22 de octubre 2019    /   CREATIVIDAD
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Cristian Iacob: Cuerpos que hablan, rostros que no expresan

22 de octubre 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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Antes que diseñador, Cristian Iacob es artista. Ese fue su inicio. «Cuando empecé a ilustrar mis pósteres me di cuenta de que faltaba el cuerpo humano. Así que empecé a dibujar seres antropomorfos», explica. Por eso sus personajes tienen cuerpos muy definidos con rostros apenas insinuados con tres líneas.

«El cuerpo humano me parece de gran interés ya que, en su forma realista o exagerado, transmite muchísimo. A veces mucho más que un rostro, que mucha gente lo usa para ocultar sus sentimientos», indica. «Cuando hago cuerpos retorciéndose o bailando pero con rostros simples hechos con tres líneas, intento conseguir que la gente vea una persona sin sentimientos directos o externos pero con mucho en su interior que transmitir».

Comunicar es la base de sus trabajos. De ahí también el nombre que le da a su serie, Exercises in communication. «Al principio lo llamé Exercices in style, título de un libro en el que el autor hace lo mismo, pero con la escritura», explica Iacob. «Y era eso, cada día una búsqueda distinta, una experimentación con distinta técnica o tecnología». Pero después se dio cuenta de que aquellos ilustraciones estaban vacías.

«A principios de este año, después de un mental breakdown, me di cuenta de que por bonito o interesante que fuera lo que creaba, no contaba nada. Estaba vacío. Y si estoy estudiando para ser diseñador gráfico es por eso: comunicar. Cambié el Exercises in style por el Exercises in communication y con ello se afianzó un estilo gráfico. Pero ahora el objetivo no es el estilo, ahora el objetivo es comunicar distintas cosas cada día».

Normalmente son sentimientos tristes, porque para Iacob el dibujo siempre ha sido una forma de canalizar sus energías negativas, su forma de meditar. Otras veces coge situaciones cotidianas, pequeñas cosas en las que nadie se fijaría pero que cuando las miras con detenimiento, aparece un concepto. Todo depende del día, afirma.

A partir de ese momento, cambió también su forma de trabajar. Todo se volvía más sencillo. «La forma, el trazo y el uso del color llegaron a lo básico». De ahí el blanco, el negro y el rojo como colores principales para expresar sentimientos. «Negro sobre blanco para la forma y un color extra que se refiere a un sentimiento o elemento», detalla el artista.

«Con el blanco roto del fondo y el gris azulado encontré una zona de confort que me permitía dejar de pensar en la forma de comunicar y centrarme simplemente en comunicar. El rojo es el fuego o es un calcetín. Depende de la necesidad comunicativa. Cuando uso el rojo en el fondo suelo comunicar ideas o sentimientos más serios: depresión, ansiedad…».

En gran parte de sus ilustraciones está presente el fuego, que es lo que le ayuda a simbolizar «lo que te quema por dentro pero no encuentras la forma de decir. También es lo que te quema por fuera, cuando sacando lo que tienes dentro te cansa físicamente. No sé si algún día dejaré de tener cosas que decir, pero por ahora las que digo me consumen cada vez más cuando las digo».

Sus referentes artísticos son David Hockney, de quien, dice, «aprendí a valorar el color y la forma suelta, que poco a poco construyen la escena»; y Kazimir Malevich, quien toma la fuerza de la forma simple. «Cuando veo un cuadrado de Malevich siempre me atrapa tanto que me deja cansado mentalmente». puntualiza. «Y eso siempre me ha fascinado. Que la forma más simple con el color más básico me transmita tanto me sorprende. Quizá el secreto está en la textura del cuadro, por ello relleno los huecos con mancha suelta, dejando a la vista el trazo».

También encuentra referentes en muchos artistas actuales que le sorprenden cuando bucea en Instagram. Pero es gracias a uno de ellos por lo que se animó a subir sus trabajos: Baugasm. «Hace tiempo que no le sigo, pero fue el que me empujó a empezar y siempre se lo agradeceré».

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Antes que diseñador, Cristian Iacob es artista. Ese fue su inicio. «Cuando empecé a ilustrar mis pósteres me di cuenta de que faltaba el cuerpo humano. Así que empecé a dibujar seres antropomorfos», explica. Por eso sus personajes tienen cuerpos muy definidos con rostros apenas insinuados con tres líneas.

«El cuerpo humano me parece de gran interés ya que, en su forma realista o exagerado, transmite muchísimo. A veces mucho más que un rostro, que mucha gente lo usa para ocultar sus sentimientos», indica. «Cuando hago cuerpos retorciéndose o bailando pero con rostros simples hechos con tres líneas, intento conseguir que la gente vea una persona sin sentimientos directos o externos pero con mucho en su interior que transmitir».

Comunicar es la base de sus trabajos. De ahí también el nombre que le da a su serie, Exercises in communication. «Al principio lo llamé Exercices in style, título de un libro en el que el autor hace lo mismo, pero con la escritura», explica Iacob. «Y era eso, cada día una búsqueda distinta, una experimentación con distinta técnica o tecnología». Pero después se dio cuenta de que aquellos ilustraciones estaban vacías.

«A principios de este año, después de un mental breakdown, me di cuenta de que por bonito o interesante que fuera lo que creaba, no contaba nada. Estaba vacío. Y si estoy estudiando para ser diseñador gráfico es por eso: comunicar. Cambié el Exercises in style por el Exercises in communication y con ello se afianzó un estilo gráfico. Pero ahora el objetivo no es el estilo, ahora el objetivo es comunicar distintas cosas cada día».

Normalmente son sentimientos tristes, porque para Iacob el dibujo siempre ha sido una forma de canalizar sus energías negativas, su forma de meditar. Otras veces coge situaciones cotidianas, pequeñas cosas en las que nadie se fijaría pero que cuando las miras con detenimiento, aparece un concepto. Todo depende del día, afirma.

A partir de ese momento, cambió también su forma de trabajar. Todo se volvía más sencillo. «La forma, el trazo y el uso del color llegaron a lo básico». De ahí el blanco, el negro y el rojo como colores principales para expresar sentimientos. «Negro sobre blanco para la forma y un color extra que se refiere a un sentimiento o elemento», detalla el artista.

«Con el blanco roto del fondo y el gris azulado encontré una zona de confort que me permitía dejar de pensar en la forma de comunicar y centrarme simplemente en comunicar. El rojo es el fuego o es un calcetín. Depende de la necesidad comunicativa. Cuando uso el rojo en el fondo suelo comunicar ideas o sentimientos más serios: depresión, ansiedad…».

En gran parte de sus ilustraciones está presente el fuego, que es lo que le ayuda a simbolizar «lo que te quema por dentro pero no encuentras la forma de decir. También es lo que te quema por fuera, cuando sacando lo que tienes dentro te cansa físicamente. No sé si algún día dejaré de tener cosas que decir, pero por ahora las que digo me consumen cada vez más cuando las digo».

Sus referentes artísticos son David Hockney, de quien, dice, «aprendí a valorar el color y la forma suelta, que poco a poco construyen la escena»; y Kazimir Malevich, quien toma la fuerza de la forma simple. «Cuando veo un cuadrado de Malevich siempre me atrapa tanto que me deja cansado mentalmente». puntualiza. «Y eso siempre me ha fascinado. Que la forma más simple con el color más básico me transmita tanto me sorprende. Quizá el secreto está en la textura del cuadro, por ello relleno los huecos con mancha suelta, dejando a la vista el trazo».

También encuentra referentes en muchos artistas actuales que le sorprenden cuando bucea en Instagram. Pero es gracias a uno de ellos por lo que se animó a subir sus trabajos: Baugasm. «Hace tiempo que no le sigo, pero fue el que me empujó a empezar y siempre se lo agradeceré».

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