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7 de noviembre 2017    /   CINE/TV
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Qué cuentan los créditos de Big Little Lies

7 de noviembre 2017    /   CINE/TV     por          
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Mujeres sin identidad. Rostros de niños. Manos de hombres que agarran y oprimen con avaricia cuerpos femeninos. Audrey Hepburn recreada por cinco mujeres como anhelo. Son los créditos de presentación de Big Littles Lies.

Los créditos, en apariencia sencillos, sugieren los papeles que la sociedad espera y desea de las protagonistas en particular y de las mujeres en general. Son una antesala perfecta para la serie.

Las protagonistas son madres —con una atención obsesiva sobre su prole— y esposas complacientes. Meros objetos sexuales y mujeres asustadas que acaban disfrazándose de mujeres que no dan problemas.

Los créditos señalan los distintos matices.

Comienzan con el mar y las montañas Monterrey (California) cubiertas por nubes grises para sugerir que incluso en los paisajes más idílicos se desarrollan historias turbias.

La canción Cold Little Heart de Michael Kiwanuka que acompaña el videoclip tiene un gran peso. Pero aun no conociendo el inglés o no teniendo oído para el idioma, no puede eludirse la melancolía y desgarro de las notas y de la voz.

Madres: mujeres sin identidad

Al plano de Monterrey le suceden cinco mujeres conduciendo.

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Las tres primeras, en escorzo. El plano tiene el punto de vista de los hijos de cada una. De los niños de cada una de las primeras mujeres tenemos planos del rostro. (Empezada ya la serie, descubriremos que estas mujeres son Madeleine, Celeste y Jane).

¿Qué quiere decir esto?

El escorzo sugiere que son mujeres incompletas.

Estas mujeres están definidas por su función: son mamás. La sociedad —también ellas mismas— son incapaces de ver otras dimensiones.

La única mujer que reconocemos es Bonnie (Zoe Kravitz), reflejada en el retrovisor del que cuelga un pequeño atrapasueños. (Así nos da también una idea de su forma de vida de jipi acomodada). No tenemos el plano de la hija de Bonnie. Tras el rostro de Bonnie llega una imagen del mar.

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Bonnie no está caracterizada por una maternidad feroz (como reza el título del capítulo 1×02). Una maternidad que excluye actividades e intereses al margen de los hijos y el marido.

Renata es la última mujer en aparecer en escorzo. No hay plano de la hija en el coche.

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Renata es una poderosa empresaria. Ser madre solo es una de sus facetas.

Entre Bonnie y Renata hay figuras borrosas que sugieren a un hombre y una mujer teniendo sexo. Podríamos considerar que es una imagen neutra, pero la falta de definición de los personajes sugiere algo sucio, turbio.

Luego llegan las huellas de unos pies desnudos en una playa al anochecer o al amanecer.

Un delfín cruza la pantalla. El animal marino no es el único que aparecerá en la introducción. Más adelante hay peces diminutos y una tortuga. Todos estos animales están asociados a momentos de sexo violento. ¿No sugieren que las mujeres —como las criaturas marinas— viven en la oscuridad, la confusión?

El desfile de los niños

Los niños acercándose a la cámara con movimientos de baile parten los créditos entre dos ideas distintas. Los niños están entre la maternidad (en escorzo) y la sumisión al hombre. Los niños aparecen aquí con apariencia de despreocupados.

Después de los niños, las figuras del hombre y la mujer se vuelven más claras. También sus acciones.

El revólver asustado

A las olas rompiendo contra las rocas le sucede una tortuga y el plano de una mano sosteniendo un pequeño revólver. Un arma que las películas consideran femenina: pesa poco y cabe en el bolso. El arma de las víctimas. De las mujeres violadas, acosadas, asustadas.

Las manos avaras

Las manos de un hombre destacan en los planos siguientes. Revelan momentos de sexo:

  • Manos que agarran los brazos de una mujer desnuda
  • Los dedos hundiéndose en el cuello de una mujer por detrás
  • Las manos en el cuello de una mujer que intuimos encima de un hombre

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Que las manos del hombre destaquen no es gratuito. No hay manos que se deslicen por la piel de una mujer. No son manos que acaricien el cabello femenino. Son manos que guían, que aprisionan.

El pájaro

Tras las manos, un pájaro volando. El pájaro como el pez que escapa y va al cielo. La antesala de las Audrey Hepburn.

Audrey Hepburn

Las protagonistas de Big Littles Lies tan solo recrean a dos personajes de Audrey Hepburn: Holly de Desayuno con diamantes y Eliza Doolittle de My fair lady. No son elecciones casuales. Responden a cómo se sienten.

Celeste (Nicole Kidman) y Jane (Shailene Woodley) repiten el traje de Holly con el que abre Desayuno con diamantes: el vestido negro con tiara y perlas. Pero las joyas de Celeste son auténticas. Que las dos mujeres lleven el mismo disfraz no es casual. Entre ambas hay un nexo íntimo. El disfraz de Hepburn revela que tras las apariencias de lujo hay una vida triste.

Bonnie (Zoe Kravitz) es Eliza Doolittle en My Fair Lady. De alguna manera, expone su evolución como Hepburn en la película. Una jipi yogui que da lecciones de cómo cultivar y pelar unas patatas, y que vive acomodada.

Renata (Laura Dern) es Eliza Doolittle en Ascot. Un vestido de día, pomposo, para la noche. Como veremos más adelante, aquí no hay una doble intención. Lo que es es lo que Renata representa.

Madeline (Reese Winspertoon) es la Holly de andar por casa. La supermamá superorganizada va disfrazada de una Hepburn que tiene la casa desordenada, empacada y tiene un gato sin nombre. Una Hepburn despreocupada.

El desfile de las mujeres ante la cámara cierra los créditos dejando un sabor agridulce. Ellas aparecen tranquilas. Incluso felices. Pero el mar en la noche cubre la pantalla hasta que queda en negro. No concluyen los créditos con una noche cuajada de estrellas ni con una en la que se apunte el amanecer. La noche. Nada más. Se crea así una cierta desazón. Los créditos preparan al cuerpo para el drama.

Mujeres sin identidad. Rostros de niños. Manos de hombres que agarran y oprimen con avaricia cuerpos femeninos. Audrey Hepburn recreada por cinco mujeres como anhelo. Son los créditos de presentación de Big Littles Lies.

Los créditos, en apariencia sencillos, sugieren los papeles que la sociedad espera y desea de las protagonistas en particular y de las mujeres en general. Son una antesala perfecta para la serie.

Las protagonistas son madres —con una atención obsesiva sobre su prole— y esposas complacientes. Meros objetos sexuales y mujeres asustadas que acaban disfrazándose de mujeres que no dan problemas.

Los créditos señalan los distintos matices.

Comienzan con el mar y las montañas Monterrey (California) cubiertas por nubes grises para sugerir que incluso en los paisajes más idílicos se desarrollan historias turbias.

La canción Cold Little Heart de Michael Kiwanuka que acompaña el videoclip tiene un gran peso. Pero aun no conociendo el inglés o no teniendo oído para el idioma, no puede eludirse la melancolía y desgarro de las notas y de la voz.

Madres: mujeres sin identidad

Al plano de Monterrey le suceden cinco mujeres conduciendo.

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Las tres primeras, en escorzo. El plano tiene el punto de vista de los hijos de cada una. De los niños de cada una de las primeras mujeres tenemos planos del rostro. (Empezada ya la serie, descubriremos que estas mujeres son Madeleine, Celeste y Jane).

¿Qué quiere decir esto?

El escorzo sugiere que son mujeres incompletas.

Estas mujeres están definidas por su función: son mamás. La sociedad —también ellas mismas— son incapaces de ver otras dimensiones.

La única mujer que reconocemos es Bonnie (Zoe Kravitz), reflejada en el retrovisor del que cuelga un pequeño atrapasueños. (Así nos da también una idea de su forma de vida de jipi acomodada). No tenemos el plano de la hija de Bonnie. Tras el rostro de Bonnie llega una imagen del mar.

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Bonnie no está caracterizada por una maternidad feroz (como reza el título del capítulo 1×02). Una maternidad que excluye actividades e intereses al margen de los hijos y el marido.

Renata es la última mujer en aparecer en escorzo. No hay plano de la hija en el coche.

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Renata es una poderosa empresaria. Ser madre solo es una de sus facetas.

Entre Bonnie y Renata hay figuras borrosas que sugieren a un hombre y una mujer teniendo sexo. Podríamos considerar que es una imagen neutra, pero la falta de definición de los personajes sugiere algo sucio, turbio.

Luego llegan las huellas de unos pies desnudos en una playa al anochecer o al amanecer.

Un delfín cruza la pantalla. El animal marino no es el único que aparecerá en la introducción. Más adelante hay peces diminutos y una tortuga. Todos estos animales están asociados a momentos de sexo violento. ¿No sugieren que las mujeres —como las criaturas marinas— viven en la oscuridad, la confusión?

El desfile de los niños

Los niños acercándose a la cámara con movimientos de baile parten los créditos entre dos ideas distintas. Los niños están entre la maternidad (en escorzo) y la sumisión al hombre. Los niños aparecen aquí con apariencia de despreocupados.

Después de los niños, las figuras del hombre y la mujer se vuelven más claras. También sus acciones.

El revólver asustado

A las olas rompiendo contra las rocas le sucede una tortuga y el plano de una mano sosteniendo un pequeño revólver. Un arma que las películas consideran femenina: pesa poco y cabe en el bolso. El arma de las víctimas. De las mujeres violadas, acosadas, asustadas.

Las manos avaras

Las manos de un hombre destacan en los planos siguientes. Revelan momentos de sexo:

  • Manos que agarran los brazos de una mujer desnuda
  • Los dedos hundiéndose en el cuello de una mujer por detrás
  • Las manos en el cuello de una mujer que intuimos encima de un hombre

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Que las manos del hombre destaquen no es gratuito. No hay manos que se deslicen por la piel de una mujer. No son manos que acaricien el cabello femenino. Son manos que guían, que aprisionan.

El pájaro

Tras las manos, un pájaro volando. El pájaro como el pez que escapa y va al cielo. La antesala de las Audrey Hepburn.

Audrey Hepburn

Las protagonistas de Big Littles Lies tan solo recrean a dos personajes de Audrey Hepburn: Holly de Desayuno con diamantes y Eliza Doolittle de My fair lady. No son elecciones casuales. Responden a cómo se sienten.

Celeste (Nicole Kidman) y Jane (Shailene Woodley) repiten el traje de Holly con el que abre Desayuno con diamantes: el vestido negro con tiara y perlas. Pero las joyas de Celeste son auténticas. Que las dos mujeres lleven el mismo disfraz no es casual. Entre ambas hay un nexo íntimo. El disfraz de Hepburn revela que tras las apariencias de lujo hay una vida triste.

Bonnie (Zoe Kravitz) es Eliza Doolittle en My Fair Lady. De alguna manera, expone su evolución como Hepburn en la película. Una jipi yogui que da lecciones de cómo cultivar y pelar unas patatas, y que vive acomodada.

Renata (Laura Dern) es Eliza Doolittle en Ascot. Un vestido de día, pomposo, para la noche. Como veremos más adelante, aquí no hay una doble intención. Lo que es es lo que Renata representa.

Madeline (Reese Winspertoon) es la Holly de andar por casa. La supermamá superorganizada va disfrazada de una Hepburn que tiene la casa desordenada, empacada y tiene un gato sin nombre. Una Hepburn despreocupada.

El desfile de las mujeres ante la cámara cierra los créditos dejando un sabor agridulce. Ellas aparecen tranquilas. Incluso felices. Pero el mar en la noche cubre la pantalla hasta que queda en negro. No concluyen los créditos con una noche cuajada de estrellas ni con una en la que se apunte el amanecer. La noche. Nada más. Se crea así una cierta desazón. Los créditos preparan al cuerpo para el drama.

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Opiniones 3
  • Enhorabuena por este artículo Javier. Me ha encantado tu análisis tan detallado de los títulos de crédito de esta maravillosa serie. Totalmente de acuerdo contigo: el desasosiego que provocan te prepara para ver el drama de estas mujeres.

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