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12 de marzo 2013    /   IDEAS
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El vacío que se expande o la ciudad que se contrae

12 de marzo 2013    /   IDEAS     por          
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No es que sea una nueva estética de escaparatismo, es que la crisis económica se ha cebado –y sigue haciéndolo día a día– con los locales comerciales de la ciudad, que no han tenido más opción que la de poner fin a sus actividades, fruto en muchos casos de la paralización del mercado. Como consecuencia de este hecho, los ciudadanos se han convertido en espectadores obligados a presenciar un horizonte de ruina y desamparo que reina allá donde se dirijan sus pasos.
Ningún núcleo urbano se libra, ni siquiera aquéllos más céntricos cerca de los cascos históricos que en su día supusieron un alto porcentaje de la actividad comercial de las ciudades. Tanto negocios de toda la vida como tiendas pertenecientes a nuevos propietarios están sufriendo la desaceleración económica.
Crack es una serie de fotografías de la ciudad de León, que muestra un paisaje extrapolable al de cualquier ciudad española, y que pretende ser la constatación tangible de la existencia de la crisis a golpe de vista. Un recorrido fotográfico realizado por Pablo García.
El proyecto se ideó meses atrás, durante una primera etapa de observación y paseos itinerantes por la ciudad. A partir de este paso y ante la cantidad ingente de locales repartidos por todas las zonas, se decidió que el proyecto final contuviese cien fotografías, todas realizadas en el mes de febrero de 2013.
Nunca se concibió con la intención de que fuese un censo catastral de establecimientos clausurados, sino que por un lado debía tratarse de una representación veraz en espacio y tiempo de los locales fotografiados y, por otra parte, debía ser una representación simbólica de todos los negocios españoles que en los últimos años han tenido que poner fin al sueño que una vez les llevó a emprender.
Lo que un día fueron vitrinas coloridas y brillantes con anhelados objetos y carteles fluorescentes, hoy han pasado a ser cortinas de ceniza sucesivas, grises y raídas, asaltadas por carteles publicitarios superpuestos a medio desgarrar, y con señales de embestidas y atentados en sus cerraduras.
Un panorama de depresión progresivo transforma zonas de gran actividad comercial en barrios pletóricos de suciedad, ruina e insalubridad. Quién sabe si quizás estamos solo a un paso de convertir el nuestro en El País de las últimas cosas de Paul Auster.
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No es que sea una nueva estética de escaparatismo, es que la crisis económica se ha cebado –y sigue haciéndolo día a día– con los locales comerciales de la ciudad, que no han tenido más opción que la de poner fin a sus actividades, fruto en muchos casos de la paralización del mercado. Como consecuencia de este hecho, los ciudadanos se han convertido en espectadores obligados a presenciar un horizonte de ruina y desamparo que reina allá donde se dirijan sus pasos.
Ningún núcleo urbano se libra, ni siquiera aquéllos más céntricos cerca de los cascos históricos que en su día supusieron un alto porcentaje de la actividad comercial de las ciudades. Tanto negocios de toda la vida como tiendas pertenecientes a nuevos propietarios están sufriendo la desaceleración económica.
Crack es una serie de fotografías de la ciudad de León, que muestra un paisaje extrapolable al de cualquier ciudad española, y que pretende ser la constatación tangible de la existencia de la crisis a golpe de vista. Un recorrido fotográfico realizado por Pablo García.
El proyecto se ideó meses atrás, durante una primera etapa de observación y paseos itinerantes por la ciudad. A partir de este paso y ante la cantidad ingente de locales repartidos por todas las zonas, se decidió que el proyecto final contuviese cien fotografías, todas realizadas en el mes de febrero de 2013.
Nunca se concibió con la intención de que fuese un censo catastral de establecimientos clausurados, sino que por un lado debía tratarse de una representación veraz en espacio y tiempo de los locales fotografiados y, por otra parte, debía ser una representación simbólica de todos los negocios españoles que en los últimos años han tenido que poner fin al sueño que una vez les llevó a emprender.
Lo que un día fueron vitrinas coloridas y brillantes con anhelados objetos y carteles fluorescentes, hoy han pasado a ser cortinas de ceniza sucesivas, grises y raídas, asaltadas por carteles publicitarios superpuestos a medio desgarrar, y con señales de embestidas y atentados en sus cerraduras.
Un panorama de depresión progresivo transforma zonas de gran actividad comercial en barrios pletóricos de suciedad, ruina e insalubridad. Quién sabe si quizás estamos solo a un paso de convertir el nuestro en El País de las últimas cosas de Paul Auster.
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Opiniones 3
  • Creo que es la caída de la empresa familiar (la pequeña empresa) que, inevitablemente, puede dar paso a la capitalización de la comercialización como las nuevas generaciones frecuentan la Zaras y H & M, sucumbiendo a los centros comerciales y las marcas de la calle principal. España y Barcelona industrializaron tarde y ahora se están modernizando y aunque el mundo occidental está ahora impulsando la idea de la pequeña empresa, el continente sigue jugando con la idea del capitalismo a pesar de que no es sostenible.

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