11 de junio 2018    /   IDEAS
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¿Todas las mujeres pueden usar la copa menstrual?

11 de junio 2018    /   IDEAS     por          
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La Vecina Rubia ya ha pedido al nuevo Gobierno que rebaje el IVA de los artículos de higiene femenina, también conocido como «la tasa rosa». Las compresas y los tampones son artículos de primera necesidad, pero pueden convertirse casi en objetos de lujo. Las peticiones de la influencer en Instagram y Twitter han recibido un apoyo masivo: las han secundado cerca de 80.000 usuarios, entre likes y retuits.

Si a esta idea se le suma que no todas las mujeres segregan el mismo flujo, que los productos químicos de compresas y tampones causan molestias a algunas de ellas o que todos los productos de un solo uso suponen un exceso de basura para el medio ambiente, se entiende por qué se han organizado tantas campañas a favor de la copa menstrual o vaginal.

Como explica Sara Pérez, experta en sexualidad femenina en Los placeres de Lola, «es una alternativa respetuosa con el cuerpo de la mujer a diferencia de otros métodos de higiene menstrual como tampones y compresas, que llevan componentes químicos nefastos con efectos muy nocivos para el pH vaginal (entre otras cosas)».

La clave es que la copa menstrual «está fabricada en silicona de grado médico, material no poroso e hipoalergénico. Con lo cual, el material que estamos introduciendo en nuestro cuerpo es totalmente saludable», precisa Pérez.

Además, «una copa menstrual bien cuidada te puede durar en perfectas condiciones entre 10 y 15 años», según la experta. En este sentido, Sara Pérez recuerda que «según un estudio de la Fundación para la Prevención y el Consumo Responsable, dejar de usar tampones y compresas puede suponer, en una familia con dos mujeres en edad fértil, el ahorro anual de entre 5,6 y 6,4 kilos de residuos no recuperables».

Sin embargo, la pregunta es: ¿pueden todas las mujeres pasarse a la copa vaginal?

La importancia del suelo pélvico

La mujer debe conocer el estado de su suelo pélvico para saber si la copa vaginal es una buena opción. Vanessa Pazos, fisioterapeuta experta en suelo pélvico, explica que si se tiene un exceso de tono, «puede que no sea nada cómodo introducir la copa o, incluso, que se expulse por sí sola cuando está bien vacía o cuando se llene un poquito y suponga algo de peso».

En los casos en los que el tono muscular está demasiado bajo, «puede que también se caiga con un mínimo peso si no se ajusta bien la talla». Además, Pazos apunta que «en este caso puede ser difícil la colocación por no notarla bien sujeta o notar que se mueve».

copa menstrual
Foto: Patricia Moraleda/ pixabay.com (CC)

Otra posible dificultad es que existan dolores en el pudendo, en cuyo caso, introducir la copa, según la fisioterapeuta, puede resultar molesto, aunque recuerda que «esto también ocurre con los tampones», incluso de forma más aguda «porque resecan».

Vanessa Pazos aporta que no solo hay que saber si es posible usar la copa menstrual, sino también qué tipo de copa menstrual es más adecuada: «Dependiendo de los materiales o los tamaños, el uso será más o menos fácil para cada mujer».

En este punto, especifica que no siempre las mujeres que hayan pasado por un parto han de tener un tamaño más grande, y viceversa. Por ejemplo, insiste en que «hay mujeres con flujo insuficiente para las tallas más grandes» o que mujeres que no hayan pasado por un parto «encuentran más cómodas las copas más grandes, sobre todo durante los primeros días».

Cuando no es la única inquilina

No todas las mujeres se sienten cómodas introduciendo objetos en su vagina, ya sea un tampón o una copa vaginal, aunque este tipo de hábitos, en realidad, suponga un mejor conocimiento de la propia anatomía.

Hay que tener en cuenta que introducir elementos en el interior del cuerpo obliga a extremar las medidas de higiene para evitar infecciones. Esto es aplicable a las propias manos, uñas incluidas, pero también a la copa menstrual. Deben extremarse las precauciones: es necesario hervirla tras su uso para evitar el crecimiento de bacterias.

Estas medidas deben tenerse en cuenta con todo lo que se introduzca en la vagina, tanto si se trata de aplicadores de tampones reutilizables como del propio anillo vaginal, que si se sale de la vagina o se saca en caso de resultar molesto en las relaciones sexuales, debe lavarse con agua tibia antes de volver a introducirlo.

Otra cuestión preocupante: ¿es compatible el anillo con la copa menstrual? Desde Los placeres de Lola aclaran que se pueden usar ambos productos «ya que la copa va colocada en el primer tercio de la vagina, mientras que el anillo se encaja al fondo, más cerca del útero».

Sin embargo, «normalmente la copa se usa cuando quitamos el anillo anticonceptivo, ya que es en ese momento cuando menstruamos». Pero si coinciden, es tan sencillo como «tener cuidado de comprobar que, al sacar la copa, el anillo sigue bien colocado».

La Vecina Rubia ya ha pedido al nuevo Gobierno que rebaje el IVA de los artículos de higiene femenina, también conocido como «la tasa rosa». Las compresas y los tampones son artículos de primera necesidad, pero pueden convertirse casi en objetos de lujo. Las peticiones de la influencer en Instagram y Twitter han recibido un apoyo masivo: las han secundado cerca de 80.000 usuarios, entre likes y retuits.

Si a esta idea se le suma que no todas las mujeres segregan el mismo flujo, que los productos químicos de compresas y tampones causan molestias a algunas de ellas o que todos los productos de un solo uso suponen un exceso de basura para el medio ambiente, se entiende por qué se han organizado tantas campañas a favor de la copa menstrual o vaginal.

Como explica Sara Pérez, experta en sexualidad femenina en Los placeres de Lola, «es una alternativa respetuosa con el cuerpo de la mujer a diferencia de otros métodos de higiene menstrual como tampones y compresas, que llevan componentes químicos nefastos con efectos muy nocivos para el pH vaginal (entre otras cosas)».

La clave es que la copa menstrual «está fabricada en silicona de grado médico, material no poroso e hipoalergénico. Con lo cual, el material que estamos introduciendo en nuestro cuerpo es totalmente saludable», precisa Pérez.

Además, «una copa menstrual bien cuidada te puede durar en perfectas condiciones entre 10 y 15 años», según la experta. En este sentido, Sara Pérez recuerda que «según un estudio de la Fundación para la Prevención y el Consumo Responsable, dejar de usar tampones y compresas puede suponer, en una familia con dos mujeres en edad fértil, el ahorro anual de entre 5,6 y 6,4 kilos de residuos no recuperables».

Sin embargo, la pregunta es: ¿pueden todas las mujeres pasarse a la copa vaginal?

La importancia del suelo pélvico

La mujer debe conocer el estado de su suelo pélvico para saber si la copa vaginal es una buena opción. Vanessa Pazos, fisioterapeuta experta en suelo pélvico, explica que si se tiene un exceso de tono, «puede que no sea nada cómodo introducir la copa o, incluso, que se expulse por sí sola cuando está bien vacía o cuando se llene un poquito y suponga algo de peso».

En los casos en los que el tono muscular está demasiado bajo, «puede que también se caiga con un mínimo peso si no se ajusta bien la talla». Además, Pazos apunta que «en este caso puede ser difícil la colocación por no notarla bien sujeta o notar que se mueve».

copa menstrual
Foto: Patricia Moraleda/ pixabay.com (CC)

Otra posible dificultad es que existan dolores en el pudendo, en cuyo caso, introducir la copa, según la fisioterapeuta, puede resultar molesto, aunque recuerda que «esto también ocurre con los tampones», incluso de forma más aguda «porque resecan».

Vanessa Pazos aporta que no solo hay que saber si es posible usar la copa menstrual, sino también qué tipo de copa menstrual es más adecuada: «Dependiendo de los materiales o los tamaños, el uso será más o menos fácil para cada mujer».

En este punto, especifica que no siempre las mujeres que hayan pasado por un parto han de tener un tamaño más grande, y viceversa. Por ejemplo, insiste en que «hay mujeres con flujo insuficiente para las tallas más grandes» o que mujeres que no hayan pasado por un parto «encuentran más cómodas las copas más grandes, sobre todo durante los primeros días».

Cuando no es la única inquilina

No todas las mujeres se sienten cómodas introduciendo objetos en su vagina, ya sea un tampón o una copa vaginal, aunque este tipo de hábitos, en realidad, suponga un mejor conocimiento de la propia anatomía.

Hay que tener en cuenta que introducir elementos en el interior del cuerpo obliga a extremar las medidas de higiene para evitar infecciones. Esto es aplicable a las propias manos, uñas incluidas, pero también a la copa menstrual. Deben extremarse las precauciones: es necesario hervirla tras su uso para evitar el crecimiento de bacterias.

Estas medidas deben tenerse en cuenta con todo lo que se introduzca en la vagina, tanto si se trata de aplicadores de tampones reutilizables como del propio anillo vaginal, que si se sale de la vagina o se saca en caso de resultar molesto en las relaciones sexuales, debe lavarse con agua tibia antes de volver a introducirlo.

Otra cuestión preocupante: ¿es compatible el anillo con la copa menstrual? Desde Los placeres de Lola aclaran que se pueden usar ambos productos «ya que la copa va colocada en el primer tercio de la vagina, mientras que el anillo se encaja al fondo, más cerca del útero».

Sin embargo, «normalmente la copa se usa cuando quitamos el anillo anticonceptivo, ya que es en ese momento cuando menstruamos». Pero si coinciden, es tan sencillo como «tener cuidado de comprobar que, al sacar la copa, el anillo sigue bien colocado».

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