26 de marzo 2018    /   CINE/TV
por
 

‘Counterpart’, en HBO: la vida partida en dos

26 de marzo 2018    /   CINE/TV     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

En los libros y las películas sobre la Guerra fría los espías de uno y otro bando se conocen entre sí. Saben quién es agente doble. Quién compra y quién vende secretos. Lo que nadie sabe es qué saben los demás y qué quieren realmente. ¿Si mato a X, cosa que debería, qué secretos se llevará a la tumba? Con este espíritu ha sido concebida para Starz la serie Counterpart por el guionista Justin Marks. En España la emite HBO. El tono es sobrio, cercano a las series de espionaje británicas clásicas, con un piloto firmado por el director Morten Tyldum (The Imitation Game) que marca la pauta. Las escenas de violencia son minimalistas. En algunos casos cruentas y en otros se escamotean porque la cámara está más interesada en el rostro del observador (el causante de la violencia).

La coherencia de la divergencia

La diferencia de Counterpart con las historias de espías clásicas es que no hay un bloque del Oeste y un bloque de Este. Las ideologías han sido sustituidas por dos universos. Uno es el nuestro. El otro aparece en 1987 como resultado de experimentos de científicos de la Alemania oriental (dos años antes de la caída del Muro de Berlín).

Que el mundo paralelo naciera 30 años atrás explica que las diferencias con el nuestro no son abismales. No resulta extraño que muchos personajes tengan profesiones similares en uno y otro lado. Es una apuesta por la lógica. (En otras ficciones, los mundos paralelos se iniciaron a la vez con el Big Bang y, a pesar de esto, son similares).

En Counterpart ambos mundos avanzan en paralelo hasta que una epidemia de gripe diezma la población del otro lado. La tragedia provoca que ambos mundos evolucionen de manera distinta. El otro lado queda anclado en los 90 con férreas políticas de restricción de la gente. Es fácil imaginar que la gripe acabó con personas que trajeron avances tecnológicos y sociales. Esta epidemia fue el comienzo de los recelos entre los mundos. 

Ni buenos ni malos, diferentes

Sin embargo, en Counterpart no hay buenos ni malos. (Esto es una herencia directa de la serie de espionaje The Americans, en la que los protagonistas son los espías comunistas infiltrados en Estados Unidos). Simplemente comparten un mismo temor: la aniquilación o dominación por el otro.

La trama de espionaje hace avanzar la historia, pero no es el verdadero centro de interés. Como toda buena historia de espionaje, Counterpart está centrada en los personajes. La política y el control del otro lado y la tragedia de la gripe deshumanizan a los personajes, pero los guiones escarban en la infancia trágica de algunos de los asesinos. Rechazamos sus actos, pero entendemos los porqués y nos apena su fragilidad emocional.

¿Soy lo que hago o lo que pienso?

Howard Silk es el protagonista absoluto en uno y otro lado. El personaje está interpretado por el actor J. K. Simmons. Apenas emplea un puñado de expresiones faciales y corporales para establecer la diferencia entre el personaje de un lado y de otro. A través de este personaje podemos evaluar nuestras vidas y qué es la esencia de una persona. El Howard de nuestro lado es un buen hombre, ingenuo e inseguro.

El Howard del otro lado es avispado y seguro de sí mismo. Un tipo peligroso. Pero esto es importante reseñarlo: este Howard no es todo lo contrario al personaje de nuestro lado. No hay aquí un Jeckyll y un Hyde, como sucede en otras historias de realidades alternativas. Hay un Howard que en un determinado momento de la vida tomó una decisión que el otro Howard no tuvo valor de tomar. Una decisión que sumada a otras forman una cáscara a la vista de los demás de la que ya no se desprende. Pero cada Howard es en esencia el mismo, al igual que los distintos personajes de uno y otro lado.

Los dos Howard hacen que nos cuestionemos de qué manera nos comportamos y quiénes somos realmente; y por qué unas veces sacamos a nuestro yo y otras funcionamos con la cáscara. Plantea otra duda: si realmente somos la suma de nuestras decisiones o el resultado de las influencias ajenas. En el caso de los asesinos del otro lado, no hay duda: no han tenido las mismas oportunidades que los personajes de nuestro lado. Dudas que flotan al finalizar la primera temporada. En Counterpart no hay respuestas ni soluciones fáciles.

En los libros y las películas sobre la Guerra fría los espías de uno y otro bando se conocen entre sí. Saben quién es agente doble. Quién compra y quién vende secretos. Lo que nadie sabe es qué saben los demás y qué quieren realmente. ¿Si mato a X, cosa que debería, qué secretos se llevará a la tumba? Con este espíritu ha sido concebida para Starz la serie Counterpart por el guionista Justin Marks. En España la emite HBO. El tono es sobrio, cercano a las series de espionaje británicas clásicas, con un piloto firmado por el director Morten Tyldum (The Imitation Game) que marca la pauta. Las escenas de violencia son minimalistas. En algunos casos cruentas y en otros se escamotean porque la cámara está más interesada en el rostro del observador (el causante de la violencia).

La coherencia de la divergencia

La diferencia de Counterpart con las historias de espías clásicas es que no hay un bloque del Oeste y un bloque de Este. Las ideologías han sido sustituidas por dos universos. Uno es el nuestro. El otro aparece en 1987 como resultado de experimentos de científicos de la Alemania oriental (dos años antes de la caída del Muro de Berlín).

Que el mundo paralelo naciera 30 años atrás explica que las diferencias con el nuestro no son abismales. No resulta extraño que muchos personajes tengan profesiones similares en uno y otro lado. Es una apuesta por la lógica. (En otras ficciones, los mundos paralelos se iniciaron a la vez con el Big Bang y, a pesar de esto, son similares).

En Counterpart ambos mundos avanzan en paralelo hasta que una epidemia de gripe diezma la población del otro lado. La tragedia provoca que ambos mundos evolucionen de manera distinta. El otro lado queda anclado en los 90 con férreas políticas de restricción de la gente. Es fácil imaginar que la gripe acabó con personas que trajeron avances tecnológicos y sociales. Esta epidemia fue el comienzo de los recelos entre los mundos. 

Ni buenos ni malos, diferentes

Sin embargo, en Counterpart no hay buenos ni malos. (Esto es una herencia directa de la serie de espionaje The Americans, en la que los protagonistas son los espías comunistas infiltrados en Estados Unidos). Simplemente comparten un mismo temor: la aniquilación o dominación por el otro.

La trama de espionaje hace avanzar la historia, pero no es el verdadero centro de interés. Como toda buena historia de espionaje, Counterpart está centrada en los personajes. La política y el control del otro lado y la tragedia de la gripe deshumanizan a los personajes, pero los guiones escarban en la infancia trágica de algunos de los asesinos. Rechazamos sus actos, pero entendemos los porqués y nos apena su fragilidad emocional.

¿Soy lo que hago o lo que pienso?

Howard Silk es el protagonista absoluto en uno y otro lado. El personaje está interpretado por el actor J. K. Simmons. Apenas emplea un puñado de expresiones faciales y corporales para establecer la diferencia entre el personaje de un lado y de otro. A través de este personaje podemos evaluar nuestras vidas y qué es la esencia de una persona. El Howard de nuestro lado es un buen hombre, ingenuo e inseguro.

El Howard del otro lado es avispado y seguro de sí mismo. Un tipo peligroso. Pero esto es importante reseñarlo: este Howard no es todo lo contrario al personaje de nuestro lado. No hay aquí un Jeckyll y un Hyde, como sucede en otras historias de realidades alternativas. Hay un Howard que en un determinado momento de la vida tomó una decisión que el otro Howard no tuvo valor de tomar. Una decisión que sumada a otras forman una cáscara a la vista de los demás de la que ya no se desprende. Pero cada Howard es en esencia el mismo, al igual que los distintos personajes de uno y otro lado.

Los dos Howard hacen que nos cuestionemos de qué manera nos comportamos y quiénes somos realmente; y por qué unas veces sacamos a nuestro yo y otras funcionamos con la cáscara. Plantea otra duda: si realmente somos la suma de nuestras decisiones o el resultado de las influencias ajenas. En el caso de los asesinos del otro lado, no hay duda: no han tenido las mismas oportunidades que los personajes de nuestro lado. Dudas que flotan al finalizar la primera temporada. En Counterpart no hay respuestas ni soluciones fáciles.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Las historias que están en todas partes
Los vídeos del lunes: Vaciando almacenes
La censura en ‘The Big Bang Theory’
La creatividad por David Lynch
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies