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20 de enero 2014    /   CREATIVIDAD
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Creatividad: La musa garabato

20 de enero 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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La creatividad puede surgir tras un garabato: Dostoievski, Borges, Balzac, Faulkner, Tolkien…, crearon distrayéndose con garabatos.

Para un escritor que escribe a mano, el garabato es una parada junto al río, una cerveza en la fonda, que no pierde de vista el camino principal. De alguna manera, todo garabato tiene como trazo final la nueva línea que continúa la narración.

Los garabatos ayudan a la inspiración manteniendo a los autores concentrados en el papel.

El ordenador no permite el caramelo del garabato, mitad calmante, mitad estimulante. El escritor bloqueado no puede dejar fluir sus pensamientos con libertad. Debe aparcar el siguiente párrafo con un café o caer en la tentación de mirar en otro lado: las redes sociales, los minijuegos, consultar el correo electrónico… En cualquier caso, nada de esto funciona como los garabatos, sino todo lo contrario. Los garabatos ayudan a la inspiración manteniendo a los autores concentrados en el papel.

Puede que la descripción y disección precisa que hace Dostoievski de las personas se deba a que esboza garabatos meticulosos de personajes y ambientes en los que se mueven. Tolkien necesita los garabatos para dar fisicidad a mundos por completos inexistentes, mientras que Balzac reordena su caos con café —al que era adicto— y garabatos. Los tres, escritores complejos, escritores de voluminosa producción. Los garabatos no impiden a Tolkien escribir un millón de palabras cada año, al contrario, le empujan a seguir adelante por las montañas que retrata.

Dostoyevsky - Demonios

Tolkien - El señor de los anillos

Balzac - Las ilusiones perdidas

Henry Miller con insomnio no escribe, garabatea mujeres desnudas, chimeneas, flechas como falos (etiquetadas con la palabra KAMASUTRA). Los garabatos de Miller, como borradores de descripciones de mujeres y momentos. Garabatos que traduce sin pudor a palabras en Trópico de Cáncer y Sexus.

Kafka se desespera. Lo escribe, lo garabatea. Los suyos son garabatos para no reventar, ante una realidad que no soporta.

Garabatos de Kafka

«Ozymandias, Rey de Reyes», poema de Percy B. Shelley conocido por un público contemporáneo por las referencias de la novela gráfica Watchmen y la serie Breaking bad, nace en medio de garabatos y cuentas (las cuentas de Shelley).

Percy B Shelley - Manuscript for Ozymiandias

Con la tecnificación perdemos oportunidades de dar vueltas dentro de nosotros.

Hans Christian Andersen, Borges, Cortázar, Kurt Cobain, Faulkner, Ginsberg, Nabokov… Son otros escritores con mundos complejos, llenos de fantasía, que realizan garabatos de sí mismos o de lo que escriben. Mark Twain, de estilo claro, directo, tampoco elude los garabatos, pero los suyos, más que garabatos, son premios para los primeros lectores, descansos visuales.

¿Es posible crear obras complejas, ricas en detalles, como las de estos autores, con un procesador de textos, todo limpio, todo ordenado, sin un garabato que salga de la senda? Con la tecnificación perdemos oportunidades de dar vueltas dentro de nosotros, porque el tiempo para los garabatos se destina a tiempo para distracciones digitales.

Para nosotros, estos manuscritos con sus garabatos nos ayuda a entender mejor «la cocina de la escritura» de grandes obras, y se convierten en delicias visuales recopiladas en páginas como Fuck yeah, manuscripts y colecciones de Pinterest como Ccouk – mnscrpt y Cartoon art by writer.

 

La creatividad puede surgir tras un garabato: Dostoievski, Borges, Balzac, Faulkner, Tolkien…, crearon distrayéndose con garabatos.

Para un escritor que escribe a mano, el garabato es una parada junto al río, una cerveza en la fonda, que no pierde de vista el camino principal. De alguna manera, todo garabato tiene como trazo final la nueva línea que continúa la narración.

Los garabatos ayudan a la inspiración manteniendo a los autores concentrados en el papel.

El ordenador no permite el caramelo del garabato, mitad calmante, mitad estimulante. El escritor bloqueado no puede dejar fluir sus pensamientos con libertad. Debe aparcar el siguiente párrafo con un café o caer en la tentación de mirar en otro lado: las redes sociales, los minijuegos, consultar el correo electrónico… En cualquier caso, nada de esto funciona como los garabatos, sino todo lo contrario. Los garabatos ayudan a la inspiración manteniendo a los autores concentrados en el papel.

Puede que la descripción y disección precisa que hace Dostoievski de las personas se deba a que esboza garabatos meticulosos de personajes y ambientes en los que se mueven. Tolkien necesita los garabatos para dar fisicidad a mundos por completos inexistentes, mientras que Balzac reordena su caos con café —al que era adicto— y garabatos. Los tres, escritores complejos, escritores de voluminosa producción. Los garabatos no impiden a Tolkien escribir un millón de palabras cada año, al contrario, le empujan a seguir adelante por las montañas que retrata.

Dostoyevsky - Demonios

Tolkien - El señor de los anillos

Balzac - Las ilusiones perdidas

Henry Miller con insomnio no escribe, garabatea mujeres desnudas, chimeneas, flechas como falos (etiquetadas con la palabra KAMASUTRA). Los garabatos de Miller, como borradores de descripciones de mujeres y momentos. Garabatos que traduce sin pudor a palabras en Trópico de Cáncer y Sexus.

Kafka se desespera. Lo escribe, lo garabatea. Los suyos son garabatos para no reventar, ante una realidad que no soporta.

Garabatos de Kafka

«Ozymandias, Rey de Reyes», poema de Percy B. Shelley conocido por un público contemporáneo por las referencias de la novela gráfica Watchmen y la serie Breaking bad, nace en medio de garabatos y cuentas (las cuentas de Shelley).

Percy B Shelley - Manuscript for Ozymiandias

Con la tecnificación perdemos oportunidades de dar vueltas dentro de nosotros.

Hans Christian Andersen, Borges, Cortázar, Kurt Cobain, Faulkner, Ginsberg, Nabokov… Son otros escritores con mundos complejos, llenos de fantasía, que realizan garabatos de sí mismos o de lo que escriben. Mark Twain, de estilo claro, directo, tampoco elude los garabatos, pero los suyos, más que garabatos, son premios para los primeros lectores, descansos visuales.

¿Es posible crear obras complejas, ricas en detalles, como las de estos autores, con un procesador de textos, todo limpio, todo ordenado, sin un garabato que salga de la senda? Con la tecnificación perdemos oportunidades de dar vueltas dentro de nosotros, porque el tiempo para los garabatos se destina a tiempo para distracciones digitales.

Para nosotros, estos manuscritos con sus garabatos nos ayuda a entender mejor «la cocina de la escritura» de grandes obras, y se convierten en delicias visuales recopiladas en páginas como Fuck yeah, manuscripts y colecciones de Pinterest como Ccouk – mnscrpt y Cartoon art by writer.

 

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Opiniones 13
  • Yo no soy nadie si no escribo a mano. Es más, lo que considero más importante y mejor de todo lo que he escrito (esto suena a que hago algo decente de vez en cuando y no, pero da igual) lo escribo a mano. Para mí, es fundamental.

    Y no dibujo porque soy un desastre y parece que no tengo pulgares oponibles, pero me fliparía. Creo que manejar el bolígrafo o el lápiz con la mano hace que la secuencia de pensamientos sea muy muy distinta al tecleo.

    Leí hace tiempo un texto brutal sobre esto pero ahora no lo encuentro…te dejo algo que escribí yo.

    Saludos!!

    http://www.cosasqmepasan.com/2013/06/una-docena-de-razones-para-seguir.html

  • Yo escribo en el ordenador, pero cuando me atasco, cuando quiero ver alguna idea que tengo difusa, utilizo un cuadernillo para escribir a mano y, también, garabatear mucho, mucho. Mientras lees el twitter te centras en lo que lees pero cuando garabateas puedes pensar en lo que quieras. Y, molinos, yo dibujo muy pero que muy mal, pero eso es lo de menos :). Así que aunque prefiero escribir en ordenador, necesito el «cuadernillo» como válvula de escape.

  • El garabato (el dibujo) estimula la actividad en el hemisferio derecho del cerebro (ligado a algunas fases del proceso creativo), mientras que el lenguaje verbal es competencia del hemiferio izquierdo. Al escribir y garabatear se emplean ambos hemisferios cerebrales, de ahí que el resultado sean obras espectaculares.
    Yo no creo que se puedan crear obras tan complejas desde la pantalla, incluso sin garabatos, la escritura a mano tiene muchas ventajas sobre la escritura en ordenador, hay estudios que han demostrado que la escritura a mano implica procesos cerebrales mucho mas complejos que la escritura en teclado. Es una práctica que merece la pena el esfuerzo de conservar.

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