4 de abril 2022    /   CREATIVIDAD
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Los secretos de la creatividad británica

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¿Qué secretos encierra la creatividad británica para producir historias y personajes universales?

El rey Arturo, Romeo y Julieta, Robin Hood, Robinson Crusoe, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Sherlock Holmes, Drácula, Peter Pan, el monstruo de Frankenstein, Mary Poppins, James Bond… Alicia en el país de las maravillas, Un mundo feliz, 1984, El señor de los anillos…

Son algunos de los personajes y obras inglesas que forman parte de la cultura popular mundial. No es raro encontrar versiones japonesas, rusas, chinas o de Bollywood de Drácula, Alicia o Sherlock Holmes.

LOS PERSONAJES DE FICCIÓN BRITÁNICOS EN EL LENGUAJE POPULAR

Algunos de los personajes forman parte del vocabulario de las noticias destinadas a un público mayoritario:

«El equipo de… es doctor Jekyll y mister Hyde», comentan cronistas deportivos sobre equipos que ganan fuera y pierden en casa o con una trayectoria entre la genialidad y el ridículo.

La prensa llama Robin Hood a quien estafa a un banco y lo justifica con «lo doy a causas sociales», y también al empresario que en tiempos difíciles entrega comida a los más necesitados.

Frankenstein se usa para alabar la versatilidad de algunos productos como los trenes Frankenstein o portátiles Frankenstein. Y también como término despectivo: gobierno Frankenstein (concepto acuñado por el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, como recuerda Jordi Évole).

¿Y quién no escuchado frases como: «Soy el Mr. Scrooge de mi familia» o el comentario «así pareces Robinson Crusoe», o de manera irónica «sí, son Romeo y Julieta»?

CUÁLES SON LOS SECRETOS DE LA CREATIVIDAD BRITÁNICA

Podríamos considerar que la pervivencia de la ficción británica en la cultura popular se debe en parte a la explotación de Hollywood y a cómo la televisión británica adapta a los tiempos los temas y personajes literarios.

Pero esto no explicaría el favor del público a través de los tiempos. (El oso Paddington es un ejemplo de personaje popular inglés que no ha calado fuera de las islas británicas a pesar de las numerosas adaptaciones al cine y la televisión).

El éxito popular de la ficción inglesa podría deberse a otras razones que expondremos.

LOS TEMAS

Un tema es la idea que quiere exponer quien escribe una historia de ficción. En algunos casos es la moraleja. Un ejemplo: uno de los temas de La Bella y la Bestia es «la belleza está en el interior».

El tema de una historia se transmite con el desarrollo de la trama y los diálogos, y a veces con el propio entorno o «lo que se siente en el aire».

Los teóricos de la literatura consideran que hay al menos cerca de 100 temas sobre los que escribir.

La ficción inglesa se ha centrado en siete:

  • Acabar con el monstruo.
  • De la pobreza a la riqueza.
  • La búsqueda.
  • Viaje y regreso.
  • La pérdida o búsqueda del amor.
  • Utopía.

ACABAR CON EL MONSTRUO

Bela Lugosi y Helen Chandler en Dracula basada en la obra de Bram Stoker.
Bela Lugosi y Helen Chandler en Dracula basada en la obra de Bram Stoker.

Un auténtico monstruo o un sistema opresor o un terrible villano que amenaza al mundo y el héroe o heroína se propone acabar con él.

Es un tema recurrente en la novela gótica inglesa: Drácula, El monstruo de Frankenstein…

Los monstruos también son los villanos que aterrorizan en Peter Pan, el profesor Moriarty para Sherlock Holmes o los villanos Bond.

El monstruo es el Estado en las distopías 1984, V de Vendetta o Black Mirror. (En la serie de Charlie Booker, los monstruos son a veces los individuos o sociedades que manipulan tecnologías invasivas).

A veces, el monstruo está dentro: Otelo, Macbeth o Doctor Jekyll y Mister Hyde.

DE LA POBREZA A LA RIQUEZA

Valerie Hobson y John Mills en "Grandes esperanzas", basada en la novela de Dickens.
Valerie Hobson y John Mills en “Grandes esperanzas”, basada en la novela de Dickens.

Una persona que vive en la más absoluta pobreza adquiere una gran fortuna, a veces rápidamente, o es acogida en el seno de una familia acaudalada.

Es un tema presente ya en la saga artúrica, en la que un campesino ignora su condición real hasta que extrae Excalibur de la roca.

Es el tema de Grandes esperanzas, Charlie y la fábrica de chocolate o Harry Potter.

En algunos casos la fortuna es un premio y en otros conduce a obligaciones que los héroes o heroínas no esperaban.

LA BÚSQUEDA

Rod Taylor en "La máquina del tiempo" basada en la novela de H. G. Wells.
La máquina del tiempo (1960). Imagen: MGM.

Es un argumento propio de la fantasía y la ciencia ficción.

El personaje protagonista emprende una misión para encontrar un objeto, como el Santo Grial en la saga artúrica o una utopía.

En El señor de los anillos, la búsqueda es inversa: se busca la destrucción del objeto mágico.

El protagonista de La máquina del tiempo busca un futuro mejor.

Lo importante no es la búsqueda, sino las aventuras durante el camino. La búsqueda es una excusa de quien escribe para que el personaje se ponga en marcha.

VIAJE Y REGRESO

Charlotte Henry en "Alicia en el País de las Maravillas", basada en la novela de Lewis Carroll.
Charlotte Henry en ‘Alicia en el País de las Maravillas’, basada en la novela de Lewis Carroll.

El personaje emprende un viaje a su pesar o por obligaciones contraídas y, a veces, trae una lección de regreso a casa.

Mr. Scrooge es transportado por los espíritus fuera de su casa por el tiempo y espacio en Un cuento de Navidad.

La Alicia de Carroll recorre el mundo subterráneo y a través del espejo aprendiendo más de sí misma.

El protagonista de Un mundo feliz cambia su forma de pensar al conocer la vida de «los salvajes», aquellos que viven en la naturaleza lejos de las antisépticas ciudades modernas.

EL AMOR

Ansel Elgort y Rachel Zegler en ‘West Side Story’, basada en la obra de William Shakespeare.

Si nos preguntan por amantes de ficción, es probable que «Romeo y Julieta» sea la primera respuesta para muchas personas.

La protagonista de Orgullo y prejuicio no teme a la soltería, aunque la sociedad la atosiga para que consiga un esposo. Ella solo está dispuesta a casarse por amor.

Cumbres borrascosas está compuesta con amores no correspondidos. Una novela que además conjuga el tema de la pobreza a la riqueza, y el viaje y el regreso.

La utopía/ lA DISTOPÍA

Portada de V de Vendetta obra de Alam Moore y David Lloyd
Portada de ‘V de Vendetta’, obra de Alam Moore y David Lloyd.

El filósofo inglés Tomás Moro (1478-1535) imaginó una comunidad pacífica, democrática, sin propiedad privada y gobernada con los principios de filosofía clásica y el cristianismo primitivo. La llamó UTOPÍA. Desde entonces, la utopía y la distopía forman parte de la literatura inglesa.

La primera novela distópica la escribió Mary Shelley: El último hombre (1826), dividida en tres volúmenes. En ellos una pandemia acaba con gran parte de la población mundial en el siglo XXI. (Esta novela apenas conocida de Shelley agotó las publicaciones en Inglaterra durante la covid).

Las dos grandes obras que tratan sobre la distopía son 1984 y Un mundo feliz, y siguen siendo objeto de estudios, referencias y adaptaciones. (La fotografía de la cámara de vigilancia sobre el rótulo de la calle GEORGE ORWELL es un meme conocido).

Otras obras que tratan la distopía y la utopía son La máquina del tiempo, La isla del Dr. Moreau, Robinson Crusoe, Rebelión en la granja, La naranja mecánica, Watchmen, V de Vendetta y El atlas de las nubes.

Series británicas como The Prisoner y Black Mirror beben claramente de Orwell y Huxley.

ATENCIÓN A LAS DEMANDAS DEL PÚBLICO, SUS MIEDOS Y DESEOS

Entre las costumbres bárbaras de la Inglaterra del siglo XVI estaba el hostigamiento de osos. Un espectáculo sangriento donde osos atados luchaban contra perros. El público estaba compuesto por nobles y plebeyos, personas cultas e instruidas.

El hostigamiento de osos era la competencia principal de Shakespeare. Como bien señaló Bart Simpson: «Shakespeare también comía» así que, para atraer a una audiencia ávida de violencia, el dramaturgo escribió historias truculentas con personajes guiados por una obsesión.

Y Shakespeare lo consiguió. Los promotores del hostigamiento de osos solicitaron restricciones al Globe Theatre —donde representaba Shakespeare— porque el público prefería un buen drama al hostigamiento de osos.

En esto, realmente Shakespeare no hizo nada distinto a otros dramaturgos británicos de la época. Daba al público aquello que el público quería ver (y como sabemos, ninguna de sus historias era original). La trascendencia de Shakespeare trascendió por crear personajes con matices, aunque destaque en ellos un vicio o defecto, como los celos o el ansia por el poder. De esta manera, incluso los reyes o los hombres poderosos estaban sujetos a las mismas flaquezas que el artesano sin instrucción que pagaba por ver una obra de Shakespeare.

Benedict Cumberbatch en "Sherlock: Las seis Thatchers (4×01)", episodio basado en la obra de Conan Doyle.
Benedict Cumberbatch en ‘Sherlock: Las seis Thatcher (4×01)’, basada en la obra de Conan Doyle.

Atender las demandas del público explica en parte, porqué la constante recreación de la ficción británica: el público desea recrearse en los personajes de ficción británica una y otra vez.

Y en cada recreación, los responsables han puesto parte de sí mismos de la misma manera que Shakespeare puso su corazón y su cabeza en las adaptaciones de obras ajenas para su público.

Por esto, el Sherlock de Steven Moffat y Mark Gatiss no es el Sherlock de Conan Doyle, pero tampoco es una tergiversación.

El rey Arturo responde a la necesidad de una Inglaterra pacificada libre de invasores.

Robin Hood encarna lo que es para muchos un sueño antiguo y moderno: despojar a los ricos para dárselo a los pobres.

Defoe triunfó con Robinson Crusoe cuando muchos británicos soñaban con viajes al extranjero y riquezas.

Dickens consiguió la fama convirtiéndose en la conciencia de un tiempo que explotaba a niños de seis años durante 12 horas.

H. G. Wells fue el Shakespeare de la ciencia ficción —según Brian Aldiss— cuando el siglo XIX abrazó las máquinas para admiración de unos y espanto de otros.

Agatha Christie ofreció al público retratos nada complacientes de personajes propios de la alta burguesía, la aristocracia y el ejército. (No es raro que Poirot sea belga y Miss Marple una anciana: así ve con cierta distancia las miserias humanas de la clase alta).

Los 80 marcados por el reaganismo y el thatcherismo alumbraron las creaciones de Alan Moore (V de Vendetta, Watchmen), que cuestionan el culto a los líderes y a quienes se etiquetan como salvadores del mundo.

Ahora que no es tabú en Occidente reflexionar públicamente sobre la necesidad de la religión, la obra de Neil Gaiman nutre de contenidos a las distintas plataformas: Lucifer, American Gods o The Good Omens.

CRÍTICA A LAS FILOSOFÍAS Y TECNOLOGÍAS CONTEMPORÁNEAS

Pocas literaturas como la inglesa han estado al día de la evolución de las ideas y las investigaciones científicas y los progresos tecnológicos.

El feminismo y los primeros estudios de ingeniería electroquímica están en El monstruo de Frankenstein. Más tarde, especuló en El último hombre con una pandemia mundial en el siglo XXI gracias a la rapidez del transporte.

Conan Doyle toma como referencia para crear a Sherlock Holmes los métodos del médico Joseph Bell para diagnosticar enfermedades, convirtiendo estos métodos en pilares de la ciencia forense.

A veces, la atención a la ciencia acaba inspirando a la realidad. Es el caso de Agatha Christie, que consigue que Poirot resuelva un crimen al descubrir restos de pólvora en las manos del sospechoso. Este método acabaría siendo adoptado por la policía y los forenses.

Agatha Christie entre libros
Agatha Christie entre libros

Por su parte, H. G. Wells apuntó el uso de la ingeniería genética y Aldous Huxley las drogas de diseño o las imágenes tridimensionales y los programas de televisión de evasión.

El éxito de series británicas como Black Mirror se debe justamente a que sigue la tradición de ofrecer aquello que demanda el público. Y el público quiere saber ahora qué hacer con las nuevas tecnologías o cómo defenderse de ellas.

Mientras que la ciencia ficción de Hollywood está llena de robots, extraterrestres, virus o peligrosas corporaciones hipertecnológicas, Charlie Booker muestra cómo la gente corriente puede hacerse daño la una a la otra con tecnologías a su alcance o tecnologías probables de aquí a unos años.

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¿Qué secretos encierra la creatividad británica para producir historias y personajes universales?

El rey Arturo, Romeo y Julieta, Robin Hood, Robinson Crusoe, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Sherlock Holmes, Drácula, Peter Pan, el monstruo de Frankenstein, Mary Poppins, James Bond… Alicia en el país de las maravillas, Un mundo feliz, 1984, El señor de los anillos…

Son algunos de los personajes y obras inglesas que forman parte de la cultura popular mundial. No es raro encontrar versiones japonesas, rusas, chinas o de Bollywood de Drácula, Alicia o Sherlock Holmes.

LOS PERSONAJES DE FICCIÓN BRITÁNICOS EN EL LENGUAJE POPULAR

Algunos de los personajes forman parte del vocabulario de las noticias destinadas a un público mayoritario:

«El equipo de… es doctor Jekyll y mister Hyde», comentan cronistas deportivos sobre equipos que ganan fuera y pierden en casa o con una trayectoria entre la genialidad y el ridículo.

La prensa llama Robin Hood a quien estafa a un banco y lo justifica con «lo doy a causas sociales», y también al empresario que en tiempos difíciles entrega comida a los más necesitados.

Frankenstein se usa para alabar la versatilidad de algunos productos como los trenes Frankenstein o portátiles Frankenstein. Y también como término despectivo: gobierno Frankenstein (concepto acuñado por el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, como recuerda Jordi Évole).

¿Y quién no escuchado frases como: «Soy el Mr. Scrooge de mi familia» o el comentario «así pareces Robinson Crusoe», o de manera irónica «sí, son Romeo y Julieta»?

CUÁLES SON LOS SECRETOS DE LA CREATIVIDAD BRITÁNICA

Podríamos considerar que la pervivencia de la ficción británica en la cultura popular se debe en parte a la explotación de Hollywood y a cómo la televisión británica adapta a los tiempos los temas y personajes literarios.

Pero esto no explicaría el favor del público a través de los tiempos. (El oso Paddington es un ejemplo de personaje popular inglés que no ha calado fuera de las islas británicas a pesar de las numerosas adaptaciones al cine y la televisión).

El éxito popular de la ficción inglesa podría deberse a otras razones que expondremos.

LOS TEMAS

Un tema es la idea que quiere exponer quien escribe una historia de ficción. En algunos casos es la moraleja. Un ejemplo: uno de los temas de La Bella y la Bestia es «la belleza está en el interior».

El tema de una historia se transmite con el desarrollo de la trama y los diálogos, y a veces con el propio entorno o «lo que se siente en el aire».

Los teóricos de la literatura consideran que hay al menos cerca de 100 temas sobre los que escribir.

La ficción inglesa se ha centrado en siete:

  • Acabar con el monstruo.
  • De la pobreza a la riqueza.
  • La búsqueda.
  • Viaje y regreso.
  • La pérdida o búsqueda del amor.
  • Utopía.

ACABAR CON EL MONSTRUO

Bela Lugosi y Helen Chandler en Dracula basada en la obra de Bram Stoker.
Bela Lugosi y Helen Chandler en Dracula basada en la obra de Bram Stoker.

Un auténtico monstruo o un sistema opresor o un terrible villano que amenaza al mundo y el héroe o heroína se propone acabar con él.

Es un tema recurrente en la novela gótica inglesa: Drácula, El monstruo de Frankenstein…

Los monstruos también son los villanos que aterrorizan en Peter Pan, el profesor Moriarty para Sherlock Holmes o los villanos Bond.

El monstruo es el Estado en las distopías 1984, V de Vendetta o Black Mirror. (En la serie de Charlie Booker, los monstruos son a veces los individuos o sociedades que manipulan tecnologías invasivas).

A veces, el monstruo está dentro: Otelo, Macbeth o Doctor Jekyll y Mister Hyde.

DE LA POBREZA A LA RIQUEZA

Valerie Hobson y John Mills en "Grandes esperanzas", basada en la novela de Dickens.
Valerie Hobson y John Mills en “Grandes esperanzas”, basada en la novela de Dickens.

Una persona que vive en la más absoluta pobreza adquiere una gran fortuna, a veces rápidamente, o es acogida en el seno de una familia acaudalada.

Es un tema presente ya en la saga artúrica, en la que un campesino ignora su condición real hasta que extrae Excalibur de la roca.

Es el tema de Grandes esperanzas, Charlie y la fábrica de chocolate o Harry Potter.

En algunos casos la fortuna es un premio y en otros conduce a obligaciones que los héroes o heroínas no esperaban.

LA BÚSQUEDA

Rod Taylor en "La máquina del tiempo" basada en la novela de H. G. Wells.
La máquina del tiempo (1960). Imagen: MGM.

Es un argumento propio de la fantasía y la ciencia ficción.

El personaje protagonista emprende una misión para encontrar un objeto, como el Santo Grial en la saga artúrica o una utopía.

En El señor de los anillos, la búsqueda es inversa: se busca la destrucción del objeto mágico.

El protagonista de La máquina del tiempo busca un futuro mejor.

Lo importante no es la búsqueda, sino las aventuras durante el camino. La búsqueda es una excusa de quien escribe para que el personaje se ponga en marcha.

VIAJE Y REGRESO

Charlotte Henry en "Alicia en el País de las Maravillas", basada en la novela de Lewis Carroll.
Charlotte Henry en ‘Alicia en el País de las Maravillas’, basada en la novela de Lewis Carroll.

El personaje emprende un viaje a su pesar o por obligaciones contraídas y, a veces, trae una lección de regreso a casa.

Mr. Scrooge es transportado por los espíritus fuera de su casa por el tiempo y espacio en Un cuento de Navidad.

La Alicia de Carroll recorre el mundo subterráneo y a través del espejo aprendiendo más de sí misma.

El protagonista de Un mundo feliz cambia su forma de pensar al conocer la vida de «los salvajes», aquellos que viven en la naturaleza lejos de las antisépticas ciudades modernas.

EL AMOR

Ansel Elgort y Rachel Zegler en ‘West Side Story’, basada en la obra de William Shakespeare.

Si nos preguntan por amantes de ficción, es probable que «Romeo y Julieta» sea la primera respuesta para muchas personas.

La protagonista de Orgullo y prejuicio no teme a la soltería, aunque la sociedad la atosiga para que consiga un esposo. Ella solo está dispuesta a casarse por amor.

Cumbres borrascosas está compuesta con amores no correspondidos. Una novela que además conjuga el tema de la pobreza a la riqueza, y el viaje y el regreso.

La utopía/ lA DISTOPÍA

Portada de V de Vendetta obra de Alam Moore y David Lloyd
Portada de ‘V de Vendetta’, obra de Alam Moore y David Lloyd.

El filósofo inglés Tomás Moro (1478-1535) imaginó una comunidad pacífica, democrática, sin propiedad privada y gobernada con los principios de filosofía clásica y el cristianismo primitivo. La llamó UTOPÍA. Desde entonces, la utopía y la distopía forman parte de la literatura inglesa.

La primera novela distópica la escribió Mary Shelley: El último hombre (1826), dividida en tres volúmenes. En ellos una pandemia acaba con gran parte de la población mundial en el siglo XXI. (Esta novela apenas conocida de Shelley agotó las publicaciones en Inglaterra durante la covid).

Las dos grandes obras que tratan sobre la distopía son 1984 y Un mundo feliz, y siguen siendo objeto de estudios, referencias y adaptaciones. (La fotografía de la cámara de vigilancia sobre el rótulo de la calle GEORGE ORWELL es un meme conocido).

Otras obras que tratan la distopía y la utopía son La máquina del tiempo, La isla del Dr. Moreau, Robinson Crusoe, Rebelión en la granja, La naranja mecánica, Watchmen, V de Vendetta y El atlas de las nubes.

Series británicas como The Prisoner y Black Mirror beben claramente de Orwell y Huxley.

ATENCIÓN A LAS DEMANDAS DEL PÚBLICO, SUS MIEDOS Y DESEOS

Entre las costumbres bárbaras de la Inglaterra del siglo XVI estaba el hostigamiento de osos. Un espectáculo sangriento donde osos atados luchaban contra perros. El público estaba compuesto por nobles y plebeyos, personas cultas e instruidas.

El hostigamiento de osos era la competencia principal de Shakespeare. Como bien señaló Bart Simpson: «Shakespeare también comía» así que, para atraer a una audiencia ávida de violencia, el dramaturgo escribió historias truculentas con personajes guiados por una obsesión.

Y Shakespeare lo consiguió. Los promotores del hostigamiento de osos solicitaron restricciones al Globe Theatre —donde representaba Shakespeare— porque el público prefería un buen drama al hostigamiento de osos.

En esto, realmente Shakespeare no hizo nada distinto a otros dramaturgos británicos de la época. Daba al público aquello que el público quería ver (y como sabemos, ninguna de sus historias era original). La trascendencia de Shakespeare trascendió por crear personajes con matices, aunque destaque en ellos un vicio o defecto, como los celos o el ansia por el poder. De esta manera, incluso los reyes o los hombres poderosos estaban sujetos a las mismas flaquezas que el artesano sin instrucción que pagaba por ver una obra de Shakespeare.

Benedict Cumberbatch en "Sherlock: Las seis Thatchers (4×01)", episodio basado en la obra de Conan Doyle.
Benedict Cumberbatch en ‘Sherlock: Las seis Thatcher (4×01)’, basada en la obra de Conan Doyle.

Atender las demandas del público explica en parte, porqué la constante recreación de la ficción británica: el público desea recrearse en los personajes de ficción británica una y otra vez.

Y en cada recreación, los responsables han puesto parte de sí mismos de la misma manera que Shakespeare puso su corazón y su cabeza en las adaptaciones de obras ajenas para su público.

Por esto, el Sherlock de Steven Moffat y Mark Gatiss no es el Sherlock de Conan Doyle, pero tampoco es una tergiversación.

El rey Arturo responde a la necesidad de una Inglaterra pacificada libre de invasores.

Robin Hood encarna lo que es para muchos un sueño antiguo y moderno: despojar a los ricos para dárselo a los pobres.

Defoe triunfó con Robinson Crusoe cuando muchos británicos soñaban con viajes al extranjero y riquezas.

Dickens consiguió la fama convirtiéndose en la conciencia de un tiempo que explotaba a niños de seis años durante 12 horas.

H. G. Wells fue el Shakespeare de la ciencia ficción —según Brian Aldiss— cuando el siglo XIX abrazó las máquinas para admiración de unos y espanto de otros.

Agatha Christie ofreció al público retratos nada complacientes de personajes propios de la alta burguesía, la aristocracia y el ejército. (No es raro que Poirot sea belga y Miss Marple una anciana: así ve con cierta distancia las miserias humanas de la clase alta).

Los 80 marcados por el reaganismo y el thatcherismo alumbraron las creaciones de Alan Moore (V de Vendetta, Watchmen), que cuestionan el culto a los líderes y a quienes se etiquetan como salvadores del mundo.

Ahora que no es tabú en Occidente reflexionar públicamente sobre la necesidad de la religión, la obra de Neil Gaiman nutre de contenidos a las distintas plataformas: Lucifer, American Gods o The Good Omens.

CRÍTICA A LAS FILOSOFÍAS Y TECNOLOGÍAS CONTEMPORÁNEAS

Pocas literaturas como la inglesa han estado al día de la evolución de las ideas y las investigaciones científicas y los progresos tecnológicos.

El feminismo y los primeros estudios de ingeniería electroquímica están en El monstruo de Frankenstein. Más tarde, especuló en El último hombre con una pandemia mundial en el siglo XXI gracias a la rapidez del transporte.

Conan Doyle toma como referencia para crear a Sherlock Holmes los métodos del médico Joseph Bell para diagnosticar enfermedades, convirtiendo estos métodos en pilares de la ciencia forense.

A veces, la atención a la ciencia acaba inspirando a la realidad. Es el caso de Agatha Christie, que consigue que Poirot resuelva un crimen al descubrir restos de pólvora en las manos del sospechoso. Este método acabaría siendo adoptado por la policía y los forenses.

Agatha Christie entre libros
Agatha Christie entre libros

Por su parte, H. G. Wells apuntó el uso de la ingeniería genética y Aldous Huxley las drogas de diseño o las imágenes tridimensionales y los programas de televisión de evasión.

El éxito de series británicas como Black Mirror se debe justamente a que sigue la tradición de ofrecer aquello que demanda el público. Y el público quiere saber ahora qué hacer con las nuevas tecnologías o cómo defenderse de ellas.

Mientras que la ciencia ficción de Hollywood está llena de robots, extraterrestres, virus o peligrosas corporaciones hipertecnológicas, Charlie Booker muestra cómo la gente corriente puede hacerse daño la una a la otra con tecnologías a su alcance o tecnologías probables de aquí a unos años.

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