12 de abril 2016    /   CREATIVIDAD
por
 

El dibujante Craig Thompson firma una odisea espacial para toda la familia

12 de abril 2016    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Craig Thompson, el reconocido autor de Blankets, está de gira por nuestro país para presentar su última obra, Almóndigas del espacio, editada por Astiberri.

«Estoy muy poco tiempo, pero lo suficiente para disfrutar de la comida y de la gente», comenta Thompson que, en apenas tres días, recorrerá Barcelona, Bilbao y Madrid, ciudad en la que a las 19 de esta tarde charlará con Pedro Monje sobre su obra en la librería Ciudadano Grant.

Si tiene tiempo, aprovechará para visitar el El Prado, hacer la colada y contestar algunos mails «lo de estar tantos días fuera de casa es complicado», se sincera Thompson.

Son ya siete meses los que lleva de promoción de su nuevo trabajo. «Me lo tomo como mis vacaciones antes de emprender nuevos proyectos», comenta. No hay prisa por volver al tablero de dibujo. Antes hay que enseñar esta nueva criatura que, como es habitual en este autor, tiene más de doscientas páginas y ha llevado más de dos años de trabajo.

«La escritura llevó muy poco tiempo, comparado con otros de mis libros, apenas un mes. Luego dibujé toda la historia en bocetos a boli, sencillos pero que se podían leer y que enseñé a mis amigos y a mi editor para que se hicieran una idea de lo que era. Una vez que supe que se iba a editar, lo redibujé tres veces más durante seis u ocho meses desechando y cambiando cosas. Más o menos, suelo hacer unas 150 páginas al año».

Una de las razones por la demora en la entrega de este nuevo trabajo ha sido el hecho de que, por primera vez, Craig Thompson firma una obra completamente en color. Algo para lo que ha necesitado la ayuda de un colorista profesional, Dave Stewart, con todo lo que ello supone, conflictos creativos y choque de egos incluidos.

«Dave es más conocido en el mundo del cómic que yo. Además, yo tengo tres premios Eisner pero él tiene nueve y gana más dinero con los tebeos», ríe Thompson. «Nos conocíamos desde hace veinte años, de cuando yo trabajaba como diseñador gráfico. De hecho, ya había trabajado con él para alguna historieta corta para Dark Horse, pero 320 páginas ya es una cosa más importante. Eso supuso que tuviera que cambiar mi forma de trabajar. Separar los canales de color, dibujar las viñetas con más detalle pensando en Dave… Hubo algunos conflictos hasta, más o menos, las cien primeras páginas. A partir de ahí, todo fue bien».

Una experiencia casi desconocida para un autor que acostumbra a publicar en blanco y negro y que tal vez no se vuelva a repetir en el futuro.

«Claro que repetiré la experiencia, pero no a corto plazo. Me gusta mucho más el blanco y negro. Creo que es más puro, que funciona mejor en el cómic. No descarto hacer cosas en dos tintas, por ejemplo, que es más elegante. No creo que el color mejore la experiencia del lector, sin embargo, este libro necesitaba este acabado para resultar más atractivo y llegar a una audiencia más amplia».

Aquellos que conozcan la trayectoria de Thompson, se asombrarán de este giro creativo que permite que su obra pueda ser leída por niños, adolescentes y adultos.

«Hergè decía que creó Tintín para que lo leyera gente de 7 a 77 años. Ese es el mismo público que tenía en mente con este libro. El primer lector soy yo mismo a la edad de ocho años, que es cuando me enamoré de los cómics. Este es el tebeo que me hubiera gustado leer a los ocho años».

Los más jóvenes agradecerán los chistes y el color, pero los mayores podrán disfrutar de los diferentes niveles de lectura de una historia que, aparentemente, sigue las reglas de una narración de aventuras clásica.

«Cuando era pequeño dos de las películas que más me gustaban eran Alien y Tiburón de Steven Spielberg. De hecho creo que la veo casi todos los años porque permite descubrir muchas más cosas de las que entendía cuando la veía de pequeño. Me gusta pensar que este libro funciona de la misma manera».

Además de por su estructura y sus diferentes niveles de complejidad, Tiburón ha sido una gran inspiración para Almóndigas del espacio, por ejemplo, a la hora de definir a los personajes protagonistas.

«El pollo Elliot sería Richard Dreyfuss, el científico cerebral, el neurótico, el nerd. Zaqueo, que es un personaje visceral, sería Robert Shaw, el dueño del barco cazador de tiburones. Violeta, la niña, sería Roy Scheider, el protagonista que genera el equilibrio. Es el elemento que une a los otros dos personajes que, sin ella, nunca podrían ser amigos. Es una especie de Trinidad que conforma un solo héroe».

Craig Thompson acaba de nombrar otra de las claves de su obra: la religión. Su infancia estuvo marcada por la conversión de su madre a los Cristianos Renacidos. «Se había criado en una familia cristiana pero se convirtió a la que tal vez sea la única religión cristiana verdaderamente norteamericana», explica. «Esta religión te obliga a romper completamente con el pasado y, en consecuencia, mis padres dejaron atrás a sus respectivas familias, su lugar de nacimiento, sus amigos…».

En definitiva, una infancia marcada por el fundamentalismo religioso, la culpa, y ciertas limitaciones culturales. «El catolicismo tiene más historia, más rituales, es más abstracto, pero los cristianos renacidos buscan una introspección que se consigue solo leyendo la Biblia. Ese fue el marco en el que crecí hasta que tuve veinte años. Mi educación fue muy pobre. El único libro que leíamos en casa era la Biblia. No tenía otra opción».

Esta experiencia fue la espina dorsal de Blankets, una realidad de la que ya no participa pero que persiste en ciertas manifiestan en su obra a través de citas bíblicas, metáforas o leyendas como la de Jonás, la cual enlaza de forma natural otra obra clásica muy presente en Almóndigas del espacio: Moby Dick.

«Moby Dick está repleta de citas bíblicas desde la primera línea. Pero no es eso lo que más me interesa de él. Para mí, el libro de Melville es la obra que mejor describe la explotación de la naturaleza por parte de la sociedad capitalista en la que vivimos. Pero también es una novela muy versátil. Los dos primeros capítulos son pura comedia, puro slapstick y otros son una enciclopedia sobre la vida de las ballenas. Por eso Almóndigas…, que es un poco de todo, tiene tantas referencias a Moby Dick».

Almóndigas del espacio también es, como la novela de Melville o como Pinocho una epopeya en la que las ballenas tienen un papel protagonista. De hecho, ellas son las que provocan que Violeta emprenda, acompañada de Elliot y Zaqueo, un viaje por el espacio para rescatar a su padre, que se ha visto obligado a aceptar un trabajo peligroso y mal pagado para mantener a su familia. Una historia que habla de la infancia, la paternidad, la amistad, la explotación laboral, la crisis energética y la defensa del medioambiente. Una historia que está ambientada en el futuro, pero que podría suceder en España o en los Estados Unidos en 2016.

«El libro habla de las cosas que me preocupan en la actualidad, como la crisis energética, la destrucción del medioambiente, la paternidad, las dinámicas de familia. En ese sentido, por supuesto que podría estar ambientado en la actualidad pero, como ilustrador, me apetecía disfrutar de dibujar personajes diferentes y escenarios sorprendentes. Eso siempre es más fácil de hacer si lo ambientas en el espacio».

Tras acabar Almóndigas…, el lector tiene la certeza de que Thompson realmente ha disfrutado haciéndolo. A diferencia de Blankets o Habibi, este trabajo transmite optimismo desde el instante mismo de definir a los personajes.

«Es un libro brillante, luminoso, en contraste con los otros que son más oscuros. Se podría decir que, en ese sentido, hay una progresión en mis trabajos. Mi primer libro habla de la soledad, de salir en busca de alguien. Blankets era muy triste pero también trataba sobre cómo conectar por primera vez con otra persona a través del amor. Habibi es el más complicado, porque habla sobre las dificultades de las relaciones a largo plazo. Almóndigas… es el primero que habla sobre una familia normal, que tiene problemas, discute, pero están juntos y salen adelante».

Cuando concluya esta gira de promoción, Thompson regresará a la mesa de dibujo. Sobre él descansan dos proyectos iniciados hace más de cuatro años. Uno es un libro sobre China y otro un libro erótico. «Después de todo este tiempo, me he dado cuenta de que tengo la fuerza suficiente para ponerme por fin con ellos», explica.

Craig Thompson, el reconocido autor de Blankets, está de gira por nuestro país para presentar su última obra, Almóndigas del espacio, editada por Astiberri.

«Estoy muy poco tiempo, pero lo suficiente para disfrutar de la comida y de la gente», comenta Thompson que, en apenas tres días, recorrerá Barcelona, Bilbao y Madrid, ciudad en la que a las 19 de esta tarde charlará con Pedro Monje sobre su obra en la librería Ciudadano Grant.

Si tiene tiempo, aprovechará para visitar el El Prado, hacer la colada y contestar algunos mails «lo de estar tantos días fuera de casa es complicado», se sincera Thompson.

Son ya siete meses los que lleva de promoción de su nuevo trabajo. «Me lo tomo como mis vacaciones antes de emprender nuevos proyectos», comenta. No hay prisa por volver al tablero de dibujo. Antes hay que enseñar esta nueva criatura que, como es habitual en este autor, tiene más de doscientas páginas y ha llevado más de dos años de trabajo.

«La escritura llevó muy poco tiempo, comparado con otros de mis libros, apenas un mes. Luego dibujé toda la historia en bocetos a boli, sencillos pero que se podían leer y que enseñé a mis amigos y a mi editor para que se hicieran una idea de lo que era. Una vez que supe que se iba a editar, lo redibujé tres veces más durante seis u ocho meses desechando y cambiando cosas. Más o menos, suelo hacer unas 150 páginas al año».

Una de las razones por la demora en la entrega de este nuevo trabajo ha sido el hecho de que, por primera vez, Craig Thompson firma una obra completamente en color. Algo para lo que ha necesitado la ayuda de un colorista profesional, Dave Stewart, con todo lo que ello supone, conflictos creativos y choque de egos incluidos.

«Dave es más conocido en el mundo del cómic que yo. Además, yo tengo tres premios Eisner pero él tiene nueve y gana más dinero con los tebeos», ríe Thompson. «Nos conocíamos desde hace veinte años, de cuando yo trabajaba como diseñador gráfico. De hecho, ya había trabajado con él para alguna historieta corta para Dark Horse, pero 320 páginas ya es una cosa más importante. Eso supuso que tuviera que cambiar mi forma de trabajar. Separar los canales de color, dibujar las viñetas con más detalle pensando en Dave… Hubo algunos conflictos hasta, más o menos, las cien primeras páginas. A partir de ahí, todo fue bien».

Una experiencia casi desconocida para un autor que acostumbra a publicar en blanco y negro y que tal vez no se vuelva a repetir en el futuro.

«Claro que repetiré la experiencia, pero no a corto plazo. Me gusta mucho más el blanco y negro. Creo que es más puro, que funciona mejor en el cómic. No descarto hacer cosas en dos tintas, por ejemplo, que es más elegante. No creo que el color mejore la experiencia del lector, sin embargo, este libro necesitaba este acabado para resultar más atractivo y llegar a una audiencia más amplia».

Aquellos que conozcan la trayectoria de Thompson, se asombrarán de este giro creativo que permite que su obra pueda ser leída por niños, adolescentes y adultos.

«Hergè decía que creó Tintín para que lo leyera gente de 7 a 77 años. Ese es el mismo público que tenía en mente con este libro. El primer lector soy yo mismo a la edad de ocho años, que es cuando me enamoré de los cómics. Este es el tebeo que me hubiera gustado leer a los ocho años».

Los más jóvenes agradecerán los chistes y el color, pero los mayores podrán disfrutar de los diferentes niveles de lectura de una historia que, aparentemente, sigue las reglas de una narración de aventuras clásica.

«Cuando era pequeño dos de las películas que más me gustaban eran Alien y Tiburón de Steven Spielberg. De hecho creo que la veo casi todos los años porque permite descubrir muchas más cosas de las que entendía cuando la veía de pequeño. Me gusta pensar que este libro funciona de la misma manera».

Además de por su estructura y sus diferentes niveles de complejidad, Tiburón ha sido una gran inspiración para Almóndigas del espacio, por ejemplo, a la hora de definir a los personajes protagonistas.

«El pollo Elliot sería Richard Dreyfuss, el científico cerebral, el neurótico, el nerd. Zaqueo, que es un personaje visceral, sería Robert Shaw, el dueño del barco cazador de tiburones. Violeta, la niña, sería Roy Scheider, el protagonista que genera el equilibrio. Es el elemento que une a los otros dos personajes que, sin ella, nunca podrían ser amigos. Es una especie de Trinidad que conforma un solo héroe».

Craig Thompson acaba de nombrar otra de las claves de su obra: la religión. Su infancia estuvo marcada por la conversión de su madre a los Cristianos Renacidos. «Se había criado en una familia cristiana pero se convirtió a la que tal vez sea la única religión cristiana verdaderamente norteamericana», explica. «Esta religión te obliga a romper completamente con el pasado y, en consecuencia, mis padres dejaron atrás a sus respectivas familias, su lugar de nacimiento, sus amigos…».

En definitiva, una infancia marcada por el fundamentalismo religioso, la culpa, y ciertas limitaciones culturales. «El catolicismo tiene más historia, más rituales, es más abstracto, pero los cristianos renacidos buscan una introspección que se consigue solo leyendo la Biblia. Ese fue el marco en el que crecí hasta que tuve veinte años. Mi educación fue muy pobre. El único libro que leíamos en casa era la Biblia. No tenía otra opción».

Esta experiencia fue la espina dorsal de Blankets, una realidad de la que ya no participa pero que persiste en ciertas manifiestan en su obra a través de citas bíblicas, metáforas o leyendas como la de Jonás, la cual enlaza de forma natural otra obra clásica muy presente en Almóndigas del espacio: Moby Dick.

«Moby Dick está repleta de citas bíblicas desde la primera línea. Pero no es eso lo que más me interesa de él. Para mí, el libro de Melville es la obra que mejor describe la explotación de la naturaleza por parte de la sociedad capitalista en la que vivimos. Pero también es una novela muy versátil. Los dos primeros capítulos son pura comedia, puro slapstick y otros son una enciclopedia sobre la vida de las ballenas. Por eso Almóndigas…, que es un poco de todo, tiene tantas referencias a Moby Dick».

Almóndigas del espacio también es, como la novela de Melville o como Pinocho una epopeya en la que las ballenas tienen un papel protagonista. De hecho, ellas son las que provocan que Violeta emprenda, acompañada de Elliot y Zaqueo, un viaje por el espacio para rescatar a su padre, que se ha visto obligado a aceptar un trabajo peligroso y mal pagado para mantener a su familia. Una historia que habla de la infancia, la paternidad, la amistad, la explotación laboral, la crisis energética y la defensa del medioambiente. Una historia que está ambientada en el futuro, pero que podría suceder en España o en los Estados Unidos en 2016.

«El libro habla de las cosas que me preocupan en la actualidad, como la crisis energética, la destrucción del medioambiente, la paternidad, las dinámicas de familia. En ese sentido, por supuesto que podría estar ambientado en la actualidad pero, como ilustrador, me apetecía disfrutar de dibujar personajes diferentes y escenarios sorprendentes. Eso siempre es más fácil de hacer si lo ambientas en el espacio».

Tras acabar Almóndigas…, el lector tiene la certeza de que Thompson realmente ha disfrutado haciéndolo. A diferencia de Blankets o Habibi, este trabajo transmite optimismo desde el instante mismo de definir a los personajes.

«Es un libro brillante, luminoso, en contraste con los otros que son más oscuros. Se podría decir que, en ese sentido, hay una progresión en mis trabajos. Mi primer libro habla de la soledad, de salir en busca de alguien. Blankets era muy triste pero también trataba sobre cómo conectar por primera vez con otra persona a través del amor. Habibi es el más complicado, porque habla sobre las dificultades de las relaciones a largo plazo. Almóndigas… es el primero que habla sobre una familia normal, que tiene problemas, discute, pero están juntos y salen adelante».

Cuando concluya esta gira de promoción, Thompson regresará a la mesa de dibujo. Sobre él descansan dos proyectos iniciados hace más de cuatro años. Uno es un libro sobre China y otro un libro erótico. «Después de todo este tiempo, me he dado cuenta de que tengo la fuerza suficiente para ponerme por fin con ellos», explica.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Una portada de ‘charity’ y modernismo
Mercado Central de Diseño, una meca de artesanía y diseño
Shortmail: emails en 500 caracteres
Los métodos creativos de Sheldon Cooper
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 1
  • ¿»Almóndigas»? Ya sé que ya está aceptado por la RAE, pero aún me duelen los ojos cuando lo veo escrito. En español desde luego no lo leeré, a ver si consigo un ejemplar en inglés. Gracias por el artículo.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies