo continental.
«La crónica de Juan Mascardi sobre Todos Santos es excelsa, maravillosa y completa. No tengo otros adjetivos para describirla. Y quiero reconocer que tuvo que venir desde miles de kilómetros para regalarnos una historia jamás contada. Y eso es lo más trascendente», escribió el periodista sudcaliforniano Jesús Chávez Jiménez, quien ha sido director y miembro fundador de medios impresos de circulación estatal y corresponsal de periódicos de distribución nacional en México.
El hecho que esta historia hiperlocal haya sido escrita por un periodista argentino, viajando durante más de una semana en la Baja California Sur de México y que se publique en un medio español como Yorokubu ha facilitado que el relato se distribuya en distintos países, haciendo de un historia local, un relato sin fronteras.
Durante toda mi carrera fui trazando un paralelo entre la producción audiovisual, la docencia y la escritura. Mientras iba buceando en algunas historias para transformarlas en crónicas audiovisuales también fui generando mi libreta de apuntes como antesala de mis crónicas. Desde que comencé a escribir, he decido hacerlo desde una perspectiva horizontal. Contarnos: nuestros entornos, nuestros contextos, nuestros dolores, nuestros afectos y nuestra esperanza mirándonos a los ojos. Utilizando y reutilizando el material que suele quedar afuera de un noticiero, alejándonos del momento cumbre que suele estar plagado de morbo e invitar a escena a los personajes que solo tienen espacio en los medios cuando son víctimas o victimarios, asesinos o asesinados, prisioneros o cadáveres. Siempre quisimos hacer un periodismo humano, sensible y no por ello menos entretenido. El periodismo como experiencia, como servicio social. Y así fue que en medio de la crisis nos lanzamos a contar historias. Sobrevivimos.
En 2014 gané dos premios: Primer Premio La Buena Prensa de España y el Primer Premio UBA (Universidad de Buenos Aires) por la crónica Marcelo Bielsa: el DT que admira la capacidad de trabajar con el dolor publicado en La Nación. Este relato también fue finalista en los Premios SIP en la categoría crónica. En 2013 fui finalista en los Premios SIP con la crónica: El triatleta que sobrevivió al atentado a la AMIA.
Cuando aún no había nacido YouTube ya pensábamos que podíamos hacer periodismo afuera de los medios, recorriendo circuitos no formales, universalizando historias hiperlocales. Si Juan Pablo Meneses salió al mundo con su ‘equipaje de mano’ (una notebook, una cámara de fotos y poca ropa) inventando así el periodismo ambulante, nosotros procuramos invertir el axioma: recorrer el barrio más próximo, contar la historia más cercana mundializando la distribución del relato.
«Una canción, una leyenda y una historia elaborada en base a la búsqueda personal posibilitan al compartirse el disfrutar interpretaciones personales de realidades alternativas a que somos tan afectos los humanos», escribió el periodista y psicólogo sudcaliforniano Alejandrino De La Rosa. En tanto, la escritora uruguaya Irene Vesna aseguró: «Una crónica periodística es un viaje, un tiempo entre paréntesis, el viejo y querido oficio de contar una historia cualquiera como si fuera la única. Juan lo hace».

Una historia como un Macguffin. Alfred Hitchcock utilizaba este elemento de suspenso, una expresión que usaba para designar «una excusa argumental» que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma. ¿Qué ocurriría si utilizamos este recurso cinematográfico para la redacción de una crónica periodística?
En la crónica En el Hotel California no hay siquiera un cuadro de los Eagles, finalista en los Premios Excelencia Periodística 2015 de la Sociedad Interamericana de Prensa, he usado como resorte narrativo la excusa del Macguffin de Hitchcock. Una crónica es un debate, es un género híbrido que se expande y tuerce las estructuras piramidales y rígidas del periodismo. Aunque la estética jamás vence a la ética.
El móvil para narrar esta historia está anclado en el título mismo de la obra: la canción Hotel California del grupo Eagles (un viaje, un relato como una road movie). Pero esa excusa me permitió indagar sobre un territorio olvidado: la Baja California Sur, sobre las tensiones político-económicas, sobre la cultura popular y descubrir la historia de un personaje particular: el señor Wong, un chino que se autodenominó Antonio Tabasco, un oriental empecinado en querer ser más mexicano que los mexicanos.
Es una crónica escrita por capas, en lo superficial el rastreo del mito, la hipótesis que late en cada rincón de la Baja California y la canción que fue hit en los años 80. En lo profundo, la realidad histórica de los pueblerinos montañeses que se enteraban de las noticias del continente dos años después de cada acontecimiento, los todosanteños que estaban siempre listos para cada guerra, cada invasión a la península. El brazo descarnado de la patria mexicana que históricamente fue ajeno al macizo continental.
«La crónica de Juan Mascardi sobre Todos Santos es excelsa, maravillosa y completa. No tengo otros adjetivos para describirla. Y quiero reconocer que tuvo que venir desde miles de kilómetros para regalarnos una historia jamás contada. Y eso es lo más trascendente», escribió el periodista sudcaliforniano Jesús Chávez Jiménez, quien ha sido director y miembro fundador de medios impresos de circulación estatal y corresponsal de periódicos de distribución nacional en México.
El hecho que esta historia hiperlocal haya sido escrita por un periodista argentino, viajando durante más de una semana en la Baja California Sur de México y que se publique en un medio español como Yorokubu ha facilitado que el relato se distribuya en distintos países, haciendo de un historia local, un relato sin fronteras.
Durante toda mi carrera fui trazando un paralelo entre la producción audiovisual, la docencia y la escritura. Mientras iba buceando en algunas historias para transformarlas en crónicas audiovisuales también fui generando mi libreta de apuntes como antesala de mis crónicas. Desde que comencé a escribir, he decido hacerlo desde una perspectiva horizontal. Contarnos: nuestros entornos, nuestros contextos, nuestros dolores, nuestros afectos y nuestra esperanza mirándonos a los ojos. Utilizando y reutilizando el material que suele quedar afuera de un noticiero, alejándonos del momento cumbre que suele estar plagado de morbo e invitar a escena a los personajes que solo tienen espacio en los medios cuando son víctimas o victimarios, asesinos o asesinados, prisioneros o cadáveres. Siempre quisimos hacer un periodismo humano, sensible y no por ello menos entretenido. El periodismo como experiencia, como servicio social. Y así fue que en medio de la crisis nos lanzamos a contar historias. Sobrevivimos.
En 2014 gané dos premios: Primer Premio La Buena Prensa de España y el Primer Premio UBA (Universidad de Buenos Aires) por la crónica Marcelo Bielsa: el DT que admira la capacidad de trabajar con el dolor publicado en La Nación. Este relato también fue finalista en los Premios SIP en la categoría crónica. En 2013 fui finalista en los Premios SIP con la crónica: El triatleta que sobrevivió al atentado a la AMIA.
Cuando aún no había nacido YouTube ya pensábamos que podíamos hacer periodismo afuera de los medios, recorriendo circuitos no formales, universalizando historias hiperlocales. Si Juan Pablo Meneses salió al mundo con su ‘equipaje de mano’ (una notebook, una cámara de fotos y poca ropa) inventando así el periodismo ambulante, nosotros procuramos invertir el axioma: recorrer el barrio más próximo, contar la historia más cercana mundializando la distribución del relato.
«Una canción, una leyenda y una historia elaborada en base a la búsqueda personal posibilitan al compartirse el disfrutar interpretaciones personales de realidades alternativas a que somos tan afectos los humanos», escribió el periodista y psicólogo sudcaliforniano Alejandrino De La Rosa. En tanto, la escritora uruguaya Irene Vesna aseguró: «Una crónica periodística es un viaje, un tiempo entre paréntesis, el viejo y querido oficio de contar una historia cualquiera como si fuera la única. Juan lo hace».

Compártelo twitter facebook whatsapp
Jódete y aprende
El relato fotográfico sin fin de un grupo de manteros de Lavapiés
Cómo ocultar una erección y otros 9 tutoriales ridículos
Mi mesa hace lo que le da la gana y dice que es por mi bien
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *